LA INDEPENDENCIA DEL NORTE DE SUDAMÉRICA

en 1821-1824.

 

 

 

El Gobierno de la Gran Colombia en 1821.

 

En octubre de 1821, en la Gran Colombia, se hicieron muchas reformas de signo romántico liberal, pero complicadas en el mundo de la realidad del momento que se vivía:

Abolición del tributo indígena.

Equiparación de todos los ciudadanos en derechos.

Disolución de los resguardos.

Suspensión del derecho de sisa.

Abolición de la esclavitud para hijos de esclavas nacidos en capitales de provincia a partir de 19 de julio de 1821, quedando liberados éstos al cumplir 18 años. El resto de los esclavos debía comprar su libertad si quería obtenerla. Este decreto, vendido como “abolición de la esclavitud”, dista mucho del fin de la esclavitud.

Libertades: de imprenta, presunción de inocencia, inviolabilidad de correspondencia, contra el allanamiento de morada.

 

Las dificultades políticas en el orden real, tras la aprobación de la constitución de julio de 1821 y las reformas de octubre de 1821, eran muchas:

Quedaban perjudicados los grandes grupos más influyentes como la Iglesia, los propietarios de esclavos, los grandes mercaderes, los pequeños artesanos a los que arruinaba el comercio libre.

Y estas dificultades eran agrandadas hasta límites altísimos por el ansia de Bolívar en gastar dinero en la guerra. Parecía importarle muy poco la administración y argumentó que él sólo quería la victoria, que él era un soldado y no un administrador. Bolívar demostraba estar fuera de la realidad y su postura era completamente insostenible a largo plazo. Bolívar pretendía gastar todo el dinero disponible en llevar a cabo su idea, la de un imperio americano. Temía que, en cualquier momento, San Martín ganase Perú y Ecuador. Para evitar este fracaso personal, Bolívar tenía que atender urgentemente a acabar con los realistas de Pasto, independentistas de Guayaquil, etc. Y presentarse ante San Martín fuerte, al menos en apariencia, aunque económicamente estuviese llegando a la ruina.

Bolívar canceló la deuda pública de Quito atribuyéndosela a los españoles. Los poseedores de deuda quedaban arruinados. La excusa era una tontería muy creíble para los que estaban dispuestos a creer todo, tanto lo procedente de Bolívar como lo que acusaba a los españoles. La realidad era que Quito quedó arruinada y no podía seguir pagando la guerra.

Bolívar encontró dinero en Guayaquil y se dispuso a apropiarse de él: Puso altos impuestos en Guayaquil para pagar su “guerra libertadora”, de modo que, durante algún tiempo, esta zona americana pagó los sueños de Bolívar. Lo mismo había hecho en la Guayana, pues era la forma de entender la realidad que tenía Bolívar: todo al servicio de su guerra. Este castigo bolivariano a Guayaquil se excusó o justificó en que, en 9 de octubre de 1820, Guayaquil se había declarado independiente titulándose “La Provincia Libre de Guayaquil”. Esta etapa, estuvo gobernada por José Joaquín de Olmedo, quien había establecido un monopolio estatal del comercio de sales y cobraba buenos aranceles de exportación, que le permitieron sanear las finanzas de la ciudad. La otra cara del problema, fue que los altos impuestos a la exportación disgustaron a los comerciantes, y éstos ayudaron a Bolívar a tomar Guayaquil, cometiendo un error del que se arrepentirían poco después. Bolívar llegó a Guayaquil el 13 de julio de 1822 y acabó con la independencia de la ciudad, al tiempo que decidió que aportaran hombres, dinero y avituallamientos para la guerra del Perú.

La Antigua Audiencia de Quito, el conjunto de Quito y Guayaquil, fue la zona peor tratada por Bolívar: al final de la guerra, en 1826, se calcula que Venezuela sólo había puesto 160.000 pesos para el coste de la guerra, Nueva Granada había puesto 426.000, y Ecuador había llegado a 1.669.000 pesos. Ecuador quedó arruinada tras las liberaciones americanas, y los países vecinos aprovecharon para recortarle territorios, que Ecuador no podía defender.

Los indios, en general, no participaban en las revueltas independentistas, excepto en el caso de Santa Marta y Pasto, que participaron del lado español. Simplemente, defendían sus tierras o resguardos. El 11 de octubre de 1821 se pretendió convertir a los indios en contribuyentes y se hizo un reparto de los resguardos asignando a cada familia india pequeños lotes de tierra, minifundios, de calidad diferente, algunos muy malos.

Respecto a los esclavos, la política de Bolívar es muy discutible: trabajaban las minas y el campo, y Bolívar les reclutó masivamente para el ejército independentista diciendo que, si iban a adquirir la libertad, era justo que muriesen por ella. Lo cual suena raro cuando les proponía primero morir y, luego, ser libres. Por una parte, dejó sin mano de obra, ni barata ni cara, a las minas. Por otro lado les obligó a morir por sus ideales, los de Bolívar, lo cual sólo es explicable bajo un prisma fuertemente nacionalista, y parece una inmoralidad mayor que la misma esclavitud.

Pero Bolívar se sentía fuerte en 1821, por muchas razones de las que hemos hablado en un capítulo anterior (2.4.20. La Independencia del Norte de Sudamérica en 1820-1821). Dos eran las razones fundamentales: Sucre había llegado a Guayaquil en 6 de abril de 1821, y los venezolanos habían derrotado al españolista Miguel de la Torre en Carabobo en 24 de junio de 1821. A partir de esos hechos, los independentistas habían tomado Caracas en 29 de junio de 1821 y estaban celebrando el Congreso de Cúcuta desde 6 de mayo de 1821, Congreso que declaró Presidente de la República de Colombia (Gran Colombia) a Bolívar. Incluso en noviembre de 1821, se había independizado Panamá de España, y ello hacía concebir esperanzas de dominar las dos costas, el Caribe y el Pacífico.

Pero es que, además, en Guayaquil Bolívar recibía la adhesión de muchos peruanos que le invitaban a ir a más conquistas, destacando entre ellos el sacerdote Alejo Toribio Rodríguez de Mendozal[1].

 

 

Venezuela en 1822.

 

El 6 de abril de 1822, la situación de Puerto Cabello, dominada todavía por los españoles, era desesperada: sólo tenían un barco útil, el Hércules, y lo enviaron a Curaçao a por víveres, quedándose desprotegidos. Los cañones también estaban todos averiados. Páez atacó el 16 de abril tomando Isla Larga, y el 17 de mayo tomando el fuerte El Vigía. El 31 de mayo, el general español Miguel de la Torre, defensor de Puerto Cabello, expulsó de la ciudad a las mujeres, los niños y los enfermos, porque no podía darles comida. Durante abril y mayo, repararon La Ligera, otra de las naves de que aún disponían, y ésta fue a Curaçao, donde encontró al Hércules y a la goleta Morillo, y ambas llevaron víveres y abastecimientos a Puerto Cabello. Morales llegó también por tierra, y Páez levantó el sitio.

En 4 de julio de 1822, La Torre fue destinado a Puerto Rico, y Francisco Tomás Morales quedó como Comandante de las fuerzas españolas de Puerto Cabello. Morales atacó a Páez, que estaba en Valencia, y a Soublette, que estaba en Carora (cerrando la región de Coro por el sur). En agosto de 1822, Puerto Cabello se convirtió en uno de los centros de la guerra venezolana, con Páez como general independentista y Morales general españolista.

El otro centro de la batalla era Maracaibo, en el oeste de Venezuela. Morales se embarcó y el 8 de septiembre fue sobre Maracaibo, que parecía ser una obsesión de los españoles, hasta el punto de abandonar objetivos tan importantes como Puerto Cabello. Morales tomó la ciudad y el castillo de San Carlos, lo cual era lo mismo que dominar el lago. Bolívar se impresionó y envió contra él a Santander. Morales atacó también Coro, volvió a Maracaibo, y luego atacó Trujillo y Mérida al fondo del Lago Maracaibo. Fusilaba a todos los británicos que encontraba en el ejército independentista, que eran muchos. Derrotó a los rebeldes patriotas Lino Clemente y Urdaneta, y volvió a Maracaibo.

 

 

Nueva Granada en 1822.

 

El 24 de febrero de 1822, Panamá juró la Constitución de Colombia y disolvió la Junta Consultiva de Panamá. Esta actuación de José de Fábrega no gustó a los panameños, que preferían sentirse independientes. El disgusto fue a más, porque Fábrega manipuló las elecciones para representantes panameños en el Congreso de Colombia. La antigua sumisión a España se estaba cambiando por sumisión a Colombia, y la diferencia era muy poca, e incluso salían perdiendo puesto que los impuestos forzosos de Bolívar eran mayores. En febrero de 1822, Bolívar envió instrucciones a Fábrega de que le enviaba a Daniel Florencio O`Leary con la intención de obtener hombres y recursos, con los que habría que atacar Guayaquil. El sometimiento a un nuevo amo quedaba confirmado. Panamá contribuyó con hombres y dinero a las campañas de Bolívar, y los precios de los alimentos subieron espectacularmente en Panamá, al tiempo que crecía el disgusto con el proyecto de Bolívar.

 

La siguiente etapa de Bolívar era conquistar Ecuador, que se le resistía, y pidió ayuda al Perú independentista. Como San Martín estaba atacando Perú desde el sur, no resultó difícil incorporar Quito a la Gran Colombia en 1822.

La postura de Bolívar fue de intentar desgastar a los españoles en la región de Nariño, mientras Sucre iba sobre Quito. El 7 de abril de 1822, la batalla de Bomboná, al pie de la cordillera nariñense, dejó más de un centenar de bajas en cada lado y fue típica de las guerras de desgaste. El general bolivariano Pedro León Torres atacó al general español Basilio García y le hizo huir, adueñándose los gran colombianos de la región de Nariño, fronteriza entre las actuales Colombia y Ecuador.

El 8 de abril de 1822 falleció el virrey Juan de la Cruz Mourgueon de enfermedad tropical. Mourgueon era presidente de Quito, capitán general de Santa Fe y virrey de Nueva Granada. Le sucedió Melchor de Aymerich, que ya había sido presidente de Quito en 1819-1821. Aymerich sería derrotado por Sucre en Pichincha en 24 de mayo de 1822, por lo que su mandato fue corto. No hubo más virreyes en Nueva Granada. Si Mourgueon no dominaba ya el territorio de Nueva Granada, Aymerich se limitó a constatar las últimas derrotas españolas.

En 24 de mayo de 1822, Antonio José de Sucre, Antonio Morales y Daniel Florencio O`Leary vencieron a los españoles de Aymerich en Pichincha, un volcán a 50 km. al oeste de Quito. No hubo muchas bajas españolas, y por ello no se considera una batalla importante, pero las consecuencias fueron muy importantes: El 25 de mayo de 1822 Sucre entró en Quito y completó así el mapa de la Gran Colombia para Bolívar; se consideró conquistado Ecuador, la tercera región de la Gran Colombia; Pasto, en la región de Nariño (límite entre Colombia y Ecuador) se rindió; un mes más tarde, el 16 de junio de 1822, Bolívar pudo entrar en Quito; y el 13 de julio de 1822, Guayaquil se incorporó a la Gran Colombia.

Bolívar, en Quito, puso a Sucre como Gobernador, retirándose él a Guayaquil. Bolívar se quedó un año en Ecuador.

Guayaquil era la salida al mar que todos querían y Bolívar se apresuró a incorporarla a Colombia antes de que lo hiciera Ecuador-Perú.

 

 

Bolívar y San Martín en Perú.

 

La conquista de Quito permitió a Bolívar el inicio del ataque a Perú. En Perú, San Martín había declarado la independencia en 28 de julio de 1821, pero se había retirado a sus bases y el Congreso Constituyente había nombrado Presidente de la Junta de Gobierno al general José de La Mar, quien estaba haciendo algunas batallas poco exitosas. Entonces, Riva Agüero solicitó la ayuda de Bolívar (que estaba en Guayaquil) para que les ayudara en la independencia de Perú, y Bolívar envió a Sucre con 6.000 hombres. Sucre entraría en Lima en 1823.

El 26 y 27 de julio de 1822 tuvo lugar en Guayaquil la entrevista entre Bolívar, que venía del norte, y San Martín, que venía desde el sur. Ambos querían Guayaquil para sus imperios, colombiano y argentino.

Bolívar y San Martín no pudieron ponerse de acuerdo. La entrevista fue privada y no se levantaron actas ni los protagonistas contaron nunca lo que ocurrió. A partir de esa realidad, surgieron muchas especulaciones de historiadores y políticos, sustituyendo la información por sus ideas y conveniencias.

San Martín se retiró hacia el sur y no quiso colaborar en los proyectos de Bolívar. Pronto se marcharía a Europa.

Bolívar, a partir de 27 de julio de 1822, supo que la guerra sería larga y no sólo un pequeño proyecto de una decena de años como había pensado hasta entonces, o de lo contrario, no habría una Federación de Naciones de Sudamérica. Esto último fue lo que pasó.

El 20 de septiembre de 1822 se abrió el Primer Congreso Constituyente de Perú, que perduraría hasta 10 de marzo de 1825. El Congreso estaba convocado por San Martín desde diciembre de 1821 y se había previsto para mayo de 1822, pero las circunstancias lo retrasaron hasta septiembre. Asistieron 117 diputados, de los cuales 79 eran realmente electos, y 38 habían sido designados suplentes por las provincias no dominadas por los independentistas.

Las Juntas Preparatorias del proyecto de constitución eran dirigidas por el sacerdote Alejo Toribio Rodríguez Mendoza. El Congreso era presidido rotatoriamente por los diputados, y el primer Presidente del mismo fue el arzobispo de Lima, Francisco Xavier Luna Pizarro. Luna Pizarro se esforzó por crear una Suprema Junta Gubernativa, o triunvirato, cuyo presidente era José de La Mar, y vocales Manuel Salazar Baquijano y Felipe Antonio Alvarado.

El 22 de noviembre de 1822, el congreso desautorizó a San Martín, el cual había enviado delegados a Europa (José García del Río y Diego Paroisieu), en la idea de establecer una monarquía hispana. Tras ello, San Martín abandonó Perú.

El 22 de diciembre de 1822 estaban listas las Bases de la Constitución Política de Perú. Las habían redactado Justo Figuerola, Francisco Xavier de Luna Pizarro, José Joaquín de Olmedo, Manuel Pérez de Tudela, e Hipólito Unanue.

 

 

Venezuela 1823.

 

En enero de 1823, José Antonio Páez volvió a sitiar Puerto Cabello, esta vez ayudado por dos corbetas desde el mar. El capitán de navío Ángel Laborde Navarro levantó el sitio y se apoderó de una de las corbetas de Páez el 1 de mayo de 1823.

El 23 de julio de 1823, los patriotas rebeldes presentaron batalla en la zona más pantanosa del Lago Maracaibo, donde no podían llegar los barcos españoles. Francisco Tomás Morales se quedó cercado en Maracaibo y decidió capitular. El 24 de julio de 1823, la derrota española en Maracaibo marcó la guerra, porque agotó los recursos españoles. Morales capituló en Maracaibo el 3 de agosto de 1823 y se marchó a Cuba, y de allí a España.

Inmediatamente, Páez atacó Puerto Cabello iniciando un sitio feroz el 31 de octubre de 1823, y la ciudad de Puerto Cabello se rindió a Padilla el 10 de noviembre de 1823. Con la caída de Puerto Cabello y Maracaibo, la guerra de Venezuela estaba ganada por los rebeldes independentistas. Venezuela era independiente a fin de 1823.

 

El resultado de la guerra venezolana fue la ruina del país: saqueado por los llaneros, destruido por los ejércitos españoles y criollos, exprimido por Bolívar, acostumbrado a la violencia y el pillaje como sistema de vida, no tenía fácil arreglo. La cabaña vacuna había descendido, en 11 años, desde los 4,5 millones de cabezas a sólo 256.000, los esclavos habían huido y no se encontraba mano de obra, los capitales habían huido, la producción de cacao había bajado desde las 120.000 fanegas a 30.000, la producción de café había caído desde los 80.000 quintales a 20.000, el tabaco había caído desde los 1.200.000 pesos exportados a 300.000 pesos exportados, y el déficit del gobierno era de 9 millones de pesos en 1821. La población bajó y se calcula que murieron 260.000 personas en esos años, bajando Caracas desde los 50.000 hasta los 21.000 habitantes y Cumaná desde los 16.000 a los 5.236.

Venezuela pasó a ser una economía dependiente en donde la escasez de mano de obra y las malas comunicaciones no invitaban a invertir. Las necesarias importaciones de vestidos y metales se hacían desde Gran Bretaña. Es decir, se pasó del colonialismo español al imperialismo comercial británico.

En Venezuela apareció una nueva oligarquía, y las cosas de la política apenas cambiaron desde la marcha de los españoles. El único cambio era que se habían ido algunos oligarcas blancos y habían sido sustituidos por oligarcas pardos. El 3 de septiembre de 1817 se confiscaron las tierras de los realistas, y el 10 de octubre de 1817 se repartieron a los militares estableciendo 12 rangos de beneficiarios que comprendían desde el general que recibía tierras por 25.000 pesos, el coronel que recibía tierras por 10.000 pesos, y el capitán que recibía tierras por 6.000 pesos, hasta el sargento que recibía tierras por 1.000 pesos y el soldado que recibía por 500 pesos.

Una hábil maniobra del Congreso hizo caer la tierra en manos de los ricos y se la arrebató a los pobres: decidió que los soldados no cobraran en tierra sino en bonos, y enseguida los oficiales compraron estos bonos a los soldados y se hicieron con toda la tierra. Bolívar se enfadó con el Congreso, pues estimaba que era un error, dejar libre la venta de la tierra. Pero el problema era de muy difícil solución porque el Congreso era conservador, y Bolívar no tenía las ideas claras en economía y sociedad.

Los llaneros quedaron defraudados y se lanzaron al pillaje. Páez, Bermúdez, los hermanos Monagas, Mariño y otros, fueron los nuevos terratenientes y oligarcas. 250.000 hombres habían muerto para nada, para sustituir unos oligarcas por otros.

El único cambio del que presumían los independentistas, era que habían desaparecido los esclavos. Pero la realidad les contradecía, y los esclavos tardaron mucho en desaparecer: el 21 de junio de 1821 se liberó a los nacidos a partir de entonces, cuando cumpliesen 18 años, lo cual provocó revueltas de esclavos en 1824 y 1827. Bolívar lo intentó explicar por la enemistad natural entre las razas. Nuevas leyes de esclavos de 1830 y 1840 demoraron la liberación exigiendo cada vez más edad para ser libre. Sólo en 1854 fue la emancipación definitiva[2].

El 25 de agosto de 1828, Páez hizo un Reglamento de Hacendados, reivindicando la propiedad privada (en el momento en que la propiedad era suya).

 

 

Perú 1823.

 

En Perú, desde 21 de septiembre de 1822 gobernaba en Lima una Suprema Junta Gubernativa, un triunvirato, presidida por José de La Mar. El gobierno del territorio era difícil por la quiebra económica que se vivía, por el bandidaje que se había extendido en las zonas rurales y por la necesidad de mantener una guerra con los realistas que se habían hecho fuertes en el sur de Perú. Para esa guerra, se aceptaron armas de Bolívar, pero no los soldados que éste ofrecía, porque Bolívar quería Guayaquil para la Gran Colombia, y Perú quería este puerto para sí. Juan Paz del Castillo, hombre de Bolívar, estaba en el norte de Perú con un ejército grancolombiano.

En enero de 1823 se expulsó de Perú a Juan Paz Castillo, hombre de San Martín. Pero los peruanos no podían hacer frente, por sí solos, a los realistas del sur de Perú. El triunvirato de Gobierno inició la Primera Campaña de Intermedios, destinada a tomar los puertos de mar secundarios y los puertos de montaña en el centro de Perú y limítrofes con alto Perú, y encomendó a Rudecindo Alvarado esa misión. Alvarado fue derrotado en enero de 1823, y el fracaso llevó a los militares a una protesta contra el Gobierno. El ejército solicitó del Congreso un Jefe Supremo único, en vez del triunvirato que ejercía el poder: los rebeldes propusieron a José de la Riva Agüero Sánchez Boquete; las milicias de Bellavista propusieron su candidato; Mariano Tramarría propuso un tercer candidato. Y se corría riesgo de guerra civil. Entonces se sublevó Andrés de Santa Cruz, en el llamado Motín del Balconcillo, y obligó al Congreso a cesar a la Junta Gubernativa o triunvirato de José de La Mar, a nombrar Presidente interino a José Bernardo de Tagle, a poner en libertad a José de La Mar, el cual estaba arrestado, y a elegir un Presidente.

El 27 de febrero de 1823, la Suprema Junta Gubernativa del Perú fue derrocada por Andrés de Santa Cruz, que exigió la designación de José de la Riva Agüero como Presidente de la República del Perú. El 27, asumió interinamente la presidencia José Bernardo de Tagle Portocarrero[3].

El 28 de febrero de 1823 el Congreso aceptó el derrocamiento de la Suprema Junta Gubernativa y proclamó Presidente de la República a José de la Riva Agüero[4]. Riva Agüero nombró a sus amigos como colaboradores de Gobierno: jefe del ejército a Santa Cruz[5], jefe de Estado Mayor a Agustín Gamarra, y ministro de la guerra a Ramón Herrera. Estos hombres habían sido colaboradores de España en época colonial y ahora resultaban gobernantes de la república. Era una actitud golpista y ello provocó que Francisco Xavier de Luna Pizarro se exiliara en señal de protesta.

El gobierno de Lima era complicado porque había que mantener la guerra contra los realistas y había que coordinar a los independentistas que estaban divididos entre los liberales parlamentarios de Luna Pizarro, y los caudillistas de Riva Agüero. Pero Riva Agüero es considerado el primer Presidente de Perú.

Riva Agüero intentó la Segunda Campaña de Intermedios, o de eliminación de los realistas en puertos secundarios de mar y de montaña, pero pronto encontró la discrepancia en el Congreso y el Congreso ordenó el traslado a Trujillo del Ejecutivo y del Legislativo, la creación de un Poder Militar que debía ponerse en manos de Antonio José de Sucre, al cual se le concedían poderes iguales a los del presidente Riva Agüero, y la petición de ayuda a Bolívar contra los realistas españoles, lo cual se hizo en 19 de junio de 1823.

Bolívar odiaba a los criollos peruanos porque no se sumaban a la causa independentista panamericana. Les ofreció sumarse a su causa revolucionaria y ellos volvieron a rechazar la oferta. Entonces Bolívar se atribuyó a sí mismo el derecho a intervenir en Perú, dado que se sentía el “libertador” de toda América. Las circunstancias no le permitieron, de momento, ir a Perú, pero Bolívar envió a Sucre en marzo de 1823. El 18 de marzo de 1823, los independentistas de Sucre entraron en Lima.

Entonces, el Gobierno de Agüero firmó un convenio con la Gran Colombia permitiendo a José Antonio Sucre entrar en Perú con 6.000 soldados, organizó su propio ejército y su propia marina, poniendo a su frente a Jorge Guisse, y reorganizó la Hacienda pidiendo un préstamo a Inglaterra, todo lo cual le permitía salir adelante a corto plazo. El acuerdo para llevar a Sucre al Perú era un error, porque Sucre pretendía introducir a Bolívar en Perú o, si se quiere, sumar Perú a la Gran Colombia de Bolívar, pero no eran conscientes de ello. Los peruanos creían que les iban a ayudar en su independencia pura. Al contrario, Bolívar pensaba incorporarlos a la Gran Colombia, es decir, someterles a su autoridad personal. La Cámara peruana entregó el mando del ejército a Sucre y pidió la llegada de Bolívar. Se entregaban al belicoso Bolívar, que sólo deseaba fondos para más y más guerras, y que les iba a explotar económica y humanamente. Pronto, los peruanos se darían cuenta de su error.

El primero en pagar el error fue Riva Agüero:

El 17 de junio de 1823, el ejército realista de Julio Canterac avanzó sobre Lima, y los independentistas peruanos huyeron a El Callao.

El Congreso de Callao nombró jefe a Sucre y depuso a Riva Agüero. El 23 de junio, Riva Agüero iba a ser relevado oficialmente, pero no hubo tiempo para el acto: los realistas entraron en Lima y el Gobierno republicano de Riva Agüero huyó a Trujillo, con Riva Agüero a la cabeza. Riva Agüero decretó la disolución del Congreso y lo sustituyó por un Senado de 10 diputados que actuarían en Trujillo.

Pero los realistas españoles de Julio Canterac no tenían suficientes fuerzas como para hacer frente al ejército de Sucre y abandonaron Lima, en donde entró Sucre inmediatamente.

El Congreso peruano volvió a Lima y, en 17 de julio de 1823, nombró presidente a José Bernardo de Tagle, a quien no reconocía Riva Agüero, ni de hecho Sucre, por lo que resultó que en el Perú criollo de 1823 había tres jefes, además de los españoles. En teoría, José Bernardo Tagle fue presidente hasta febrero de 1824.

Riva Agüero no aceptó la decisión de cesarle y, desde Trujillo hacía la guerra a Sucre. En Lima, el Congreso estaba discutiendo la destitución de Riva Agüero, pero éste disolvió la Cámara, para que no pudieran destituirle, y designó un Senado de diez Representantes afines a su persona, representantes de diez Departamentos. En El Callao, Tagle convocó al Congreso, destituyó a Riva Agüero y le acusó de alta traición.

Los españoles, asentados en el sur de Perú no lograron aprovechar la oportunidad de recuperar el poder porque estaban siendo combatidos por argentinos y chilenos en dos frentes, en la costa y en el Alto Perú. Pero el virrey La Serna derrotó a Santa Cruz en agosto de 1823 en Zepita[6] (cerca del lago Titicaca), y el proyecto de José de la Riva empezó a venirse abajo.

El 6 de agosto de 1823, José Bernardo Tagle rehízo el Congreso que Riva Agüero había disuelto, y se proclamó a sí mismo Presidente de la República.

El conflicto de un doble Gobierno criollo independentista (sin contar a Sucre ni a los españoles que también pretendían el poder), en El Callao y en Trujillo, duró hasta septiembre de 1823: el 1 de septiembre, llegó a El Callao Simón Bolívar, e inmediatamente, el Congreso de Lima le hizo Jefe Militar y Político universal con el título de “Libertador”. Tagle seguía siendo Presidente de la República, pero ahora ya era evidente que mandaban los Gran Colombianos. El problema era Riva Agüero, quien jugaba con dos barajas entablando conversaciones simultáneas con el realista La Serna y con el independentista Bolívar. En vista de las negociaciones que Riva Agüero tenía con los españoles, sus soldados se le amotinaron en noviembre de 1823, le apresaron y le enviaron a Guayaquil, desde donde tomó un barco para Inglaterra para librarse de un fusilamiento seguro.

En septiembre de 1823 los independentistas de la Segunda Campaña de Intermedios fueron seriamente derrotados en Desaguadero.

Bolívar llegó a Perú el 1 de septiembre de 1823 y decidió que lo primero era poner orden entre los criollos. Reconoció a Torre Tagle como presidente, pero no le cedió autoridad ninguna. Con la llegada de Bolívar y la derrota de Desaguadero, el ejército de Andrés de Santa Cruz (el hombre de Riva Agüero) se desintegró, marchando unos soldados con Agüero, otros con Bolívar, y otros más que formaron bandas desorganizadas, sin importancia para el transcurrir de la historia. Bolívar aprovechó para atraerse a Andrés de Santa Cruz a su lado y le nombró Jefe de Estado Mayor de la División Peruana, cargo en el que permaneció hasta 1826.

En 12 de noviembre de 1823 hubo una Constitución de Perú, patrocinada por Bolívar, que presumía de liberar a los esclavos nacidos desde la fecha de su proclamación y prohibió el tráfico de esclavos. Era literatura para el consumo popular, pues la abolición total de la esclavitud no se produciría hasta 1855.

La constitución de noviembre de 1823 era papel mojado, pues el día antes de la proclamación se había decretado la suspensión de todos los artículos que se opusieran al poder omnímodo del Libertador, cuando éste lo desease. No existía realmente ninguna verdadera constitución, a pesar de que figure en algunas historias como tal. La constitución de 1823 sería restaurada en 11 de junio de 1827 por Manuel Salazar Baquijano y sustituida más tarde por la constitución de 1828.

Incluso el presidente José Bernardo Tagle era una simple marioneta, un títere de Bolívar y sólo mientras Bolívar estuviera de acuerdo. Tagle le servía a Bolívar para evitar obligaciones de gobierno que le impidiesen estar en la guerra. Bolívar se fue a Pativilca, al norte de Perú, a continuar la guerra.

Tagle recibió la orden de Bolívar de entablar conversaciones con los realistas a fin de atraerlos al bando republicano.  En esas conversaciones, Dámaso Moyano y otros sargentos se pasaron al bando de los españoles y eso encolerizó a Bolívar, quien acusó a Tagle de connivencia con los españoles.

Tagle estaba negociando por su cuenta un acuerdo secreto con los españoles de modo que se pudiera expulsar a Bolívar de Perú. Pero Bolívar no lo supo hasta 1824.

 

 

La Gran Colombia en 1823.

 

En la época en torno a 1823, en la Gran Colombia, muchos creían estar en un reino de Jauja, en el que todo sería ganar dinero sin hacer inversiones ni pagar impuestos:

Los terratenientes, grandes comerciantes e industriales criollos no querían pagar impuestos ni sobre la renta ni sobre el patrimonio.

Los inversores internacionales creían estar ante el gran negocio de sus vidas, la posibilidad de explotar a aquellos “ignorantes” que habían expulsado a los españoles: En julio de 1823 se concedió el monopolio de la navegación por el Magdalena al alemán Juan Bernardo Elbers, el cual creyó estar ante el “pelotazo” mayor de su vida y no invirtió casi nada esperando ganar mucho. Los barcos eran viejos, no hizo canales de conexión y acercamiento a los pueblos cercanos, no se ocupó de tener talleres de reparación y abastecimiento de combustible… y el resultado fue que el transporte en canoa particular era más barato y rentable que la utilización del transporte público.

Un segundo problema era resolver el conflicto entre federalistas y unitarios. Los federalistas se tenían a sí mismos como más progresistas. Santander era federalista, pero, sobre todo, quería que los países funcionasen económicamente y socialmente. Recurrió a Bolívar para que impusiera su autoridad moral, pero Bolívar no quería líos de gobierno y prefería conquistar y pelear constantemente y que otros le resolvieran los problemas generados. Bolívar no quería ser impopular y por ello no se enfrentaba nunca a los problemas de fondo.

Como Santander tenía que atender a los muchos gastos militares, los suyos y los de Bolívar, la situación era insostenible. Pronto se quedó sin dinero para pagar a sus soldados y hubo de pedir préstamos a Londres, lo cual solucionaba el problema a corto plazo pero lo empeoraba a medio y largo plazo.

El presidente Santander se mostró moderado, apoyando en todo momento al ejército y haciendo ligeras reformas. Pero llegó a la cuestión clave, que ya se estaba planteando en otros lugares de la Gran Colombia y del Perú: la duda sobre dónde radicaba la soberanía, si en la constitución de Cúcuta, o en Bolívar, pues Bolívar se sentía y actuaba como soberano de toda América, y como dictador de la Gran Colombia.

 

 

Doctrina John Quincy Adams.

 

El discurso de Monroe en Washington de 2 de diciembre de 1823, “América para los Americanos”, de 1823, no pareció en el momento de pronunciarse de tanta importancia para la independencia sudamericana como después se le dio, en la segunda mitad del XIX. De hecho tenía un significado confuso pues parece que más bien se refería a que España y Portugal no interviniesen en América, pues los americanos no pusieron obstáculos al comercio y colonias británicas, ni se opusieron a la invasión francesa de México en 1862. El discurso del presidente James Monroe estaba redactado por John Quincy Adams. La amenaza a España y Portugal, daba pie a que América Latina saliera del colonialismo político y entrara en el colonialismo económico, esta vez para Estados Unidos, por lo que conozco a algunos profesores que explican este documento como “América para los americanos, del Norte”.

El discurso en sí, decía que cualquier potencia que interviniese en América contra la libre decisión de los pueblos americanos, se vería enfrentada a los Estados Unidos de América, que saldrían en defensa de los pueblos americanos.

 

 

Crisis de la autoridad de Bolívar en 1824.

 

En 1824, Bolívar enfermó gravemente a principios de año. Permaneció algún tiempo en Pativilca, una aldea al norte de Lima.

Buenos Aires aprovechó el primer descontento contra Bolívar para pedir la incorporación de Perú a las Provincias Unidas de Río de la Plata. El Congreso peruano rechazó la petición bonaerense.

El 5 de febrero de 1824 se sublevó el castillo Real Felipe de El Callao a favor de los españoles. Soldados argentinos, peruanos y chilenos del libertador se amotinaron porque no cobraban, y entregaron Callao a los realistas.

El 10 de febrero de 1824, Bolívar ordenó evacuar Lima y exigió poderes dictatoriales sobre Perú. También cesó a Torre Tagle, del que empezaba a desconfiar sospechando que podía estar confabulado con los españoles. Bolívar fue nombrado dictador de Perú, pero el pueblo se negaba a luchar contra los españoles y Bolívar no lograba levantarle como en Venezuela o en Nueva Granada. Actuó como dictador de Perú hasta 28 de enero de 1827.

Las tropas españolas de la sierra fueron sobre Lima apoyando el movimiento españolista y la ocuparon el 29 de febrero de 1824.

Bolívar acusó a Tagle de traición porque entendía que estaba comprometido en las sublevaciones de Real Felipe y de Lima, pero no sabía qué pasaba en realidad.

Tagle huyó lo más rápidamente que pudo a Lima, y cuando ésta fue tomada por los rebeldes bolivarianos, marchó al Real Felipe, donde fue sitiado por los bolivarianos (murió de escorbuto en 26 de septiembre de 1825).

 

El 3 de abril de 1824, Bolívar nombró a José Faustino Sánchez Carrión[7], Secretario General de Negocios de la República Peruana, lo que equivalía a ministro plenipotenciario, y Sánchez Carrión se convirtió en el hombre de Bolívar en Perú mientras Bolívar se mantuvo en la zona.

El 8 de abril de 1824, Bolívar y Sánchez Carrión pusieron en venta las tierras del Estado a un tercio de su valor real y declararon a los indios propietarios de sus resguardos. El 4 de julio Sánchez Carrión decretó que los indios no pudieran vender sus tierras hasta 1850.

El 31 de agosto de 1824, Bolívar decretó la movilización general de todos los hombres entre 17 y 50 años, esperando constituir el mayor ejército de la historia de América. Sólo a Venezuela se le pedían 50.000 hombres.

Bolívar se dio cuenta que Perú necesitaba una renovación política importante, si él quería tener éxito. Así que dividió el poder en 28 de octubre de 1824, Gobierno de Jauja, poniendo a:

José Faustino Sánchez Carrión como Secretario de Gobierno y Relaciones Exteriores; estuvo hasta 26 de febrero de 1825.

Tomás de Heres como Secretario de Guerra;

Hipólito Inanue como Secretario de Hacienda.

Es decir, dejaba en manos de terceros los asuntos civiles para poder dedicarse con plenitud a la guerra, lo que siempre le había gustado. Buscó soldados en Colombia y Perú, se instaló en Trujillo, confiscó las propiedades de los españoles, exigió dinero a la Iglesia, puso impuestos nuevos, pidió a Sucre el entrenamiento de un ejército, y Sucre lo tuvo a punto en abril de 1824. Había logrado instruir a 8.000 hombres, la mayoría de ellos argentinos, chilenos, venezolanos y colombianos.

 

Por su parte, la suerte de los españoles fue muy mala en 1824:    En 1824, en pleno fracaso de la Gran Colombia, no se produjo el éxito español, sino más bien aconteció una división interna entre españoles, entre absolutistas y liberales españoles.

En diciembre 1824, la derrota de Ayacucho puso fin a toda esperanza española de continuar en América. Sucre había conseguido la estocada final al toro español.

 

 

 

 

[1] Alejo Toribio Rodríguez de Mendoza, 1750-1825, había estudiado Teología en la Universidad de San Carlos y, en 1771, cuando se creó el Real Convictorio de San Carlos, un Colegio Mayor de esa Universidad, fue nombrado profesor de Teología y Filosofía de ese centro. En 1778 se ordenó sacerdote y aprovechó para estudiar Derecho Canónico, graduarse en 1779 y ser nombrado abogado. En 1780 fue enviado lejos de Lima, pero regresó en 1785 para ser vicerrector del Convictorio de San Marcos y Rector en 1786. En 1793 le vemos ya como innovador de la enseñanza pretendiendo el objetivo de comprender y no sólo memorizar, y renovando los programas a fin de introducir las matemáticas, física, ciencias naturales, geografía e historia. En sus clases, introducía la filosofía de la ilustración francesa, hablando de libertad e igualdad, y obtuvo la protección de José Baquijano Carrillo, llegando en 1801 a ser Vicerrector de la Universidad de San Carlos. Reconocido como difusor de las ideas liberales, fue investigado por el Virrey José Fernando Abascal a través de su delegado Manuel Pardo Ribadeneira, lo que condujo a la dimisión de Alejo Toribio en 13 de mayo de 1817. En 1821, al llegar los bolivarianos a Guayaquil y San Martín por el sur, se vino arriba en su independentismo.liberalismo y participó en la Declaración de Independencia de julio de 1821, en la Junta Eclesiástica de Purificación al servicio de San Martín,, en el congreso constituyente de 1822 en el que 35 de sus alumnos eran diputados.

[2] Para vergüenza de España, la esclavitud no desapareció en España hasta 1898, porque la practicaba en colonias y se independizó entonces Cuba..

[3] José Bernardo de Tagle y Portocarrero, 1779-1825, IV marqués de Torre Tagle, I marqués de Trujillo, era un criollo limeño que había sido alcalde de Lima en 1811, había viajado a España en 1812 como diputado a las Cortes de Cádiz y había regresado a Lima el 21 de julio de 1819, momento en que el virrey Joaquín de la Pezuela le nombró Intendente de Trujillo (norte del Perú), desde donde Torre Tagle contactó con San Martín y hasta declaró independiente la ciudad. Se mostraba pues netamente independentista. En agosto de 1821 volvió a Lima y dirigió un cuerpo militar denominado Legión Peruana. Entonces cambió el nombre de su título nobiliario, adquiriendo el de marqués de Trujillo. El 19 de enero de 1822, San Martín le encargó el poder con el título de Supremo Delegado de El Perú. El 21 de agosto, tomó el poder José de la Riva Agüero. El 21 de septiembre de 1822 se estableció una Junta Gubernativa presidida por José de la Mar, hasta 27 de febrero de 1823, momento en que la presidió Torre Tagle un día, para el 28 de febrero nombrar Presidente de El Perú a José de la Riva. El 16 de agosto de 1823, Torre Tagle fue Presidente. El 1 de septiembre llegó Bolívar a Perú y reconoció a Tagle como Presidente y al Congreso de Lima como legítimo, pero exigió el poder militar y político para él y efectivamente, el 10 de septiembre de 1810, el congreso nombró presidente a Bolívar. Riva Agüero huyó a Trujillo y Bolívar fue contra él, lo apresó y lo deportó. El 18 de noviembre de 1823 Perú tuvo una constitución. Bolívar encargó a Torre Tagle entablar conversaciones con los españoles a fin de que se reconociera la independencia de El Perú, pero José de Canterac se negó a la entrevista con Bolívar. Torre Tagle constató la posición dictatorial de Bolívar y entabló negociaciones secretas con los españoles a fin de expulsar a Bolívar. Cuando el 5 de febrero de 1824 se sublevó el Real Felipe de El Callao y las tropas realistas tomaron Lima, Bolívar exigió formalmente los poderes dictatoriales y acusó a Torre Tagle de traición. Éste huyó a Lima, y más tarde a El Callao, donde fue sitiado por los bolivarianos, y murió de escorbuto el 26 de septiembre de 1825.

[4] José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete

[5] Andrés de Santa Cruz Calahumana, 1792-1865, era un noble boliviano, hijo de un criollo militar y de una medio india rica, que en 1809 se incorporó al ejército español, luchando contra los invasores bonaerenses, en cuyas batallas ascendió hasta teniente coronel. En 1817 cayó prisionero del bonaerense Gregorio Aráoz de Lamadrid hasta que pudo huir y regresar al ejército realista. En 1820 fue apresado por José de San Martín, y conoció nuevas ideas, pasándose al independentismo en enero de 1821. Entonces vivió el conflicto nacional peruano de optar por la Gran Colombia de un excéntrico, o el proyecto de San Martín en el sur. Bolívar quería conquistar Ecuador, pidió ayuda a los independentistas peruanos, y Santa Cruz se puso al servicio de Sucre En 26 de febrero de 1823 tuvo su primera actuación importante al exigir la destitución de la Suprema Junta Gubernativa de Perú y la designación de Riva Agüero como Presidente de la República. Una vez en el poder como Jefe del ejército de Riva Agüero, lucho contra los españoles todo el año 1823 hasta ser vencido en Desaguadero (donde en 1811 había tenido otra batalla de igual nombre). Tras el fracaso de Desaguadero, se unió a Bolívar, que le destinó a misiones de segunda fila, pues Bolívar no aceptaba a los fracasados. El 3 de septiembre de 1826 asumió el poder en Perú, cuando Bolívar se ausentó. Impuso la constitución de Bolívar. En enero de 1827 Lima se sublevó y nombró a Santa Cruz Presidente de una Junta de Gobierno de cinco miembros que se encargó de eliminar la dictadura de Bolívar y la constitución bolivariana, lo cual dio como resultado la elección del presidente José de la Mar en 9 de junio de 1827. Santa Cruz, Agustín Gamarra y Antonio Rodríguez de la Fuente fueron oposición de José de La Mar. Santa Cruz fue enviado a Chile, lejos del campo de acción político peruano. En 31 de enero de 1829 fue elegido Presidente de Bolivia, tomo posesión el 24 de mayo, y puso su empeño en eliminar el bolivarianismo de Bolivia e hizo que Sucre y los colombianos abandonaran ese país, resultando Santa Cruz elegido presidente de Bolivia en 31 de enero de 1829. En 1831 renunció, pero para constituirse en dictador boliviano, pues obtuvo poderes extraordinarios como Presidente Constitucional de Bolivia. A partir de 1836 se propuso dominar también Perú, y se puso al habla con el Presidente Orbegozo y con el general enemigo de Orbegozo, Agustín Gamarra, se alió contra el primero, venció al segundo y organizó la Confederación de la República Peruana de julio de 1836, erigiéndose en “Protector del Perú”. El Perú entró en guerra con Chile y con Argentina, y Santa Cruz les venció a ambos, pero en 1839 repitieron el ataque y acabaron con Santa Cruz. Santa Cruz volvió a Bolivia en 1843 y fue apresado por los chilenos en Chillán, al sur de Chile. En 1845, le enviaron a Francia, en donde estuvo hasta 1855. En esta fecha volvió a Salta primero y Entre Ríos más tarde, cerca de Bolivia, y luego regresó a Francia donde estuvo hasta su muerte.

[6] Las fuerzas españolas estaban comandadas por Jerónimo Valdés, y las peruanas por Andrés de Santa Cruz, y no fue una batalla decisiva, sino con bajas por ambas partes, de desgaste, pero José de la Riva no podía soportar ese desgaste.

[7] José Faustino Sánchez Carrión, 1787-1825, había estudiado en el seminario de San Carlos y San Marcelo de Trujillo, y en el Real Convictorio de San Carlos de Lima, donde fue instruido por Toribio Rodríguez de Mendoza en el independentismo. Se graduó en bachiller de leyes en 1813 y se le dio el título de abogado en 1818, pasando a ser profesor en San Marcos. En diciembre de 1821 fue a Lima y allí defendió el republicanismo, idea contraria a la de San Martín, quien buscaba una monarquía con un príncipe europeo por rey. En congruencia con esa postura política, se puso en contacto con Bolívar el 19 de junio de 1823 en Guayaquil, y le invitó a invadir Perú.

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor
Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.


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