ACONTECIMIENTOS DE 1810.

 

 

 

Reacción americana en 1810.

 

Los americanos de Las Indias no se quedaron impasibles ante los sucesos españoles. Desde las requisas de 1804 estaban muy molestos con el Gobierno de Madrid. En 1806, una escuadra inglesa había tomado Buenos Aires y los argentinos habían tenido que arreglárselas solos para expulsarlos. Eso les sirvió para conocer su propia fuerza y capacidad de autogobierno.

Napoleón adoptó una postura de segregación de los territorios americanos, mientras la Junta de Sevilla les pedía el reconocimiento de la soberanía de Sevilla, y la Junta de Asturias la soberanía de Asturias. Las reacciones americanas fueron diversas:

El virrey de México Iturrigaray no reconoció la soberanía de las Juntas Provinciales y fue depuesto.

El virrey de Nueva Granada reconoció la soberanía de Sevilla.

El virrey del Plata, Liniers, reconoció la soberanía de Sevilla.

El capitán general de Venezuela, Guevara, se propuso crear su propia Junta Suprema.

El coronel Elío de Montevideo constituyó una Junta que reconocía la soberanía de Sevilla.

En Perú se constituyeron en 1809 la Junta de Chuquisaca y la Junta de La Paz, que no reconocieron a las autoridades existentes en la zona y se declararon poder soberano revolucionario. Quito constituyó una tercera Junta. El virrey José Fernando Abascal fue contra las Juntas y las suprimió.

La situación final americana, en 1810, no sabemos si era revolucionaria al estilo francés 1789 o, al contrario, trataba de restablecer el orden para evitar sucesos como los franceses de 1791-1793. Los protagonistas en todo caso eran burgueses ricos que defendían intereses capitalistas. Entre ellos estaban los burgueses criollos, que querían deshacerse de los burgueses peninsulares, sus competidores directos.

En 1810 se produjeron las rebeliones americanas:

En 1810, decidieron aceptar comercio con Gran Bretaña en contra de las restricciones que imponían los españoles y empezaron a crear la idea de la “España opresora” y de “la patria americana oprimida”. La obra de la Junta Central, no concediéndoles apenas diputados, nombrando a dedo a los que quiso de entre los residentes en España sin elecciones en América, y la exigencia de dinero sin permitirles el libre comercio que significaba precios bajos de importación y negocios buenos de exportación, acabó por convencerles de la necesidad de independizarse.

En 1810, depusieron a algunos virreyes y empezaron a utilizar hiperbolismos como “esclavitud” y “despotismo español”. Los protagonistas de esta postura eran criollos. Los mestizos, explotados un poco por la corona española, y mucho más por los criollos, unas veces se mostraron indiferentes y otras partidarios de España, es decir, anticriollistas.

La situación de 1810, con la desaparición de la Junta Suprema Central en España, hizo replantear el problema de cuál era el sentido de la revuelta americana, y entonces se reunieron los cabildos, muchas veces en su versión de Cabildo Abierto y proclamaron Juntas independientes de España, deponiendo a las autoridades españolas. Así, en abril de 1810 Amparán fue depuesto en Caracas, en mayo Cisneros fue depuesto en Buenos Aires, en julio hubo Junta en Nueva Granada, en septiembre hubo Juntas en Chile y Ecuador. También en septiembre de 1810, tuvo lugar la sublevación del cura Hidalgo en México o Grito de Dolores, pero éste es un movimiento populista, sublevando a los indios, que nada tiene que ver con la política general que venimos relatando, que es de sublevaciones burguesas o criollas.

No toda América se sublevó contra España, sino que la mayor parte del Perú, zonas de México, Panamá, Santa Marta, Pasto, Coro, Maracaibo, Montevideo y Chiloé, se mantuvieron fieles.

En las zonas donde hubo levantamientos rebeldes, no toda la sociedad estaba con los rebeldes, y muchas veces apareció la guerra civil, generalmente entre la burguesía criolla rebelde y las poblaciones indígenas (mestizos y mulatos) contrarios a los criollos, y que, por contrarios a los empresarios criollos, se ponían de parte de España. Por ejemplo, los llaneros venezolanos combatieron a la Junta de Caracas.

Las Juntas americanas rebeldes, se declaraban soberanas (no reconocían a la Regencia ni a las Cortes de Cádiz), expulsaban a los gachupines (autoridades españolas), iniciaban nuevas relaciones diplomáticas con Inglaterra, y comenzaron obras legislativas reformistas, sobre todo en cuanto a atribuirse a sí mismos la libertad de comercio.

En México, Hidalgo reunió a unos 100.000 indios y los lanzó contra los criollos españoles, se instaló en Guadalajara y creó su propio gobierno. Los hasta entonces enemigos, españoles y criollos, se unieron contra Hidalgo y le derrotaron en Puente Calderón en enero de 1811, siendo fusilado Hidalgo y sus principales colaboradores.

En Venezuela, la aristocracia criolla o mantuanos, depuso en abril de 1810 al capitán general Amparán y estableció una Junta que decía defender los derechos de Fernando VII. En marzo, un Congreso sustituyó a la Junta y declaró la independencia el 5 de junio de 1811 e hizo una constitución. El nuevo gobierno rebelde tenía como enemigos a los pardos (indios y negros), a las ciudades de Coro, Maracaibo y Guyana, y a España, que envió desde Puerto Rico a Monteverde para combatirles. Miranda se hizo a sí mismo dictador y generalísimo, hasta ser derrotado en julio de 1812 en San Mateo. Bolívar acusó a Miranda de traidor y lo entregó a los españoles que lo llevaron a España. Bolívar redactó en diciembre de 1812 el Manifiesto de Cartagena declarando la guerra a muerte a los españoles, pero éstos resistían con el apoyo de los llaneros, hasta que en 15 de junio de 1812 fueron derrotados en La Puerta.

En Perú se constituyó una Junta de Gobierno en agosto de 1810, pero el virrey Amat fue sobre ella y encarceló a sus líderes. Los rebeldes pidieron cabildo abierto, es decir la vía legal en vez de la revolucionaria, y constituyeron la Junta Suprema del Nuevo Reino de Granada. Abascal, el nuevo virrey, fiel a España, combatió a Nueva Granada, Argentina, Chile, y todos los que se declaraban independientes de España.

En Río de la Plata los rebeldes depusieron al virrey Sobremonte, instituyeron cabildo abierto y crearon una Junta presidida por Cornelio Saavedra. Elío en Montevideo y Goyeneche en Charcas no reconocieron la autoridad de la Junta de Buenos Aires y se mantuvieron fieles a España. Era una disputa entre los unitarios de Buenos Aires y los federalistas. El gobierno fue tomando diversas formas: La Junta fue sustituida por un triunvirato dominado por Rivadavia. Un segundo triunvirato convocó Asamblea Constituyente en 1813 (que nunca hizo ninguna constitución) y creó la figura del Director Supremo. Un segundo Director Supremo, Pueyrredón, proclamó la independencia en julio de 1816, pero Uruguay y Charcas no se sumaron y las expediciones de Buenos Aires al Alto Perú (vencida por Goyeneche), y al Paraguay, fueron un fracaso, al tiempo que Uruguay se declaró independiente en 1815.

En Chile, Martínez de Rozas se sublevó en 1810, formó cabildo que pidió la independencia, pero la Audiencia se negó a darla. La Audiencia fue depuesta y sustituida por una Junta, que convocó un Congreso Nacional para mayo de 1811. El Congreso nombró una Junta Ejecutiva. El ejército de sublevó contra la Junta Ejecutiva y cambió a muchos de su miembros declarándose dictador el jefe de los militares rebeldes, Carreras. Carreras puso una constitución republicana en 1812, pero fue eliminado por el virrey Abascal, de Perú.

 

 

Problemas de José I en 1810.

 

Los problemas de José I en 1810 eran varios, y todos ellos graves:

Los generales franceses decían que sólo obedecían a Napoleón y se permitían saquear ciudades en contra de las instrucciones del rey José, como era el caso de Sebastiani que saqueó Málaga, y de Ney que saqueó Ávila, ambos en 1810. José I no podía hacerse atractivo así al pueblo español.

Otro asunto es que mientras José necesitaba dinero para acabar la guerra en España, su hermano le pedía dinero para las guerras de Europa.

Una tercera dificultad fue la decisión de Napoleón de 8 de febrero de 1810, cuando escindió el norte de España del resto del país, creando cuatro provincias francesas en Cataluña, Aragón, Navarra y Vizcaya, a las que añadirá el 29 de mayo dos más que serían Valladolid y Burgos. Cada provincia tenía un gobernador omnipotente. Militarmente, Cataluña se puso al mando de Mac Donald, Aragón de Suchet. Portugal se le encomendó a Masséna.

José I envió a París el 3 de marzo a Azanza y al marqués de Almenara[1] para evitar lo que su hermano estaba haciendo con España. Pero los enviados fracasaron en el intento de volver atrás las decisiones de Napoleón.

Napoleón, en ese momento, estaba en otro gran proyecto de ampliar su mando a toda Europa: se casó en marzo de 1810 con la archiduquesa María Luisa de Austria, heredera del trono de Austria. Estaba construyendo un gran imperio europeo, pues Austria incluía los territorios de Chequia, Eslovaquia, Austria, Hungría, Eslovenia y Croacia.

Napoleón reiteró en 17 de abril de 1810 su deseo de que los territorios de Cataluña, Aragón, Navarra y Vascongadas le pertenecieran, fueran segregados de la corona de José I y gobernados por hombres al servicio del propio Napoleón. Además, se comportaba como si él fuera el gobernante de todos los territorios. En el caso de España, el 23 de abril, Napoleón dividió el territorio en 15 divisiones militares.

La reacción de los afrancesados fue tratar de ignorar las órdenes e Napoleón, pero era una empresa perdida. El gobierno de Napoleón les hacía quedar ante el pueblo español como traidores a España. Y así serían juzgados en adelante por los españoles.

En agosto de 1810, José I tenía hasta 4 embajadores en París tratando de que Napoleón anulara sus disposiciones de segregar territorios de España: el duque de Frías[2] que era embajador permanente, Miguel José Azanza que era embajador extraordinario, el marqués de Almenara delegado personal de José I, y Julia[3], esposa de José I. José seguía pidiendo la integridad del territorio español y el mando sobre las tropas que estaban en España, y amenazaba con abdicar.

El 3 de septiembre recibieron respuesta de Napoleón: La integridad del territorio no podía mantenerse, pero Cataluña, Aragón, Navarra, Vizcaya, Burgos y Valladolid, que pasarían de todos modos a Francia, serían cambiadas por Portugal, que pasaría a ser de José I, lo cual beneficiaría a José pues uniría los dominios americanos de España y Portugal. En cuanto a las negociaciones con las Cortes de Cádiz, Napoleón ordenaba que se establecieran en los siguientes términos: si las Cortes accedían a reconocer al rey José, éste accedería a considerarlas legítimas representantes del pueblo español. Napoleón seguía pues en su idea de gobernar sin la opinión de los españoles y sin la de su hermano.

De nada le sirvió a José I un programa de obras públicas que intentaba reformar Madrid y dar trabajo a mucha gente, con el fin de agradar a los españoles. Las malas cosechas de 1811 y 1812 contribuyeron al fracaso de la política afrancesada. La fanega de trigo que valía 60 reales en marzo de 1811, se puso a 87 reales en agosto, 250 en enero, y 360 en marzo de 1812. Los madrileños empezaron a fabricar pan con harina de patatas. Y José I aparecía como el culpable de las subidas de precios. La suerte no ayudó nada al rey francés.

 

 

Reforma territorial de José I.

 

En 1810, José I dividió España en Prefecturas. Unos dicen que fueron 38, otros que 42, y otros citan 40:

Miño Bajo- Vigo.

Miño Alto- Lugo.

Sil- Orense.

Tambre- La Coruña.

Cabo de Peñas- Oviedo.

Cabo Mayor- Santander.

Cabo de Machichaco- Vitoria

Bidasoa- Pamplona.

Ebro y Cinca- Huesca.

Ebro y Jalón- Zaragoza.

Guadalaviar Alto- Teruel.

Cinca y Segre- Lérida.

Ter- Gerona.

Llobregat- Barcelona.

Ebro- Tarragona.

Baleares- Mallorca.

Guadalaviar Bajo- Valencia

Cabo de la Nao- Alicante.

Segura- Murcia.

Esla- Astorga.

Carrión- Palencia.

Arlanzón- Burgos.

Duero Alto- Soria.

Duero y Pisuerga- Valladolid

Águeda- Ciudad Rodrigo.

Tormes- Salamanca.

Tajo y Alagón- Cáceres.

Guadiana y Guadaljora- Mérida.

Manzanares- Madrid.

Tajo Alto- Guadalajara.

Júcar Alto- Cuenca.

Tajo y Alberche- Toledo.

Ojos del Guadiana- Ciudad Real.

Guadalquivir Alto- Jaén.

Genil- Granada.

Guadalquivir y Guadajoz- Córdoba.

Guadalquivir Bajo- Sevilla

Guadalete- Jerez de la Frontera.

Salado- Málaga.

Canarias- Santa Cruz de Tenerife.

 

 

La ofensiva francesa de 1810.

 

De enero de 1810, en que había unos 324.000 franceses en la península, hasta julio de 1810, en que se llegó a los 354.000, fue el momento de mayor presencia francesa en la Península Ibérica. Napoleón había decidido acabar con la resistencia de la Península Ibérica en tres campañas: Andalucía, Portugal y el Valle del Ebro.

 

Andalucía en 1810:

Enero de 1810: los franceses iniciaron la conquista de Andalucía. Los franceses iniciaron una ofensiva que debía ser definitiva. Contaban con 325.000 hombres y la promesa de 138.000 más a lo largo del año. Pero no todos estaban disponibles porque 80.000 permanecían clavados en el camino de Aragón a Cataluña, y 125.000 en el camino de Francia, desde Valladolid a Vitoria, y otros muchos cubriendo otras retaguardias. Sólo quedaban 100.000 soldados disponibles para ir a Andalucía. José I lanzó los 100.000 contra Andalucía y ninguno contra Wellington, del que presumía que no expondría nada ni atacaría nunca, salvo si tuviera la certeza de apuntarse una victoria. El plan no estaba mal concebido.

Soult propuso atacar Valencia y Badajoz, y llegar a Andalucía por los dos extremos a la vez, este y oeste, pero José I impuso un ataque directo por Despeñaperros y una campaña mucho más rápida, aunque hubiera que poner un ejército en Badajoz para prevenir el ataque de Wellington. El 12 de enero los franceses estaban en Almadén (Ciudad Real) y el 18 de enero progresaban hacia el sur. Se concentraron en Andújar el 22 de enero. Resistió el patriota Aréizaga en Jaén el 23 de enero pero fue derrotado.

El 25 de enero, Sebastiani fue a Granada con 10.000 hombres y la rindió en 4 días, marchando desde allí a Murcia.

El 25 de enero, Víctor y Jourdan (con José I en la expedición) salieron hacia Sevilla con 50.000 hombres. Soult también iba, cubriendo el flanco de Badajoz. Avanzaron hacia Córdoba, Écija (27 de enero), Carmona (28 de enero) y Sevilla (30 de enero), rindiéndose Sevilla el 1 de febrero. José I decidió hospedarse en el Alcázar de Sevilla o Reales Alcázares. Desde sus posiciones del valle del Guadalquivir, los franceses fueron también a Málaga, pero su objetivo principal era Cádiz, a donde llegó Víctor el 3 de febrero. Cádiz ofreció resistencia. Era la única resistencia seria que encontraron los franceses en esta campaña.

También se envió a Suchet a Levante y a Masséna a Portugal para acabar definitivamente la conquista de la península.

La ocupación de Andalucía y sitio de Cádiz no resultó ventajoso para los franceses sino todo lo contrario, porque aparecieron guerrillas en Sierra Morena y las Béticas, y los soldados franceses sufrían mucho. El asedio de Cádiz fue largo pues estaba defendido por 18.000 españoles y 8.000 británicos y portugueses. El general español Blake puso a Lacy en Ronda, y a La Romana en Badajoz, que atacaban a los franceses en táctica de guerrilla.

En febrero de 1810, aprovechando que Soult estaba detenido en el sitio de Badajoz, el Gobierno de Cádiz decidió atacar a los franceses que ya ocupaban toda Andalucía y sitiaban la ciudad de Cádiz. La Peña y Graham[4] atacaron en Algeciras y Tarifa con 16.000 hombres transportados en barcos por los británicos. Desde Algeciras, del 23 al 27 de febrero los españoles hicieron una marcha a pie hacia Cádiz por la costa, cosa que no era tácticamente conveniente, pues el problema para los franceses hubiera sido ver cortadas sus comunicaciones. La campaña española no tenía sentido. Víctor observó la equivocación española y se colocó de modo que el 5 de marzo La Peña y Graham no tuvieron más remedio que refugiarse en Cádiz, quedando aislados y sin iniciativa.

 

 

 

Portugal en 1810:

Masséna recibió 65.000 hombres para ir sobre Lisboa. La misión de Masséna de tomar Portugal, y concretamente Lisboa, no era fácil desde el momento que debía dominar Badajoz, Olivenza, Elvas, Campo Mayor, Alburquerque y Jorumeña para asegurarse la retirada por Extremadura, y Ciudad Rodrigo y Almeida para asegurársela por el valle del Duero. Debían enfrentarse a 25.000 británicos, 24.000 portugueses del ejército regular portugués, y 12.000 portugueses de la milicia ciudadana. Una columna dirigida por Latour-Maubourg fue sobre Almendralejo, mientras y otra, dirigida por Soult y Mortier fueron a Olivenza y Badajoz.    Badajoz resistió en febrero y marzo de 1810. El español La Romana murió en esos días y la defensa fue encargada a Mendizábal, que llegó a socorrer a la ciudad el 6 de febrero, pero fue derrotado el 19 de febrero. Badajoz resistió hasta 10 de marzo entregándose 10.000 defensores como prisioneros. La resistencia de Badajoz era importante porque Soult tenía orden de ir a Cádiz a completar la ocupación de Andalucía desde el oeste, y se estaba entreteniendo en Badajoz.

El 5 de marzo, Masséna, príncipe de Essling, renunció a entrar en Portugal. Prefería cerrar el paso a los ingleses desde Portugal al valle del Duero español en Salamanca. En abril de 1810, 60.000 franceses se apostaron en Ciudad Rodrigo cerrando el camino del Duero a los británicos.

La idea general era conquistar Andalucía y entrar en Portugal por el sur, mientras Masséna atacaría el camino de Salamanca hacia Coimbra. Masséna puso su cuartel en Salamanca y empezó a conquistar el camino a Lisboa. Pero Ciudad Rodrigo resistió el ataque francés y los guerrilleros de Julián Sánchez hicieron difícil la vida de los franceses en el campo charro.

Como Badajoz se rindió el 10 de marzo, el paso del Guadiana también estaba cerrado para los británicos. Los británicos quedaban encerrados en Portugal y limitados a esa zona peninsular. A Masséna le parecía una operación excelente, pero a Napoleón y a José I les disgustaba la operación defensiva, cuando ellos habían pensado en la toma de Lisboa y expulsión definitiva de los británicos.

En esos días, Mortier se quedó en Badajoz y Soult, duque de Dalmacia, pasó a Andalucía como estaba previsto desde el principio por José I.

Wellington decidió recuperar Badajoz y envió a Blake a Jerez de los Caballeros, a Castaños a Badajoz y Mérida, y a Ballesteros a Zafra, lo que decidió a Soult a retornar sobre Badajoz el 10 de mayo con 25.000 hombres.

El general inglés Wellesley, duque de Wellington, escogió Lisboa como base de operaciones contra los franceses porque consideraba que, mientras los españoles no fueran derrotados, sobre todo en Andalucía, Lisboa sería el sitio más seguro de la península. Puso en práctica la táctica de “tierra quemada” en Portugal, de modo que los habitantes de los pueblos del interior eran trasladados hacia ciudades de la costa a fin de que los franceses no tuvieran alimentos. Los franceses, enfurecidos al encontrar vacíos los pueblos, los incendiaban, y la guerra se endurecía hasta límites inimaginables.

Gobernaba Portugal Juan, príncipe regente, que nombró miembros de la regencia en agosto de 1810 a Charles Stuart (embajador británico) y a Sousa Coutinho, miembro de una de las familias más ricas de Portugal, cuyos hermanos eran embajadores en Londres y en Cádiz. Por lo tanto el príncipe Juan entregaba el destino de Portugal a los ingleses.

 

 

Cataluña en 1810:

La zona del nordeste español estaba condicionada por la resistencia patriota de Zaragoza, el paso del oeste, y Gerona el paso del norte. El mar estaba cerrado por la flota británica.

Zaragoza había sido tomada el 20 de febrero de 1809.

En 10 de diciembre de 1809, los franceses habían tomado por fin Gerona, tras tres acciones de sitio, dos en 1808 y la tercera en mayo-diciembre de 1809. Habían perdido 15.000 hombres en la acción.

También en febrero de 1810, Napoleón declaró independientes de José I a los territorios de Cataluña, Aragón, Navarra y País Vasco. Los tomó bajo su gobierno personal. Cataluña sería incorporada a Francia más tarde por decreto de 14 de enero de 1812.

El 6 de marzo de 1810 Suchet fue sobre Valencia y fracasó. Augereau fue sobre Tarragona y fracasó. Los franceses no podían tomar una ciudad aislándose del resto de su ejército, porque el apoyo popular estaba con el enemigo. Entonces decidieron tomar al menos los pasos entre las diversas regiones, y Lérida era fundamental para conectar Aragón y Cataluña.

Del 19 de abril al 13 de mayo de 1810 los franceses de Suchet atacaron Lérida, y Suchet envió a Leval al valle del Jiloca, la comunicación del oeste, que debía asegurar el abastecimiento al ejército de Lérida. El español Enrique José O`Donnell[5], que llegó desde Cataluña, fue rechazado. Nadie progresaba. Y la guerra se paró en Aragón hasta 29 de agosto cuando los franceses decidieron ir sobre Tarragona.

En 29 de agosto de 1810 los franceses fueron sobre Tarragona atacando Tortosa por el sur con el 3º ejército y mandando a Mac Donald al norte para evitar ataques del español O´Donnell.

 

 

 

EL FRACASO FRANCÉS EN PORTUGAL.

Mayo de 1810 a mayo de 1811.

 

El 17 de abril de 1810 los franceses crearon un ejército para conquistar Portugal nombrando jefe de operaciones al mariscal André Masséna, duque de Rívoli, y poniendo a sus órdenes a Reynier, Ney, Junot, y Dronet d`Erlon. Masséna se hizo cargo del mando en mayo de 1810. Contaba con 130.000 hombres. Puso sus bases militares en Burgos, Salamanca y Mérida y dividió su ejército en dos mitades, la una para cubrir las comunicaciones y la otra para avanzar.

José regresó de Andalucía a Madrid y perdió posiciones en España para intentar ganar Portugal que se había convertido en objetivo preferente. Andalucía se daba por conquistada.

En mayo de 1810 comenzó la primera operación de la campaña de Portugal, mandando Masséna a Bonnet ir sobre Asturias para neutralizarla y a Junot sobre Astorga para cerrar el camino de ayudas a Portugal por el norte.

En mayo de 1810 se produjo un gran desgaste de ambos ejércitos, español-británico y francés, en Badajoz. Beresford mandaba las tropas británicas y portuguesas, aliadas a las españolas, mientras Soult mandaba las francesas. Soult se presentó en Albuera, en el centro de las posiciones españolas y presentó batalla perdiendo cada bando unos 7.000 hombres. Soult no quiso encerrarse en Badajoz. Los británicos sitiaron Badajoz en mayo, y levantaron el sitio al cabo de un mes tras tener muchas pérdidas.

Los españoles hacían ofensivas de poco peso, Freire seguía atacando desde Murcia, Ballesteros desde Gibraltar y Copóns desde Tarifa, que será sitiada por los franceses el 23 de diciembre de 1810, pero fracasó el asalto y abandonaron en enero de 1811. Las maniobras españolas de distracción no funcionaban.

 

La segunda operación, tras el cierre del norte de Portugal, fue la toma de las fortalezas de la frontera: Ciudad Rodrigo y Almeida, es decir, el Duero.

El 20 de mayo de 1810 empezó el sitio de Ciudad Rodrigo y el 9 de julio fue la rendición. Masséna ordenó a Ney, con 20.000 hombres, el cerco de Ciudad Rodrigo defendido desde dentro de las murallas por Pérez de Herrasti, con 5.000 hombres, y por Julián Sánchez el Charro desde fuera. Los franceses abrieron la muralla mediante una mina en julio, y el 9 de julio Ciudad Rodrigo se rindió. Wellington la dejó caer, sin socorrerla para no arriesgar su ejército, y los guerrilleros se sintieron traicionados. Capitularon el 9 de julio.

Wellington dejó a los españoles morir en Ciudad Rodrigo para ganar tiempo en construir fortificaciones en Torres Vedras, unos kilómetros al norte de Lisboa. Los españoles fueron conscientes de ser tratados como carne de cañón y desde entonces odiaron a Wellington, y se negaron muchas veces a darle información. Wellington concebía la guerra de España como maniobra de distracción de tropas francesas dentro de un conflicto europeo y le interesaba retener en la península al mayor número de franceses el mayor tiempo posible, pero no exponerse a las batallas y desgaste del ejército británico. Los portugueses y españoles eran los que debían ser sacrificados en todo caso. El punto de vista español era muy diferente, por supuesto.

De todos modos, la ofensiva francesa continuó en junio-julio de 1810 atacando, Almeida, Coimbra y Torres Vedras. Masséna atacaba desde Salamanca, y Soult desde el Tajo.

El 21 de julio, Masséna fue sobre Almeida, pero teniendo que trasladar su artillería desde Ciudad Rodrigo, ésta no estuvo operativa en Almeida hasta 26 de agosto, momento en que bombardeó masivamente y obtuvo la rendición de Almeida el 28 de agosto de 1810. Entonces hizo descansar a sus tropas y reforzó las plazas de Salamanca y Ciudad Rodrigo como bases para su invasión de Portugal, pero perdió mucho tiempo. Estuvo parado unos 15 días.

En septiembre, Masséna emprendió un ataque pleno sobre Portugal. Masséna salió de Almeida (Portugal) el 16 de septiembre, hacia Guarda, Viseu y Coimbra. Wellington le había hecho, en esos quince días de margen perdidos por Masséna, una táctica de destrucción de recursos, de modo que fuera difícil abastecerse de alimentos, y planteó batalla en Buçaco, cerca de Coimbra con 52.000 hombres el 27 de septiembre. Desde Buçaco, los ingleses intentaban salvar Oporto, hacerse fuertes en Coimbra, y fortalecer Lisboa, pero sobre todo agotar a un ejército que tenía poca comida. Masséna no cayó en la trampa de entretenerse en Coimbra, ordenó avanzar hacia Lisboa, y Wellington se retiró precipitadamente a sus bases de Torres Vedras al norte de Lisboa. Los franceses entraron en Coimbra el 1 de octubre, y en Leiría unos días más tarde, pero la abandonaron a los pocos días dejando sólo unos 5.000 heridos, que fueron apresados por los portugueses días más tarde.

El 10 de octubre de 1810, los franceses llegaron a Torres Vedras. Torres Vedras eran unas fortificaciones construidas por Wellington, cerca del pueblo de ese nombre, en dos líneas paralelas de 40 kilómetros de largo (algunos autores dicen tres líneas), desde el Tajo hasta el mar, a 34 y 44 kilómetros de Lisboa, pero no líneas continuas, sino pequeños fortines donde se guarecían en cada uno unos 200 soldados con tres a seis cañones, protegidos siempre en los accidentes naturales del terreno. Un semicírculo en las cercanías de Lisboa protegía una posible retirada hacia Lisboa. Una escuadra británica en el Tajo protegía la retirada hacia el mar. La ciudad más cercana era Torres Vedras, y de ella tomaron el nombre.

En Torres Vedras se produjo uno de los hechos militares más importantes de la estrategia militar, que permitirían superar los métodos napoleónicos e iniciar las tácticas contemporáneas: la iniciativa estratégica se atribuye al coronel Flecher, un subordinado de Wellesley. Los franceses se encontraron ante una nueva dificultad y no estaban preparados para superarla por lo que tuvieron que retroceder en marzo y abril de 1811. Napoleón se estaba cansando de tanta espera en la conquista de Portugal. La idea táctica era innovadora, y sería copiada muchas veces en guerras posteriores.

Ante una posición tan fuerte, Masséna decidió esperar refuerzos, pero los correos estaban cortados y no sabía qué estaba pasando en el resto de la península. Se hizo fuerte en Torres Novas, al norte de Santarem, es decir, unos 50 kilómetros al norte de Torres Vedras. Wellington no atacaba, porque no quería arriesgar y el objetivo de entretener a los franceses se estaba cumpliendo. Además, el hambre y las enfermedades estaban haciendo estragos entre los franceses.

Napoleón ordenó a todos los generales franceses en España apoyar a Masséna, pero sólo Soult fue sobre Badajoz y sólo Drouet d`Erlon, en enero de 1811, se llegó a Torres Novas con 11.000 hombres, insuficientes desde el punto de vista de Masséna, que siguió esperando refuerzos. En febrero todavía llegó el general Foy, ya sólo con 2.000 hombres.

Masséna aguantó hasta el 4 de marzo de 1811 y luego se retiró, habiendo sufrido 22.000 bajas. De los 65.000 iniciales le quedaban 43.000. La causa de la retirada fue que no podía avituallar a sus tropas. Incluso abandonó parte de la impedimenta para llegar más deprisa hacia España. En vez de ir a Ciudad Rodrigo, decidió ir al sur para intentar sorprender a los ingleses en el Tajo, ordenó a Ney avanzar hacia el sur y Ney protestó y fue degradado por Masséna. Poco después, a finales de marzo, Masséna reconoció su error y emprendió la marcha hacia el este.

Wellington pudo destruir por completo a Masséna y al ejército francés en esta ocasión, pero decidió de nuevo no arriesgar nada, e ir sobre Badajoz.

Masséna aprovechó que Wellington se había ido a Badajoz, para atacar Almeida. Regresó Wellington y colocó sus hombres en Fuentes de Oñoro donde hubo una gran batalla de desgaste. Masséna abandonó Almeida el 7 de mayo y se dirigió a Ciudad Rodrigo, donde recibió carta de Napoleón deponiéndole en el mando y colocando en su lugar a Marmont. La victoria, previsible en la primavera de 1810, se estaba volviendo derrota en la primavera de 1811.

 

 

 

 

 

[1] José Martínez Hervás, 1760-1830, marqués de Almenara.

[2] Diego López Pacheco y Téllez Girón, 1754-1811, XIII duque de Frías, era el padre del más famoso Bernardino Pacheco Téllez Girón y Benavides, XIV duque de Frías, que fue presidente del Gobierno en septiembre 1838. Ambos personajes son difíciles de localizar, porque cambiaron sus nombres. El primero pasó a llamarse Diego Fernández de Velasco y Téllez Girón, XIII duque de Frías, y el segundo pasó a Bernardino Fernández de Velasco y Téllez Girón, XIV duque de Frías, que es el nombre con el que se le conocía en 1838 cuando fue Presidente..

[3] Julia Clary, era hija de un rico comerciante de Marsella, y era un matrimonio de conveniencia. José I tuvo en España varias amantes: María del Pilar Acedo y Sarriá, condesa del Vado y Echauz (esposa de Ortuño Aguirre del Corral, marqués de Montehermoso); María Teresa Montalvo O`Farril, condesa del Jaruco; María Mercedes, hija de la cantante italiana Fineschi; Nancy Derjeux, que era francesa; la baronesa Burke. En 1814, cuando José se fue a Filadelfia (Estadoa Unidos) durante 26 años, Julia no siguió a su marido.

[4] Thomas Graham, 1748-1843, barón de Lynedoch, había hecho su carrera militar en varios puntos del Mediterráneo como Gibraltar, Sicilia y Egipto en 1801. En 1808 era coronel al servicio de John Moore, con el que estuvo en Suecia y en España. En 1809 fue ascendido a general y destinado a Cádiz para reforzar a La Peña. En 1812 tomó Ciudad Rodrigo, y en junio 1813 estuvo en la victoria de Vitoria.

[5] Enrique José O`Donnell Anetham, -1834, conde de La Bisbal y de Lucena (citado a veces como conde del Abisbal), nació en San Sebastián, fue soldado de infantería, luchó en 1810 contra los franceses en La Bisbal y recibió por ello el título de conde de La Bisbal. La fama ganada en esta lid le sirvió para estar en la regencia en enero-septiembre de 1812. Enrique José O`Donnell hará carrera apoyando ideas del absolutismo, primero de las regencias absolutistas de Cádiz de 1808-1814, después del absolutismo de Fernando VII en 1814-1820, siendo capitán general de Andalucía (donde fue también famoso por engañar a conspiradores liberales y entregarles a los absolutistas). Cometió un error de cálculo en 1820 al pasarse a los liberales creyendo que su triunfo era definitivo. En abril de 1823 no presentó resistencia a la invasión francesa, calculando su supervivencia política, pero había sido colaborador en el Trienio y, en 1823, tuvo que emigrar a Francia, de donde volvería en 1834 aprovechando la amnistía. Murió en el viaje de vuelta. Su hermano, Carlos O`Donnell, absolutista en 1820-23 y carlista en 1833-35, será el padre del famoso Leopoldo O`Donnell que tendrá tanto protagonismo en el XIX español de 1856-1868. Su sobrino Leopoldo O`Donnell se haría pasar por liberal en 1834 y tuvo la suerte de, así, medrar en la política mucho más que su padre y su tío, pero luego, en 1856-1866, se mostraría conservador y autoritario.

 

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.

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