LOS SOCIALISTAS ESPAÑOLES A FINES DEL XIX.

 

Conceptos clave: PSOE, UGT, socialismo

 

A fines de 1871, Paul Lafargue había creado en Madrid un grupo internacionalista, exclusivamente marxista, el cual se organizó y creó en julio de 1872 y se llamó Nueva Federación Madrileña. Eran muy pocos, y de hecho, cabían en la mesa de un restaurante. Fueron reconocidos por el Consejo General AIT marxista y se declararon contrarios al Consejo Federal de Saint Imier, bakuninista. Convocaron un Congreso de la Federación Regional Española en Toledo para mayo de 1873, al cual sólo asistieron representaciones de cinco secciones españolas, una docena de personas.

La Nueva Federación Madrileña desapareció a partir de septiembre de 1873. Y el Consejo General de la AIT, internacional, desapareció en 1875.

En Madrid, sólo sobrevivió la Asociación General del Arte de Imprimir, creada en 1871, la cual era una asociación profesional de tipógrafos en la que estaban Pablo Iglesias Posse, Alejandro Calderón, Matías Gómez Latorre, Hipólito Pauly y Antonio García Quejido. Técnicamente, era una sociedad de resistencia. Llegó a reunir a 16 tipógrafos, 4 obreros, y 5 médicos y estudiantes de medicina.

Por otro lado, estaba en relación con ellos José Mesa Leompart[1], tipógrafo y periodista que estaba en París desde 1874 y tenía ocasión de escribir cartas a los españoles, y de hablar de vez en cuando, con Carlos Marx y Federico Engels.

Pablo Iglesias Posse, conocido por los socialistas del siglo XX como “El Abuelo”, nació en El Ferrol en 1850, fue huérfano y se decidió a sobrevivir marchando a Madrid. La característica más importante de su personalidad es que siempre se creyó responsable de una misión vital, que era el socialismo. Llegó a Madrid andando desde Galicia 500 kilómetros, porque no tenía dinero para el viaje. Era casi un niño y fue acogido en un hospicio donde le enseñaron el oficio de tipógrafo. Fue siempre muy rígido en sus esquemas mentales y en sus actitudes. Cuando murió en 1925, los socialistas comenzaron a practicar el culto a su personalidad.

En 1877, un grupo de sindicalistas catalanes reorganizó Centro Federativo de Sociedades Obreras de Barcelona y convocó un Congreso Obrero para construir una gran central sindical, para conseguir una acción sindical “moderada”, que no se guiara por las llamadas a la revolución mundial hechas por los anarquistas, y para organizar un gran partido obrero socialista.

En 1879, los socialistas de Madrid crearon Partido Socialista Obrero Español. Era secretario Pablo Iglesias Posse; tesorero, Inocente Calleja; contador, Alejandro Ocina; vocal, Alejandro Calderón; y vocal, Gonzalo Zubiaurre.

En 1879, los marxistas fueron expulsados de la reunión de Barcelona: Por entonces, los socialistas estaban en dos grupos:

La Asociación del Arte de Imprimir estaba en Madrid y fue la que, en 2 de mayo de 1879, creó el PSOE.

El Centro Federativo de Sociedades Obreras de Barcelona, que no logró imponerse, y se fue disolviendo en la nada.

El marxismo defendía la participación del trabajador en política, mediante el voto y la presentación de candidatos obreros, a fin de cambiar la sociedad desde el poder. Los marxistas rompieron con los republicanos porque ellos buscaban la conquista del Estado y no les importaba mucho la forma que adoptara el Estado, ni creían que una república fuera mejor que una monarquía. Los socialistas eran republicanos, pero no era esa la finalidad de su lucha. Los socialistas eran un partido de una clase concreta de la sociedad, los trabajadores, y aspiraban a tomar el poder y a convertir a todos los ciudadanos en trabajadores mediante la dictadura del proletariado.

 

 

Aparición del Partido Socialista Obrero Español PSOE[2].

 

El 2 de mayo de 1879, se nombró una Comisión que redactara el programa del nuevo Partido. La integraban Pablo (Paulino) Iglesias, Alejandro Ocina, Alejandro Calderón, Jaime Vera y Gonzalo Zubiaurre, los cuales redactaron un primer programa que fue aprobado el 20 de julio de 1879. Los estudiosos dicen que el borrador inicial había sido obra de Francisco Mora, y que luego la Comisión, y sobre todo Pablo Iglesias, introdujo algunos retoques. Pero este primer programa se atribuye a Pablo Iglesias en los círculos socialistas. Luego retomó el programa otra Comisión integrada por Francisco Mora, Calderón y Paulino Iglesias y lo modificó substancialmente, y el nuevo programa fue aprobado en 18 de abril de 1880. Se trataba de llegar a una convergencia con las peticiones de los socialistas barceloneses, de los que Mora era su portavoz. Los estudiosos atribuyen este segundo programa a Mora porque se asemeja a un documento que antes había redactado éste, y había sido proclamado por la Federación Regional Española de la AIT en 1872. Pero en el documento de 1880, la profesión de fe anarquista de 1872 fue sustituida por la aceptación de la vía política para conseguir la transformación de la sociedad. Los objetivos, de ambos documentos son los mismos, y ya los habían visto en su tiempo Marx y Engels: la colectivización de los medios de producción y la consecución de la sociedad sin clases.

 

 

Evolución del PSOE.

 

Desde 1879 a 1888, el PSOE intentó varias veces redactar un nuevo programa ideológico como partido. El modelo de estos proyectos fue redactar un “programa máximo” en el que aparecían los principios básicos y los objetivos últimos a conseguir, y un “programa mínimo” en el que aparecían las reformas políticas y sociales a conquistar a corto plazo.

El programa mínimo se modifica a menudo, como es lógico: en 1888 se pedían libertades públicas y derechos individuales, sufragio universal, supresión del ejército, jornada de ocho horas por ley, salario mínimo, previsión social, abolición de los impuestos indirectos e implantación del impuesto progresivo. A medida que se consiguen estos avances sociales, desaparecen del programa mínimo. Y a veces se cambia de criterio, pues por ejemplo, el impuesto indirecto del IVA parece haberse generalizado desde fines del XX y ha sido aceptado por los socialistas. Lo que cambia es la circunstancia, pues cuando un impuesto casi sólo lo pagan los pobres, resulta odioso, pero si ese mismo impuesto se cobra a las clases sociales altas, el criterio se cambia. El problema es que las clases altas, entre las cuales hay también militantes del PSOE, se las arreglan para no tributar los excesos que el programa político predica.

En 1879 el PSOE pensaba en promover sociedades de resistencia, asociaciones de obreros de una misma fábrica o de una misma profesión, en grupos recreativos y deportivos, en cooperativas y mutualidades. Todavía pensaba como los socialismos de primera mitad del XIX. Trataba de agrupar a los obreros por afinidad de ideales de cara a un interés colectivo, lo cual les debía dar concejales en los Ayuntamientos y Diputados en las Cortes. Pero no era ése el camino, y de hecho no tuvieron éxito. Todavía se pensaba en la posibilidad de un Estado Obrero, una nueva clase social que impondría un nuevo modelo de sociedad.

En 1882 y 1888, hubo nuevas modificaciones de programa y, en general, desaparecieron todas las ideas introducidas por Paulino Iglesias en 1879. Se trataba de satisfacer las peticiones de Engels de que el programa se adecuara al programa general de la Internacional marxista.

En 1881 el PSOE fue legalizado. A partir de entonces los socialistas invirtieron mucho trabajo en captar seguidores en Madrid y en Barcelona, y pusieron en marcha para ello sus medios de acción y propaganda que fueron el semanario El Obrero en Barcelona, y en 1886 el semanario El Socialista en Madrid.

En 1881, el Centro Federativo de Sociedades Obreras de Barcelona reorganizó el sindicato Las Tres Clases de Vapor y se puso en contacto con el grupo marxista madrileño. Entonces llegó la mejor época de Las Tres Clases de Vapor. Su líder era Josep Pàmias, el cual proponía pequeñas reformas que ayudaran a los obreros, y la lucha por la república. Pamias tenía en 1880 un semanario llamado El Obrero. Y en 1881, decidió crear en Barcelona el Partido Democrático Socialista Obrero Español que se definía como reformista y democrático. Quería hacer frente a la expansión anarquista. Pidió su ingreso en el PSOE. Josep Pàmias, el líder de Barcelona, pedía la federación económica de los trabajadores, la organización científica del trabajo, la enseñanza generalizada para ambos sexos, y el sufragio universal.

En 1882, los socialistas se presentaron a algunas elecciones provinciales que fueron su escuela de aprendizaje en este tema. También propusieron tener un sindicato, o plataforma sindical de resistencia y empezaron a trabajar en la formación de federaciones sindicales, como la Federación Tipográfica de 1882, lo cual condujo en 1888 a la Asociación Nacional de Trabajadores.

En 1882 se fundó UGT en Barcelona y fue un fracaso.

En julio de 1882, se hizo la fusión entre el PSOE de Madrid y el PDSOE de Barcelona, y adoptaron el nombre de Partido Democrático Socialista Obrero Español, PSDOE, que perduró hasta 1886.

En 1883, se produjeron el Informe de Jaime Vera para la Comisión de Reformas Sociales y el Informe de la Asociación del Arte de Imprimir de Pablo Iglesias. El Partido se definía ideológicamente por fin, pero había dos definiciones.

No todos los militantes del PSOE entendían el partido de forma igual, e incluso algunos ni siquiera eran marxistas. Y los que aceptaban el marxismo tenían versiones diferentes del mismo.

Por ejemplo, Fernando de los Ríos creía en un socialismo humanista de tipo krausista. E Indalecio Prieto difícilmente puede ser calificado de marxista dogmático.

En 1885 se produjo la primera crisis importante del PSOE cuando Pablo Iglesias discutió con Jaime Vera y Francisco Mora Méndez. Mora defendía la alianza con los republicanos para lograr un peso político importante que les permitiera a los socialistas estar en el Congreso de Diputados. Pablo Iglesias contestó que los republicanos no eran más que pequeño burgueses, y que se oponía radicalmente a pactos con ellos. Antonio García Quejido intentó mediar, pero Pablo Iglesias era siempre irreductible en sus posiciones. Vera y Mora abandonaron el PSOE durante cuatro años. Siendo Vera y Mora los hombres más preparados del partido, la crisis pudo tener consecuencias funestas para el PSOE. El motivo de la discusión se planteó a raíz del proyecto de publicar El Socialista, para el cual, Pablo Iglesias decidió que atacaría a todos los partidos burgueses y sobremanera a los que aparecían como más avanzados, como era el caso de los republicanos. Iglesias prefería la república a la monarquía, pero no a costa de pactar y ceder algo a un partido ajeno al socialismo.

El teórico más importante para el PSOE de esta primera época era Jules Guesde, el cual era leído por Paulino Iglesias con mucha atención. Ya en el siglo XX, el PSOE introduciría muchas modificaciones, tras aparecer las teorías de Lukacs, Gramsci, Kautsky, Lenin, Trotsky, Rosa Luxembourg, Jean Jaurès…

El 12 de marzo de 1886, salió el primer número de El Socialista. El periódico iba a ser gestionado por Pablo Iglesias Posse y Matías Gómez Latorre.

En 1886, el PDSOE decidió recuperar su primitivo nombre como Partido Socialista Obrero Español, PSOE.

 

 

Crisis en el anarquismo español.

 

En 1887, no quedaba apenas nada de la organización obrera española anarquista.

En 1888 se produjo una crisis entre la central sindical anarquista y la acción revolucionaria anarquista. La central sindical, Federación de Resistencia al Capital, quería que el sindicato fuera ideológicamente neutral y descentralizado, y los Comités de Acción Política no estaban de acuerdo. La central sindical se disolvió en 1895. Los anarquistas revolucionarios convocaron Congreso Obrero para rechazar el anarcosindicalismo y reivindicar las Sociedades de Resistencia. Tuvieron poco éxito en España.

 

 

Crisis en el socialismo español.

 

La crisis afectaba también al PSOE. En 1888, en el Congreso de Barcelona, Pablo Iglesias y Josep Pàmias discutieron, pues Pablo Iglesias no quería perder de vista la revolución obrera por conseguir el poder a fin de implantar una sociedad sin clases. Y Pàmias abandonó la alianza con el PSOE y en 1890 creó el Partido Socialista Oportunista. Con él, se llevó “Las Tres Clases de Vapor”, el grupo más importante del obrerismo español. Los socialistas oportunistas querían el diálogo con el empresariado de modo que se evitara el estado de huelga continua que estaba dejando en la miseria a los obreros. Había que dialogar e ir consiguiendo mejoras para el obrero en cada oportunidad que se presentase. Estaban dispuestos a apoyar el proteccionismo que pedían los empresarios catalanes, con tal de obtener ventajas para los obreros. En 1890, Pàmias tenía detrás de él a 20.000 asociados, lo cual fue un éxito no digerido que propició el fracaso completo: la euforia general llevó a convocar algunas huelgas que no podían ganar y que fueron un fracaso evidente con sufrimiento muy grande de los obreros. Los obreros se dieron de baja y se afiliaron a CNT. Josep Pàmias murió en 1895 como un fracasado.

En 23 de septiembre de 1888, 9 días después del Congreso de Barcelona, se celebró un segundo Congreso de Barcelona al que asistieron 18 delegados que representaban a 20 agrupaciones (13 de Cataluña y una de cada una de las siguientes ciudades: Guadalajara, Valencia, Játiva, Linares, Málaga y Bilbao). El Congreso defendió “utopías” como que el fruto íntegro del trabajo fuera para los obreros, y “buenismos” como que la economía debía ser dirigida por hombres honrados e inteligentes. Pablo Iglesias impuso sus tesis de combatir a todos los partidos burgueses de todas las ideologías y de apoyar a todas las huelgas obreras. El PSOE se organizó con base en agrupaciones locales que se asociarían en un Comité Nacional, el cual sería nombrado por la Agrupación Socialista Madrileña (así fue hasta 1915). Se decidió enviar representantes a París, al proyecto de crear al Segunda Internacional. Se nombró un Comité Nacional compuesto por: presidente, Pablo Iglesias; secretario, Francisco Diego; tesorero, Francisco Carrero; vocal, Mariano rodríguez; vocal, Antonio Atienza.

Por otro lado, en 1888 se abandonó el objetivo de dominar Cataluña porque Las Tres Clases de Vapor y el Centro Federativo de Sociedades Obreras de Barcelona les rechazaban.

El 23 de septiembre de 1888 se puede considerar la verdadera fecha de fundación del PSOE, pues fue el de su organización interna y extensión por toda España.

 

 

Unión General de Trabajadores.

 

En 1888 se fundó UGT en Madrid y se organizó con un Comité Permanente que radicaba en Madrid y un Congreso de las Agrupaciones Socialistas que se celebraría cada dos años en la ciudad que se decidiese. En 1888, UGT se implantó en Madrid, en 1880 en Bilbao, y luego en Cantabria y Asturias.

UGT era un sindicato dirigido por los mismos hombres que dirigían el PSOE, una sociedad o asociación que trataba de reunir a los productores por afinidad de intereses o de ideales. Se pensó en principio para ser difundida en los lugares de trabajo.

Así pues, el sindicato socialista español es un tanto “vertical”, pues en último término y en caso de discrepancia en casos de polémica grave, es el partido el que decide la política laboral a seguir. Cuando el partido alcanza el poder, la verticalidad es mucho más acusada, pues deciden los intereses del Gobierno por encima de los de los trabajadores. No se trata de la verticalidad de juntar obreros con empresarios, como era el caso de los sindicatos amarillos y los franquistas, sino de juntar partido y sindicato. El modelo se repetirá en CC.OO. sindicato creado para difundir organizaciones comunistas, pero que tras el fracaso de éstas, se apuntó a recibir subvenciones y consignas del PSOE, sobre todo cuando éste estaba en el Gobierno. En España no existe un modelo sindical puro sin dependencia de un partido político, como es el caso de Francia y de otros países. En todo caso, el modelo independiente lo representan sindicatos minoritarios, poco influyentes en la política laboral general.

Debido al sentido “vertical” de dependencia del sindicato UGT respecto al Partido, en España surgen reiteradamente sindicatos asamblearios, empeñados en que lo democrático es que las masas decidan en cada momento, lo cual es irrealizable, pero nunca se ha dado paso a un sindicalismo independiente de la política y de los partidos políticos.

 

 

Organización del PSOE.

 

La organización del partido socialista se constituyó así:

En la base estarían las agrupaciones locales.  Serían agrupaciones socialistas locales, una por localidad, y sociedades de resistencia locales en zonas rurales. Las agrupaciones locales se reunirían en círculos socialistas o en Casas del Pueblo si tenían local para hacerlo. Cada agrupación local estaría regida por un Comité Local elegido por la asamblea local de todos los trabajadores afiliados. Los grupos femeninos eran independientes de la agrupación local ordinaria y se reunían aparte. Los hombres querían a menudo, disolver las agrupaciones femeninas y que las mujeres asistieran a las reuniones de la agrupación local ordinaria, lo cual se hizo en Madrid en 1927, pero tardó un poco más en generalizarse.

Las agrupaciones locales se federarían a nivel provincial o a nivel regional. En 1928 se decidió que fueran siete federaciones: Asturias, País Valenciano, Cataluña, Vasco-Navarra, Galicia y Castilla la Vieja (soy consciente de que falta una, y creo que sería Madrid). El resto eran federaciones provinciales. La asociación de las federaciones regionales y provinciales constituía el PSOE.

El ideario se discutiría en los Congresos. Se celebraban cada dos años en 1879-1894, cada tres años en 1894-1898, y cada dos años en adelante.

Los órganos directivos del PSOE eran el Comité Nacional y la Comisión Ejecutiva.

El Comité Nacional era la representación de todas las regiones y provincias, además del Secretariado  Agrario, Secretariado Femenino, y Secretariado de Estudios. Ordinariamente, hacía dos reuniones anuales.

La Comisión Ejecutiva era un órgano que residía en Madrid y se reunía cada 15 días, y era nombrada por la Agrupación de Madrid hasta principios del siglo XX.

El Presidente del Partido era designado por el Congreso, hasta que en 1918 se decidió que el Congreso designara no sólo al Presidente, sino a todos los miembros de la Comisión Ejecutiva.

 

 

El funcionamiento del PSOE.

 

El PSOE se mantenía de las cuotas de los afiliados, las cuales eran distintas en cada localidad pues las aprobaban en cada agrupación local. También recibían algunos ingresos de las cooperativas socialistas.

Los gastos más importantes del PSOE eran las elecciones, los medios de comunicación social de información y de propaganda, y las representaciones que se enviaban a eventos internacionales, además del pago de la burocracia del partido (que se llevaba el 50% de los gastos en 1916-1919).

Los instrumentos de propaganda del PSOE fueron las escuelas racionalistas, las escuelas laicas, las recomendaciones de determinadas lecturas, la edición y difusión de algunas de ellas (para ello, en 1926 crearon Gráfica Socialista, y luego la Editorial Pablo Iglesias y la Fundación Pablo Iglesias en 1976), ciclos de conferencias, veladas teatrales, excursiones y visitas instructivas en las que se utiliza la difusión de la cultura como anzuelo para introducir otras ideas, los mítines, los manifiestos.

El primer periódico socialista español fue El Obrero, de Josep Pàmias, creado en 1880 en Barcelona.

En 1886, apareció El Socialista en Madrid como semanario, y en 1913 se convirtió en diario.

En 1905, el PSOE contaba al menos con 7 semanarios, entre los que destacaba La Lucha de Clases en Bilbao.

En 1925, el PSOE disponía de 14 periódicos, sin incluir los ugetistas.

 

 

La definición de las izquierdas.

 

El concepto de derecha e izquierda es muy subjetivo en el PSOE. Si es que existe la derecha y la izquierda, cosa que hoy dudamos porque en un partido de extrema izquierda hay conservadores y nacionalistas que pudieran considerarse de muy de derechas, mientras en partidos considerados de derechas, hay reformistas sociales que pudieran ser considerados de izquierdas.

Preferimos personalmente decir que son de derechas, los que tratan de conservar valores del pasado y principalmente los valores religiosos (los conservadores), los que temen introducir reformas porque pueden peligrar esos valores, los que valoran más los derechos humanos individuales que los sociales y colectivos, los que creen en la aplicación de la razón a los problemas sociales, aunque por ello tengan que sufrir a veces las masas.

Y son de izquierdas, los que están dispuestos a romper con el pasado (los reformistas), los que creen por sistema en la bondad de las reformas sociales que demanda la mayoría (progresistas), y los que valoran más los derechos colectivos que los derechos individuales, los cuales podrían ser limitados en beneficio de los más.

Pero los socialistas, quizás por influjo del sindicalismo que siempre han llevado consigo, creen que son de izquierdas las cosas que desea la mayoría social (populismo), aunque sean irracionales, la atención a los problemas de cada día, aunque carezcan de sostenibilidad. Igualmente, el conjunto de los socialismos tiene repetidos giros a la izquierda, al comunismo, trotskismo, maoísmo, que nadie sabe qué es esa izquierda que persiguen, porque es contradictoria e incompatible entre los diversos grupos.

Resulta ya irracional concebir que los más violentos sean más de izquierdas y que así defiendan mejor al pueblo. Sobre todo, teniendo en cuenta que esos grupos violentos, una vez conseguido el poder, ejercen la violencia contra el pueblo al que dicen estar liberando.

En conclusión, nunca nos pondremos de acuerdo en qué es la derecha y qué es la izquierda. Cada grupo tiene conceptos diferentes y contradictorios sobre ello. Es costumbre entre los políticos culpar a los demás de ser de derechas, como si ello tuviera algún significado, como si fuera un insulto, pero la cuestión es que esas afirmaciones hacen impacto entre la gente, y que los jóvenes suelen avergonzarse de ser de derechas. También aparecen muchos intelectuales que presumen en los medios sociales de comunicación de ser de izquierdas, pero consiguen un buen capital personal, disfrutan de restaurantes cuyo cubierto supera el valor de un mes de sueldo de un obrero, presumen de haber viajado por todo el mundo y conocerlo todo, de tener un yate u otros signos externos de riqueza, de veranear en…, de no perderse un estreno, ni un acto cultural en cualquiera de los cinco continentes, pero hablan de la necesidad de acabar con los políticos de derechas, de la necesidad de la revolución del proletariado. No puede haber nada de más extrema derecha que estos personajes que dicen ser de izquierdas mientras despilfarran fortunas.

En fin, considero que extender de forma racional y sostenible más derechos concretos a más personas concretas es de izquierdas, y limitar esos derechos a menos personas, y constreñirlos a menos calidad, en aras a unos valores tradicionales y religiosos, o de otro tipo, es de derechas. Considero que trabajar para obtener la riqueza de la que puedas disfrutar es de izquierdas, y que intentar no trabajar y disfrutar y hacer ostentación de mucha riqueza obtenida con medios diferentes al trabajo propio, es de derechas. Y no estoy diciendo que lo uno ni lo otro sea bueno o sea malo. Con mi definición, cabe que haya empresarios ricos de izquierdas y de derechas, y obreros que sean de derechas y de izquierdas. Y cabe que algunos militantes en partidos de izquierdas, e incluso de extrema izquierda, sean muy de derechas. Ese es un campo de debate muy interesante.

 

 

Evolución del PSOE a fines del XIX.

 

En 1889, el PSOE se declaró internacionalista.

1890 Congreso de Bilbao: El PSOE decidió celebrar el 1 de mayo con una manifestación. Organizó una huelga general en Vizcaya.

En 1890, Pàmias intentó un marxismo menos dogmático y más “posibilista”, que fuera capaz de actuar ante los problemas de cada día. Se le considera de derechas. Pero los giros a la derecha, tuvieron muy poca vida, mientras los giros a la izquierda siempre tuvieron muchos simpatizantes, porque el grupo UGT presionaba con razones populistas.

En 1891 se presentaron a las elecciones en vista de que éstas eran por sufragio universal.

1892, celebraron Congreso en Valencia.

1894, celebraron Congreso en Madrid.

1895, murió Josep Pàmias.

1899, Congreso de Madrid: En 1899 se decidió que todos los militantes del PSOE estuviesen obligados a militar en UGT y a prestarse siempre a ocupar los cargos directivos de este sindicato con el apoyo de los demás socialistas UGT. De esta manera, el sindicato no era más que una prolongación de PSOE.

En 1904 se llegó a una crisis del PSOE cuando se aceptó la teoría de la violencia y las huelgas de solidaridad. En 1904-1909, se perdieron muchos afiliados pues la política PSOE-UGT de esos años estaba pensada para hacer huelgas continuas, con la esperanza de que el Gobierno correspondiente entrara en crisis. Pero los intereses de los trabajadores pasaban a ser algo secundario. Habrá una recuperación de afiliados en 1909 en adelante. Pablo Iglesias se estaba equivocando.

En 1905, fueron creadas las Juventudes Socialistas

En 1917 habían entrado en la política muchos militares, intelectuales y empresarios, y los obreros se dieron cuenta de sus pocas posibilidades en el juego electoral, y se plantearon medidas alternativas y contundentes como la huelga general. Pero la política no empezó a ser un tema de masas en España hasta después de 1931.

En 1917, Pérez Solís se mostró antidogmático, y también Fernando de los Ríos protestaba de la ortodoxia dogmática impuesta por la fuerza.

En 1918, en el XI Congreso del PSOE se pidió para el partido un programa agrario y municipal, además de la abolición de la monarquía y un modo de Estado en forma de confederación republicana de las nacionalidades ibéricas, lo cual habla mucho de la influencia del regeneracionismo. Este programa estuvo vigente hasta 1931.

En 1925 murió Pablo Iglesias Posse.

[1] José Mesa Leompart, 1831-1904, era tipógrafo y periodista y en cuanto a ideas políticas, en su juventud fue republicano federal, pero tras los hechos de La Comuna se pasó al marxismo. En 1874 se fue a Francia, y desde allí informaba a Pablo Iglesias y los socialistas españoles de lo que ocurría en Europa occidental.

[2] Del PSOE de 1879, sólo quedan hoy las siglas del nombre. Aparte de la evolución normal de las cosas durante un siglo, Felipe González renunció en 1981 al marxismo, es decir, a constituir un Estado de los trabajadores,  con lo cual la “O” debería haber desaparecido. Zapatero renunció a la unidad “española” del partido, y concedió la autonomía política a los socialistas catalanes, con lo cual el resto de partido debería haber renunciado a “E”. Y la evolución posterior de la política convirtió al partido en una organización similar a otras, que servía para colocarse en puestos de la Administración del Estado. Pues en España subsiste el viejo sistema del siglo XIX, en el que el que llega al poder coloca a unos miles de los suyos en puestos dirigentes de los cientos de organizaciones y empresas públicas, a nivel estatal, provincial y local, quedando como “cesantes” los del partido saliente. Por ello, decir que el PSOE tiene más de cien años, me parece una exageración retórica. Es mi opinión personal. Por tanto, en este trabajo me refiero al PSOE de fines del XIX y principios del XX.

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.

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