ESCULTURA DE SEGUNDA MITAD DEL XIX.

 

 

 

EVOLUCIÓN DE LA ESCULTURA FRANCESA

         EN LA SEGUNDA MITAD DEL XIX.

 

 

El romanticismo francés en escultura.

 

También en Francia la tradición neoclásica era muy fuerte, y lo vemos en la obra de Antoine Laurent Dantan 1798-1878, donde los temas y la técnica son clásicas.

El paso del neoclasicismo al romanticismo lo podemos observar en el francés François Rudé, 1784-1855, comparando el busto de La Perouse 1828, plenamente neoclásico, y Gaspar Monge 1848, donde el personaje aparece con vestidura real de la época y rugosidades en la vestimenta. Posteriormente, en Juana de Arco 1852, trata de captar el viento sobre la vestimenta, e igualmente podemos ver Calvario 1855; Hebe y el águila de Júpiter; Cristo en la Cruz; El Mariscal Ney; El despertar de Napoleón a la inmortalidad. Es decir, situamos el inicio del romanticismo en escultura hacia 1845. La obra que se toma como referencia en Europa del cambio al romanticismo es la Marcha de los Voluntarios de 1792, del año 1845, de François Rudé (popularmente llamada La Marsellesa, situada en el Arco de Triunfo de Plaza de la Estrella en París). Se toman como rasgos del romanticismo la gestualidad en vez de la inexpresividad clásica, el movimiento expansivo, el realce de los gestos del rostro, y el entrelazamiento de figuras.

Las obras presentaban aristas y rugosidades que ampliaban la sensación de movimiento. No se hacían pulidos para acabar la figura, sino se dejaban a la vista acabados ásperos y rugosos. Los románticos sólo querían expresar una idea, y el pulido ya no les parecía necesario, pues la idea estaba ya expresada, y mejor expresada, sin él.

Otra peculiaridad romántica era que hacían retratos suavemente idealizados para gustar al cliente, lo cual recuerda la época romana de Augusto. Aparecen generales victoriosos, políticos, literatos, artistas. Tienden al realismo y los personajes son reconocibles. No se despegaron mucho de la tradición y, en los monumentos continuaron los temas mitológicos. No esconden los temas dolorosos como la muerte, las heridas, la sangre, y con ello empieza la escultura de cementerios más interesante del arte. Es difícil para el profano distinguir en escultura los distintos movimientos artísticos españoles.

Algunos autores afirman que sólo en Francia se puede hablar de escultura romántica. También dicen que se empieza a notar la influencia de Miguel Ángel, pero como eso también es signo diferenciador del “impresionismo” de Rodin, a partir de 1875, no es fácil diferenciar romanticismo de impresionismo. Los románticos preferían el bronce al mármol, pero también Rodin preferirá el bronce, lo cual les diferencia de los neoclásicos, pero no entre sí.

Antoine Louis Barye, 1795-1875, hacía terminaciones clásicas pulidas, pero introdujo el drama en el tema escultórico en luchas de animales a muerte, por lo que fue calificado de romántico. Hacía pequeñas esculturas para que fueran adquiridas por la burguesía.

Delacroix dijo que era esencial presentar relieves reales y solidez en la figura. El romanticismo tomó temas intrascendentes, anécdotas banales, atuendos pintorescos, anécdotas infantiles, tipos populares en sus quehaceres ordinarios, evocaciones de personajes del XVIII y exaltaciones patrióticas. El modelado era poco trabajado, el acabado embarrado, y se mostraba mucho interés por lo accesorio, que se trabajaba a fondo.

Las esculturas eran de pequeño formato, para consumo burgués.

 

 

El realismo francés en escultura.

 

Los escultores franceses tenidos por realistas son: Jean Baptiste Carpeaux, Jules Dalou, Albert Bartholomé.

Igualmente son calificados de realistas el italiano Vincenzo Vela y el belga Constantin Meunier.

El tiempo de inicio del realismo se sitúa en La Danza 1865, de Carpeaux.

Jean Baptiste Carpeaux, 1827-1875, estuvo en Roma en 1854-1861 y se interesó por los tres grandes de la escultura: Miguel Ángel, Donatello y Verrocchio, y de ellos aprendió el movimiento, que contrastaba con la postura neoclásica más estática. Es el escultor de la época de Napoleón III. La obra que se tiene por símbolo del realismo es La Danza 1865 (en la Ópera Garnier de París). Es un conjunto que recuerda al Laocoonte de época clásica, y representa un corro de muchachas que bailan y se contorsionan en torno a un mancebo, al tiempo que los rostros son expresivos de risa y picardía. La obra rompe con la serenidad neoclásica y trata de captar el movimiento. Ugolino y sus hijos 1861-1863 (en los Jardines de las Tullerías) es fruto del estudio de Miguel Ángel. La Fuente del Observatorio 1867-1877, es un homenaje a la mujer y en ella se representan cuatro mujeres desnudas de las cuatro razas humanas, las cuales bailan mientras sostienen la esfera zodiacal. Busto de Charles Garnier 1869. Busto de Jean Leon Gerome 1872.

Vincenzo Vela, 1820-1891, trabajó en el norte de Italia, principalmente en Turín, y se comprometió con el nacionalismo italiano por los que retrató a Cavour y a Víctor Manuel II, pero también hizo realismo en el Monumento a los muertos del túnel de San Gotardo 1882-1883.

Constantin Meunier, 1831-1905, belga, no ponía detalles en sus figuras, pero hacía aparecer como protagonistas a obreros, pues él era socialista y quería destacar como protagonistas a los proletarios. Se le considera el prototipo del escultor realista porque escogía como temas de sus obras a mineros, descargadores, herreros… y les ponía musculatura atlética como si fueran los viejos dioses griegos, simbolizando la altura moral de los trabajadores. Obras: Estibador; Pudelador. La otra vertiente del realismo es el socialismo, la escultura puesta al servicio del socialismo.

Edgar Degas, 1834-1917, más conocido como pintor, tiene también 74 esculturas que, una vez muerto el autor, fueron pasadas a bronce en 1919-1921.

Jules Dalou, 1838-1902, era otro militante socialista, que fue comunard en 1871 y tuvo que huir de Francia a continuación. Regresó aprovechando la amnistía de 1879. Tiene obras parecidas a lo dicho para Carpeaux, como El Triunfo de Sileno 1890; El Triunfo de la República 1879-1899 donde las alegorías del trabajo, la justicia y la prosperidad, acompañan a un carro conducido por la Libertad y sobre el que va subida la República; Monumento al Trabajo 1895.

Paul Albert Bartholomé, 1848-1928, era un pintor que se dedicó a la escultura a partir de 1886 e hizo monumentos funerarios: Tumba de Honoré Champion; Aux Morts en Crespy en Valois; Aux Morts en Pere Lachaise de París (especie de frontón griego); Tumba de la Familia Pam en Monmartre. A veces se le clasifica como realista y a veces como impresionista.

 

 

El impresionismo francés en escultura.

 

François Auguste René Rodin, 1840-1917, no parecía que iba a ser buen artista y no fue admitido en el Ecole de Beaux Arts, así que ingresó en el Petit Ecole des Artes Decoratives y fue modelador, estuquista, escayolista y dibujante, preparado como auxiliar de otros escultores. Aprendió a modelar y a dibujar, como muchos colegas suyos no sabían hacerlo. Sus primeras esculturas eran neoclásicas. Fue importante su viaje a Italia posterior a 1871, porque vio el trabajo de Miguel Ángel y decidió estudiar anatomía como había hecho el gran Miguel Ángel. En 1877, Rodin hizo La Edad de Bronce, un desnudo masculino a tamaño natural que provocó el escándalo porque la crítica decía que estaba copiado del natural y no esculpido. Lo que pasaba era que Rodin modelaba perfectamente. Los críticos tenían razón en algo, el modelo no había sido diseñado en arcilla, como era casi preceptivo en las academias, sino en escayola, como le habían enseñado a Rodin. A partir de 1875, tuvo dos tipos de producción, “la alimentaria” que le servía para comer (alegorías y retratos clásicos), y “la creativa” que le satisfacía personalmente y que es la que valoramos nosotros como magistral. En esta parte de su obra, muestra fuerza, rugosidad de las superficies que le sirve tanto para dar más fuerza expresiva como para conseguir efectos de luz.

En 1880, el Estado Francés admitió su obra y la compró, pasando Rodin a ser un artista destacado, en vez de un artista maldito. Rodin pasaría a los tratados de escultura por La Puerta del Infierno 1880-1917, para el Museo de Artes Decorativas. Pensó en modelar 186 esculturas que luego ensamblaría y que algunas de ellas son tenidas por un hito de la escultura mundial: El Pensador; El Beso 1886; Danae. Rodin no fotografiaba la escena a esculpir, sino que trataba de captar el gesto del personaje, su estado de ánimo durante distintos momentos sucesivos, y más tarde trataba de interpretar lo que había de espiritualidad dentro de la materia. Por ello, Rodin contemplaba la escena desde distintas perspectivas. En Las Puertas del Infierno, sus personajes tratan de expresar el dolor y la tragedia. En las partes terminadas, Rodin modifica el modelo que está copiando, para crear, a partir de ese modelo, una imagen nueva e inexistente, que le sirve para poder expresar un sentimiento a través de la escultura. Para ello, tiene que sacrificar algunas formas y muchas proporciones clásicas, pero consigue expresar un sentimiento, una impresión, lo cual da nombre al movimiento impresionista escultórico. Rodin aportaba musculaturas como las de Miguel Ángel, ruptura con el canon perfecto clásico cuando le interesaba que la figura expresase algo, ropajes con muchos pliegues rugosos, y multiplicidad de planos en la composición escultórica. Rodin murió sin acabar esta gran obra.

Otras obras de Rodin: El hombre que camina 1877;  El torso 1889; Los Burgueses de Calais 1884-1886; Monumento a Balzac 1892-1899. En Los Burgueses de Calais Rodin pretende la expresividad dramática expresada a través de una gestualidad, y les reviste de túnicas acabadas a la manera de corteza de árbol viejo para que la atención del espectador se desvíe hacia la gestualidad. En el Balzac, prescindió por completo del cuidado por el exterior de la figura, y trataba de hacer surgir del barro unas pocas formas que debían ser las únicas a las que el espectador debía prestar atención. Es una figura humana escondida bajo un abrigo o toga romana, con los rasgos de la cara excesivamente marcados, que pretende ser un retrato psicológico y no figurativo.

Es posible que Rodin se diera cuenta de la fuerza expresiva de las obras clásicas inacabadas, que dejaban margen a la imaginación del espectador y comprendiera que lo único importante eran los volúmenes y los contrastes texturales.

Auguste Rodin, dejaba los exteriores de sus figuras con muchas rugosidades a fin de que la luz incidiese en las curvaturas a modo de olas de distintos brillos. No le importaba el acabado que tanto había obsesionado a los clasicistas.

 

En 1890, Auguste Rodin, Puvis de Chavannes, y el pintor Eugene Carriere 1849-1906, fundaron Societé National des Beaux Arts, para intentar encontrar nuevas ideas para la escultura. Y lo nuevo fue lo mismo que ya estaba haciendo Rodin, encontrar el espíritu dentro de la materia aunque fuera en detrimento de las formas. El juego de luces y sombras debería permitir al espectador imaginar lo que no es representable de modo que la escultura no presenta un acabado perfecto para permitir al espectador darle en su imaginación el acabado deseado.

En esa idea de los terminados burdos, Rodin amaba el modelado en escayola, la estructura en barro y su traducción en bronce, pero no la piedra y mucho menos el mármol, porque la piedra tiene mucha luz en la superficie y elimina el aire de misterio que las figuras deben llevar consigo.

Paul Albert Bartholomé, 1848-1928, tiene un Monumento a los Muertos 1895, que representa dos filas humanas entrando en el Averno, con la expresividad reflejada en cada uno de los protagonistas.

Medardo Rosso, 1858-1928, italiano, pretendió hacer impresionismo puro en la escultura y se despreocupó completamente de las formas para intentar expresar el sentimiento del escultor. Como la impresión es fugaz, la materia no toma forma ninguna, hace desaparecer la escultura y deja tan solo el bloque de material sin esculpir ni modelar. Ha llegado al absurdo escultórico, aunque teorice que el espectador debe imaginar lo que se le sugiere en el título. Puestos en esa tesitura, tampoco hace falta el bloque de material ni el escultor.

Aristide Maillol, 1861-1944, era admirador de Fidias y de las mujeres. Representó a la mujer en diferentes posturas de corte clásico, pero no inexpresivas, sino tratando de que el espectador imagine sentimientos en la figura.

Camille Claudel 1864-1943, fue una estudiante que llegó a París y en 1883 encontró a Rodin y su obra, se hizo modelo, discípula y amante de su maestro, hasta que Rodin la abandonó por otra y quedó despechada. Su sentimiento lo reflejó en 1902 en L’ Age Mûr (La edad madura) una obra maestra que podía haber firmado Rodin.

Antoine Bourdelle, 1861-1943, fue otro de los artistas de la escuela de Rodin, llegó al taller de Rodin en 1896 tras una formación clasicista y decidió acabar sus obras, aunque dejando simplificados algunos rasgos como hacían los griegos arcaicos, así que su obra es una mezcla de clasicismo y estilo Rodin.

Adolf von Hildebrand, 1847-1921, predicó la vuelta al método artesanal de esculpir, al estilo de Miguel Ángel: Un Adolescente 1884 (en Dublín); La Fuente de Wittelsbach 1895 (en Munich).

 

 

 

ESCULTURA ESPAÑOLA DE SEGUNDA MITAD DEL XIX.

 

Los españoles de tiempos de Isabel II se formaron en  el clasicismo y tuvieron que situarse entre los gustos de la clientela, barrocos, clásicos o románticos en su caso. Es muy difícil encontrar un escultor español que podamos decir que fue romántico, realista o impresionista. Los especialistas ven algún rasgo en alguna obra concreta que inclina a poder hablar de algo distinto, pero hay que ser muy experto para observarlo.

En España, en la segunda mitad del XIX se seguía haciendo neoclasicismo academicista. Algunos autores afirman que el romanticismo en la escultura sólo tuvo lugar en Francia. En España, la época del romanticismo escultórico fue un periodo de desorientación pues los escultores interpretaban que se debían abandonar las normas de la Academia, pero no sabían hacia dónde evolucionar.

En general, la escultura española del XIX es difícil de encuadrar. Cada escultor es complejo y hace distintos temas con distintos gustos y no hay grupos ni escultores muy definidos dentro de un estilo.

En España, en la época 1850-1875 en que tenía lugar el realismo, se estaba practicando el academicismo, no obstante que hubiera algunas influencias innovadoras de la escultura.

El problema a considerar es doble: por una parte el gusto de los clientes conservadores, que seguían demandando clasicismo, y por otra el hecho de que el realismo y más tarde el impresionismo sean estilos que representan un paso más allá en la calidad del escultor. Todo escultor debe dominar el arte clásico para entender las proporciones, el sentido del equilibrio y las posibilidades técnicas de los acabados. Pero una vez hecho esto, algunos pueden ir más allá en la concepción del grupo escultórico con interrelaciones entre las figuras, en la sensación de movimiento de los cuerpos, en las calidades del exterior a veces rugosas y movidas por el viento, e incluso en la posibilidad de deformar el canon a fin de expresarse mejor. Pero el orden es aprender primero lo clásico y pasar a introducir mejoras, y no empezar por las deformaciones, lo cual puede pasar alguna vez por modernismo, pero también puede denotar ignorancia.

El realismo estimuló a los autores españoles a buscar nuevas formas artísticas en escultura, pero los temas escogidos eran los de siempre y el gusto de los consumidores era el tradicional. Así que los escultores hicieron exaltación de los personajes para los que tenían un encargo: intelectuales, militares, políticos, literatos o artistas, bien de tipo conmemorativo o de tipo funerario.

Podemos afirmar que los españoles no hicieron realismo antes de 1875, con unos 30 años de retraso sobre el inicio del movimiento escultórico. Entonces hubo burgueses, ayuntamientos y entidades públicas dispuestas a comprar el nuevo estilo. Pero la búsqueda de lo natural y social se hizo sin normas, y resultó un estilo desigual, a veces demasiado detallista como había hecho la pintura y a veces con innovaciones extrañas como combinar piedra y bronce.

 

Ponziano Ponzano Gascón, 1813-1877, fue un aragonés hijo del conserje de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis en Zaragoza, donde aprendió dibujo desde muy niño, y a los 15 años de edad fue llevado a Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. En 1832 fue pensionado para ir a Roma, donde copió El Discóbolo de El Vaticano y El Endimión de El Capitolio con gran éxito. Estudió obras de Thorwaldsen, Finelli, Richter, Horacio Vernet y Solá. En 1841 volvió a España y en Madrid, hizo decenas de bustos neoclásicos como el Doctor Lera; José Madrazo; Juan Bruil; Martínez de la Rosa; María Cristina; Isabel II; El conde de Toreno; La Infanta Carlota orante, en El Escorial; Sepulcro de Juan de Austria, en El Escorial. También hizo un Retrato de Isabel II en bronce para Manila. En 1848 volvió a Roma y se considera que tuvo su época romántica: Entre sus obras destaca El Diluvio Universal; relieve de Hércules y Diomedes; La Virgen con su Hijo en Brazos; San Jerónimo y el león; el Frontón del Palacio de las Cortes; los Leones del Palacio de las Cortes 1877; el tímpano de la iglesia de San Jerónimo en Madrid; la decoración del Paraninfo de la Universidad Central de Madrid; La Libertad 1854 (homenaje a Agustín de Argüelles, José Calatrava y Juan Álvarez Mendizábal), hecha en mármol de Carrara. Su Ulises reconocido por Eritrea se ha perdido.

El posible romanticismo de Ponciano Ponzano, es reconocible para grandes expertos, pero no para el gran público. Después de contemplar la obra François Rudé, Ponzano parece un clásico cerrado. Algunos le califican de “romántico ecléctico”, expresión difícil de interpretar.

Lluis Vermell Busquets, 1814-1868, era un hombre que se ganaba la vida haciendo de todo, como cantero, restaurador de claustros como los de Santes Creus y San Bartolomeu de Bellpuig, retratos en miniatura de los que hizo unos 500, y como escultor si llegaba el caso, como en La Virgen Peregrina de Pontevedra. Después pasó a Portugal y no tenemos más noticias sobre su vida, hasta que regresó a Barcelona próximo a morir.

Sabino de Medina Peñas, 1814-1878, estuvo en Roma de 1832 a 1838 con Giuseppe Tenerari, por lo que aprendió técnicas del romanticismo, es decir, algún movimiento en los ropajes, que seguían siendo romanos neoclásicos, y alguna expresividad. Esculpió al General Diego de León (del Museo Nacional del Romanticismo), Eurídice mordida por un áspid 1836 (en el Museo del Prado); el Monumento a Murillo 1861, (en la Plaza del Museo de Sevilla); y la estatua de Murillo 1871 (de la fachada sur del Museo del Prado). Retratos: Pascual Colomer (en la Escuela Superior de Arquitectura); Gil y Zárate (en la Escuela de Arquitectura de Madrid); el ya citado de Diego de León; Pascual y Colomer, en la Escuela de Arquitectura de Madrid; Agustín Argüelles (Congreso de Diputados). En el Palacio de las Cortes hizo cuatro alegorías: La Marina, La Agricultura, El Comercio y Las Ciencias para el salón de sesiones del Congreso de Diputados. Monumentos funerarios:   Mendizábal; Calatrava; Muguiro; Santibáñez. También hizo la Alegoría del Río Lozoya en calle Bravo Murillo de Madrid; Alegoría de la Virtud, en el Obelisco del Dos de Mayo; las Cariátides, del Salón de Sesiones del Congreso de Diputados. Y muchos monumentos funerarios que en esta época se pagaban bien.

Mariano Bellver Collazos, 1818-1876, estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Obra: Fragelación de Cristo (en Aranjuez); San Martín (en la Iglesia de San Martín de Madrid); San Vicente Paúl (en el Noviciado de las Hijas de la Caridad); Santa Irene (en la iglesia del Buen Suceso); Nuestra Señora de la Providencia (en San Antonio del Prado). Son temas tradicionales y en absoluto rupturistas como defendía el romanticismo.

José Grajera Herboso, 1818-1898, fue un cántabro que estudió en Oviedo y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y fue restaurador del Museo del Prado en 1857-1869. Es tenido como romántico porque puso a sus personajes la ropa de actualidad, y no los ropajes de estilo romano que acostumbraban los neoclásicos. Por ello, pasó como uno de los españoles “más claramente románticos” y en el que se observa que el romanticismo español es muy leve, si existió alguna vez en escultura. En el Prado hizo retratos en yeso de muchos artistas italianos y españoles. De sus retratos en mármol destacan Juan de Villanueva 1877; Alfonso XII 1878 (en el Museo de Asturias);  Jovellanos; José Posada Herrera (destruida); Don Simón de Rojas Clemente (destruida, hay copia en el Jardín Botánico); Mendizábal (en el Congreso); Marqués de Duero (en el Senado); y Juan de Grajera 1886. En bronce hizo el Monumento a Juan Álvarez Mendizábal 1855 (en la Plaza del Progreso de Madrid). Gran parte de su obra fue destruida durante 1936-1939.

José Pagniucci, 1821-1868, colaboró con Francisco Pérez Valle en la realización del frontón del Congreso de los Diputados, e hizo: Antonio Cavanilles (en el Jardín Botánico); Isabel la Católica (en el Congreso de Diputados); Los Duques de Villahermosa; Penélope llevando el arco de Ulises; Pelayo; Fray Diego Velázquez (en las Calatravas); Duquesa de Abrantes; Duquesa de Vilahermosa.

José Anicet Santiagosa Vestraten, 1823-1895, hizo en colaboración con Damiá Campeny el Monumento a Galcerán Marquet 1851 de la Plaza del Duque de Medinaceli de Barcelona; en colaboración con Fausto Barcetta, la Fuente del Genio Catalán, de la Plaza de Palacio de Barcelona; el tímpano de la iglesia de San Jaime 1876; las alegorías de La Tierra y El Arte para el taller de cerámica de la calle Tallers; las alegorías de La Justicia y La Prudencia para el Ayuntamiento de Mataró; y la Virgen de la Seo para la colegiata de Játiva.

José Bellver Collazos, 1824-1869, el menor de los hermanos Bellver, estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Obra: Aparición de Cristo a La Magdalena; Cristo Yacente (Convento de San Pascual en Aranjuez); Matatías 1862; Aquiles y Pentesilea 1864; Aparición de Cristo a La Magdalena (en la Academia de San Fernando); Virgen de la iglesia de Luyando-Álava.

José Alcoverro Amorós, 1825-1910, fue calificado de realista por la precisión de rasgos de los rostros y el modelado de los paños.

Venanci Vallmitjana Barbany, 1826-1919, hermano de Agapito Vallmitjana Barbany, 1833-1905, y padre de Agapito Vallmitjana Abarca, 1850-1915. Tiene obras como Cargador de Bilbao (en Museo de Bellas Artes de Bilbao); Jesús de Monasterio (en la Academia de San Fernando); Fauno…obras en las que es calificado de romántico, y una obra extensa pero posterior al reinado de Isabel II que es calificada de realista: Averroes; Lulio; San Isidoro; Vives; Alfonso X el Sabio (en la Universidad de Barcelona); San Jorge; La Tradición; Fígaro 1873 (en el Museo de arte Moderno de Barcelona); el Nacimiento de Venus (en el Parque de La ciudadela de Barcelona).

Felipe Moratilla Parreto, 1827-, fue a Roma en 1848 y se hizo muy clasicista: Herma con Sátiro (en el Museo del Prado); y Baco y una ninfa en la fuente 1866 (en el Museo del Prado); Ninfa en una fuente, (en el Museo del Prado); Sacrificio de Isaac, 1860; Fauno, 1862; El Pescador napolitano 1877; La Esperanza (en el Panteón Gándara de la Sacramental de San Isidro en Madrid); Fe, Esperanza y Caridad 1876 (en el Museo del Prado); Esfinges (en el Palacio de Bibliotecas y Museos, Biblioteca Nacional).

Ramón Subirat i Codorniu, 1828-1891, estudió en La Lonja de Barcelona y en la Academia de San Fernando de Madrid, e hizo un Busto de la Duquesa de Montpensier 1860; Felipe II del Museo Nacional de Antropología de Madrid; Mariano Benavente 1886, parque del buen Retiro de Madrid; Mausoleo del arzobispo Bernardo Francés Caballero de la Capilla de San Braulio en El Pilar; busto de Lope de Vega.

Pedro Collado de Tejada, 1829-1887: San Juan Bautista; Othryades guardando las armas de los argivos; Narciso enamorado de su imagen; Cervantes (en Casa Medrano de Argamasilla de Alba).

Joan Figueres Vila, 1829-1871, estudió en Escuela Municipal de Gerona, Lonja de Barcelona, Academia de Bellas Artes de San Fernando, y Roma. Obras: La Casta Susana 1856; Israelita atacado por una culebra 1860; Doña Marina; bajorrelieve de Atila y los hunos; Indiana abrazando el cristianismo 1862; La esposa; Retrato de señora; El grito de la Independencia 1864; Santa Bárbara; Victoria marítima 1866; Busto de Señora; Gutemberg; Himeneo; El Gladiador; El Marqués de Miraflores; Sepulcro del Vizconde de Villaldrando; Adelardo López de Ayala; Gustavo Adolfo Bécquer; La Gerona del mausoleo de Álvarez de Castro en Gerona; Monumento a Calderón de la Barca 1876 (en Madrid); Bajorrelieves del monumento a Calderón: La vida es sueño; El alcalde de Zalamea; El escondido y la tapada; La Danza de la muerte. Como le da movimiento a los ropajes y expresividad al rostro, es calificado de romántico.

Pau Riera, 1829-1871.

Eugenio Duque Duque, 1830-1910, natural de Toledo, hizo Don Juan de Austria.

Agapito Vallmitjana Barbany, 1830-1905, tenía taller junto a su hermano Venancio, y varias obras son difíciles de atribuir a uno u otro. Esculpió Isabel II con su Hijo Alfonso 1860; Pablo Milá i Fontanals 1867, en la Academia de San Jorge; Cristo Yacente 1872 (en Museo del Prado); Purísima 1877; San Francisco de Padua 1882; San Juan de Dios 1883; Panteón del obispo Fleix 1883; Ángel de Juicio 1884 (en Museo Diocesano de Barcelona); La Tradición 1884; Sepulcro del cardenal Joaquín Lluch 1885 (en la catedral de Sevilla); Jaime I el Conquistador (en Valencia); Panteón del obispo Urquinaona 1886; Cristo y doce apóstoles 1887 (en la fachada de la catedral de Barcelona); Vizcondes de Corbalán 1891; La Fragelación 1898 (en Montserrat); Inmaculada 1898 (en Museo diocesano de Barcelona); Monumento a Bernardo Ferrándiz 1913 (en un parque de Málaga); Ángel (en el Cementerio de las recoletas de Buenos Aires).

Andrés Rodríguez, fue un escultor del que sabemos poco, salvo que estudió en la Academia de San Fernando y que hizo varias alegorías: La Agricultura; La Felicidad 1856; La Fortuna, y varias escenas clásicas: Diomedes huyendo de Troya 1851; Licurgo presentando las leyes 1855; Muerte de Arquímedes. Retratos: Monumento a José Quer Martínez (en el Jardín Botánico de Madrid); Y representaciones de personajes antiguos: Fernando el Católico (en el Congreso de Diputados); San Raimundo; Jesucristo en el Santo Sepulcro (en El Escorial).

Jerónimo Suñol Pujol, 1839-1902, estudió en La Lonja de Barcelona y en Roma. Regresó a Barcelona en 1875 y se instaló en Madrid en 1879. De época isabelina sólo es su obra romana: Himeneo 1866; Dante Pensativo 1864 (en el Museo del Prado); y Petrarca 1866. Posteriormente hizo el Mausoleo de Leopoldo O`Donnell 1870 (en la iglesia Santa Bárbara de Madrid); Colón 1885 (en la Plaza de Colón de Madrid, y una copia en Central Park); San Pedro y San Pablo 1890 (en San Francisco el Grande de Madrid); Virgen de Covadonga 1900 (en Oviedo); Monumento al Marqués de Salamanca (en Madrid); San Francisco Javier (en Santuario de Javier- Navarra); Decoración del Reloj del Banco de España de Madrid; Escalinata y esculturas del Palacio de Linares (en Plaza de Cibeles de Madrid); monumento a Pedro Duro (en La Felguera). Es calificado de romántico.

Lino Esparza, 1842- , era valenciano.

Josep Aixa Íñigo, 1844-1920 era valenciano.

Ricardo Bellver y Ramón, 1845-1924, es famoso por ser el autor de una de las pocas obras en que se representa al demonio, El Ángel Caído, que está a la entrada del Parque del Retiro de Madrid. Posiblemente sea la obra más clara del romanticismo español, pues elige un tema prohibido y muestra en ello cierta rebeldía social. Su protagonista se contorsiona mientras cae, con lo que sugiere movimiento. Algunos tratadistas le califican de realista, otros de romántico y alguno de ecléctico, y también se le podría calificar de impresionista. En los escultores españoles del XIX es muy difícil diferenciar la evolución escultórica. En el resto de su obra, Bellver aparece como escultor más bien barroco: Juan Sebastián Elcano (en el Ministerio de Asuntos Exteriores); Menéndez Valdés; Donoso Cortés (en el Cementerio de San Isidro); San Andrés (en San Francisco el Grande); San Bartolomé (en San Francisco el Grande); relieve del Entierro de Santa Inés; Virgen del Rosario (en la iglesia de San José de Madrid).

Arturo Mélida Alinari, 1849-1902, fue arquitecto que proyectó monumentos y sepulcros de interés. Lo más destacado es el Monumento a Colón 1877 (en Madrid); el proyecto del Sepulcro de Colón 1898 para La Habana (en la Catedral de Sevilla). En arquitectura hizo la restauración de San Juan de los Reyes 1880 (en Toledo en estilo neogótico isabelino); y el Pabellón español de la Exposición Internacional de París 1889. Mélida introdujo en la escultura española la vestimenta actualizada (que sustituía a las togas romanas neoclásicas), y por ello se le califica de escultor realista, pero no innovó mucho más.

Manuel Fuxá Leal, 1850-1927, de La Lonja de Barcelona, fue muy clasicista: El monaguillo 1870; Neptuno; Leda; Grupo de Niños 1881 (los tres en la cascada del Parque de la Ciudadela); Buenaventura Carlos Aribau 1885; Manuel Milá i Fontanals 1885 (en Villafranca del Penedés); Arzobispo Armanyá 1887 (en Vilanova y La Geltrú); Pere Turull 1887 (en Sabadell); Feijoo 1887 (en Orense); El Padre Boil catequizando a un niño 1888 (en el Monumento a Colón de Barcelona); Josep Anselm Clavé 1888; Lope de Vega 1892 (en Biblioteca Nacional); Frederic Soler 1895 (en el Teatro Romea); Francesc Rius i Taulet 1901; Menéndez Pelayo 1913 (en Universidad de Barcelona); Joaquim Vayreda 1913 (en el Parque de la Ciudadela); Las ciencias 1920 (en el Monumento a Alfonso XII del Parque de El Retiro).

Josép Reynés Gurgui, 1850-1926, hizo: Roger de Lauria 1884 (en el Salón de San Juan del Paseo Lluis Companys); Fuente de los Niños 1888 (en el Parque de la ciudadela), donde consigue interacción entre las figuras y movimiento; El Greco 1898 (en Sitges); varios panteones en el Cementerio de Monjuich; Mariano Fortuny 1884; Eduardo Rosales 1884; Cervantes 1885 (en Biblioteca de Cataluña); María Cristina de Habsburgo 1891 (en el Museo Nacional de Arte de Cataluña); La Ascensión de Jesús 1903; Doctor Bartolomé Robert 1907 (en Sitges).

Antonio Susillo Fernández, 1857-1896, fue más clasicista que  realista, aunque se puedan ver algunos signos de cambio. Es calificado de realista por la minuciosidad del detalle.

Enric Clarasó Daudí, 1857-1941, tiene muchas obras en el cementerio de Montjuic de Barcelona, en donde a veces muestra el realismo. Obras: Retrato femenino 1890; Silé 1890; Els dos amics 1890; Un bacus modern 1890; Resignación 1891; Forjador 1896; Memento homo 1900; Eva 1904; Jaime I 1927.

Eduardo Barrón González, 1858-1911, se dedicó a la imaginería religiosa.

Agustín Querol Subirats, 1860-1909, fue quizás el hombre que más rompió con la temática tradicional de hacer mitos clásicos e imágenes de santos, pero ya en época de finales del XIX. Hizo obras abigarradas y de muchas rugosidades consiguiendo efectos muy espectaculares con movimientos del vestido como si sufriese un viento fuerte. Unos dicen que es barroco y otros que realista. Estudió en La Lonja de Barcelona y en Roma, y se trasladó a Madrid en 1890, a partir de cuyo momento su producción es prolífica. Temas tradicionales: Cabeza de Dolorosa 1881; Frontón de la Biblioteca Nacional, hecho a partir de 1882; Guerrero vencido 1885; La Tradición 1887 (un ejemplar en bronce en el Museo del Prado y otro en mármol en Buenos Aires); El suicidio de Sagunto 1888; San Félix y Santa Eulalia 1889 (en la fachada de la catedral de Barcelona). Y a partir de ese momento abandonó la temática tradicional y se dedicó a hacer monumentos: A Méndez Núñez 1890; A José Elduayen 1896 (en Vigo); Busto de María Cristina de Habsburgo-Lorena (un ejemplar en Palacio Real y otro en Museo Nacional del Arte en Barcelona); Frontón de la Biblioteca Nacional 1892-1893;  Monumento a los Bomberos 1892 (en el Cementerio de Colón en La Habana); La Gloria y los Pegasos 1897 (en la azotea del actual Ministerio de Agricultura); Monumento a Legazpi y Urdaneta 1893 (en Manila); Moisés y las leyes 1897 (en Palacio de Justicia de Barcelona); A Aureliano Linares 1900; A Daniel Carballo 1903 (en La Coruña); De los españoles 1900 (en Buenos Aires); A Quevedo 1902 (en Madrid); Al conde de Ribadesella (en Colombres-Asturias); Al General Bolognesi (en Lima); A los mártires de la religión y de la patria 1904 (en Zaragoza); A la Viuda de Epalza 1906 (en Bilbao); A Federic Soler (en Barcelona); A los Sitios de Zaragoza 1908; A Moret 1909 (en Cádiz). Y también hizo algunos monumentos funerarios: Cánovas del Castillo 1908 (en Panteón de hombres ilustres de Nuestra Señora de Atocha); Guirao 1908 (en San Isidro de Madrid).

Mariano Benlliure Gil, 1862-1947, hizo diversas suertes taurinas: El coleo; Encierro de toros. Y también: Monumento a Martínez Campos (en El Retiro); Alfonso XII a Caballo (en El Retiro); El general Primo de Rivera (en Jerez de la Frontera); sepulcro de Gayarre; Sepulcro de Joselito; Bárbara de Braganza 1892; María Cristina de Habsburgo 1893; Goya 1902; Emilio Castelar 1908. Pero Benlliure fue famoso por una fuente, esculpida en 1928, Niños en el agua, en la que seis niños en distintas posturas indicativas de movimiento, empujan a otro al agua, y además del movimiento son interesantes los rostros, que muestran la expresividad de cada niño. Benlliure cuidó el detalle, la expresividad de los rostros y el movimiento de cada figura relacionado con el movimiento del conjunto. La obra tuvo tal éxito que se hicieron varias copias.

Los tratados de arte no se atreven a calificarle de impresionista, que lo es, y hablan de realismo impresionista.

Eusebi Arnau Mascort, 1863-1933, formado en la Escuela de Arte de Barcelona, en Roma 1887 y en París posteriormente, es el mejor representante del modernismo en cuanto colaborador de arquitectos modernistas, y principalmente Enric Saguier Villavecchia. Tiene obras incorporadas a: Casa Amatller; Hotel España; Palacio de la Música Catalana; Hospital de San Pablo; Aduana del Puerto de Barcelona; Casa Rupert Garriga; Viacrucis de Montserrat; Templo Expiatorio del Sagrado Corazón; Parroquia del Sagrado Corazóin en Pueblo Nuevo; Agencia de la Caja de Pensiones de Reus; casa Solá Morales. Y también tiene retratos y monumentos funerarios.

José Llimona Bruguera, 1864-1934: parece que quiso incorporarse a las tendencias escultóricas más modernas, y en Estatua Ecuestre de Ramón Berenguer (en Barrio gótico de Barcelona), introdujo pliegues en el vestido y algunas rugosidades, pero no logró sugerir el movimiento. Lo más cerca que estuvo de ello fue en El Ángel Exterminador 1895  (en Comillas-Cantabria) donde parece que el Ángel va a iniciar el movimiento. Monumento al doctor Robert 1900, donde intenta el grupo y algunas figuras consiguen el movimiento, pero no interrelacionan entre sí. Pero después volvió al neoclásico: Desconsuelo 1903; San Jorge a Caballo 1924 (en Sants-Barcelona); Fuente de la Belleza 1925; Fuente de la Doncella (en Parque Rivadavia de Buenos Aires).

Aniceto Marinas García, 1866-1953, fue especialista en monumentos y quiso introducir movimiento, pero apenas introdujo cambios en la escultura.

Miguel Blay y Fábregas, 1866-1936, hizo escultura clasicista con pequeños cambios de estilo realista.

Mateo Inurria Lainosa, 1867-1924, en gran parte autodidacta, hizo El Gran Capitán 1923 (en Córdoba), donde hace clasicismo, pero alarga la grupa del caballo deformándola.

Nemesio Mogrovejo Abásolo, 1875-1910, nació en bilao y estudio en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad. En 1894 fue a París, y conoció la obra de Rodin. Entonces decidió escribir su apellido con b, Mogrobejo. Intenta movimiento en la figura.

Joseph Clará Ayats, 1878-1958, conoció a Rodin en 1900, y su obra continuó siendo neoclásica ya en la primera mitad del XX. Intentó el movimiento en Isidora Duncan 1913.

Victorio Macho 1887-1966 apenas logró salir del clasicismo a pesar de intentar innovaciones interesantes.

Antonio Rodríguez Hernández, conocido como Julio Antonio, 1889-1919, intenta innovaciones pero no logra conseguir el movimiento ni interrelaciones entre las figuras del grupo, salvo en Por Amor al Arte.

 

 

 

 

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.

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