ESQUEMA FINAL, Y CONCLUSIONES.

HITOS DE LAS INDEPENDENCIAS AMERICANAS:

 

 

 

Primera fase, Europa codicia Latinoamérica:

 

1806, proyectos de Godoy sobre una reorganización política de América Latina.

Junio de 1806, los británicos atacaron Buenos Aires. El ataque se repitió en julio de 1807. Intentando quedarse con algo del imperio español. Octubre de 1806, los británicos atacaron Montevideo. El ataque se repitió en febrero de 1807. Inglaterra fracasó militarmente, pero consiguió instalarse comercialmente en Río de Janeiro.

27 de octubre de 1807, Tratado de Fontainebleau, por el que se repartía América en principados de príncipes españoles, bajo la protección de Napoleón. Fue Francia quien decidió quedarse con el imperio español. También fracasó.

17 y 18 de marzo de 1808, motín de Aranjuez en España, que derrocó a Carlos IV y a Godoy. Fue la jugada francesa para su gran proyecto de dominar América y sus recursos económicos.

2 de mayo de 1808, sublevación española contra José I Bonaparte. Representa la no aceptación del proyecto napoleónico en España.

Diciembre de 1808, el virrey de Perú, Abascal, escribió a todas las autoridades americanas para que fueran fieles a Fernando VII y no aceptaran a José I, ni la regencia de Carlota Joaquina de Borbón, reina de Portugal-Brasil. Representa la unidad de las colonias con España, en contra de las pretensiones británicas, francesas y portuguesas.

 

 

Segunda fase, rebeliones y disturbios.

 

Se trataba de la formación de gobiernos autónomos, que no pareciera que rompían del todo con España, pues reconocían a Fernando VII, al que no esperaban nunca, pues estaba prisionero de Napoleón, o se había entregado a él voluntariamente. Se trataba de conciliar voluntades de los burgueses españoles y españolistas, con las de los revolucionarios independentistas en un ente político indefinido y lleno de contradicciones. Las Juntas de España pedían Juntas en América, y los independentistas americanos pedían Juntas también por distinto motivo. A su vez los pocos independentistas que había, estaban divididos entre los que querían jugar a héroes constructores de imperios, y los que querían federalismo y desarrollo de los pueblos americanos sin sometimiento a sus vecinos.

8 de abril de 1810, disturbios en Caracas y formación de una Suprema Junta de Caracas el 20 de abril.

22 de mayo de 1810, Cabildo Abierto en Buenos Aires, que depuso al virrey Hidalgo de Cisneros y, el 25 de mayo de 1810, el Cabildo de Buenos Aires hizo Junta sin contar con el virrey Hidalgo de Cisneros, y el 4 de abril de 1812, la Asamblea General se declaró soberana.

20 de julio de 1810, Junta de Bogotá que se convirtió en la Junta Suprema de Santa Fe en 14 de agosto de 1810.

24 de julio de 1810, Paraguay se declaró fiel a España y no aceptó la superioridad de Buenos Aires.

18 de septiembre de 1810, Santiago de Chile se declaró nación soberana y creó una Junta de Gobierno, pero reconoció a Fernando VII aunque afirmaba que España no era soberana.

20 de septiembre de 1810, Junta de Quito.

Septiembre de 1810, Junta de Chile.

Enero de 1811, se inició la guerra entre Buenos Aires y Montevideo, cuya primera fase acabaría en 1814. Buenos Aires comenzaba su imperio argentino sobre ambos lados del Estuario de El Plata.

4 de abril de 1811, constitución de la República de Cundinamarca, con Fernando VII como rey. En octubre de 1811, surgirá a su lado la Federación de las Provincias Unidas de Nueva Granada (Tunja, Pamplona, Antioquia, Cartagena y Neiva). Cundinamarca era el centralismo y Tunja el federalismo.

5 de julio de 1811, Caracas declaró la independencia de las Provincias Unidas de Venezuela. Previamente, el 20 de abril de 1811, había creado la Suprema Junta Gubernativa, que había depuesto a las autoridades españolas. El 21 de diciembre de 1811 se dieron la Constitución Federal de Venezuela.

Septiembre de 1811, decisión de Buenos Aires de levantar un Estado centralista y unitario. Simplemente se manifestaba lo que ya se estaba practicando de hecho.

En 1811, Paraguay se declaró independiente de España y de Buenos Aires. Se aisló de todo su entorno.

10 de diciembre de 1811, las Provincias Unidas de Nueva Granada (Tunja, Pamplona, Antioquia, Cartagena y Neiva) se declaraton independientes.

15 de febrero de 1812, constitución del Estado Libre de Quito, respetando como rey a Fernando VII.

8 de octubre de 1812, la logia masónica Lautaro triunfó en Buenos Aires. Representaba la posibilidad de crear unos Estados liberales masónicos en América, ya que no veían posible el triunfo del liberalismo en España.

En 5 de abril de 1813, el Congreso del Pueblo Oriental (Uruguay) se consideró soberano. Rebelión contra Argentina y contra Brasil.

18 de julio de 1813, independencia de Cundinamarca.

30 de septiembre de 1813, se inició el experimento dictatorial en Paraguay.

 

 

 

Tercera fase, replanteamientos.

 

Reconsideración general de las ideas de Juntas soberanas en América, a partir del 4 de mayo de 1814, fecha del regreso de Fernando VII al trono de España. Los reconocimientos de su soberanía, en la idea de que nunca volvería a reinar, debían ser replanteados, pues Fernando VII había vuelto a ser el rey de España.

3 de abril de 1815, el español Morillo llegó a Venezuela con la pretensión de someter Sudamérica.

1815, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, se independizaron de Buenos Aires. 9 de julio de 1816, independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica, planteándose el modelo de Estado, unitario o federal, con más probabilidades de los federales, que no querían pasar del dominio de España a un dominio de alguna potencia local.

1816, Brasil atacó Uruguay. Brasil triunfó en la construcción de su imperio, y de hecho ganó muchas tierras en las fronteras con Hispanoamérica, pero fracasó en el intento de suceder a España como potencia dominante en Latinoamérica.

1817, el Ejército de los Andes, de San Martín, fue de Argentina a Chile y en 1818 se consolidó en Chile. Nuevo intento de un imperio, pero no de los comerciantes bonaerenses sino de los masones americanos.

En 1818, Gran Bretaña decidió que le convenía la independencia del norte de Sudamérica y permitió que los soldados británicos se enrolasen en las guerras venezolanas, y argentina- uruguayas contra Brasil (en este caso luchando en ambos lados) y además aporta libras esterlinas para Bolívar, Buenos Aires, Río de Janeiro.

15 de febrero de 1819, se inició el Congreso de Angostura en el que se creó la Gran Colombia, unión de Venezuela, Colombia y Ecuador. En 15 de agosto de 1819 se dieron una Carta Fundamental. Bolívar aparecía empeñado en construir un imperio al norte de Sudamérica, pero mucho más empeñado en hacer la guerra y eliminar físicamente a los españoles, que de construir bases económicas y sociales sólidas que permitieran vivir mejor a los latinoamericanos. Se inicia con ello un proyecto inviable y absurdo, representado por Bolívar.

27 de mayo de 1819, Bolívar cruzó los llanos inundados y los Andes nevados para ir a Bogotá, derrotó a los españoles en Boyacá el 25 de julio de 1819 y entró en Santa Fe de Bogotá el 10 de agosto de 1819. El imperio bolivariano parecía posible.

 

 

 

Cuarta fase, fracaso militar de España.

 

1 de enero de 1820, sublevación de Riego en España, de modo que el ejército que iba a someter América no salió de la península. España podría haber sometido América, pero perdió su oportunidad. Continuaron los intentos de reconstruir imperios americanos en manos de americanos.

20 de agosto de 1820, San Martín atacó Perú. El 3 de agosto de 1821 se declarará Protector de Perú. Seguía el proyecto del imperio masónico del sur.

15 de septiembre de 1820, Guatemala declaró su independencia. El 5 de enero de 1822 decidiría unirse a México, y el 1 de julio de 1827 decidió independizarse de México. Se discutía el proyecto del imperio centroamericano.

En 1821, O´Donojú, teniente general español, firmó con el mejicano Iturbide el Pacto de Córdoba reconociendo la independencia de México. Las Cortes de España se limitaron a no reconocer los pactos que hacían los generales por su cuenta. Los mejicanos se dieron a sí mismos el Plan de Iguala en 24 de febrero de 1821: Se declararon católicos sin permitir ninguna otra religión, se declararon independientes ofreciendo el trono a Fernando VII o algún otro príncipe si éste les rechazaba y declararon la unidad de derechos entre indios y españoles. El 24 de agosto de 1821 declararon que el Imperio de México era soberano. Iturbide entró en la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821 y declaró la independencia el 28 de septiembre. El 18 de mayo de 1822, Iturbide fue proclamado emperador por las tropas, y entonces hubo sublevaciones de otros militares e Iturbide abdicó en 9 de marzo de 1823 y fue deportado a Italia. Son las dudas sobre el modelo de imperio centroamericano.

1821, Montevideo se unió a Brasil. Triunfo del imperio portugués.

6 de mayo de 1821, se inició el Congreso de Cúcuta donde se decidía que la Gran Colombia sería unitaria, centralista y presidencialista, sin dependencia de príncipes españoles. Decisión de tener un imperio del norte de Sudamérica. Y en principio parecía que la idea iba adelante.

24 de junio de 1821, el español Miguel de la Torre fue vencido en Carabobo y se inició la guerra definitiva por Venezuela, que ganaron los independentistas venezolanos.

28 de noviembre de 1821, Panamá se declaró independiente de España y deseosa de pertenecer a Colombia.

 

 

 

Quinta fase. El colonialismo económico.

 

El 8 de marzo de 1822, Estados Unidos reconoció a las nuevas potencias americanas. Se iniciaba un nuevo intento de dominio de los restos del imperio español, el norteamericano, que observaba que otros se podían llevar la suculenta tajada que Estados Unidos tenía tan cercana. Estados Unidos fue desplazado por Gran Bretaña en ese proyecto.

En 1822-1825 hubo una petición masiva de dinero a Londres, y Latinoamérica se convirtió en una colonia económica de Inglaterra para todo el siglo XIX. Triunfo de Gran Bretaña a través de su potente banca. Este triunfo fue definitivo y dejó fuera a Francia y a Estados Unidos, y también dejará eliminado a Brasil, otro que quería la sucesión en el imperio, puesto que también dependía económicamente de la banca londinense.

La “contrarrevolución preventiva” de los grandes burgueses criollos había fracasado y se había convertido en entrega a la corrupción de participar en el capitalismo extranjero.

 

Durante estos años, los “libertadores” seguían jugando a los soldados, como si los hechos militares pudieran separarse de la realidad de un desarrollo económico y social de América, que no estaban cuidando y no se estaba produciendo. Era el triunfo de la fantasía de algunos soñadores y de sus complejos personales.

24 de mayo de 1822, Sucre derrotó a los españoles en Monte Pichincha y entró en Quito. En junio de 1822, Bolívar entró en Quito y lo declaró unido a Colombia.

26 y 27 de julio de 1822, entrevista de Guayaquil entre Bolívar y San Martín. Bolívar quería imponer una dictadura unitaria en toda América, San Martín quería príncipes españoles en América, según el viejo modelo Aranda-Godoy.

1822, Paraguay inició la autarquía.

1822, Buenos Aires hizo triunfar el unitarismo centralista de Buenos Aires y Rivadavia reformó el Estado.

1 de septiembre de 1822, el Imperio de Brasil independiente de Portugal.

18 de marzo de 1823, Sucre entró en Lima.

1823 es también la constatación del fracaso de un modelo que no se ocupaba de los problemas económicos y sociales, y que acabó enfrentado al pueblo que decía que estaba liberando: El gobierno del independentista Monteagudo en Perú era desastroso y la gente se le sublevó. Cuando acudió San Martín a ayudar a Monteagudo, vio que luchaba contra el pueblo peruano, convocó un Congreso Constituyente y dimitió de su cargo de Protector. Las fuerzas del Perú fueron derrotadas por ejércitos españoles en 1823 y entonces decidieron llamar en su ayuda a Simón Bolívar.

En 1823, en la España liberal, es también la fecha en la que se admite que sólo se podrá conservar Cuba, Puerto Rico y Filipinas, pues Inglaterra apoyaba a las nuevas repúblicas, Francia simpatizaba con la situación creada, la Santa Alianza se negaba a intervenir, y el presidente de los Estados Unidos Monroe hizo un mensaje en 2 de diciembre de 1823 diciendo que toda intervención contra una de las nuevas repúblicas sería considerada una agresión a los Estados Unidos.

También 1823 significó la aparición de otra fantasía jugada desde España por otro soñador, Fernando VII. Tras restaurar el absolutismo en España, Fernando VII volvió a pedir a las Repúblicas americanas que volvieran a España, y prometió a Francia y Gran Bretaña la libertad de comercio con América si ayudaban a España en ello. España sólo pudo retener a Cuba, a pesar de que Bolívar la quería invadir, pero ello no convenía ni a Estados Unidos, ni a Francia, ni a Gran Bretaña y todos decidieron que se quedara en España como la forma de mantener intereses de todos en ella. Cuba en la América de principios del XIX representó lo mismo que China en la Asia de principios del XX, un lugar de reparto de influencias económicas entre todos.

 

El libre comercio era un concepto bien vendido por los revolucionarios, pero que tenía sus inconvenientes: la producción textil se arruinó al no poder hacer competencia a productos británicos y franceses de muchas mejor calidad y más baratos. La demanda de carne salada mejoró y ello permitió ampliar negocios ganaderos. Pero el negocio de la cría de mulas para Alto Perú se vino abajo. Hubo un ansia grande por disfrutar los lujos “españoles” y ello significaba aportar más y más metales preciosos a los productores europeos. Buenos Aires se enriqueció y subió precios como intermediario, mientras los abastecedores de materias primas y alimentos vieron caer sus precios, con los que las diferencias sociales entre regiones fueron creciendo. Las diferencias también se produjeron aleatoriamente, pues las regiones ocupadas largo tiempo por soldados fueron destruidas (por ejemplo, Entre Ríos, será arruinada porque los soldados se comieron la ganadería), mientras otras sufrieron menos la devastación. Tucumán tuvo la suerte de reconstruirse, por la inteligencia de San Martín, y esas decisiones llevaron a Córdoba a ser un centro de atracción de inmigrantes y generación de trabajo.

 

 

 

Sexta fase, fracaso definitivo de España.

 

En 1824, el español absolutista Olañeta, entró en guerra con los españoles liberales Valdés y Canterac, con lo que la fuerza de España en Perú se perdió. España, en su delirio, estaba discutiendo problemas que debiera haber resuelto un siglo antes, mientras no era capaz de ver los que de verdad tenía delante de sus narices. Mientras tanto, los ensoñadores latinos, seguían jugando a sus guerras “libertadoras”:

En 1824 se luchaba por los puertos de mar entre Colombia y Chile, llamados los puertos intermedios. El dominio de Callao, puerto de Quito, parecía la pieza fundamental. La crisis en España, que había abandonado el liberalismo en 1823 y caía en el absolutismo provocó sublevaciones y deserciones. Aprovechó Bolívar para ir sobre Perú y vencer a los realistas en Junín, 6 de agosto de 1824. Su colega Sucre, cuando iba perseguido por los españoles, les venció en Ayacucho, en 9 de diciembre de 1824. Canterac se rindió, Sucre tomó el Alto Perú y Bolívar inició una dictadura en Perú. El 1 de abril de 1825, Olañeta sería vencido en Tusmala.

En 14 de julio de 1824, Iturbide regresó a México y fue fusilado al mes de llegar. México se proclamó República Federal y nombró presidente a Guadalupe Victoria.

En 1825 los reconocimientos a las repúblicas americanas fueron generales.

6 de agosto de 1825, tuvo lugar la declaración de independencia de Alto Perú, que se denominaría Bolivia.

Bolívar hizo su entrada en Lima el 10 de febrero de 1825 y fue dictador hasta 1827, año en que fue depuesto por el general La Mar.

Callao resistió hasta enero de 1826

Bolivia, o Alto Perú, proclamó su independencia en 25 de enero de 1825 en Chuquisaca (Sucre posteriormente en honor de un general). El Alto Perú decidió llamarse Bolivia en honor a Bolívar. Sucre fue declarado presidente vitalicio, pero renunció en 1828.

En 1825 se inició la guerra entre Argentina y Brasil, que duró hasta 1828, intentando Brasil conquistar el norte del Estuario de El Plata. Los sucesos acabaron en la independencia de Uruguay, acordando entre los dos combatientes e Inglaterra, que fuera un Estado tapón.

 

 

Séptima fase, el fracaso de los sueños de los “libertadores”.

 

San Martín ya se había declarado fracasado en 1822 en Guayaquil, pero también es parte de este mismo movimiento.

30 de abril de 1826, Páez se sublevó contra Bolívar y su proyecto de Imperio de la Gran Colombia, en Venezuela.

4 de septiembre de 1826, Bolívar abandonó Perú en medio de una gran impopularidad.

22 de junio de 1826, Congreso Anfictiónico en Panamá y México, último intento de Bolívar de que le hicieran general y jefe de toda América.

26 enero de 1827, Perú rechazó a Bolívar.

1 de enero de 1827, Páez separó Venezuela de la Gran Colombia.

9 de abril de 1828, Colombia rechazó a Bolívar, pero éste se mantuvo por la fuerza, gracias a los “bolivarianos”.

En 29 de septiembre de 1828 se reconocía la independencia de Uruguay, dando fin a la guerra entre el Imperio de Brasil y el que pretendía establecer Buenos Aires.

13 de mayo de 1830, Ecuador se separa de la Gran Colombia.

25 de mayo de 1831, desaparece el proyecto de la Gran Colombia.

 

 

 

CONCLUSIONES.

 

En Latinoamérica, primero se formaron los Estados, para luchar contra España, y sólo después éstos se esforzaron por crear naciones. Y la aparición del sentimiento nacional fue lenta y contradictoria, pues había muchos modelos posibles. El triunfo de los militares que anteponían la guerra al desarrollo económico y social, creó un nacionalismo extraño, de fidelidad al jefe, con idea de nación poco desarrollada y nada coherente.

 

El nuevo nacionalismo debía conservar en el poder a las viejas familias dominantes de la tierra y de los negocios, sin las cortapisas que les imponían antes las autoridades y leyes españolas, y a la Iglesia, gran propietaria de bienes.

La base del nuevo nacionalismo fue hacer un mito de las sublevaciones militares contra España. El mito les servía como pasado histórico glorioso a reivindicar. Los literatos y periodistas se encargaron de fabricar estos mitos, falseando la realidad hasta donde era posible y creíble. Los músicos les pusieron himnos que exaltaban el sentimiento colectivo.

Las ideas básicas de los nuevos gobernantes latinos fueron: el rechazo a los monopolios españoles y el temor a la Santa Alianza. El rechazo a los monopolios españoles conllevó la aceptación de comerciantes británicos y, en menor medida, también norteamericanos, franceses y alemanes. Los burgueses criollos estaban encantados porque los británicos significaban el final de los aranceles españoles, aunque eso supusiera una contradicción para sus propios Estados cuya hacienda no recaudaba lo suficiente, lo que significaba la ruina del país y de ellos mismos como conjunto a largo plazo. Y en segundo lugar, el temor a la Santa Alianza, extendido como temor fundado, era harto improbable. Los europeos estaban demasiado lejos.

 

La independencia significó un retroceso económico importante por varias razones: por los muchos muertos; por la destrucción de fincas y negocios; por las fugas de capital y su no reposición por los británicos, de quien tanto se esperaba; por la falta de ahorro interno y capital propio; por la dependencia económica y hasta política, respecto a Londres, en que cayó todo Latinoamérica.

 

La independencia dio lugar a muchos conflictos internos, nada más triunfar, por varias razones:

Porque los principales puertos marítimos se creyeron en su derecho de dominar las producciones de las regiones de su entorno, mientras los productores de alimentos y productos a comercializar deseaban el federalismo o decidir por sí mismos sus precios, incluso llegando a defender su independencia. El proteccionismo beneficiaba a los productores mientras el librecambismo beneficiaba a los comerciantes.

Porque nadie quería la reforma agraria verdaderamente necesaria, la que implicaría cambios sociales, una reforma que era completamente necesaria para reiniciar una sociedad más justa e igualitaria, donde la tierra y los negocios no fuesen de una minoría tan exigua, y donde las masas populares pudieran tener oportunidad de salir del nivel de subsistencia. Así, cada hacendado se convirtió en señor de un pequeño gobierno local, su finca y sus peones, y esa realidad fundamental se imponía sobre apariencias de Estado, líderes, tratados y uniones. La realidad era el caciquismo. Los señores españoles fueron sustituidos por señores criollos y no hubo revolución social ni económica alguna.

La guerra de independencia se hizo forzando a las masas a hacerla, a aportar hombres, caballos, comida y dinero, y las masas apenas recibieron nada de la victoria, así que estuvieron prestas a sublevarse, hacer bandidaje o apoyar a cualquier caudillo que les prometiese algo, principalmente la tierra.

 

La independencia significó un cierto avance social en el sentido de que se eliminaron teóricamente las castas, esos grupos cerrados de los que era imposible salir, tales como los indios y los esclavos. Pero una vez eliminadas las castas, los indios permanecieron como un pueblo aparte, no integrado en el resto de la sociedad. Este avance social no significó progreso, pues la tierra fue acaparada por los blancos criollos, y los resguardos se convirtieron en propiedades privadas de terratenientes. Los indios se convirtieron en peones malpagados de los nuevos terratenientes. Ya no eran castas. Ahora eran proletariado, proletariado explotado y muy pobre. Los indios no tenían voluntad de integrarse socialmente en la sociedad de los blancos, que no conocían. Las posibilidades que le ofrecían los blancos eran nulas. Los indios se convirtieron en minorías sin tierra, castigados por el hambre, y dispuestos a todo contra el blanco. Los criollos querían dominar a los indios y negros para tener mano de obra muy barata en sus tierras.

 

Irrealismo del pensamiento liberal:

Los liberales, gente de ciudad, tenían una ideología de cambio: querían una constitución, libertades individuales, librecambismo, abolición de privilegios, poder ejecutivo fuerte, sufragio censitario y federalismo en teoría, pero en la práctica llegaron todos a la necesidad de Estado unitario.

Los conservadores, gente rural, poseían una ideología que apenas cambiaba la realidad: un presidente con poderes de rey, apoyo a la Iglesia y a las instituciones tradicionales, necesidad de ley y orden, un ejecutivo fuerte y unitario, pero que en la práctica se traducía en el gobierno de cada hacendado en sus tierras.

Liberales y conservadores, cometieron el mismo error: para fidelizar a sus seguidores, crearon cargos políticos múltiples en todos los pueblos, muchos de ellos sinecuras, tales como jueces, empleados públicos, congresistas, ministros, diplomáticos oficiales del ejército, etc. y además creaban escuelas, hospitales, servicios sociales… y todo ello consumía mucho presupuesto que no había y se contradecía con la resistencia general a pagar impuestos y el deseo de bajarlos. En realidad no tenían ni para pagar al ejército, que muchas veces consumía el 75% del presupuesto nacional.

 

La iglesia católica sufrió una fuerte crisis de la que salió fuerte y popular: muchos obispos se fueron a España, otros fueron expulsados del país y algunos murieron durante las guerras. No se podían reponer los obispos porque el Papa no reconocía a las nuevas naciones y se declaraba antiliberal. Tampoco las nuevas naciones aceptaban obispos absolutistas. Igualmente desaparecieron muchos curas.

Los “libertadores” redujeron los diezmos y los eliminaron más tarde. Las fincas de la Iglesia fueron confiscadas. Los dineros prestados no se devolvieron e incluso los intereses de las hipotecas dejaron de pagarse.

A pesar de todo, la Iglesia resistió, porque era mucho más popular que los nuevos Estados, aunque con ciertos cambios paganizantes que hubo de asumir de las nuevas masas de creyentes.

 

Los ejércitos se convirtieron en un problema tras la victoria. Tras las guerras de independencia, estaban sobredimensionados y producían muchos gastos que no podían pagarse, llegando a significar hasta el 75% del presupuesto del Estado. No se podía licenciar a los soldados porque los hacendados y los burgueses eran oficiales del ejército, y los pardos eran soldados. En esta situación, licenciar las tropas era el fracaso del Estado y el derrocamiento seguro del gobierno. Tampoco se podía mantener un ejército como el de Colombia con cerca de 30.000 hombres que no hacían nada. El salario se bajó, pero aún así era difícil pagar y ello provocaba amotinamientos y deserciones que se convertían en bandas de salteadores, que resultaban muy caros de soportar.

Los liberales no querían ejército permanente, sino milicias y procuraban someter siempre la autoridad militar a la civil. Los militares se garantizaban su supervivencia tomando el poder cada vez que se veían amenazados y, además, garantizaban así las pagas del ejército.

 

Los Estados resultantes fueron fuertemente corporativistas. Las principales corporaciones eran los hacendados, la Iglesia, el ejército y los indios. Cada corporación tenía una fuerte tendencia al separatismo político, convirtiendo cualquier territorio en el reino de un cacique. En cualquier parte aparecía un caudillo local que se hacía con una clientela, generalmente vinculada a él por lazos familiares o económicos. El grupo caciquil actuaba como grupo defendiendo los intereses de todos, primero en su propia región y, más tarde, en regiones vecinas si lograba imponerse. Los amigos y parientes del nuevo caudillo se repartían los cargos del gobierno y trataban de prosperar económicamente con ello, lo que daba coherencia al grupo hasta que desapareciera el caudillo.

Una vez aparecido el grupo en torno a un caudillo, se sumaban a él los vagabundos y bandidos de la zona, esperando encontrar la oportunidad de medrar y hacerse con un pedazo de tierra. La miseria llevaba a intentar jugarse la vida. Pero el caudillo se convertía en un líder de masas. La unión entre ellos era la garantía de futuro de todos. Algún caudillo fue el representante de una familia, como Martín Güemes en Salta. Alguno era un defensor de los intereses regionales frente al centralismo. Alguno defendía los intereses de un gobierno centralista frente a los caudillos regionales. Todas estas posibilidades de produjeron realmente.

El caudillo designaba cargos y la administración resultaba gestionada por ineptos que trataban de enriquecerse. Los beneficiarios necesitaban a su señor y el señor les necesitaba a ellos, pero la situación no era estable por una razón de mucho peso: al final, todos querían tierra, mucha tierra, y no había tierra para todos. Nadie invertía en negocios, nadie ahorraba, nadie estaba dispuesto a trabajar, todos querían tierra y muchos peones a los que pudieran explotar viviendo como ricos. El sistema era inviable a medio y largo plazo.

Los que no conseguían tierras y se cansaban de esperar, y los peones explotados por los nuevos señores, volvían a encontrar otro caudillo y el ciclo volvía a empezar. Todas las repúblicas eran débiles y ninguna integraba a los diversos grupos sociales ni daba oportunidades de promoción personal por el trabajo. Los mexicanos definieron la situación de los nuevos señores en una frase: “es el mismo fraile, en distinta mula”.

 

 

 

 

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.

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