TERCERA JUNTA DE REGENCIA

             REGENCIA DE INFANTADO en 1812.

         21 enero de 1812-8 marzo de 1813.

 

El 11 de enero de 1812 fue destituida la Segunda Regencia. Ya hemos dicho que las relaciones entre Cortes y Regencias no eran buenas. El 21 de enero de 1812 empezó a regir la Tercera Regencia. Era una regencia de cinco miembros: un presidente y cuatro vocales. En principio, fue designado presidente de la misma el teniente general duque del Infantado, pero en su ausencia (no regresó de Londres hasta junio), comenzó presidiendo Joaquín Mosquera. En la primera rotación semestral, entró como presidente Infantado:

Presidentes sucesivos: José Joaquín Mosquera y Figueroa[1], presidió de 27 enero a 15 de junio de 1812 / 15 de junio a 15 de diciembre de 1812: Pedro Alcántara de Toledo y Salm-Salm, duque del Infantado / 15 de diciembre 1812 a 8 de marzo de 1813: Juan María de Villavicencio y de la Serna[2].

Vocales:

Pedro Alcántara de Toledo y Salm-Salm, duque del Infantado. Se incorporó el 15 de junio de 1812.

Enrique O`Donnell Anetham, conde de La Bisbal (o del Abisbal, en algunos documentos antiguos) y de Lucena, teniente general, que dimitió el 25 de septiembre de 1812 abandonando la regencia. Fue sustituido por Juan Pérez Villamil el 25 de septiembre de 1812.

Ignacio Rodríguez de Rivas[3] (americano del que sabemos poco).

Juan María de Villavicencio y de la Serna, teniente general de la Armada.

 

 

Esta nueva regencia era conservadora y absolutista. Predominaban los nobles de ideas absolutistas sobre los militares que habían dominado la Segunda Regencia. Había dos miembros de origen americano, Mosquera y Rodríguez de Rivas, pero estos criollos no eran de la opinión independentista ni liberal de otros compatriotas suyos. Por supuesto, la Regencia se opuso a las innovaciones liberales que estaban haciendo las Cortes de Cádiz como abolición de la Inquisición y limitación del número de conventos.

Sin embargo, las Cortes eran cada vez más conscientes de su soberanía, y en 17 de enero de 1812 hicieron un reglamento para la elección de regentes. La presidencia sería rotatoria, cada seis meses, empezando por el teniente general duque del Infantado. Las competencias de la Regencia serían: distribuir las fuerzas armadas, fabricar moneda, auxiliar a la Diputación de las Cortes y hacer cambios en el Gobierno. Nombrar y destituir regencias era competencia de las Cortes. La tercera regencia fue destituida el 8 de marzo de 1813.

En 17 de abril de 1812, las Cortes suprimieron los Consejos, suprimidos antes por Napoleón y José Bonaparte en 4 de diciembre de 1808, y restaurados por la Regencia de Cádiz en 16 de septiembre de 1810. Decidieron eliminar los Consejos de Castilla, Indias, Órdenes, pero mantuvieron el Consejo de Estado, que hacía funciones de Exteriores. Como consejeros de Estado, nombraron miembros tenidos por liberales: José María Puig, Antonio Ignacio Cortabarría, Antonio López Quintana, Francisco López Lisperquer, Gerónimo Antonio Díez, Ciriaco González Carvajal, Antonio Cano Manuel, Tadeo Segundo Gómez, Manuel del Castillo Negrete, Francisco Ibáñez Leiva, Manuel Antonio de la Nodeba y Mollinedo, Francisco Díaz Bermudo, Jaime Álvarez Mendieta, Vicente Fita, Andrés Oller, y Diego María Vadillos.

En marzo de 1813, el nuncio del Papa entregó a la regencia un escrito por el que se declaraba la abolición de la Inquisición contrario a los derechos del Papa. Las Cortes prohibieron leer el mensaje en las iglesias. Los regentes se negaron a publicar este decreto de las Cortes y entonces las Cortes acordaron destituir a todos los miembros de la regencia. Se nombró una nueva regencia, que expulsó al nuncio de España, que se fue a Portugal.

 

El gobierno patriota del momento, originado en octubre de 1808, estaba dirigido por Secretarios de Estado casi siempre interinos:

Secretario de Estado, Eusebio Bardají Azara / 6 febrero 1812, interinamente: José García de León y Pizarro[4] / 12 mayo 1812, interinamente: Ignacio de la Pezuela / 23 junio de 1812: Carlos Martínez de Irujo y Tacón, marqués de Casa Irujo como titular, e Ignacio de la Pezuela[5] interinamente / 27 de septiembre 1812: Pedro Gómez Labrador, marqués de Labrador / 11 de julio de 1813, interinamente: Antonio Cano Manuel Ramírez Arellano / 10 de octubre de 1813, interinamente: Juan O`Donojú O`Ryan / 6 de diciembre de 1813, interinamente: José Luyando.

Gracia y Justicia, Ignacio de la Pezuela

Guerra, José Heredia / febrero 1812: José María Carvajal.

Marina, José Vázquez Figueroa.

Hacienda, José Canga Argüelles / febrero 1812: Antonio Ranz Romanillos[6] / abril 1812: José Vázquez Figueroa.

 

 

La guerra en 1812. José I comandante en jefe.

 

Al empezar 1812, la sensación era de muchas dificultades para los patriotas. Sin embargo, a lo largo del año, cambió notablemente el aspecto de la guerra y fue el año del fracaso francés. Las causas de esta mutación fueron varias: que Wellington reorganizó sus fuerzas en Portugal; que el ejército de Valencia y Murcia logró levantar otros 18.000 hombres; que las guerrillas atacaban más que nunca a los franceses; y que Napoleón se llevó en verano de 1812 muchas tropas de España, casi 100.000 hombres, que necesitaba para la campaña de Rusia. A final de año, Napoleón perdió sus soldados en Rusia, y la moral de los soldados franceses se quedó muy baja, opinando la mayoría que, en la guerra de España, los generales se hacían ricos, pero los soldados podían morír en cualquier momento.

En enero de 1812, Napoleón insistía en su error de querer “someter” a España en vez de liberarla y hacerla su aliado, que hubiera sido una opción más lenta, pero posiblemente más duradera. Cataluña fue anexionada por Napoleón y dividida en cuatro Departamentos, y gobernada por dos intendentes. Napoleón continuaba en su error de considerar a España – América como la fuente que habría de pagarle sus proyectos europeos y mundiales. Napoleón había concebido dominar la India – Extremo Oriente, Oriente Medio y Egipto, América, y Europa continental. Tras la derrota en Rusia y España, en 1812, todo el proyecto se vendría abajo. La concepción estratégica mundial, no había tenido lugar en la historia más que en tiempos de Alejandro Magno, los romanos, el imperio chino, el imperio Inca y el imperio español. Y sólo se repetiría con el imperio inglés del siglo XIX.

El único cambio en el concepto que Napoleón tenía de España, fue conceder a José I el mando de las tropas españolas, permitirle convocar una Asamblea General, que debía hacer una constitución, semejante a la de Cádiz, que pudiera ofrecerse como verdadera alternativa a los liberales españoles. Era el verano de 1812. José pensaba pactar con las Cortes de Cádiz algún arreglo, pero nunca fue posible.

1812, en la Guerra de la Independencia española, fue el año del ataque británico, tal vez porque era el año de la campaña francesa en Rusia, y Wellesley, que tenía en cuenta esta circunstancia, quería entretener en la Península Ibérica al número mayor de tropas francesas posible: en enero cayó Ciudad Rodrigo, en marzo Badajoz, en julio Salamanca y Valladolid, en agosto Madrid, Guadalajara y Toledo con la ayuda de Juan Martín el Empecinado. La táctica de Wellesley parecía clara: Wellington mantenía abierta la “Guerra Peninsular”, pero la ampliaba abriendo dos frentes diferentes en la Península Ibérica, de forma que tenía entretenidos a los franceses en Cataluña y Valencia, uno de los frentes, al tiempo que en la frontera de Portugal mantenía el otro, dispersando así al máximo las fuerzas francesas.

Por su parte, José I tampoco actuaba mal desde el punto de vista estratégico: Los franceses trataban de concentrar sus fuerzas para atacar. Ante el ataque francés, Wellesley decidió retirarse a Portugal, maniobra que sus aliados españoles no comprendían, pues cedía fácilmente lo ganado con mucha sangre y esfuerzos.   El resultado de todo ello era muy negativo para el emperador: Napoleón necesitaba tropas en Rusia y desde la primavera de 1812 se había llevado la Guardia Imperial, lo más selecto de su ejército. Pedía más tropas, pero era imposible mandárselas.

 

Los acontecimientos se produjeron en la siguiente secuencia:

El 14 de enero de 1812, se produjo la anexión formal de Cataluña por Francia.

En enero-abril de 1812 los británicos intentaron la toma de Badajoz en el Guadiana, y la toma de Ciudad Rodrigo en el río Águeda, afluente del Duero. Ambos son los principales caminos de entrada a Portugal. Ello abría un gran frente, de unos 500 kilómetros, que los franceses tenían difícil para controlar.

El 8 de enero de 1812 Wellington atacó Ciudad Rodrigo, defendido por el francés Berrié. Julián Sánchez capturó a los correos franceses que salían de Ciudad Rodrigo y nadie mandó ayuda a la ciudad. El 19 de enero Wellington ordenó el asalto y la ciudad fue saqueada.

El 25 de enero, y una vez tomada Ciudad Rodrigo, Wellington fue sobre Badajoz. Ante esta situación, Napoleón ordenó abandonar Badajoz y mantener así seguras las posiciones francesas sobre la península. El 16 de marzo se producía el sitio de Badajoz. Ni Soult desde Sevilla, ni Marmont desde Guarda (Portugal) socorrieron a Badajoz, siguiendo órdenes del emperador.

El 16 de marzo de 1812, Napoleón nombró a su hermano José, comandante de las fuerzas francesas en España: Era quizás un poco tarde para esta decisión, pues los mariscales se habían acostumbrado a obedecer a Napoleón, y no a José I. Había generales de Napoleón y generales de José I. El general que mandaba el ejército de José era Jourdan. Jourdan ordenó a Dorsenne, Suchet y Marmont ir al Tajo en el oeste, y proteger Valencia en el este, pero no acercarse a Badajoz, que quedó abandonada como había dicho Napoleón.

Del 6 al 15 de abril, Badajoz fue asaltada y saqueada por los británicos. Los saqueos de Ciudad Rodrigo y Badajoz, hechos por los británicos, fueron salvajes, de auténticos bandidos que robaban, violaban, mataban, destruían… Los españoles seguían sin entender a los británicos, no podían entender nada, pues ahora pillaban sobre los españoles, igual que lo hacían los franceses.

El 17 de abril de 1812 José I se quejó a París de que los mariscales franceses no se sometían a sus órdenes o lo hacían con lentitud. José I quería recuperar las zonas perdidas en el oeste, y los mariscales decían obedecer a Napoleón y se negaban a atacar.

El 22 de abril Wellington volvió sobre Ciudad Rodrigo que en ese momento era cercada por los franceses y ordenó un despliegue de tropas por toda la península: Ballesteros atacaría Sevilla, el Sexto Ejército de Galicia, mandado por Santocildes, atacaría Astorga, el Séptimo Ejército de Gabriel Mendizábal[7] atacaría las provincias del norte que hasta entonces habían sido de Dorsenne y ahora mandaba Cafarelli para los franceses. El Segundo y el Tercer Ejércitos irían contra Suchet. Ese plan y algunos ataques más desde Italia a Napoleón y desde Alicante a Valencia, dispersaban al máximo las fuerzas francesas y permitieron a Wellington atacar Salamanca el 13 de junio de 1812 con muchas garantías.

En mayo de 1812, José I llenó Madrid de panfletos a favor de unas Cortes de toda España, bajo la monarquía de José I. Quería ganar popularidad.

En junio de 1812, las bombas de los sitiadores de Cádiz mejoraron su efectividad y ya eran capaces de llegar a la ciudad en porcentaje importante, y de que explotasen. Los gaditanos empezaron a inquietarse por el bombardeo. Afortunadamente para los gaditanos, la derrota francesa en Salamanca (Arapiles), significó el abandono del sitio de Cádiz en 24 y 25 de agosto de 1812. Soult fue llamado a socorrer el norte, pues peligraba la corona de José I, que había tenido que abandonar Madrid y se había dirigido a Valencia.

El 13 de junio de 1812, Wellington fue sobre Salamanca. Acudió en auxilio de la ciudad el francés Marmont[8], duque de Ragusa, con 44.000 hombres, que se encontró en inferioridad una vez llegado a las proximidades de Salamanca, y retrocedió hacia Tordesillas el 27 de junio.

El 15 de julio, Marmont había reconstruido los puentes de Toro (Zamora) en el norte de Salamanca, y Wellington creyó que le iban a atacar por allí. Wellington cometió una equivocación y avanzó hacia Salamanca y estuvo a punto de ser capturado por Marmont, al que no tenía correctamente localizado, pues éste estaba en Nava del Rey, junto a Tordesillas, y no al norte de Zamora. El 20 de julio Marmont estaba en Salamanca y se hizo fuerte en el Arapil Grande.

El 22 de julio de 1812: Los británicos, españoles y portugueses, derrotaron seriamente a los franceses de Marmont en los Arapiles (Arapil Grande y Arapil Chico son dos montículos en las afueras de Salamanca). Marmont fue herido, cedió el mando a Bonnet, y cuando Bonnet fue herido cedió el mando a Claussel y éste se retiró por Arévalo a Valladolid. Había sido una gran derrota francesa, pues habían perdido 14.000 hombres, pero con gran sacrificio de la otra parte, pues los aliados habían perdido 5.000 hombres, la mayoría portugueses. Wellington había sacrificado ahora a los portugueses, como antes había sacrificado a los españoles en otras ocasiones.

El 21 de julio, José había salido de Madrid para ayudar a Marmont y combatir en el Duero a británicos y españoles. Pero el 22 de julio Marmont ya había sido derrotado y la conjunción de ejércitos no llegó a tener lugar, sino después de la derrota.

El 29 de julio, se produjo de nuevo la descoordinación entre los franceses: José I ordenó evacuar Andalucía, pero Soult no obedeció, de momento, la orden. José sabía que el objetivo siguiente de Wellington sería Madrid. Necesitaba los ejércitos del sur para salvar Madrid. Soult diría más tarde, para disculparse, que no le llegó la orden de retirada hasta el 12 de agosto. Probablemente mentía.

El 30 de julio, los aliados portugueses, españoles y británicos estaban cerca de Valladolid en persecución de los franceses.

Tomaron el relevo en el mando del ejército de Marmont, Souham[9] y Clausel[10], que organizaron la retirada desde Salamanca a Burgos. Se fortificaron en Burgos para guardar la retirada de Madrid creyendo imposible un ataque a la línea fundamental de los franceses, Valladolid-Irún.

El 2 de agosto, José regresó a Madrid. El 10 de agosto decidió retirarse hacia Valencia, y unos 10.000 afrancesados decidieron irse con él, antes de que llegasen los británicos a Madrid, aprovechando que llevaba 20.000 soldados dirigidos por Jourdan. Se reunieron 2.500 vehículos, lo cual significó una gran dificultad para la realización misma del viaje, pues hacía mucho calor y era difícil encontrar agua y comida para todos en el camino. Iban por el camino de Albacete. Los campesinos manchegos destruían hornos y molinos, escondían la comida y huían dejando los pueblos abandonados. El viaje fue un pequeño desastre y muchos soldados españoles desertaron, y algunos afrancesados decidieron volver a Madrid desde mitad de camino. José llegó a Valencia el 31 de agosto, con 2.000 carros detrás. Fue muy bien recibido, y las autoridades y el clero le hicieron una recepción, organizada por Suchet, el duque de la Albufera. Suchet había logrado imponer el orden público y, aunque había exigido subidas de impuestos, tenía contenta a la gente de Valencia por haber eliminado los bandidos.

Wellington salió el 6 de agosto de Salamanca y fue hasta Valladolid y a continuación sobre Madrid a donde llegó el 11 de agosto de 1812, al tiempo que Santocildes[11] atacaba a los franceses en Valladolid viniendo desde Galicia. El 11 de agosto cayó Bilbao en manos españolas. El 12 de agosto, los madrileños colocaron el retrato de Fernando VII en el ayuntamiento de Madrid y juraron la Constitución de Cádiz. Pero ninguno acudió al llamamiento de alistarse en el ejército. Estaban muy contentos de no pagar impuestos a dos gobiernos y la bajada de precios que ello suponía, pero nada más, no estaban dispuestos a luchar.

El 12 de agosto, Wellington estaba ya en Madrid, cuando Soult comprendió la gravedad de la situación y las órdenes que había recibido del 29 de julio, y decidió abandonar Andalucía e ir a Valencia a reunirse con Souchet y José I, y unificar así las fuerzas francesas. Pero la retirada de Soult fue lenta: retiró sus tropas de Cádiz el 25 de agosto, de Sevilla el 27 de agosto, y más tarde de Córdoba y Granada, llegando a Valencia el 16 de septiembre de 1812, un mes más tarde de lo deseado por José I. El 3 de octubre, en Fuente la Higuera (85 kilómetros al suroeste de Valencia) se unieron los ejércitos de Soult con los de José I, lo que suponía 70.000 hombres en conjunto.

La victoria de portugueses, españoles y británicos no era fácil de administrar: Los campesinos dejaron de pagar las rentas señoriales, los guerrilleros se convirtieron de nuevo en bandoleros pues ahora atacaban a los españoles para poder comer. Los oficiales reclamaban pagas atrasadas y no se les pagaba porque los ingresos de hacienda eran la tercera parte que en 1808. Gran Bretaña aportó un préstamo de 600.000 libras pero Wellington las quería sacar rentabilidad política: Andrés Ángel de la Vega[12], diputado por Asturias y liberal, negoció el apoyo británico y se le contestó que no habría apoyo sin el nombramiento de un comandante en jefe único del ejército aliado. Londres sugería a Wellington.

Wellington abandonó Madrid el 31 de agosto y hubo pillaje de los ingleses para llevarse de Madrid lo que pudieron, y también de los españoles para acaparar lo que se podía aprovechando la confusión. El punto de reunión de los ingleses era Salamanca. Algún historiador opina que Wellington abandonó Madrid porque no sabía qué hacer, porque siempre había peleado a la defensiva y no supo plantear una ofensiva. No atacó a ningún francés y perdió sus ventajas estratégicas a raíz de la toma de Madrid, sin que encontremos explicación ninguna. La explicación de no exponer vidas británicas no parece suficiente en un caso de ventaja tan considerable.

El 23 de septiembre Wellington sitió Burgos y con ello quedó clavado sobre el terreno, con 30.000 hombres sobre Burgos y 40.000 sobre Madrid. Contradecía todas sus tácticas de concentración máxima de efectivos en un punto.

Los franceses se habían desplegado en dos grandes zonas: tenían al norte de la península, en Castilla, el Ejército de Portugal dirigido por Souham (que sustituía a Clausel y Marmont), y en el País Vasco, el Ejército del Norte dirigido por Cafarelli[13]. Y tenían en Valencia el Ejército de Levante dirigido por Souchet, el Ejército del Centro dirigido por José y Jourdan, y el Ejército del Sur dirigido por Soult.

El 3 de octubre de 1812, José se entrevistó con Suchet, Soult y Jourdan. Era la primera vez en su vida que José veía a Soult, lo que demuestra la descoordinación que había habido hasta entonces entre los mariscales franceses y José I. El 3 de octubre, José I ordenó la marcha desde Valencia sobre Madrid por Cuenca, al tiempo que Souham atacaría Palencia desde el norte.

En octubre de 1812, Wellington asaltó Burgos y fracasó, perdiendo además 2.000 hombres, levantando el asedio y retirándose a Valladolid.

El 25 de octubre los franceses tomaron Palencia y Wellington hubo de huir, salvándose de una persecución más atroz porque los franceses no dominaban Bilbao y tenían miedo de internarse hacia el sur. El británico Hill, que ocupaba Madrid, recibió en 30 de octubre la orden de ocupar el Guadarrama para proteger la retirada de Wellington.

El francés Cafarelli ocupó Valladolid en octubre.

El 2 de noviembre, José I estaba en Madrid y el 4 de noviembre salió de esa ciudad, para hacer una marcha hasta Peñaranda (Salamanca) y atacar definitivamente a los aliados británicos portugueses y españoles.

El 8 de noviembre, José conectó con Souham que venía del norte con 30.000 hombres, logrando la conjunción de todos los ejércitos franceses, unos 100.000 hombres, y Wellington huyó a Salamanca, porque entre británicos, portugueses y españoles sólo disponía de unos 70.000 soldados. José reemplazó a Souham por D`Erlon[14] al mando de las tropas, lo que demostraba otra vez poca unidad entre los franceses.

El 14 de noviembre los franceses Soult, Jourdan y Clausel atacaron Salamanca, y Wellington se retiró a Ciudad Rodrigo perdiendo 6.000 hombres en la retirada. Se entiende que portugueses y españoles fundamentalmente.

Los bandoleros, en el momento en que volvían los franceses, pasaron otra vez a ser guerrilleros. Sin embargo, la huida de Wellington fue una gran decepción para José, pues esperaba una gran victoria y tampoco se atrevía a perseguir a sus enemigos hasta Portugal. La realidad es que José sólo había perdido Andalucía, pero la impresión subjetiva era muy distinta, parecía que los franceses estaban siendo derrotados.

Diciembre de 1812: La situación de Napoleón era desastrosa pues estaba perdiendo la Gran Armée en Rusia y necesitaba tropas, así que decidió llevarse de España unos 20.000 soldados con sus oficiales, cuando José también necesitaba imperiosamente esas tropas. Los franceses se hicieron fuertes en una línea que iba de Bilbao, Pamplona, Zaragoza, y Valencia. Napoleón ordenó que José se residenciase en Valladolid y desde allí controlase Madrid y Navarra y limpiase Aragón de bandoleros-guerrilleros. Ordenó que levantase una serie de hospitales en Valladolid, Burgos, Pamplona, Vitoria y Tolosa. También ordenó ocupar Salamanca y León y atacar Ciudad Rodrigo. Soult fue enviado a Toledo para defender Madrid desde el sur. Lo correcto sería haber retrocedido con todas las fuerzas al norte del Ebro, pero Napoleón ordenó no retirarse de Valencia y presentar ataques en el oeste, porque la retirada dañaría su prestigio. Creemos que estamos ante uno de los pocos errores cometidos por Napoleón en su táctica militar. Pero estaba dirigiendo la guerra a distancia, lo cual era contrario a su costumbre de conocer el terreno pisándolo.

Wellington sin embargo tampoco podía atacar, pues Portugal no tenía comida ni dinero, y los españoles no tenían dinero para darle. El hambre era grande y los españoles incluso asaltaban a los soldados británicos para quitarles la comida, así como los británicos asaltaban a los campesinos españoles para robarles alimentos.

En este ambiente de desorden, los españoles atacaban a los señores y practicaban el bandolerismo, como hacían los guerrilleros, tanto respecto a los franceses como a los españoles, lo cual hacía muy complicada esta guerra. En este caso, era Wellington el que no comprendía a los españoles.

 

[1] José Joaquín Mosquera y Figueroa había nacido en Popayán, Nueva Granada (Colombia actual) y su principal acto de la historia de España es que sancionó la Constitución de 1812. Era hermano del independentista colombiano José María de Mosquera Figueroa, del que descienden los políticos colombianos apellidados Mosquera y Arboleda. Era consejero del Consejo de Indias.

[2] Juan María de Villavicencio y de la Serna 1755-1830, en 1769 ingresó en la Escuela de Guardamarinas de Cádiz y luchó en Marruecos, Pensacola y Tolón (Francia). Fue miembro del consejo de Regencia de Infantado. Sería uno de los encargados de publicar la constitución de 1812. Era teniente general de la Armada y gobernador militar de Cádiz. Fue teniente general desde 1817.

[3] Ignacio Rodríguez Rivas, era americano, sería uno de los encargados de publicar la constitución de 1812. Era del Consejo del Rey.

[4] José García León y Pizarro, 1770-1835, era familia, vía materna, de los duques de Frías. En febrero de 1813 fue Secretario de Estado interino, y luego fue mandado como embajador a Prusia, donde fracasó en las conversaciones de paz europeas. En octubre de 1816 y hasta 1818, volvió a ser Secretario de Estado hasta 1818 y de Gracia y Justicia hasta 1817 y fracasó en la política de conciliación con los rebeldes americanos.

[5] Ignacio de la Pezuela fue Secretario de Estado interino en mayo 1812, en junio 1812, Secretario de Gracia y Justicia en octubre 1808, miembro de la Junta Provisional Consultiva en marzo de 1820.

[6] Antonio Ranz Romanillos, 1759-1830, era un abogado soriano que había estudiado en Zaragoza y había sido Secretario de la Junta de Bayona en 1808 y había firmado la Constitución de Bayona, había sido consejero de Estado y de Hacienda para José I. Sólo en mayo de 1809, un año después del levantamiento, se pasó a los patriotas de Cádiz y allí ejerció varios cargos como Secretario de Hacienda en febrero 1812, Consejero de Estado en abril de 1812, Consejero de Hacienda. Volvería a ser Consejero de estado en 1820.

[7] Gabriel de Mendizábal Iraeta, 1764-1838, conde del Cuadro de Alba de Tormes, vizconde de Astorga, había ganado el título de conde del Cuadro en 1809, por haber resistido unos ataques de la cabellería francesa, formando a sus soldados en cuadro, como los viejos tercios españoles. En 1810 ascendió a teniente general, y en 1811 era general en jefe del Séptimo Ejército. Dirigió el asalto de Irún el 31 de agosto de 1813.

[8] Auguste Fréderic Louis Viesse de Marmont, 1774-1852, duque de Ragusa, fue un militar francés de la pequeña nobleza, que se vió perjudicada por la revolución de 1789 al perder el privilegio de entrada directa en el ejército, e ingresó en artillería tras estudiar matemáticas, lo cual fue una suerte para él, pues conoció a Napoleón, y éste le llevó consigo a Italia y Egipto. En 1805 mandaba el II Cuerpo de Ejército en Ulm. En 1806 era general en Jefe de Dalmacia y Gobernador de Iliria. En 1808 fue nombrado duque de Ragusa. En julio de 1810 fue enviado a España y en abril de 1812 acudió a liberar Ciudad Rodrigo y planteó la batalla de Los Arapiles en Salamanca, donde fue herido y cedió el mando a Clausel. Napoleón le castigó por el mal planteamiento de la batalla, al no esperar refuerzos franceses. En abril de 1813 obtuvo el mando del VI Cuerpo de Ejército de la Grande Armée, y defendió el trono de Napoleón hasta el final. En marzo de 1814, viendo que París estaba siendo bombardeada, y considerando inútil sacricar a sus soldados, decidio rendirse y evacuar sus posiciones en Essonne, lo que forzó a José Bonaparte a rendir París. Napoleón se sintió traicionado y acuñó la expresión “ragusade” como sinónimo de traición. Napoleón se rindió en Fontainebleau. Marmont se puso a disposición de Luis XVIII, pero este rey nunca le dio cargos de importancia. En 1830 recibió el encargo de Carlos X de reprimir las revueltas liberales y, tras la derrota, acompañó a Carlos X al exilio. Fue a Viena, donde pretendió ser tutor de Napoleón II, duque de Reichstadt, el hijo de Napoleón, pero fue rechazado. Pasó el resto de su vida en muy distintos países, escribiendo libros de viajes y sus memorias.

[9] Joseph Souham, 1760-1837, ingresó en el ejército francés en 1782 y llegó a general en 1793. En 1800 fue acusado de conspiración y expulsado del ejército, pero en 1809 fue rehabilitado por Napoleón y enviado a Cataluña a las órdenes de Cyr St Gouvion. Acompañó a Marmont en su campaña al oeste de España en 1812 y se hizo cargo de la retirada tras la derrota de Los Arapiles, logrando fortificarse en Burgos. Fu enviado inmediatamente a Alemania y pospuesto. En 1814 se pasó a Luis XVIII.

[10] Beltrán Clausel, 1772-1842, conde de Clausel, había hecho la campaña de España de 1793-1794, donde fue ascendido a general, e hizo la campaña de Italia en 1798-1799. En 1806 fue destinado a Nápoles con José Bonaparte. En 1808 fue enviado a Dalmacia a las órdenes de Marmont, y a fines de 1809 a España a las órdenes de Massena, para servir de nuevo a Marmont en 1810. Organizo, junto a Souham, la retirada de Salamanca y la defensa de Burgos en 1812. En 1813 organizó la defensa de Vitoria, donde fue derrotado. Se negó a apoyar a Luis XVIII, y tras los Cien Días, marchó a Alabama (Estados Unidos). Regresó en 1820 y estuvo en el bando liberal, de modo que en 1830 recibió un mando militar, pero le enviaron a Argelia, lejos del centro del poder.

[11] José María Francisco Silvestre de Santocildes y de la Piage, 1771-1835, era un catalán hijo de militar, que había defendido Astorga en 1810, siendo apresado en el sitio y llevado a Francia, de donde volvió para hacerse cargo del Sexto Ejército. Enfermó a fines de 1812 y fue sustituido. En 1814 colaboró con Fernando VII como Jefe de Estado Mayor del ejército de la Derecha. En 1820 fue deportado a Mallorca, y en 1825 fue rehabilitado.

[12] Andrés Ángel de la Vega Infanzón, 1768-1813, era un asturiano profesor de Derecho Canónico y abogado, que fue embajador de Asturias en Inglaterra en 1808 y diputado por Asturias en 1810. Falleció en Cádiz de fiebre amarilla.

[13] Marie François Auguste Caffarelli du Falga, 1776-1849, era un general francés de origen italiano, que hizo la campaña de Egipto como ayudante de campo de Napoleón y en 1804 organizó el viaje del Papa Pío VII a Francia para coronar al emperador. En 1806 luchó en Austerlitz. A continuación fue enviado a Italia junto a José Bonaparte. En 1812 estuvo en España y fue Gobernador de Vizcaya. En 1814 solicitó el retiro, pero Luis XVIII no se lo concedió.

[14] Jean Baptiste Drouet, 1765-1844, conde d’ Erlon, fue un militar francés que hizo carrera durante la revolución y ascendió a general en 1799 siendo destinado a Suiza bajo las órdenes de Massena. En 1805 estuvo en Austerlitz, en 1806 en Jena y en 1807 en Danzig. En 1809 fue destinado a España y se le dio el IX Cuerpo de Ejército. En 1814 se puso de parte de Luis XVIII, luego apoyó a Napoleón durante los Cien Días y obtuvo el mando del I Cuerpo de Ejército en Waterloo, exiliándose tras la derrota en Munich. En 1825 fue amnistiado por Carlos X. En 1830 apoyó a los liberales de Luis Felipe de Orleans, que en 1834-1835 le envió a Argelia.

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor
Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.


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