LA GUERRA EN VERANO DE 1809.

 

 

 

Las campañas francesas de verano de 1809.

 

El 19 de mayo de 1809 los franceses tomaron Asturias atacando desde Lugo, Santander y León, y saquearon Oviedo el 19, y Gijón el 20 de mayo, pero la falta de tropas les obligó a abandonar Asturias en junio. Se acantonaron en León.

También el español La Romana fracasó en su táctica de ocupar todo Asturias, pues dispersó sus tropas y quedó en inferioridad y sin posibilidades de ayudar a los demás españoles. Además los asturianos no eran de gran ayuda en la guerra, pues tenían tanta ansia de defender su territorio que apenas participaban en la guerra general de España y Portugal contra Napoleón. Desde su fracaso en Bilbao y Espinosa, no querían salir de Asturias.

En agosto de 1809, José I se puso duro con los españoles, se cansó de tanta defensa de privilegios y tradiciones irracionales que hacían los españoles, y emprendió una serie de reformas: decidió acabar con los Consejos, las aduanas interiores, las Juntas administrativas y benéficas, los títulos nobiliarios y las Ordenes Militares españolas, que fueron suprimidas. Obligó a todos los funcionarios a jurarle fidelidad. Confiscó los bienes de todos los sublevados y huidos de su domicilio. Anuló los títulos de deuda pública que no fueran reclamados ante él. Obligó a todos los españoles a colaborar en la guerra con hombres y dinero. Pero este tema lo dejaremos para más adelante.

Junot, el hombre que debía dominar Cataluña y Valencia, y se mostraba incapaz de hacerlo, fue sustituido por Suchet[1].

 

 

Campañas patriotas en verano de 1809.

 

El 15 de mayo de 1809, Blake era el nuevo jefe español en Cataluña. Palafox estaba preso en Francia, y Reding había muerto en febrero de 1809. Blake estaba en Tarragona. El 23 de mayo, Blake rechazó un ataque de Suchet en Alcañiz.

El 24 de mayo de 1809 el francés Verdier inició el sitio de Gerona, que duró de 24 de mayo a 10 de diciembre de 1809. Fue la resistencia de 6.000 hombres en esta ciudad, mandados por Mariano Álvarez de Castro[2], logrando parar a 50.000 soldados franceses durante 8 meses, antes de la caída de la ciudad. Napoleón se enfurecía por el fracaso tanto en Zaragoza como en Gerona, y envió a Honoré Reille[3] con 10.000 soldados sobre Gerona, pero Reille fracasó. Entonces fue nombrado gobernador de Cataluña Gauvión Saint Cyr, quien puso al mando del sitio de Gerona el general Jean Antoine Verdier[4], con 8.000 hombres más. Saint Cyr había llegado a España en noviembre de 1808 con 24.000 hombres, y el 16 de diciembre de 1808 había vencido a Pino en Cardedeu, y en febrero de 1809 a Reding en Valls, donde murió Reding. Saint Cyr, como comandante en jefe, se hizo cargo de Barcelona y Tarragona, y contenía las fuerzas del español Blake, mientras Verdier debía tomar Gerona. Verdier bombardeó la ciudad el 7 y 8 de julio, y tomó el 13 de julio de 1809 los reductos de Montjuich, la fortaleza militar, pero no fue una victoria completa, porque Álvarez de Castro fortificó la ciudad con barricadas y se dispuso a luchar calle a calle y casa por casa.

Es más, el 10 de julio entró en la ciudad el brigadier español García Conde[5] con 3.000 hombres, alimentos y armas, y la defensa se fortaleció. El 8 y 9 de agosto, los franceses hicieron explotar minas, pero no lograron la victoria. Álvarez de Castro salió de la ciudad para no cometer el error de dejarse masacrar, como en ocasiones anteriores en 1808. Tras esta acción, los españoles volvieron sobre la ciudad y García conde introdujo nuevos defensores.

El 19 de septiembre, se presentó Saint Cyr personalmente en Gerona, y Verdier ordenó el segundo asalto y también fracasó, perdiendo unos 7.000 a 10.000 hombres. Napoleón cambió a Verdier y Saint Cyr por Augereau[6], quien mandaba sobre 18.000 hombres, y adoptó la táctica de esperar a que el hambre y las epidemias hicieran el trabajo de acabar con los sitiados. A su vez, Augereau dependía de los suministros que debían llegarle por Barcelona, frente a la cual se situó la armada inglesa para impedir la llegada de suministros franceses. Augereau venció a Blake en Santa Coloma. Augereau atacó Hostalrich, el pueblo a mitad de camino entre Barcelona y Gerona, donde se abastecía Gerona. Se extendió una peste por la ciudad de Gerona y llegó la desmoralización en noviembre, con algunas deserciones. El 2 de diciembre empezó el ataque final. Uno de los que enfermó fue Álvarez de Castro, que fue sustituido en el mando el 8 de diciembre por Julián Bolívar. El 10 de diciembre de 1809, capituló definitivamente la ciudad de Gerona. El resultado final puede ser calificado de catástrofe humana en muertos: 10.000 civiles españoles, 5.200 soldados españoles, 15.000 soldados franceses muertos.

Pero volvamos a mayo de 1809.

Blake atacó inmediatamente, el 23 de mayo, a los franceses, en Alcañiz, y fue, imprudentemente, sobre Zaragoza, siendo derrotado en María el 15 de junio (segunda derrota patriota de María) lo cual le hizo retirarse a Belchite, donde el 18 de junio fue de nuevo y definitivamente derrotado, desapareciendo el ejército español de Aragón. El momento hubiera sido una magnífica oportunidad para los franceses, oportunidad de la derrota definitiva de los rebeldes o patriotas, pero fue desaprovechada por falta de efectivos, pues los refuerzos y medios no estuvieron preparados hasta marzo de 1810.

El 30 de mayo de 1809, Ney y Soult habían conectado, y decidieron un ataque general sobre Galicia para intentar rectificar sus errores anteriores, pero ya era tarde, había demasiadas partidas de guerrilleros, se desgastaron y decidieron marcharse, abandonando el campo el 30 de junio de 1809.

El Gobierno patriota de Cádiz decidió hacer algunas reformas de modo que la fuerza española fuera más efectiva contra los franceses. A mediados de 1809, se estaban reduciendo gastos inútiles en el Gobierno patriota. En 25 de junio de 1809, la Junta Suprema Central fusionó los Consejos existentes, Castilla, Indias, Órdenes y Hacienda (el de Flandes había sido suprimido en 1703, el de Aragón en 1707, el de Italia en 1717) en un “Consejo y Tribunal Supremo de España e Indias”, llamado comúnmente “Consejo Reunido”

Por su parte, los generales franceses también decidieron coordinarse. A fines de junio de 1809 los generales franceses Soult, Ney, Sebastiani y Jourdan (dos hombres de Napoleón y dos de José I), decidieron unir fuerzas para acabar con Wellington. Wellington, absolutamente desinformado, atacó a Víctor y a Jourdan el 3 de julio, creyendo que éstos estaban solos. Al entrar en Extremadura, se encontró con que no había comida y que los españoles no tenían transportes para traerla de lejos y se enfadó mucho contra la desorganización de los españoles, exigiéndoles comida. El 23 de julio, Wellington (20.000 hombres) se reunió con Cuesta (56.000 hombres) y Cuesta decidió atacar a los franceses, mientras Wellington dijo que él, por no tener comida suficiente, no estaba preparado. El 27 de julio Cuesta retrocedió porque se había encontrado con más franceses de los que esperaba y se produjo la batalla de Talavera, donde Venegas y Cuesta fueron derrotados por Víctor. Hablaremos un poco más tarde de esta batalla.

Los franceses entraron en una crisis importante porque no querían obedecer a José I, ni recibían órdenes de Napoleón que estaba muy lejos. No sabían qué hacer. Napoleón, para salir del parón, decidió que Soult mandase sobre Ney y sobre Mortier[7].

En julio de 1809 los franceses no podían pasar al sur del Tajo, en España, ni al sur del Duero en Portugal. Napoleón tenía guerra en Austria y no podía enviar hombres para romper el equilibrio de fuerzas. Pero el 6 de julio de 1809, los austríacos fueron vencidos en Wagram y, con la rendición de Austria del 11 de julio en el armisticio de Znaim, se abría una nueva posibilidad de acabar con el problema de España. De hecho, los vencedores de Wagram, Bernadotte[8] y Masséna, quedaron libres y uno de ellos, Masséna, se incorporó a la lucha en España. La guerra austríaca había sido dura en los tres meses anteriores.

Entonces Napoleón decidió acabar de una vez la guerra de España. De momento, ordenó suspender todos los ataques hasta que llegaran refuerzos y prometió venir personalmente a España, aunque no llegó a venir esta segunda vez. La gran operación de conquistar Portugal se dejó para la primavera de 1810.

 

 

Batalla de Talavera, 27 de julio de 1809.

 

Wellesley (20.000 hombres) y Cuesta (56.000 hombres) planificaron ir sobre Madrid y el 23 de julio llegaron sobre Talavera, 100 Km. al oeste. Cuesta había logrado levantar un ejército en Extremadura. Por su parte, Venegas avanzó desde Andalucía con 20.000 hombres y se situó en La Mancha. José I ordenó a Víctor abandonar Extremadura y atacar a Venegas.

Había descoordinación entre españoles y británicos. Wellesley quería que Cuesta fuera por delante, y Cuesta creía que era una trampa y prefirió descansar ese día 23. El 24 de julio, Cuesta pasó el río, y entonces fue Wellesley el que no quiso atacar, por lo que Cuesta retrocedió hacia la orilla donde estaban los británicos. El 25 de julio Cuesta se encontró a todo el ejército francés, 97.000 hombres de Víctor, Sebastiani y José I. Wellesley entonces retrocedió hacia posiciones defensivas en el Alberche. Víctor quería atacar a los ingleses directamente y José I también quería presentarle una victoria a su hermano.

La batalla del Cerro de Medellín de 27 y 28 de julio, en Talavera, fue dura. Los españoles no entendían que los franceses y británicos compartieran entre sí el agua de los ríos, socorrieran a los heridos enemigos y respetaran a los prisioneros, pues lo lógico para ellos era matar el número mayor de enemigos posible. La lucha en el campo español fue todavía por ello más dura. Víctor atacó cerro Medellín, siendo rechazado, pero José I ordenó atacar con todo, y en la tarde del 28 hubo nuevo ataque masivo.

Hubo 7.000 muertos por cada lado y ambos ejércitos se retiraron, los británicos hacia Portugal y los franceses hacia Madrid. Los aliados dejaron a un ejército español, el de Venegas, abandonado al este, y lógicamente fue aplastado por los franceses el 11 de agosto en Almonacid (22 kilómetros al sureste de Toledo) y tuvo que retroceder a Sierra Morena.

Los franceses decidieron retirarse. Hicieron correr el rumor de que estaban completamente derrotados y se marchaban de España. Era falso.

Soult llegaba desde León y estaba en Salamanca el 30 de julio, por lo que Wellesley decidió no arriesgar. Los analistas piensan que podía haber ido sobre Madrid. Pero Wellesley dijo que tenía pocas provisiones para una campaña como la de Madrid y que no tenía órdenes para hacerla, y se retiró a Portugal.

Wellesley acordó con Cuesta, en 2 de agosto de 1809, que él iría al norte para destruir a Soult, mientras Cuesta iría sobre Talavera para proteger el camino de Madrid.

De pronto aparecieron los franceses de Mortier en Plasencia, a 100 Km. al oeste de Talavera, muy al oeste de lo esperado, tratando de engañar a Wellesley como si sólo fuera un grupo pequeño, pero era medio ejército francés. Cuesta fue derrotado y se retiró de Talavera. Wellesley “no cayó en la trampa”, en expresión de los historiadores británicos, y se retiró a Puente del Arzobispo y Oropesa. Más tarde se retiró a Badajoz y dio descanso a sus tropas. Los historiadores españoles opinan que se portó cobardemente no cumpliendo su parte del trato con Cuesta, atacar a Soult, y que dejó en la estacada a sus compañeros españoles.

Tras esta victoria francesa, Soult pidió permiso para ir contra Wellesley y acabar con él, pero José I le ordenó mantenerse en Extremadura para no desproteger Madrid.

Las quejas de Wellington tuvieron como resultado la destitución de Cuesta (dimitió el 12 de agosto), relevado por Eguía. Eguía duraría poco y en septiembre era relevado por el duque de Alburquerque al mando de los ejércitos españoles de Extremadura.

La situación en septiembre de 1809 era la siguiente:

Los franceses dominaban: Santander (Bonnet), Salamanca (Ney), Zaragoza (Suchet), Plasencia (Soult), Talavera (Mortier), Toledo (Sebastiani), La Mancha (Víctor), Madrid (Desolles) y Barcelona.

El 14 de octubre de 1809, Napoleón, que estaba en Viena, se propuso volver a España, porque no entendía que la guerra durase tanto tiempo. Pero entonces le surgió la ocasión de su matrimonio con una princesa austríaca, y necesitaba el divorcio de Josefina. Así que dejó las cosas en manos de su hermano José.

 

 

 

El bando patriota en la segunda mitad de 1809.

 

En septiembre de 1809, Palafox e Infantado se pusieron en contacto con Richard Wellesley, embajador inglés en España y hermano del general Arthur Wellesley, para intentar dar un golpe contra la Junta Central y tomar ellos el mando. La Junta Central nombró entonces una comisión rotatoria de 7 miembros que debían detentar sucesivamente el poder ejecutivo, y así, por primera vez, nombraba jefes de ejecutivo. La Romana amenazó con dimitir. La Junta Central cambió los jefes del ejército nombrando jefe de la Izquierda al duque del Parque[9](Salamanca), y jefe del Centro a Juan Carlos Aréizaga[10](La Mancha). El Duque de Alburquerque[11], en Extremadura, vigilaba las acciones francesas hacia Portugal. La Junta Central temía tanto a los franceses como a los partidarios de la Regencia, realistas duros. Palafox, Montijo e Infantado estaban intentando un golpe de Estado que acabase con la Junta Suprema Central. Se dice que el golpe fracasó porque Wellesley se lo contó a la Junta.

En octubre de 1809, los ejércitos españoles avanzaron desde Astorga a Salamanca y Cáceres logrando dominar el 18 de octubre toda la línea de Portugal.

El 16 de octubre de 1809, el País Vasco y Navarra perdieron sus exenciones de impuestos.

En esos días llegaron de Francia 138.000 soldados más que enviaba Napoleón, una vez terminada la campaña de Austria y las cosas volvieron a ponerse a favor de los franceses.

En octubre de 1809, Barcelona estaba bloqueada por los españoles, que tenían cercados a 10.000 franceses. Saint Cyr llegó con 25.000 hombres desde Francia y atacó Gerona y Rosas para abrir el camino. Rosas aguantó 5 días. El general Vives planteó batalla el Cardedeu y fue derrotado el 16 de diciembre. El 17 de diciembre, Saint Cyr llegó a Barcelona, persiguió a Reding y le derrotó en Molins del Rey, pero a costa de su aislamiento de Francia pues no había tomado Gerona (marqués de Lazán) ni Hostalrich (Milans). Reding pudo levantar otro ejército en Valencia y volver a atacar en febrero de 1810. Atacaría a los franceses hasta que en 25 de febrero le matasen en combate. Reding fue sustituido por Blake en el mando de los españoles.

En noviembre de 1809 la guerra se acercaba a Andalucía.

El 19 de noviembre tuvo lugar una derrota española que la Historia General, opina que fue decisiva para el derrumbe de la Junta Suprema Central: Ocaña. Juan Carlos de Aréizaga con 50.000 hombres (entre ellos 5.700 jinetes) ascendió desde Sierra Morena a fin de atacar Madrid. Tuvo el defecto de ir lentamente, y los franceses prepararon con tiempo la defensa. José I reunió 34.000 hombres, llamó a Víctor, que aportaba 14.000 hombres más, y encargo el mando de las operaciones a Soult. Un ataque de la caballería francesa, seguido de otro de infantería, causaron 4.000 bajas a los españoles, y los franceses capturaron 14.000 prisioneros más. Otros muchos desertaron. Los franceses de José I empezaron a pensar en la posibilidad de invadir Andalucía. Aréizaga conservó 20.000 hombres pero tuvo que retroceder para proteger Andalucía desde Almaraz, Badajoz y La Carolina, posibles caminos de invasión francesa. De todos modos, los franceses no acudieron a Andalucía hasta enero de 1810.

Los españoles, por su parte, acusaron el golpe y el duque de Alburquerque se retiró desde Talavera a Trujillo, mientras el duque del Parque fue vencido en Alba de Tormes y se retiró a Ciudad Rodrigo. Los británicos retrocedieron una vez más a las tierras seguras de Portugal. Sierra Morena quedaba desprotegida y la sensación de inseguridad cundió por Andalucía. El ataque francés se produciría en enero de 1810.

El 11 de diciembre cayó Gerona tras seis meses de asedio. Era el símbolo del nuevo poderío francés.

 

Los patriotas, o rebeldes, españoles estaban en situación de emergencia a finales de 1809:

El 1 de noviembre de 1809, la Junta Suprema Central decidió crear una Comisión Ejecutiva, de seis miembros, que sería quien liderase el Gobierno de España.

El 4 de noviembre de 1809, la Junta Suprema Central anunció que convocaría Cortes. En diciembre de 1809, se convocaron de hecho Cortes para 1 de marzo de 1810. La ley salió el 1 de enero de 1810 siendo ésta la primera ley electoral de España.

Jovellanos impuso que serían Cortes estamentales, en dos cámaras, separando nobleza y clero de tercer estado.

La convocatoria de Cortes permitía elegir un diputado por cada ciudad con voto en Cortes (las que los hubieran enviado en 1789), un diputado por cada Junta Provincial, diputados por el pueblo a razón de uno cada 50.000 habitantes y diputados por América a razón de uno cada 100.000 hombres blancos, calculando que los diputados por el pueblo serían unos 208. Eran electores los varones mayores de 25 años que tuvieran casa abierta en España.

 

 

La consulta al país, era preceptiva en las Cortes Modernas, y en 1809 es un documento de primera importancia histórica. Respondieron a la consulta 15 Juntas Provinciales, 7 audiencias, 1 chancillería, 36 ayuntamientos, 39 obispos, 41 cabildos, 9 universidades, el cabildo de Canarias y el arzobispo de Toledo.

En general, en la lectura de la consulta, se notaba cansancio de absolutismo, debido a la privanza de Godoy con Carlos IV, y admiración respecto a la política de Carlos III. Los nobles se habían sentido alejados del poder por la existencia de los privados del rey. La Iglesia se había sentido atacada por las desamortizaciones. El tercer estado se sentía molesto por la crisis económica.

Como peticiones políticas, se pidió limitación del poder real, división de poderes, posibilidad de que las Cortes (y alguna vez los Consejos) legislasen y no siempre lo hiciera el rey, la unificación de la ley en cuanto abolición de los fueros territoriales y de los privilegios sociales. Cada uno entendía por Cortes una cosa diferente, pero en general muchos creían que las Cortes representaban a la nación y no a los territorios por los que habían sido elegidos. Pidieron que los diputados fueran elegidos proporcionalmente con voto censitario. Se hicieron referencias a la tradición para justificar las permanencias políticas y también los cambios.

Como peticiones sociales se hablaba de igualdad ante la ley, de abolición de privilegios sociales. Los obispos pidieron que no se tocasen los bienes de la Iglesia. Se pidió:

la universalidad contributiva y la contribución única.

Propiedad libre y absoluta de uso, fruto y abuso (consumir, enajenar y destruir).

Enajenación de comunes y mayorazgos.

Uniformidad de procedimientos de justicia.

Abolición de la propiedad de cargos políticos, sobre todo los municipales.

Convocatoria frecuente de concilios de curas y obispos provinciales y nacionales.

Se criticó al clero regular por ignorante y sin vocación.

 

 

En 19 de enero de 1810 los franceses iniciaron una gran campaña sobre Sevilla con ánimo de acabar la guerra. En esa campaña iban Víctor, Sebastiani y Mortier con 60.000 hombres. Los españoles fueron derrotados en Sierra Morena esta vez. Víctor tomó Andújar, Écija y Carmona. Sebastiani recibió órdenes de ir sobre Granada con 10.000 hombres. Y el resto de los franceses fue sobre Sevilla.

El 23 de enero por la noche, la Junta Central huyó de Sevilla a Cádiz y entonces fue acusada de traición por la multitud e incluso de haber sido sus miembros colaboradores de Godoy. La multitud liberó a Palafox y Montijo, presos desde septiembre 1809 y éstos hicieron abdicar a la Junta Central, al tiempo que se declaraban nuevo Gobierno de España. Era el 29 de enero de 1810. La Junta Suprema Central llegó a Isla de León, nombró Regencia y se disolvió.

El 31 de enero de 1810 los franceses llegaron a Sevilla y tomaron Andalucía entera en pocos días. El 3 de febrero sólo Cádiz resistía a los franceses. Sevilla había caído. Cádiz no cayó, quizás por un error de los franceses de detenerse en Sevilla, pues el 4 de enero de 1811 llegaron a Cádiz 12.000 españoles procedentes de Extremadura y mandados por Alburquerque, y se unieron a los 8.000 defensores de Cádiz. La presencia de las flotas británica y francesa, hicieron difícil la toma de una posición que, una semana antes, no estaba tan protegida.

El gobierno de Palafox y Montijo duró esos pocos días.

En Cádiz se decidió que España fuera gobernada por una Regencia presidida por Francisco Javier Castaños provisionalmente, hasta la llegada del obispo de Orense que era su presidente titular.

En febrero de 1810, José I se paseó por todas las capitales andaluzas, menos Cádiz, y fue aclamado en todas ellas.

 

Otro aspecto de la guerra era América. A partir de la ofensiva francesa de fines de 1809, consideraron perdida España y se declararon muchas veces independientes. La táctica de Napoleón en este campo cambió radicalmente y con prontitud: de una política de defender la unidad de España y de América y la continuidad de la legalidad dinástica aunque se cambiase de dinastía en España, se pasó a apoyar las independencias y a prometer la ayuda francesa en los conflictos que estaban surgiendo en América. Napoleón se presentaba como el enviado de Dios contra la tiranía de los monarcas españoles, y como defensor de la Inquisición y del estado eclesiástico, que sabía estaban muy arraigados entre los latinoamericanos. Al mismo tiempo, ofrecía la ayuda francesa a los Estados Unidos, a cambio de ayudar en el aislamiento comercial de Gran Bretaña. Los planes de Napoleón iban a la perspectiva mundial del dominio americano. La derrota de Rusia en verano de 1812 tuvo mucho que ver en la frustración de todos estos planes.

 

 

 

 

[1] Louis Gabriel Suchet 1770-1826, duque de La Albufera, estuvo en la campaña de Italia y fue ascendido a general en 1799. En 1805-1806 estuvo en as campañas de Centroeuropa. En 1808 fue a España y se hizo cargo de la zona Zaragoza, donde derrotó a Blake y a Enrique José O`Donnell. En 1812 tomó Valencia y ganó el título de duque de La Albufera. En 1813, protegió la salida de los franceses desde Tarragona. En 1814 se puso del lado de Luis XVIII, pero apoyó a Napoleón durante los Cien Días. En 1815 fue destituido. En 1823, volvió a España en la expedición de los Cien Mil Hijos de San Luis.

[2] Mariano Álvarez de Castro, 1749-1810, fue un granadino que, con el grado de mariscal de campo, era gobernador de Gerona durante el asedio francés. En diciembre de 1809, cuando cayó la ciudad, fue hecho prisionero y llevado al castillo de Figueras, donde murió.

[3] Honoré Charles Michel Joseph Reille, 1775-1860, era un militar francés que en 1800 había luchado en Florencia y en 1803 llegó a general, hizo la campaña de Centroeuropa en 1805 y en 1808 fue destinado a España, asignándosele la zona de Navarra y Aragón. En 1809 fue enviado a rendir Gerona. En 1813 fue derrotado en Vitoria, una de las últimas derrotas de Napoleón en España.

[4] Jean Antoine Verdier, 1767-1839, conde del Imperio, había estado en las campañas de España 1792, Italia 1796, Egipto 1799 e Italia 1805, y en 1808 pasó a España a las órdenes de Bessieres, con destino en Vitoria. Estuvo en el primer sitio de Zaragoza y en el sitio de Gerona. En 1812 fue enviado a la campaña de Rusia. En 1813-1814 volvería a Italia. Fue cesado por Luis XVIII, se incorporó a servir a Napoleón durante los Cien Días, y se retiró definitivamente tras Waterloo.

[5] Alejo García Conde era un brigadier al servicio de Blake en Cataluña.

[6] Pierre François Charles Augereau, 1757-1816, duque de Castiglione, se alistó en el ejército en 1792 con motivo de la Revolución y fue general desde 1795. Inmediatamente fue enviado a la campaña de España 1795 y, al poco, a Italia, en donde tomó Castiglione. Después, Napoleón le envió a Holanda y le concedió el título de duque de Castiglione. Se hizo famoso por su dureza, y los saqueos en que terminaban sus acciones, y tal vez por ello fue enviado a solucionar el caso de la resistencia de Gerona. En 1809 fue a España, actuó con total independencia de José I y rindió Gerona, pasando a gobernar Cataluña hasta que fue relevado tres meses después. En 1815 aceptó a Luis XVIII. Napoleón no le aceptó durante el Imperio de los Cien Días, y se retiró definitivamente.

[7] Edouard Adolphe Casimir Joseph Mortier, 1768-1835, duque de Treviso.

[8] Jean Baptiste Jules Bernadotte, 1763-1864, se alistó en el ejército en 1780 y fue destinado a Córcega. Se le nombró general en 1794. En 1798 se casó con la cuñada de José I, Desirée Clary. No apoyó el 18 de Brumario de Napoleón y más bien ambos personajes se consideraron rivales el resto de su vida. En 1804-1806 actuó como gobernador de Hannóver para Napoleón, pero en 1806 se negó a cooperar en las campañas de Centroeuropa, lo que disgustó al emperador. En 1808 era gobernador de los Estados Hanseáticos, con base en Dinamarca, y se rodeó de una guardia personal española, pero los españoles desertaron y regresaron a España. En 1810, el rey de Suecia, Carlos XIII, le designó heredero el trono y Bernadotte pasó a gobernar Suecia, desde Estocolmo, pues el rey estaba enfermo. En 1813 se alió con Inglaterra y Prusia y luchó contra Napoleón en Leipzig. En el Congreso de Viena de 1815, ganó para Suecia las tierras de Noruega. En 1818 fue proclamado rey, con el nombre de Carlos XIV Juan, e inició la nueva dinastía.

[9] Vicente Marías de Cañas y Portocarrero, 1749-1824, VI duque del Parque, era un siciliano hijo de Manuel Joaquín de Cañas y Trelles, duca di Parco. En 1820 colaboraba con Fernando VII, pero aconsejó hacer algunas reformas liberalizando el sistema político.

[10] Juan Carlos de Aréizaga, -1816, era un militar retirado que vivía en Pamplona en 1808 y se pasó entonces a la guerrilla de Javier Mina, y al ejército de Blake después, mostrándose como un viejo incompetente a partir de que en 19 de noviembre de 1809 le dieran el mando del Ejército de la Mancha y sus 50.000 hombres. Fue derrotado en Ocaña, fue derrotado en el paso a Andalucía cerca de Bailén, y por fin fue sustituido por el general Freire en febrero de 1810.

[11] José María de la Cueva y de la Cerda, 1775-1811, duque de Alburquerque, ingresó en el ejército en 1792 ya como capitán, por ser hijo de noble. Culpó de la derrota de Medellín a Cartaojal, se unió a Cuesta y ambos fueron derrotados en Talavera. Perdió su credibilidad y, en 1810 le mandaron a Londres como embajador.

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.

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