LA INDEPENDENCIA DEL NORTE DE SUDAMÉRICA en 1815-1819.     (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú)

 

 

Bolívar en Jamaica y Ahití, 1815.

 

Bolívar no fue tan bien recibido en Jamaica en mayo de 1815 como él esperaba, pues no se le aportó ni hombres ni dinero.

El 6 de septiembre de 1815 Bolívar publicó su Carta de Jamaica criticando a España, analizando el fracaso revolucionario venezolano y haciendo planes de futuro. Según él, la equivocación venezolana estaba en el proceso iniciado en las juntas populares que terminaban pidiendo congresos para elegir gobiernos democráticos que necesitaban partidos. Estos partidos luchaban unos contra los otros y el proceso terminaba siempre en una dictadura. El error de base era romper la unidad de los rebeldes.

El 19 de diciembre de 1815, Alexandre Petion, presidente de Ahití, dio una ayuda en dinero a Bolívar bajo la promesa de que liberaría a los esclavos venezolanos. El pacto se concretó en enero de 1816, y con él, Bolívar recibía una escuadra, armas y unos hombres para atacar Venezuela. El dinero lo aportaban los comerciantes y políticos haitianos.

Morillo adivinó que sería Bolívar quien capitanearía al ejército ahitiano y que iría a Venezuela. Era un ejército de negros, por lo que temía una sublevación de los negros y pardos venezolanos. Previno a Morales del posible desembarco ahitiano.

El capitán general de Caracas, Salvador Moxó, un hombre de Morillo, decidió someter isla Margarita para evitar que los ahitianos establecieran allí una cabeza de puente para los rebeldes.

 

 

Perú 1816

 

En octubre de 1816, Abascal se retiró tras ejercer diez años como virrey y fue sucedido por Joaquín de la Pezuela, su antiguo jefe del ejército. Joaquín de la Pezuela era un aragonés, conservador, con escasa visión geopolítica. Centró sus fuerzas en defender el Alto Perú y no consideró importante el ataque de San Martín desde Chile por la costa. Y debía haberlo previsto, porque sus colaboradores, el general José de la Serna, y el coronel Jerónimo Valdés se lo advirtieron en 1817 y el general José Canterac también lo hizo en 1818.

Pero Pezuela era partidario de dejar las cosas como siempre habían sido y eso era un error. No hacía las reformas que podían haber evitado fácilmente la revolución en un sitio tan favorable a España como Perú, ni tomó medidas contra el ataque naval desde Chile, porque nunca se había producido una cosa así. Un motivo de esta posición política de Pezuela podría ser la ruina de la hacienda estatal en que Abascal había dejado a Perú. Abascal había pacificado la zona, pero había contraído muchas deudas, que no era sencillo pagar: el crecimiento económico típico del XVIII se había acabado; la alcabala había sido ya subida desde el 4 al 6%; la administración ya había sido mejorada por Abascal y había poco margen para gastar menos. Y las fuentes de ingresos de Hacienda estaban siendo puestas en duda o se estaban arruinando: el tributo indígena era cuestionado y la constitución española de 1812 lo había suprimido, lo que se intentó paliar con un tributo denominado “contribución voluntaria”, que se declaró igualmente ilegal porque sólo cambiaba de nombre al tributo indígena; la minería, que pagaba el diezmo y casi todos los impuestos, estaba en decadencia, porque la guerra había arruinado, anegado, e inutilizado muchas minas, y la puesta en explotación de Cerro del Pasco y Hualgayoc en Perú, no compensaba los desastres mineros en Charcas; la mina de mercurio de Huancavelica (Perú) se hundió, y el azogue (mercurio) había que comprarlo en Almadén (España) lo que resultaba más costoso y hacía más difícil extraer la plata; el comercio estaba disminuyendo, y sus alcabalas (impuesto sobre las ventas) y almojarifazgos (arancel en puertos y aduanas), a pesar de seguir siendo la parte más segura del tributo, iban a menos; los dos novenos sobre el diezmo eclesiástico, sobre productos agrícolas y ganaderos, también disminuían por las destrucciones de la guerra.

Había otro factor a tener en cuenta: los intereses de la Corona española. España estaba arruinada tras la guerra de 1808-1813 y quería ingresos y eso significaba mantenimiento del monopolio. De ello se beneficiaba también Cádiz, el puerto a donde llegaban las mercancías americanas. El Consulado de Mercaderes de Lima defendía los intereses de Cádiz. Los comerciantes de Perú vieron en el liberalismo una fórmula para librarse de impuestos, al tiempo que se podían conseguir precios más altos de exportación y más bajos de importación, y pidieron comercio libre, apoyados por los británicos, muy interesados en entrar en el mercado americano y en la Compañía de Filipinas.

Abascal había defendido siempre el monopolio español, pero necesitaba los impuestos de los comerciantes que pedían liberalismo. Para pagar su guerra, la que hacía en América, Abascal había dejado de enviar remesas de metales a España, e incluso se había quedado con algunas recaudaciones de impuestos que correspondían a España. No era suficiente. Abascal buscó ayudas, donativos, préstamos otorgados por funcionarios, eclesiásticos, Cabildo y Consulado de Mercaderes, y, gracias a ello, ganó la guerra de pacificación en el periodo 1810-1816. Los empréstitos sin interés y los con interés, eran una suma muy considerable cuyos intereses eran muy altos. Y el ejército consumía el 60% del presupuesto, con lo que era muy difícil atender a otras necesidades. En 1812, Abascal había decidido subir los impuestos del comercio y bajar los sueldos a los funcionarios, a la vez que inventaba muchos pequeños impuestos.

El monopolio español cumplía una serie de necesidades y conveniencias complejas, que no eran sólo las de la Corona española. Se había establecido con el fin de recaudar los impuestos reales, pero cumplía otros fines y daba negocio a otros muchos personajes. En primer lugar, el monopolio regulaba el mercado, de forma que hacía coincidir la producción con la demanda. Este trabajo implicaba dar permisos de producción a unas zonas americanas y negárselos a otras. Ello molestaba a muchos americanos que podían producir más, pero España no les dejaba para no tener sobreproducción. En segundo lugar, el monopolio beneficiaba a muchas casas comerciales establecidas en Cádiz, Cartagena, Caracas, Buenos Aires y Veracruz, así como en La Habana, casas que eran propiedad de franceses, británicos, holandeses, belgas, criollos americanos, y españoles. Estas casas comerciales exportaban productos europeos e importaban alimentos y materias primas americanas. Las casas comerciales eran prestamistas de la Corona española, y podían exigir a veces privilegios por encima de las conveniencias de España y de América. España garantizaba el funcionamiento de los negocios americanos, frente a los ataques de los indios, sociedades tribales de tipo antiguo que muchas veces vivían del robo, tomando cuanto se ponía a su alcance. Uno de los ejemplos más relevantes de esta realidad, es que muchos españoles de hoy creen todavía que los caballos y las vacas eran fauna americana. Además, el orden social español, trataba de que los indios trabajasen, se incorporasen a la sociedad del trabajo. Y en este afán de las leyes españolas, muchos gobernadores españoles y empresarios criollos, abusaban de los indios tratándoles como esclavos laborales y sexuales.

Y éste era el escenario que se encontró Pezuela en 1816. Se le acusa de ser buen general y mal político, porque cuando le informaron de que San Martín estaba preparando un ejército en Córdoba (Argentina) para invadir Perú, no hizo nada por destruir a San Martín. Las incógnitas por resolver son: si podría haber hecho otras cosas en la tremenda situación económica que Abascal había dejado; y cómo influiría ésta en los enfrentamientos internos entre españoles. Algunos militares empezaron a criticar al nuevo virrey por ello. El enfrentamiento entre estos militares y Pezuela era doble, pues también se daba la circunstancia de que aquellos eran liberales y Pezuela era netamente absolutista.

Desde otro punto de vista, en 1816, Pezuela tenía como principales problemas “exteriores”: a Pueyrredón, que el Congreso de Tucumán había elegido dictador de la Provincias Unidas de Sud América, y pretendía un imperio para Buenos Aires. El segundo problema era Bolívar en La Guayana, que quería un imperio del norte, tal vez desde el Istmo de Panamá a Venezuela, pero que uniera de todos modos Tierra Firme con El Perú. Por su parte, Pezuela tal vez quería un imperio para Lima y sus posturas ante las nuevas potencias con pretensiones imperialistas, eran poco acordes con la realidad posible. En 1817, Buenos Aires mandó un nuevo ejército al mando de Araoz de la Madrid, que también fue derrotado al llegar a Bolivia.

También tenía problemas internos, pues todas las guerras de 1808-1816 hicieron pensar a los altoperuanos en la posibilidad de la independencia.

Pezuela se sirvió del general Juan Ramírez y del coronel Pedro Antonio de Olañeta para defender el territorio con bastante éxito.

 

 

El ejército español de Morillo.

 

Pablo Morillo llegó a Venezuela en abril de 1815 y rápidamente batió a los rebeldes de Venezuela y Nueva Granada, poniendo en fuga a los independentistas. Pero Morillo se quedó sin los necesarios relevos y sin dinero, y no podía continuar.

Pero en 1816, Morillo se dio cuenta de que su empresa podía fracasar, puesto que España no le iba a enviar refuerzos, armas ni dinero.

En 1816 parecía que el dominio español estaba asegurado en todos los territorios americanos, excepto Río de la Plata que se declaraba independiente en julio de 1816. Pero 25.000 hombres eran pocos para dominar un territorio tan extenso como América del Sur.

En 1816, muerto ya Miranda, empezó en América una segunda fase, que fue más independentista que revolucionaria, protagonizada por Bolívar en el norte y San Martín en Argentina:

En 1816, José San Martín y Matorras, dueño ya de Buenos Aires, concibió la idea de una nación sudamericana y decidió invadir Chile con tres cuerpos de ejército que pasaron los Andes en febrero de 1817 y, ayudados por el chileno O`Higgins, vencieron en Chacabuco y Maipú 1817, y declararon a Chile independiente en febrero de 1818. Desde allí, intentaron el asalto al Perú por mar, contando con 8 buques de guerra y 16 transportes que desembarcaron en Paracas y Pisco para dirigirse a Lima. En Guayaquil, San Martín se entrevista con Bolívar para hablar de una América Federal, pero fue un fracaso.

Los españoles en 1816 estaban contraatacando: Pablo Morillo Morillo, I conde de Cartagena, estaba tomando Santa Fe de Bogotá, 6 de mayo de 1816, y Miguel de la Torre Pando estaba conquistando Pore (en Los Llanos colombianos cercanos a Santa Fe) el 10 de julio. Conocida la acción de Bolívar en Margarita y Caracas, Morillo se dispuso a regresar a Venezuela, momento en el que Bolívar huyó a toda prisa, como hemos contado.

Francisco José Montalvo Ambulodi-Arriola y Casabant Valdespino, Jefe Superior de Nueva Granada (según la constitución de 1812) se convirtió en Virrey de Nueva Granada en abril de 1816 (recuperación del título de Virrey) hasta 9 de marzo de 1818, fecha en que fue sustituido por Juan José Francisco de Sámano. Era un hombre de poco carácter, poco útil para la guerra que se estaba luchando.

Morillo confió en Francisco de Sámano[1] en 1816 y le dio el mando de las tropas de Pasto, de modo que éste pudo reconquistar Popayán. Juan José Francisco de Sámano derrotó al nacionalista Liborio Mejía en la Cuchilla del Tambo, 29 de junio de 1816 y fusiló a los líderes independentistas que había capturado, varios cientos, entre los que se encontraban Carlos Montúfar, Francisco José de Caldas, Camilo Torres, Joaquín Camacho, Frutos Joaquín Gutiérrez, Antonio Villavicencio, Antonio Baraya, José María Carbonell, Liborio Mejía, Jorge Tadeo Lozano, Policarpa Salavarrieta, y Francisco Javier García de Hevia. Sámano fue ascendido por Morillo a Brigadier y se le nombró Comandante General de Nueva Granada, con sede en Santa Fe (23 de octubre de 1816). Decidió no obedecer al Virrey Montalvo, hombre demasiado blando, y emprender una campaña contra los rebeldes, estableciendo tribunales de justicia para su represión: el Consejo Permanente de Guerra juzgaba casos de flagante rebelión, el Consejo de Purificación juzgaba colaboradores y simpatizantes, y la Junta de Secuestros embargaba los bienes de los rebeldes. El 9 de agosto de 1817, Sámano supo que José Barreiro había sido derrotado en Bocayá y huyó a Cartagena, Jamaica y Panamá, donde permaneció hasta su muerte en 1821.

Joaquín de la Pezuela fue virrey del Perú a partir de octubre de 1816, sucediendo a Abascal. Pezuela nombró jefe de las fuerzas de Alto Perú a José de la Serna Hinojosa y le encomendó atacar el norte de Argentina en coordinación con fuerzas chilenas.

En 1817, Morillo abandonó Colombia para atender los problemas de Venezuela. No podía cubrir tanto espacio, y la falta de nuevos recursos llegados desde España dio oportunidad a la apoteosis de Bolívar en 1819.

 

 

Bolívar en Venezuela, marzo de 1816.

 

En 15 de febrero de 1816, Bolívar hizo un proyecto de ley de liberación de esclavos, lo aprobó en ley el 2 de junio y el 6 de julio de 1816, pero con la condición de que se enrolasen en el ejército. Los hacendados se negaron a liberar a sus esclavos y los esclavos no tuvieron ninguna gana de luchar, o más bien, de morir por su libertad en una guerra en la que no les iba nada concreto. En la práctica, no hubo liberación de esclavos en esta fecha.

El 31 de marzo de 1816 salió Bolívar de Los Cayos de Ahití sin haberle prometido nada a Petion. Éste no se sintió lo suficientemente fuerte para imponerse a Bolívar. El único compromiso entre ambos era que se liberaría a los esclavos de Venezuela, un compromiso lo suficientemente difuso para que no significara nada.

Bolívar necesitaba dinero para pagar a sus hombres y practicó la piratería apresando un transporte de cacao y vendiendo su contenido en San Bartolomé, lo que le proporcionó dinero para reclutar algunos hombres más. Llegó a Margarita el 3 de mayo de 1816. Allí, Juan Bautista Arismendi le propuso conquistar toda la isla y hacer un punto fuerte de ella, antes de partir a conquistar el continente, pero Bolívar decidió seguir hacia el continente y se dirigió a Carúparo, desde donde envió a Mariño a Güiría (cerca de Trinidad) y a Piar a Maturín (en el interior). Bolívar trataba de crear frentes de distracción a los españoles. En realidad, el objetivo principal de Bolívar era la zona de Valencia y Caracas, el centro mismo de Venezuela, y desembarcó en Ocumare el 6 de julio, pero una vez allí, supo que Tomás Morales[2] venía contra él. En ese momento, los corsarios que Bolívar había contratado en Ahití decidieron huir, y Bolívar se marchó a Güiría, donde no fue bien recibido, y regresó a Ahití fracasado, en 3 de septiembre de 1816. Los socios de Bolívar estaban defraudados porque éste había huido de la zona de batalla dejando a Santiago Mariño[3] y a Manuel Piar[4] desprotegidos. Éstos no volvieron a confiar en Bolívar nunca y le acusaban de traición.

 

Mayor importancia que la expedición de Bolívar, tuvo en 1816 la sublevación de Los Llanos[5]. Los Llanos eran la región ganadera por excelencia, pero estaban muy poco poblados, y hasta allí habían escapado los emigrados políticos y los esclavos huidos. Morillo envió a La Torre a dominar la región, pero es una región dura para los europeos, húmeda y caliente, y La Torre tuvo epidemia de viruela, los rebeldes le robaban los caballos y escapaban, los ataques eran cada vez más, y La Torre decidió abandonar, dejando el territorio sin dominar. Pronto los rebeldes dominaron Barinas, la zona más occidental de los Llanos. También Guayana estaba siendo atacada, una acción que se producía a 1.500 km. de distancia de Los Llanos, al este, en la desembocadura del Orinoco. Morillo, en noviembre de 1816, pidió refuerzos a España, pues no podía dominar una zona tan amplia con tres o cuatro mil soldados.

 

El 4 de septiembre de 1816, Bolívar informó a Petion, en Ahití, de su fracaso. En ese tiempo apareció una sorpresa para ellos: Javier Mina, el Mozo, guerrillero español, estaba en Baltimore (Estados Unidos) preparando una expedición para atacar México. Los españoles iban a estar entretenidos.

Bolívar siguió contratando corsarios, a los que vendía patentes de corso, lo que le servía para recoger algún dinero y molestar a los españoles. Los más importantes corsarios al servicio de Bolívar fueron los franceses Louis Aury y Louis Brion, pero también compraron patentes de corso algunos estadounidenses, otros franceses y hasta la ciudad de Arcila, en Marruecos, que también pensaba atacar barcos españoles. El principal objetivo que Bolívar esperaba de todo ello era poder comprar armas para una nueva expedición. Petion pensó que la nueva expedición debía ir sobre Cuba para sublevar a los esclavos cubanos y, de paso, hacerse él rey de la isla. El proyecto se supo en Cuba en septiembre de 1816, y los hacendados cubanos tomaron medidas. Bolívar desistió del proyecto cubano, pues además no iba en beneficio de su idea americanista, sino de la monárquica de Petion.

A fines de octubre de 1816, Bolívar supo que Juan Bautista Arismendi, el hombre que había dejado en Margarita, se había apoderado de la isla, y que Mariño y Piar habían tomado Cumaná y Barcelona, la región continental cercana a Margarita. Vio una ocasión perfecta para una nueva expedición.

 

 

Bolívar regresa a Venezuela en diciembre de 1816.

 

En diciembre de 1816, Bolívar salió del puerto de Jacmel, en Ahití, con tres goletas ahitianas capitaneadas por Louis Brion y Agustín Gustavo Villeret y otros barcos menores, y desembarcó en Margarita el 31 de diciembre de 1816. Llegó a Barcelona a los pocos días. Ordenó que se concentraran los capitanes rebeldes: Mariño desde Cumaná, Piar desde el bajo Orinoco, Miguel de Zárraga y José Tadeo Monagas[6] desde Los Llanos y Páez desde Apure, que está también en Los Llanos. Piar contestó el 23 de enero de 1817 que prefería que la concentración fuera en su tierra, en el Orinoco, que dominaban mejor. Bolívar no estaba de acuerdo, pues quería Caracas, Santa Fe y Lima, todo el continente americano, y no sólo una pequeña provincia venezolana. Bolívar necesitaba una flota de apoyo para abastecimientos y contrató a los corsarios del Caribe para llevaran armas y alimentos a Isla Margarita, con dinero que debían procurarse capturando barcos como pudiesen.

Bolívar se retiró a Guayana. Se iba al interior porque allí estaba Manuel Piar, un guerrillero antiespañol que estaba dominando la zona. La ciudad más importante de la zona era Santo Tomás de Guayana de Angostura, abreviadamente Angostura, y hoy llamada Ciudad Bolívar, situada justo antes del delta del Orinoco. Guayana no había participado en la guerra hasta entonces, y desde Angostura salían barcos a todos los puntos del Atlántico y se recogían productos de Los Llanos y Alto Orinoco. Bolívar pensó que en una zona así podría obtener nuevos recursos para la guerra.

Los principales comandantes rebeldes eran Santiago Mariño, Francisco Bermúdez y Manuel Piar. Éstos habían seguido luchando mientras, a su parecer, Bolívar vivía bonitamente en el exilio disfrutando de su gran fortuna personal y haciendo visitas esporádicas a Venezuela. Lo difícil era que ahora le aceptasen de nuevo como jefe. Pero no contaban con la crueldad y astucia de Bolívar. Bolívar contrató soldados británicos y franceses que, al cesar las guerras napoleónicas, se quedaban sin trabajo. Además estaba protegido por los jefes de guerrilla que operaban en los Llanos, en el oeste de Venezuela, Manuel Roergas de Serviez[7] y Francisco de Paula Santander.

Manuel Piar era un pardo, líder de los llaneros una vez desaparecido Boves, pero con Piar los llaneros eran independentistas y no españolistas. Por eso Bolívar decidió ir a Angostura (llamada Ciudad Bolívar hoy), porque allí podía hacerse amo de una fuerza militar importante. Juntos, echaron a los realistas de Guayana.

Santiago Mariño era el encargado de neutralizar a las fuerzas españoles del oriente venezolano, y lo había hecho en 1814 hasta ser derrotado por Boves. Regresó a Venezuela en 1816 con Bolívar y, mientras éste huía, se quedó junto a Piar defendiendo su cometido.

José Francisco Bermúdez de Castro y Figuera, 1782-1831, era ante todo el hombre de confianza de Mariño. Este militar venezolano se puso del lado independentista desde el primer momento, en 1811, pero siempre a las órdenes de Mariño. Destacó por su crueldad ejecutando prisioneros. Fue derrotado por Boves en 1814. En 1816, discutió el liderazgo de Bolívar y apoyaba a Mariño (En 1819 sería de nuevo aceptado por Bolívar y se encargaría de dominar oriente, una vez desaparecido Piar).

Al mismo tiempo que se hacía jefe, Bolívar consiguió un segundo objetivo, imponerse a los demás jefes guerrilleros: en primer lugar desautorizó a Piar acusándole de haberse avergonzado de tener una madre negra y de querer parecer blanco y declaró la igualdad de las razas venezolanas. Hizo un nuevo programa de igualdad de todas las razas. Estas declaraciones tuvieron dos consecuencias inmediatas: los blancos desertaron y se pusieron en su contra; los pardos llaneros se sumaron en masa a Bolívar. España no supo reaccionar correctamente y apoyó a los criollos blancos, los mismos que habían traicionado a España poco antes, y se puso en contra de los pardos que habían sido sus aliados hasta entonces y habían sostenido la guerra contra los independentistas.

 

 

Venezuela 1817

 

En enero de 1817, Bolívar fue sobre Caracas, pero fracasó en Clarines. Había planificado un ejército masivo (“masivo” para América eran 3.000 ó 5.000 hombres) pero no le fue posible reunirlo. Se retiró a Barcelona (300 km. al este de Caracas y cerca de Cumaná y Margarita, su zona) para permanecer a la defensiva mientras le llegaban más hombres y armas que había pedido a las Antillas. El 8 de febrero estaba acorralado en el convento de San Francisco de Barcelona, pero fue socorrido por Mariño el día 10. Mariño fue nombrado Jefe de las Fuerzas Armadas de la República, en un intento de hacerle permanecer junto a Bolívar, y que aceptase sus órdenes, pues Mariño se negaba a salir de Oriente (zona al este de Barcelona y Cumaná). Tampoco Piar quería salir de Guayana, ni Louis Brión de Margarita, cada uno en la zona donde se sentían seguros. Con grandes esfuerzos, convenció a Mariño para ir sobre Caracas, pero los hechos dieron la razón a Mariño, pues los rebeldes fueron clavados al terreno nada más iniciar la marcha.

En enero de 1817 Morillo regresó de Nueva Granada a Venezuela y se instaló en Calabozo, cerca de los Llanos, 150 Km. al sur de Caracas, donde creía estar más seguro.

Bolívar estaba en Guayana, Mariño en Cumaná, Rojas en Maturín, Monagas en Barcelona y José Antonio Páez en Apure en los Llanos, al sur de Calabozo.

Miguel de La Torre Pando y Sebastián de la Calzada, los hombres de Morillo, estaban en Apure, en medio de Los Llanos. Los españoles venían de una guerra europea, con cientos de miles de soldados en cada bando, y ejércitos de 20.000 a 40.000 hombres, para un territorio pequeño, de 900 por 900 kilómetros. La guerra de América les debía parecer de juguete en cuanto a los contingentes de soldados. Sus unidades de 2.000 soldados eran grandes frente a 600 o 1.500 que podían reunir las ciudades americanas. Pero pronto descubrieron la dureza de esa guerra: las distancias eran enormes, las enfermedades muchas y los remedios para ellas pocos o ninguno, los abastecimientos se reducían a lo que podían robar… Páez, con 1.500 jinetes armados con garrochas, sorprendió a La Torre y Calzada en Mucuritas y les hicieron retroceder al río Apure por el que huyeron embarcándose hasta llegar al Orinoco y siguieron bajando hasta ser derrotados por Piar.

El 25 de marzo de 1817, Bolívar fracasó al intentar salir de Barcelona, y decidió bajar al Orinoco, donde exigió la unión de la caballería de Piar a su proyecto, pero Piar se negó. Piar quería una Guayana (parte baja del Orinoco) libre, que fuera una base segura de operaciones de más calado y no quería la guerra en todas partes. Bolívar quería dominar América, y el objetivo de la Guayana le parecía mezquino. Pero como Morillo dominaba la costa con sus naves, Guayana tampoco era una base segura. Bolívar regresó a Barcelona, pero supo que estaba ocupada por los realistas y españoles, y ordenó que sus barcos fueran a socorrerle al Orinoco, por donde pensaba huir.

Morillo cometió un error grave, teniendo en cuenta los pocos hombres que tenía. Se empeñó en mantener muchas bases fijas: Margarita, Cumaná y Barcelona en Venezuela, además de Santa Fe, Cartagena, Quito, Lima… lo que le hacía perder movilidad y su superioridad en los puntos clave de la guerra, pues los contingentes de soldados se hicieron pequeños. Además, se quedó sin abastecedores de víveres en las bases del Caribe de Tierra Firme, y tenía que dedicar la flota al abastecimiento desde Cuba, demasiado lejos. Recurrió a comprar pólvora a los británicos (que estaban en Trinidad, al este de Margarita).

La guerra en 1817 carecía de hechos de relevancia: El 11 de abril de 1817 La Torre fue derrotado en San Félix por los independentistas. El 2 de mayo de 1817, Bolívar fue cercado en Angostura, de donde huyó a Margarita. El 31 de julio de 1817, Francisco Esteban Gómez venció a Morillo en Margarita.

La rebelión en Nueva Granada era muy limitada: En 1817 los hermanos José Vicente y Ambrosio Almeyda formaron guerrilla al frente de 250 hombres hasta ser derrotados en 21 de noviembre de 1817.

 

 

Bolívar autoritario en 1817.

 

Bolívar decidió salir del impase, imponiendo su autoridad: quiso ajustar cuentas con Manuel Piar y Santiago Mariño, que le venían mostrando resistencia desde 1816, y les desposeyó del mando de tropa. Bolívar acusó a Piar de traición y deserción y le fusiló el 16 de octubre de 1817. Bolívar había eliminado al jefe del movimiento rebelde con más seguidores, y así se pudo imponer sobre los demás caudillos, que ya nunca protestaron una orden suya. Piar pagó con la muerte las críticas que, junto a Mariño, había realizado en julio de 1816 sobre la huida de Bolívar en medio de una batalla, lo que para él había sido traición y deserción de Bolívar. Mariño tuvo más suerte: sería aceptado de nuevo en el ejército, cuando las cosas fueron peor, y resultó imprescindible para sostener la revuelta en Venezuela.

El 31 de diciembre de 1817, Bolívar salió de Angostura y recorrió 300 kilómetros hasta Apure, llevando 3.000 hombres, para ver a Páez[8]. Páez se convirtió en el suministrador de carne y caballos para el ejército de Bolívar, un puesto fundamental para las campañas bolivarianas. Páez sabía que los llaneros se movían por dinero, por el saqueo, o por la promesa de tierras en propiedad. Páez tenía 1.000 jinetes llaneros que Bolívar necesitaba tanto en acciones directas como en abastecimientos. Conversaron, y Páez aceptó las condiciones de Bolívar, y en febrero de 1818 se unió a él.

 

 

Venezuela 1818

 

Pablo Morillo y Miguel de la Torre Pando, generales españoles, hicieron un gran esfuerzo en 1818 en el “problema Bolívar” y sus independentistas venezolanos, intentando acabar de una vez. Derrotaron a Bolívar en marzo y abril de 1818. El 2 de mayo de 1818 Páez fue derrotado en Cojedes. En mayo de 1818 Mariño fue derrotado en Cumaná. Todo parecía perdido para Bolívar y los suyos, cuando empezaron a llegar a Venezuela ingleses y franceses mercenarios, y un millón de libras esterlinas durante los años siguientes, de 1817 a 1820. La suerte de Bolívar cambió gracias a Francia y Gran Bretaña.

El cambio fue muy grande. En agosto de 1818 se inició desde Venezuela la guerra de liberación de Nueva Granada enviando a Francisco de Paula Santander[9], a Casanare. Se trataba de un desierto humano que debía hacer las veces de Angostura en Venezuela, ser la base de una sublevación general. En vez de reducirse, el conflicto se ampliaba.

Los factores de este cambio no se pueden reducir a la llegada de hombres y dinero extranjero. Debemos tener en cuenta también cuestiones de los gobernantes españoles, que fracasaron en efectividad y popularidad: la poca autoridad mostrada por el virrey Montalvo; la crueldad del Virrey Sámano; el abandono de Pablo Morillo en Nueva Granada, para ir a atender Colombia, y la consiguiente dispersión de fuerzas españolas; el abandono en 1816 del virrey Abascal, gran conocedor del Perú.

Por una parte, Francisco Montalvo[10], en 1813-1816, como Jefe Político Superior, se había mostrado blando y hasta inoperante frente a los rebeldes de Nueva Granada. Y en 1816-1818, siendo Virrey, no era respetado por Sámano precisamente por su ineficacia. Sámano, ascendido a mariscal por sus victorias en Pasto en 1816, a partir de 1816 organizó una terrible represión poniendo en marcha tres tribunales: Consejo Permanente de Guerra, Consejo de Purificación y Junta de Secuestros. Estos tribunales españoles pusieron multas, destierros, trabajos forzados, prisión, para los ricos criollos y muerte para Caldas, Lozano, Camilo Torres, Valenzuela, Frutos Gutiérrez, Pombo, García Rovira, José Ayala, Ignacio Camacho, Bernardo Álvarez, Baraya y otros 500 independentistas más. La Junta de Secuestros expropiaba los bienes de los huidos. Y es importante saber que Sámano actuaba al margen de Montalvo, a quien despreciaba. La dureza de Sámano consiguió que los revolucionarios supervivientes huyeran hacia Casanare, el desierto-pantano del sur de Venezuela, lo cual podría ser considerado un éxito, pero también puso en su contra a gran parte de la población criolla. Y la masa de indios y campesinos permanecía indiferente a esa guerra, que no iba con ellos. El saldo era muy negativo para los intereses españoles.

Sámano fue nombrado virrey de Nueva Granada, conllevando los cargos habituales de Gobernador, Capitán General y Presidente de la Audiencia, en agosto de 1817, cargos de los que tomó posesión en 9 de marzo de 1818, lo que significa que las autoridades españoles estaban de acuerdo con los métodos de Sámano. Las actuaciones de Sámano[11] durante su gobierno como virrey, a partir de 9 de marzo de 1818, fueron extremadamente duras.

En tercer lugar, hay que tener en cuenta que Pablo Morillo había abandonado Colombia en 1817 y se había ido a Venezuela, y en 1818 los guerrilleros de Casanare se atrevieron a cruzar los Andes hacia el oeste y atacar el valle del Magdalena. Al saber estas noticias, Bolívar envió a Santander a Casanare para que organizase la lucha.

En 13 de noviembre de 1816, el Virrey Abascal se fue a España y no volvió. Fue designado sucesor Joaquín de la Pezuela su antiguo hombre de confianza y jefe del ejército. Y el Virrey Calleja, en Nueva España, fue sustituido por Juan Ruiz de Apodaca en 20 de septiembre de 1816.

Los rebeldes americanos luchaban contra 10.000 españoles, lo cual era un ejército imponente en América, pero éstos estaban dispersos a lo largo de un extenso territorio entre Caracas, Cartagena y Quito, y demasiado ocupados en problemas de orden público.

Bolívar estaba refugiado en Angostura, en la Guayana y en 1818 convocó Congreso Nacional para 15 de febrero de 1819, actuando como Jefe de Estado de hecho. Las elecciones se celebraron el 22 de octubre de 1818, pudiendo elegir cinco diputados cada una, Caracas, Barcelona, Cumaná, Barinas, Guayana y Margarita. Si era posible, se celebrarían elecciones también en Mérida, Trujillo y Casanare (que acabó enviando tres diputados). Los diputados se reunirían en Angostura en febrero siguiente.

Maracaibo y Coro permanecieron realistas en 1817-1819.

 

 

[1] Juan José Francisco de Sámano Uribarri del Rebollar y Mazorra, 1753-1821, fue profesor de matemáticas en la escuela militar de Barcelona. Salió para Indias en 1780 y estuvo destinado en Puerto Rico, Cuba y Cartagena. Regresó a Europa en 1785. En 1794 volvió a América, y en 1810 era Comandante del Batallón Auxiliar de Santa Fe, cuando fue depuesto por sus subordinados José María Moledo y José María Baraya, que le enviaron a España. Fue destinado a Quito y luchó contra la familia Montúfar, líderes de los rebeldes quiteños. Les derrotó en Ibarra el 27 de noviembre de 1812. Y ya dueño de Quito, utilizó sus tropas para dominar el sur de Nueva Granada, tomando Popayán el 1 de julio de 1813. Fue derrotado por Antonio Nariño en Alto Palacé el 30 de diciembre de 1813 y enCalibio el 15 de enero de 1814 y huyó a Pasto, por lo que fue sustituido en el mando por Melchor de Aymerich.

[2] Francisco Tomás Morales, 1781-1845, fue un canario que llegó a Venezuela en 1804 para poner una tienda de todo (pulpería), e ingresó en la milicia de Caracas defendiendo la causa españolista. En 1813 se unió a Boves, que le ascendió a coronel. Cuando murió Boves en 5 de diciembre de 1814, Morales se quedó con los hombres de Boves y se convirtió en el líder realista venezolano. Recibió a Pablo Morillo en abril de 1815 y le acompañó a Margarita, Cartagena y Santa Fe, hasta que Morillo le mandó de regreso a Venezuela para proteger el territorio de posibles desembarcos de rebeldes, pues se rumoreaba que Bolívar preparaba un desembarco. Se instaló en Valencia y, en 1816, derrotó en Ocumare a los corsarios, asociados a Bolívar, Carlos Saublette y Gregor Mac Gregor, y les hizo huir hacia oriente, pero fue derrotado por Manuel Piar y Gregor Mac Gregor en septiembre de 1816. Perdió la confianza de Morillo, y fue puesto al servicio de Pascual Real, hasta que los españoles fueron derrotados en Carabobo en 24 de junio de 1821, el independentista Bermúdez tomó Caracas en 29 de junio de 1821, y Morales recuperó el mando, siendo ascendido a mariscal de campo primero, y a capitán general de Venezuela más tarde, en julio de 1822. En agosto de 1822 defendió Puerto Cabello frente a José Antonio Páez, iniciándose una larga batalla de un año. Como último capitán general de Venezuela soportó las derrotas españolas, y obtuvo algunas victorias. Fue llamado a Maracaibo, el puerto del oeste, y fue derrotado en 24 de julio de 1823, capitulando el 3 de agosto, y siendo enviado a Cuba, y desde allí a Canarias.

[3] Santiago Mariño Fitzgerald, 1788-1854 fue un masón importante, grado 33, y un general independentista venezolano clave para comprender la independencia. En 1813 estaban en Trinidad algunos emigrados, y en 11 de enero decidieron luchar por la independencia de Venezuela y salieron para Barcelona y Cumaná, estableciendo una base rebelde en el este venezolano que siempre fue fundamental en las acciones de Bolívar. Mariño se entrevistó con Bolívar en 5 de abril de 1814, y éste le encargo neutralizar a los 4.000 hombres del brigadier españolista José Cevallos, que estaban en oriente. Bolívar y Mariño fueron derrotados en La Puerta por José Tomás Boves y huyeron a Cartagena, Jamaica y Ahití. En 1816 volvió a Venezuela con Bolívar, hasta que en una de las acciones Bolívar huyó dejando a Piar y Mariño desprotegidos. Ambos guerrilleros desautorizaron a Bolívar, de lo resultó que ambos fueron desposeídos del mando de tropas. Piar fue fusilado por Bolívar en 1817. Mariño fue aceptado en el ejército venezolano de nuevo en 1819 para luchar mientras Bolívar estaba en Colombia y Alto Perú. En 1821, Bolívar le ascendió a Estado Mayor y planificó la victoria de Carabobo de 24 de junio de 1821. En 1826 se volvió a rebelar, esta vez contra la Gran Colombia de Bolívar, pues no le gustaba el unitarismo.

[4] Manuel Carlos María Francisco Piar Gómez, 1774-1817, era un pardo ahitiano, hijo de mulata holandesa de Curaçao y padre desconocido, pero superó la situación aprendiendo idiomas (holandés, español, francés, inglés, papiamento ahitíano, creole ahitiano, y guinés de esclavos africanos). En 1810 se enroló como marino para luchar por Venezuela al servicio de Bolívar. En 1813 desembarcó en Güiria intentando reconquistar el oriente venezolano y atacó Puerto Cabello por mar. En 1814 fue derrotado por Boves, otro pardo venezolano que luchaba, junto a los españoles, contra los criollos mantuanos como Bolívar. En 1816 derrotó a Francisco Tomás Morales y se hizo señor de Angostura y Guayana, y también derrotó a Miguel de la Torre Pando en abril de 1817. Acusó a Bolívar de traición, porque éste les había abandonado en combate, y Bolívar le desposeyó de mando de tropa, le mando apresar, juzgar y fusilar en octubre de 1817.

[5] Los Llanos son la zona oeste de Venezuela y este de Colombia, que comprende la multitud de ríos que confluirán más tarde para formar el Orinoco. Están al este de los Andes en el interior del país.

[6] José Tadeo Monagas Burgos, 1784-1868, fue general en 1815 y tuvo a sus órdenes a su hermano, el coronel José Gregorio Monagas, un republicano. José Tadeo era más conservador. El dúo de hermanos protagonizará los años centrales del siglo XIX venezolano pues José Tadeo fue presidente en 1847-1851, José Gregorio en 1851-1855, y José Tadeo en 1855-1858.

[7] Manuel Roergas de Serviez era un oficial francés que se incorporó a la revolución venezolana en 1813, procedía del ejército francés derrotado en la campaña de Rusia.

[8] José Antonio Páez, 1790-1873 era un trabajador del hacendado llanero Manuel Pulido, criador de caballos, que acabó teniendo su propia granja a los 27 años de edad. Era un excelente trabajador domando caballos y trasladando reses, fuerte y duro como los llaneros de Barinas. En 1810, Pulido y Páez decidieron colaborar con los rebeldes. En 1817, Páez se convirtió en reclutador de hombres y abastecedor de caballos y reses para Bolívar. Se había convertido en un jefe fuerte, sanguinario y astuto, siempre protegido por un negro gigantesco que actuaba como su guardaespaldas. En 1824, cuando Bolívar se dedicaba a la guerra, Páez no entendió que sacrificase Venezuela a esa guerra y se erigió a si mismo como Jefe Político de Venezuela. En 1827, Bolívar le confirmó en el cargo. En 1829 decidió separarse de la Gran Colombia, momento en que empieza la decadencia de Bolívar, que murió en 1830. En 1830 hizo una constitución para Venezuela y fue el primer presidente constitucional del país. Su vida será muy agitada, sufriendo muchas rebeliones y cambios políticos que le obligaron a salir del país: en 1847 huyó hasta Santa Marta; en 1850 huyó a Estados Unidos; en 1863 volvió a huir a Estados Unidos, Argentina, Brasil y Estados Unidos de nuevo, donde permaneció hasta su muerte en 1873.

[9] Francisco de Paula Santander y Omaña, 1792-1840, era hijo de un gran cultivador de cacao, café y caña, criollo, Gobernador de San Faustino de los Ríos. En 1805 estudió en Bogotá, y luego fue a estudiar Derecho a la Universidad de Santo Tomás, pero abandonó estudios en 1810 para ingresar voluntario en las milicias independentistas. Seguía a Antonio Baraya y era federalista, por lo que luchaba contra los unitarios de Cundinamarca. En 1812 fe apresado por Antonio Nariño, militar unitarista y liberado a cambio de ingresar en el ejército de Bolívar. En 1813, Bolívar le encomendó la zona de Cúcuta para luchar contra los realistas. Consideró un despropósito la Campaña Admirable de Bolívar, pero no dejó de respetar a quien se atrevía a tantas cosas. En 1818 llegó a general y se le encomendó organizar las fuerzas de Casanare. En 1819 estuvo en la batalla de Boyacá, en la que Bolívar consiguió un triunfo importante. En 7 de diciembre de 1819 fue Vicepresidente de Cundinamarca, hasta 1821. En 1821 fue Vicepresidente de la Gran Colombia, hasta 1827. En 1830 murió Bolívar, y Santander fue designado Presidente de Nueva Granada, pero estaba en Nueva York, y no se incorporó a su puesto hasta 7 de octubre de 1832. El 1 de abril de 1833 fue ratificado en el cargo y lo fue hasta 1837.

[10] Francisco Montalvo Ambulodi Arriola y Casabant Valdepino, 1754-1822, era un militar español nacido en La Habana que, en 30 de mayo de 1813 fue nombrado Jefe Político Superior y Capitán General de Nueva Granada, instalándose en Santa Marta, a la que defendió contra los ataques de Cartagena y de Bolívar. En 1815 fue ascendido a Teniente General. En 1816, Morillo pacificó la zona, y en abril de 1816, Montalvo fue ascendido a virrey de Nueva Granada, cargo en el que estuvo hasta 1818, cuando le sucedió Juan Sámano.

[11] Juan José Francisco de Sámano y Uribarri de Rebollar y Mazorra, 1753-1821, fue un cántabro profesor de Matemáticas en la Academia Militar de Barcelona, que fue destinado a Indias en 1780, sirviendo en Puerto Rico, Cuba y Cartagena y regresó a España en 1785. En 1789 fue herido en combate contra los franceses, en ambas piernas. En 1794 volvió a Nueva Granada y estuvo en Riohacha 1806 y Bogotá 1809. En 1809 comandaba el batallón “Auxiliar de Sante Fe”, y en julio de 1810 se le amotinaron José María Moledo y también Baraya, que en 21 de julio de 1810 le hicieron jurar a la Junta de Santa Fe por amenazas, pero fue relevado del mando por no merecer confianza de los independentistas. Fue expulsado y marchó a España, pero volvió para luchar en Quito y Guayaquil, haciéndose fuerte en Quito, desde donde atacaba a los independentistas de Nueva Granada en Popayán. En 1813, el Gobernador Toribio Montes le envió a Popayán donde proclamó la constitución de Cádiz 1812. Derrotado por Nariño en diciembre de 1813, huyó a Pasto, por lo que Toribio Montes le quitó el mando, nombrando en su lugar a Melchor Aymerich. En 1816, Morillo confió en él y le dio el mando en Pasto, ocupando de nuevo Popayán y fusilando al líder independentista Carlos Montúfar, por lo que fue ascendido a Mariscal. En octubre de 1816 fue nombrado comandante general de Santa Fe sirviendo al virrey Francisco José Montalvo y Ambulodi, 1754-1822, donde se encargó de la represión contra los absolutistas, en la que muchos líderes fueron ejecutados. En agosto de 1817 fue nombrado virrey de Nueva Granada y tomó posesión el 9 de marzo de 1818. Tras la derrota de Boyacá de agosto de 1819 huyó a Cartagena de Indias, Jamaica y Panamá, ya sin mando en tropa. Murió en Panamá en 1821.

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.

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