LA ZONA SUR SUDAMERICANA EN 1812-1816.

 

 

 

El Primer Triunvirato de Buenos Aires en 1812.

 

El Triunvirato erigió a Belgrano como mítico salvador de la patria y le encargó, primero, defender Rosario de los ataques de Montevideo, y más tarde, defender Córdoba de los ataques de Perú (18 de febrero de 1812). Le dio orden expresa de no atacar Perú, sino preservar la paz en todo lo que se pudiese, pues el Estado requería tiempo, dinero y organización antes de emprender aventuras exteriores.

El Triunvirato ordenó crear un ejército fuerte a su servicio. Pueyrredón fue encargado de levantar el “Regimiento de Granaderos a Caballo” (16 de marzo de 1812), en el que destacaría José de San Martín.

Las reformas políticas permitieron destituir a Saavedra como líder político y como jefe del ejército. Saavedra se enteró en Salta de que había sido depuesto como Presidente de la Junta Grande y como Jefe del ejército, jefatura esta última que pasó a Juan Martín Pueyrredón.

En 9 de marzo de 1812 llegaron, en la fragata británica “George Canning”, tres militares nacidos en Argentina que eran el coronel José de San Martín, el alférez Carlos María de Alvear y el marino Matías Zapiola[1]. Llegaban desde España, vía Londres, y se pusieron al frente de los separatistas, sustituyendo a Bernardo de Monteagudo en el liderazgo.

San Martín había pedido en Cádiz la separación del servicio por motivos de salud y para atender sus intereses en Lima, lo cual era una mentira evidente, pues era platense e hijo de castellanos viejos, pero parece que sólo pretendía marcharse del ejército español. El viaje a América lo pagó Carlos de Alvear, teniente de caballería, hijo de Diego de Alvear y Ponce de León, que estaba en Londres y recibía allí a los exiliados americanos. En esos momentos, San Martín tenía 34 años y era teniente coronel. Habían salido de Londres en enero de 1811 con destino Río de Janeiro, y desde allí prolongaron viaje hasta Río de la Plata. Nadie los recibió, porque la Junta no daba importancia al hecho. Los bonaerenses no sabían si estos recién llegados eran espías británicos, hombres de la Regencia española o colaboradores suyos.

San Martín fue aceptado en el servicio del ejército de Buenos Aires, un ejército anticuado e ineficaz. Su misión fue levantar un ejército moderno de “granaderos a caballo”, aprovechando su experiencia en España. El patrocinador de la idea era Bernardino Rivadavia y el jefe militar encargado era Pueyrredón. San Martín copió las fórmulas españolas en todos sus detalles, uno de los cuales era el apoyo civil y personal al ejército a través de la masonería, y se valió de Alvear y de Zapiola para instaurar la logia Lautaro entre los militares y hacendados. La logia Lautaro se infiltró en la Sociedad Patriótica de Buenos Aires, y enseguida la dominó y anuló, pasando San Martín a ser el hombre fuerte en la ciudad. Más tarde, cuando Pueyrredón fue elegido triunviro a fines de 1811, la logia se introdujo en el Gobierno y luchó contra el triunvirato desde dentro, hasta ser tan fuerte y tener tantos contactos como para intentar el golpe de 8 de octubre de 1812.

 

El 4 de abril de 1812 se reunió la Asamblea General y lo primero que hizo fue declararse soberana, lo cual no gustó al Triunvirato, que disolvió a la asamblea legislativa. El Triunvirato viraba hacia un sistema despótico.

Las dificultades exteriores de este nuevo Gobierno bonaerense eran muchas, pues Montevideo mantenía su fidelidad a la legitimidad española, Córdoba se oponía a Buenos Aires y preparaba una fuerza armada para defenderse, Belgrano fue derrotado en Paraguay y la Audiencia de Charcas (Alto Perú), capitaneada por el gobernador intendente Francisco de Paula Sanz, pidió ayuda al virrey del Perú, lo que suponía el peor de los males que podían sucederle a Buenos Aires, perder el origen de la mayor parte de sus mercancías. Abascal decidió incorporar Charcas a Perú, provisionalmente y hasta envió al general Nieto a Córdoba a defenderla contra Buenos Aires.

Entonces Buenos Aires intentó una jugada política sibilina: pidió ayuda a Abascal alegando que soldados de Río de Janeiro habían invadido territorios de El Plata. Abascal contestó, no menos sibilinamente, que les ayudaría cuando depusieran su actitud y reconocieran a Fernando VII.

El principal objetivo del nuevo Gobierno, que era revolucionario, era conseguir la paz, a fin de equilibrar el presupuesto y tener tiempo para hacer las reformas más urgentes. No quería ataques a Perú ni a Montevideo.

El 26 de mayo de 1812, Buenos Aires firmó un tratado con Portugal, tratado Rademaker-Herrera, por el que los portugueses se retirarían de la Banda Oriental. El Triunvirato designó a Manuel de Sarratea general en Jefe de la Banda Oriental y éste decidió atacar Montevideo y terminar una guerra incómoda. Sarratea exigió que las milicias de José Artigas, se incorporaran a su ejército, pero Artigas se negó a someterse a Buenos Aires, igual que no se sometía a Montevideo. Artigas exigía la soberanía del pueblo de la Banda Oriental y sólo aceptaba a las tropas de Sarratea como ejército auxiliar a su servicio, y no al contrario. El asunto acabaría mal, pues el 2 de febrero de 1813, Sarratea declaró a Artigas traidor y entonces Sarratea fue depuesto por Buenos Aires para evitar una nueva guerra.

 

El 1 de julio de 1812, la tensión era máxima dentro del Triunvirato entre los liberales radicales, independentistas puros, y los que como Saavedra y Rivadavia querían una organización prudente del Estado hasta ver en que quedaban los acontecimientos españoles y americanos. Incluso había un tercer sector, el de los recientemente llegados como San Martín, que deseaban cosas prácticas y no discusiones políticas estériles en Buenos aires. Y apareció la “Conspiración de los Españoles”, un golpe de Estado “descubierto” por Rivadavia, golpe que es posible que nunca existiese, sino sólo fueran maquinaciones políticas. Los españoles de Martín de Álzaga fueron encontrados culpables de intento de motín y, a partir del 4 de julio, unos 30 hombres fueron ejecutados, entre ellos el propio Álzaga. El sector españolista había sido eliminado mediante la muerte de sus cabecillas en un suceso oscuro, y difícil de explicar.

 

Los acontecimientos jugaron en contra del Gobierno del Primer Triunvirato: Belgrano atacó al ejército de Perú desobedeciendo las órdenes de Buenos Aires. Las órdenes decían que debía retirarse a Córdoba. El objetivo del Triunvirato era ahorrar dinero y hombres para tener tiempo de formar un gran ejército capaz de mayores objetivos. En agosto de 1812, Belgrano estaba cumpliendo las órdenes de su Gobierno y se retiraba con 1.500 hombres, mientras era perseguido por el general españolista Tristán con 3.000 hombres. Tristán sabía que Belgrano tenía órdenes de retirarse y no adoptó medidas especiales de protección de su ejército. Varios acontecimientos estaban mostrando la imprudencia del ejército español: el 3 de agosto, un destacamento fue vencido en Las Piedras; poco después, el coronel Huici fue capturado por adelantarse demasiado al avance de sus fuerzas. Juan Ramón Balcarce logró la colaboración de la población a fin de que no colaborasen con los españolistas, y ello animó a Belgrano el 12 de septiembre a presentar batalla en Tucumán. El 24 de septiembre, los perseguidores se encontraron una resistencia inesperada en esa ciudad, y Tristán decidió prudentemente ordenar la retirada, pero ello se convirtió en anarquía y pánico, en una huida de los españoles hacia Salta. Tras la victoria, Belgrano fue amonestado. Belgrano se sentía traicionado por su Gobierno y ello significaba la pérdida de apoyo militar del Triunvirato en su principal fuerza de choque, el Ejército del Norte.

 

 

Final del Primer Triunvirato.

 

La logia masónica Lautaro, grupo salido de la Sociedad Patriótica de Monteagudo (que estaba preso en Chuquisaca), ahora capitaneado por José San Martín, Carlos María de Alvear, Manuel Guillermo Pinto y Francisco Ortiz de Ocampo, decidió que había que renovar el Triunvirato, labor que encomendó a Pedro Medrano.

Y el 8 de octubre decidieron ocupar la Plaza de Mayo apoyados en el Regimiento de Granaderos a Caballo que mandaba San Martín, y el Batallón de Arribeños que mandaba Ocampo. José San Martín, Carlos María Alvear, Manuel Guillermo Pinto, José Matías Zapiola[2] y Francisco Ortiz de Ocampo, exigieron la renuncia del Primer Triunvirato. El Triunvirato decidió no poner resistencia y renunció, constituyéndose un Segundo Triunvirato, más de la Logia Lautaro, pero no tan “morenista” como Monteagudo, sino de un nuevo aire, el de San Martín. Rivadavia, Secretario de Guerra del Primer Triunvirato, y Pueyrredón fueron desterrados. Pueyrredón se fue a San Luis.

Saavedra fue destinado a San Juan y más tarde a Mendoza, lejos de Buenos Aires. Allí acabó el protagonismo político de este líder criollo: en junio de 1814, Gervasio Antonio de Posadas ordenó el arresto de Saavedra, y éste tuvo que huir a Coquimbo (Chile) y a Santiago de Chile, donde José San Martín, gobernador de Cuyo, le ofreció asilo en San Juan. Alvear apresó a Saavedra en marzo de 1815 y le trasladó a Buenos Aires. El 15 de abril de 1815, en una nueva revuelta en Buenos Aires, el Cabildo indultó a Saavedra, pero le expulsó de la ciudad, mandándole a Arrecifes. Por fin, Saavedra sería rehabilitado en 1818 por Pueyrredón y se le nombró brigadier general, pero para otorgarle cargos secundarios propios de un retiro. En 1822, Saavedra se retiró, falleciendo en Buenos Aires el 29 de marzo de 1829.

 

 

Montevideo en 1812.

 

En enero de 1812, los portugueses se resistían a abandonar la zona y a aceptar el pacto de octubre de 1811 entre Montevideo y Buenos Aires.

En marzo de 1812, tras la retirada de Elío a España en noviembre de 1811, tomó oficialmente el mando de Montevideo Gaspar de Vigodet, que ya no era Virrey, sino solamente Gobernador (Vigodet ya estaba en el mando desde la marcha de Elío). España no había aceptado el armisticio de 20 de octubre de 1811, y Elío había pagado las consecuencias.

En abril de 1812, los bonaerenses exigían la retirada de los portugueses, pero no veían muy probable que esto sucediera. Así que enviaron a José Artigas hombres y dinero para combatirlos. Los portugueses contraatacaron a Artigas y le hicieron retroceder, pero les había salido un nuevo inconveniente y el correspondiente gasto añadido.

Buenos Aires nombró a Manuel Sarratea como nuevo jefe del ejército bonaerense, y este ejército se instaló junto al de Artigas. El propósito era controlar a Artigas y obtener víveres y seguridad a su costa. En mayo de 1812, Sarratea fue capaz de llevarse hasta 2.000 hombres de Artigas, dejándole sólo unos 1.500, lo cual le dolió mucho al caudillo uruguayo, que nunca más confió en las palabras de Buenos Aires.

 

Buenos Aires y Gaspar de Vigodet, Gobernador de Montevideo, eran incapaces de enfrentarse con éxito a los portugueses, y decidieron que Gran Bretaña solucionase el conflicto, tratado Rademaker-Herrera, de 26 de mayo de 1812, y así el ejército portugués se retiró. Los británicos estaban perdiendo mucho dinero como consecuencia de las pérdidas de ventas en El Plata, y deseaban la paz. El 13 de junio de 1812, Diego de Souza se retiró por fin a Brasil.

Tras el armisticio, los portugueses abandonaron la Banda Oriental. Inmediatamente, los bonaerenses ordenaron a Artigas retirarse hacia el norte, a su posición de Ayuí.

En agosto de 1812, Buenos Aires le declaró la guerra a Montevideo.

En septiembre de 1812, muchos habitantes de la Banda Oriental, se calcula que unos 4.000, huyeron hacia Montevideo, para evitar saqueos y vejaciones como las sufridas recientemente. Ello empeoró las condiciones de vida de Montevideo, que necesitaba más comida.

En septiembre de 1812, con los soldados bonaerenses y los hombres que había atraído a costa de Artigas, Sarratea cruzó el Uruguay y se dirigió contra Montevideo. Artigas aprovechó para llevar a su gente a la Banda Oriental, a sus tierras, pero no participó en ninguno de los bandos de la nueva guerra entre Buenos Aires y Montevideo.

El 20 de octubre de 1812 empezó el segundo sitio de Montevideo, que duraría hasta 23 de junio de 1814. La situación se hizo difícil para Montevideo a partir de 3 de febrero de 1813, cuando San Martín atacó a un comando de abastecimiento, de unos 300 hombres, y les infringió una severa derrota. Los ataques a los pueblos, para abastecimiento de Montevideo, se hicieron más difíciles, y el abastecimiento de víveres empeoró.

 

 

 

 

Chile de noviembre 1811 a 1812.

 

Mientras tanto en Chile, a partir de noviembre de 1811 se había impuesto José Miguel Carrera, pero el porvenir estaba poco claro: no sabía si debía pactar con Abascal, de Perú, lo que restablecería el comercio del norte, o pactar con Buenos Aires y restablecer el comercio del sur (por cabo de Hornos).

En febrero de 1812, apareció en Chile el periódico La Aurora de Chile, dirigido por Camilo Henríquez, defendiendo la soberanía popular. En 1813, este periódico fue sustituido por El Monitor Araucano, y junto a él apareció el Semanario Republicano.

El 1 de septiembre de 1812, Juan José Carrera atacó a su hermano José Miguel Carrera, le expulsó de la Junta de Gobierno y le reemplazó por el padre de ambos, Ignacio de la Carrera. La situación fue transitoria.

 

El 6 de diciembre de 1812, José Miguel Carrera se proclamó Presidente de la Junta Representativa de la Soberanía. Lo fue hasta 23 de noviembre de 1813.

 

 

Octubre de 1812:

Segundo Triunvirato en Buenos Aires.

 

El 8 de octubre de 1812, San Martín ocupó militarmente, con apoyo masónico, la Plaza de Mayo, en protesta contra Pueyrredón, al que acusaba de dictador, pidiendo la destitución de los tres triunviros. Hubo un Segundo Triunvirato.

En el Segundo Triunvirato estaban tres hombres de la logia masónica Lautaro: Nicolás Rodríguez Peña, Juan José Paso y Antonio Álvarez Jonte. La masonería y San Martín habían triunfado y la Logia Lautaro imponía sus ideas unitarias y centralistas, liberales en economía y en política. El triunfo lo utilizaron para introducir la masonería en provincias.

Este nuevo Gobierno convocó, el 24 de octubre de 1812, elecciones a una nueva Asamblea General, o Asamblea del año 13, que debía ser constituyente, “Reglamento para la Elección de Diputados a la Asamblea Legislativa y Constituyente de las Provincias Unidas de Río de la Plata”. En la convocatoria se especificaba el número de diputados de Buenos Aires, cuatro, el de cada capital de provincia, dos, y el de cada ciudad dependiente, uno. Con excepción de San Miguel de Tucumán que tendría dos diputados, obviamente porque era el centro fuerte de los masones de Lautaro.

 

 

El 31 de enero de 1813 hubo Asamblea General nueva, que debía ser constituyente, y Alvear era su Presidente. Pero las divisiones entre conservadores, centralistas, federales y populistas continuaban igual que antes y no fue posible el acuerdo, de modo que no hicieron ninguna constitución. El proyecto de 1813 preveía moneda propia, escudo, himno, abolición de los títulos de nobleza, abolición de la tortura, abolición de la Inquisición, libertad de vientres para los esclavos (las esclavas podrían tener hijos con quien quisieran). Estas ideas no se traducirán en leyes positivas hasta 1816.

El 31 de enero de 1813 se decretó que los hijos de los esclavos no fueran esclavos, lo cual significaba el final de la esclavitud a plazo de unas décadas. Los niños debían permanecer en casa de su amo por veinte años, y debían trabajar desde los 15 a los 20 años por un salario, establecido en un peso diario, lo cual significaba que la condición del esclavo en la realidad variaba muy poco. Sólo en 1829 se decretaría la igualdad de educación para los negros y la prohibición total de la esclavitud se produjo en 1853, al promulgarse una constitución.

También se decretó que los diputados representarían a la “nación” y no a la provincia por la que hubieran sido elegidos. La Asamblea General inició sesiones en 30 de enero de 1813 con 17 diputados en el local del Consulado de Buenos aires. Los diputados se declararon a sí mismos soberanos y en asamblea constituyente y nombraron presidente de la Asamblea a Alvear, y secretarios a Valentín Gómez e Hipólito Vieytes. No juraron fidelidad a Fernando VII. E iniciaron trabajos en los hicieron una teoría de la soberanía representativa por delegación popular, se declararon independientes (libres) de España, establecieron himno, escudo, escarapela argentinos y suprimieron los correspondientes españoles, declararon fiesta nacional el 25 de mayo, acuñaron moneda propia sin la efigie de Fernando VII, dictaron libertad de vientres de las esclavas, prohibieron el tráfico de negros, eliminaron mayorazgos y títulos de nobleza, anularon el servicio personal de los indios (mita, encomienda y yaconazgo) así como el tributo indio, se declararon católicos pero proclamaron la libertad de cultos y el patronato del Estado sobre la Iglesia católica, hicieron un reglamento de justicia y crearon una Cámara de Apelaciones, y concedieron algunos derechos como la supresión de la tortura, amnistía política, libertad de imprenta, y concedieron algunos privilegios como las franquicias de comercio. Mandaron hacer un censo de población, y ordenaron cambiar el Triunvirato por el Directorio, es decir, establecer una Dictadura provisional que fue encargada primero a Gervasio Posadas y más tarde a Carlos María Alvear, miembros de la logia Lautaro que debía transformar el país. Una vez establecida la dictadura, a principios de 1814, la Asamblea General apenas volvió a reunirse, ya no la consideraban necesaria, y no hicieron nunca una constitución. La última sesión tuvo lugar en 26 de enero de 1816.

El 5 de abril de 1813, José Artigas decidió convocar a su gente en el Congreso de Tres Cruces, en Montevideo, en casa de Manuel Sainz de Cavia y allí eligió a los representantes de la Banda Oriental y les dio las “Instrucciones del año 13”, para que las llevaran a la Asamblea General de Buenos Aires: los orientales debían recibir disculpas de Manuel de Sarratea por el trato recibido; el sitio de Montevideo debía continuar; la Banda Oriental sería políticamente autónoma; se reclamaría la independencia respecto a España; se declararía una república en el sentido de que habría igualdad entre los territorios, sin sumisión a Buenos Aires; se pediría un federalismo, entendido como una alianza militar inicial hasta vencer a los españoles, y un Estado Federal futuro. No se decía qué era el federalismo, pero se hablaba en términos copiados de la constitución de los Estados Unidos, y de otros Estados de los Estados Unidos, y en la Declaración de Independencia norteamericana.

Los diputados de la Banda Oriental llegaron a Buenos Aires, a la Asamblea General, que ya sabía de qué iba el asunto, y los de la Asamblea porteña rechazaron a cuatro de los seis diputados por no haber sido elegidos según las normas dictadas en 24 de octubre de 1812. Ello dio lugar a la discrepancia de Artigas, y con el tiempo a la retirada de Artigas del sitio de Montevideo en enero de 1814.

 

Alvear exigió que las tropas que estaban sitiando Montevideo juraran fidelidad a la Asamblea de Buenos Aires, y así lo hicieron los argentinos, pero Artigas se negó una vez más, al menos hasta que un Congreso del pueblo oriental lo aprobase.

El 2 de febrero de 1813 hubo que recurrir a la destitución de Sarratea, jefe militar en la Banda Oriental, porque amenazaba emprender una nueva guerra contra el independentista Artigas, además de la que ya tenían contra el realista Gaspar de Vigodet, Gobernador de Montevideo. El 26 de febrero, al saber de la destitución de Sarratea, Artigas se reincorporó al sitio de Montevideo.

El 3 de febrero de 1813 tuvo lugar la primera acción de guerra del nuevo ejército que preparaba San Martín. Era una acción insignificante que consistía en atacar a unos barcos mercantes que estaban comprando reses en el Paraná. Pero fue la primera victoria sobre un destacamento realista. San Martín se podía hacer propaganda con ello.

 

 

Buenos Aires 1813-1814

 

En octubre de 1813, el Ejército del Norte de Belgrano fue derrotado por Pezuela en Vilcapugio.

En noviembre de 1813, Belgrano fue derrotado en Ayohuma en el Alto Perú y perdió 3.000 hombres, un número muy considerable para las cifras que se manejaban como ejércitos poderosos en la zona.

Todo ello demostraba que los ejércitos voluntarios no eran eficaces, y ponían en valor a los de San Martín, que todavía no era aceptado como líder de todos. Estaban llegando soldados españoles a Montevideo y Brasil presionaba desde el norte apoyado por los británicos. La situación militar era insostenible y el Triunvirato se rindió, aceptó la Constitución de Cádiz y envió a Sarratea a pedir intercesión ante España.

En diciembre, Manuel Sarratea pidió ayuda británica como mediadora para conseguir la paz en la Banda Oriental, pero sin sumisión a España. Los españoles cometieron un gran error diplomático a finales de 1813 y principios de 1814: en vez de negociar la paz, amenazaron a todos con castigos para cuando lograran someterlos. Estas amenazas hicieron ganar puntos a los independentistas puros.

 

Los dirigentes bonaerenses se dieron cuenta del peligro que representaba para ellos San Martín, dueño de un ejército y de una logia, y le enviaron al Ejército del Norte, lejos de Buenos Aires, como Mayor General. Allí San Martín tomó el mando en enero de 1814, teniendo a Belgrano como subordinado. Los políticos de Buenos Aires habían enviado a San Martín a un ejército fracasado y derrotado, pero San Martín no se vino abajo, sino que se puso a reorganizar el Ejército del Norte enseñando instrucción militar, maniobras y matemáticas, reorganizando los batallones de modo que los negros y mulatos estuvieran en un solo batallón, el “Número Siete”, y no dispersos por distintos batallones donde eran despreciados e infrautilizados. Reclutó esclavos para el Número Siete. En adelante, el Número Siete fue la más importante fuerza de choque de Buenos Aires. Como cambios tácticos, concentró el ejército cerca de Tucumán, evitando su dispersión, y creó una fortaleza a la que era difícil entrar, y de donde era difícil salir, lo que le servía para evitar salidas indeseadas de la tropa. También organizó guerrillas que hostigaran al enemigo infiltrándose en su territorio, y puso al mando de las mismas a Güemes, enviándole a Perú.

 

 

 

 

Uruguay 1813

Ruptura entre Buenos Aires y Artigas.

 

En 28 de febrero de 1811, José Artigas anunció el comienzo del movimiento “revolucionario” (independentista) en la Banda Oriental, y se sumó al sitio de Montevideo en mayo de 1811, ayudando al bonaerense José Rondeau. José Artigas era un acaudalado propietario de una finca de más de 100.000 hectáreas de extensión. Además, en sus traslados de caballos, había convivido con los indios charrúas y sabía manejarlos, y se habían constituido en sus principales aliados robando caballos y víveres a los enemigos que señalaba Artigas.

El 22 de junio de 1811, los bonaerenses fueron derrotados en Huaqui (Perú) y ello supuso un cambio de directrices políticas, sustituyendo la política de “muerte a los españoles” por la de defensa frente a los ataques españoles. En julio de 1811, Elío bombardeó Buenos Aires, y seguidamente se produjo la invasión de la Banda Oriental por los brasileños de Carlota Joaquina. Las derrotas en Perú y las amenazas en la Banda Oriental, condujeron a Buenos Aires a pensar en un armisticio, “Armisticio de Octubre” de 1811, y Rondeau se retiró del sitio de Montevideo.

Hasta 12 de octubre de 1811, José Artigas había mostrado una actitud de cooperación con Buenos Aires y hasta de entusiasmo “revolucionario” (independentista). El 12 de octubre de 1811, Rondeau levantó el sitio de Montevideo y Artigas se vio obligado a huir hasta Ayuí, empezando las desconfianzas, pues los bonaerenses trataban de quitarle a Artigas seguidores y le quitaron de hecho dos terceras partes de sus hombres.

En 26 de mayo de 1812, tras el Tratado Rademaker-Herrera, los brasileños se retiraron de la Banda Oriental. Manuel de Sarratea tomó el mando del Ejército de la Banda Oriental, ejército de Buenos Aires, y se produjo la ruptura.

En mayo de 1812, el Comandante del ejército porteño, Manuel de Sarratea, exigió que las milicias de Artigas se incorporaran al ejército argentino, y Artigas se negó. Cuando en septiembre de 1812, Sarratea fue de nuevo sobre Montevideo, Artigas se negó a colaborar con Sarratea.

El 20 de octubre de 1812 empezó el segundo sitio de Montevideo, que duraría hasta 23 de junio de 1814. Durante la operación militar, a principios de 1813, a Manuel de Sarratea le robaron 2.700 caballos, táctica habitual de los indios charrúas, colaboradores de Artigas. Sarratea culpó a José Artigas. Poco después, Artigas fue declarado traidor a la patria y se puso precio a su cabeza.

El 2 de febrero de 1813, Sarratea fue destituido y Artigas volvió a la colaboración en el sitio de Montevideo al lado del nuevo Jefe, José Rondeau. Artigas todavía tuvo una posición dubitativa frente a Buenos Aires, a principios de 1813, en cuanto a colaborar con Buenos Aires, pero ya tenía una discrepancia importante y radical, creía en el federalismo entre iguales y no en la sumisión de todos a Buenos Aires. Artigas ya no pensaba lo mismo que dos años antes, y había constatado que los bonaerenses, en su propósito de someter a todas las ciudades del sur de Sudamérica a Buenos Aires, o bien le habían utilizado, o le querían anular. Pasar de depender de España a depender de Buenos Aires, no era una gran ventaja para la Banda Oriental.

En abril de 1813, Artigas hizo elecciones para una asamblea constituyente, que debía hacer un modelo de Estado distinto al que pretendía Buenos Aires: independencia absoluta de España y libertad civil y religiosa, igual que Buenos Aires, pero igualdad de todas las naciones de Río de la Plata, o como él decía, de todas las Provincias Unidas de Río de la Plata, bajo un gobierno republicano, federal, con soberanía de cada Estado federado y con capital del Estado fuera de Buenos Aires, de quien no se podían fiar.

El 5 de abril de 1813 se reunió el “Congreso del Pueblo Oriental” a petición de Artigas, con diputados de 23 pueblos de la Banda Oriental, más algunos emigrados. Montevideo tendría entonces unos 10.000 habitantes y la Banda Oriental en conjunto, unos 50.000. Artigas consideró que el Congreso era soberano. Propuso reconocer a la Asamblea de Buenos Aires, pero en forma de pacto entre iguales y no como simple subordinación a la autoridad de Buenos Aires. Los uruguayos se declaraban pueblos libres, sólo dispuestos a obedecer la constitución que emanara del Soberano Congreso General de la Nación. Nombraron diputados para el Congreso de Buenos Aires, con la consigna de que debían exigir que la capitalidad del nuevo Estado a constituir estuviese fuera de Buenos Aires y de que las Misiones Orientales ocupadas por los portugueses fueran adjudicadas a la Banda Oriental. También pedían que Maldonado y Colonia fueran puertos libres; que hubiera libertad de comercio interprovincial; que la Provincia Oriental tuviera independencia financiera y económica; y que Montevideo, una vez liberado, tuviera derecho a tener milicias propias y los ciudadanos de la Banda Oriental derecho a portar armas.

Naturalmente, estas peticiones fueron rechazadas en Buenos Aires, y ni siquiera el Gobierno de la Banda Oriental fue reconocido en Buenos Aires. José Rondeau organizó nuevas elecciones, preparándolas más a gusto de Buenos Aires. Buenos Aires exigió que se reconociese su soberanía sobre Montevideo y sobre la Banda Oriental.

Artigas, en enero de 1814, abandonó de nuevo el sitio de Montevideo y se fue al río Uruguay. La mayor parte de sus tropas se fueron con él, aunque se quedó en la Banda Oriental un indio llamado también Artigas. Desde sus posiciones, Artigas luchaba contra Buenos Aires en Entre Ríos y en la Banda Oriental. Artigas se refugió en el campo, donde tenía mucho apoyo e inició una guerra, ahora contra Buenos Aires, que obligaría a los porteños a abandonar la zona en 1815.

Artigas emprendió un programa de redistribución de la propiedad. Este programa necesitaba dinero y subió los impuestos y también hizo algunas expropiaciones para quitar a grandes estancieros y colocar a muchos pequeños. Estas acciones necesitaban ejército y los soldados salieron de los esclavos del sur de Brasil y de la Banda Oriental. Los negros, zambos, indios y blancos pobres tenían derecho a un trozo de tierra y se repartían las estancias de emigrados y las tierras todavía no ocupadas por nadie.

Pero los pobres e ignorantes son como son, algunos individuos muestran a menudo una cierta inmoralidad social, y Artigas hubo de obligarles a trabajar y a cumplir las leyes, y ello distanció las simpatías populares respecto a Artigas. No es lo mismo vivir en estado de guerra, ofreciendo botines a las tribus pobres, que vivir en paz, necesitando trabajar cada día y pagando impuestos al Estado. Las expropiaciones de las grandes estancias, necesarias para repartir tierra a los pobres, llevaron también a los estancieros a desconfiar de Artigas y surgió la otra inmoralidad social, la de los potentados. Y lo peor, era que las necesidades militares eran tantas que no quedaba dinero para un buen gobierno.

En septiembre de 1813, Montevideo recibió un refuerzo de más de 3.000 soldados españoles. Si bien eran importantes para la defensa de la ciudad, también eran un problema para alimentarlos. Además había que atender a un par de miles de refugiados procedentes de la Banda Oriental. La solución que encontraron los montevideanos fue atacar los poblados del Uruguay y el Paraná, lo cual les hacía odiosos. El 3 de febrero de 1813, San Martín logró derrotar a una de las expediciones de saqueo en San Lorenzo. Artigas y sus indios charrúas eran necesarios en el sitio de Montevideo.

 

 

Paraguay 1813.

 

En mayo de 1813, Buenos Aires envió a Asunción a Nicolás de Herrera, para invitar al Gobierno paraguayo a participar en las Provincias Unidas de Río de la Plata.

José Gaspar de Francia reunió Congreso de Paraguay y, en 30 de septiembre de 1813, estableció un primer Reglamento de Gobierno del Paraguay. Rechazó el proyecto de ingresar en Provincias Unidas. El Congreso pidió a Francia que les gobernara, y Francia elaboró un “Reglamento de Gobierno” por el que gobernarían Paraguay dos cónsules cada año, y la provincia de Paraguay pasaba a llamarse República de Paraguay. Los cónsules tendrían el mando supremo durante cuatro meses cada uno, sucesivamente. La similitud con la historia romana, que Francia había estudiado en el seminario, era evidente.

Fueron designados cónsules de la República del Paraguay: Fulgencio Yedros Yedros y José Gaspar de Francia (parece ser que el apellido Rodríguez apareció más tarde). Pero como Yegros era analfabeto, prácticamente Francia era el dictador. Gobernarían alternativamente cada cuatro meses. Francia gobernó el primero, de noviembre de 1813 a febrero de 1814. Luego Yedros gobernó cuatro meses, y desde entonces nadie le quitó el puesto nunca más a Francia.

 

 

Alto Perú en 1813.

 

Los peruanos quisieron aprovechar el momento de debilidad de Buenos Aires, debido a que no habían sido aceptados en muchas regiones, e invadieron Salta, pero fueron derrotados el 20 de febrero de 1813.

Los porteños creyeron que tras la victoria de Salta podían invadir Perú y mandaron al general Belgrano con un ejército ese mismo año de 1813, pero esta vez Belgrano se enfrentaría a un general español, Joaquín de Pezuela, que le derrotó dos veces seguidas y le expulsó de Alto Perú.

San Martín reemplazó a Belgrano el 17 de enero de 1814, y enseguida comprendió que con un ejército de aficionados no podía emprender grandes aventuras, hizo retroceder a sus hombres hasta San Miguel de Tucumán, construyó una fortaleza, y se esforzó en entrenar a un ejército moderno. De todas maneras, San Martín comprendió que nunca podrían invadir Lima por tierra, y sería preciso utilizar un desembarco naval para ello.

De nuevo los realistas peruanos creyeron que podían explotar el éxito y atacaron Tucumán, pero fueron derrotados por el argentino San Martín. Ninguna de las dos potencias militares tenía suficiente fuerza como para actuar tan lejos de sus bases.

 

 

1814, dictadura en Paraguay.

 

Tras el Gobierno cuatrimestral de José Gaspar de Francia, de noviembre de 1813 a febrero de 1814, gobernó cuatro meses el otro cónsul, Fulgencio Yedros, y en junio retomó el poder el primer cónsul, Francia. Se quedó hasta su muerte en 1840.

Francia se dio cuenta de los fallos de la democracia y manipuló los recursos necesarios para corromperla en Paraguay: se atrajo a los propietarios medios y pequeños prometiéndoles lo que querían oír, y se ganó al ejército cambiando la oficialidad por individuos adictos a su persona. Hizo un cuerpo de ejército especial para defender Asunción, que era de oficiales completamente adictos a la autoridad personal de Francia, que no al cargo consular que representaba. Reclutó un ejército de 3.000 hombres al servicio de su persona, reclutados y elegidos por él mismo y entrenados igualmente por él personalmente. Y así construyó una democracia a su medida, una dictadura con apariencia democrática.

Entre las medidas populistas que le encumbraron, debemos citar:

La prohibición de que los españoles se casasen con mujeres paraguayas.

La expulsión del país de los españolistas.

La prohibición de que los españoles ejerciesen el comercio, sometiéndoles a embargos si tenían comercio y a impuestos especiales si tenían otros negocios. El mito de que los españoles se habían llevado el oro de América se difundió a favor del dictador y estaba funcionando entre las clases medias y bajas.

Se declaró neutral en el conflicto Artigas-Buenos Aires, lo que libraba de la guerra a los paraguayos.

Además de estas medidas populistas, prohibió criticar al Gobierno, y criticarle a él, y creó un campo de concentración (Tevego) para opositores y discrepantes políticos.

El 3 de octubre de 1814, Francia reunió un Congreso del Paraguay y cambió las condiciones puestas por él mismo en su anterior Reglamento de Gobierno de septiembre de 1813: en el Reglamento de Gobierno de 3 de octubre de 1814, decidió que habría menos diputados, que hacía falta un nuevo Reglamento de Gobierno para que, en vez de dos cónsules, hubiera un dictador unipersonal (también contemplado para casos excepcionales en la Historia de Roma), y que el mandato del dictador fuera de cuatro años, tras los cuales, un nuevo congreso decidiría.

La dictadura tuvo cuatro grandes campos de actuación: el económico, el religioso, el educativo y el de control interior de los ciudadanos. Aparte de estos cuatro temas, urbanizó Asunción, como suelen hacer casi todos los dictadores con una ciudad emblema.

En lo económico su dictadura es recordada porque intentaba controlar absolutamente todo: dictaba precios, calidades de las cosas, obligaba a comprar licencias de importación al precio del 3% de la mercancía que se pretendía importar, prohibió exportar metales preciosos, creó monopolios de exportación de maderas y otros bienes, prohibió exportar moneda metálica. Un resultado de esta absurda política económica fue la vuelta del trueque.

En lo religioso, castigó a la Iglesia quitándole sus privilegios, es decir, los fueros, diezmos, escuelas y la capacidad de nombrar obispos en Paraguay. Los curas tuvieron un sueldo del Estado. Los muchos bienes de la Iglesia en tierras, pasaron a ser propiedad del Estado, y los campesinos que trabajaban esas tierras pasaron a arrendatarios del Estado.

En lo educativo, construyó muchas escuelas e hizo obligatoria y gratuita la educación. Con la particularidad de que estaban muy limitados, e incluso prohibidos en algunos casos, los estudios medios y superiores, pues en su opinión generaban discrepantes políticos.

En el tema de control de los ciudadanos, impuso una red de información o de delatores, que le contaran lo que pensaba y hacía la gente en su país.

El ejército y la información consumieron tantos recursos que no fue capaz de llevar a cabo el plan de construcción de carreteras, periódicos, libros… Tenía miedo a la población y ello se tradujo en pérdida de libertades para los paraguayos: Necesitaban permiso para viajar dentro del país y tenían prohibido salir de él. No había correos con el exterior. No había embajadores del exterior. Así que los extranjeros que llegaban, se quedaban en el Paraguay para siempre y así le ocurrió a Artigas, el libertador Uruguayo.

El 30 de mayo de 1816, Francia reuniría un nuevo Congreso y se declararía Dictador Perpetuo, lo cual equivalía a rey, cambiando la palabra por motivo de haber sido denigrada ésta en anteriores discursos. El resto de su vida se la pasó depurando al ejército y a la Iglesia, porque eran campos de posibles críticas y de formación de oposición. Legislaba oralmente para que no le pudieran criticar, y se pudiera desdecir siempre. Cerró los puertos fluviales del país (Pilar, Asunción e Itapúa) para que no hubiera contactos con el exterior. Exigió permisos para entrar y salir del país, así como para viajar dentro del mismo. Y aún así hubo una conspiración en 1820, pero el dictador la solucionó con la inteligencia que le caracterizaba: detuvo a unos 300 sospechosos y les torturó hasta que delataran a los implicados, ejecutó a 69 individuos (entre los que estaban Fulgencio Yedros, Fernando de la Mora y Pedro Juan Caballero), y encerró a muchos. Por fin, en 1822, decretó la autarquía económica y se cerró completamente al exterior. Paraguay se convirtió en un “oasis de paz” en el que no había crímenes, ni pequeños delitos ni mendicidad, porque el terror de Estado perseguía ferozmente estas manifestaciones sociales. Los únicos crímenes los cometía el Estado.

 

 

 

Chile 1813.

 

    El 29 de marzo de 1813, los realistas tomaron Concepción, el núcleo fuerte de los independentistas chilenos.

El 31 de marzo de 1813, José Miguel Carrera, Presidente de la Junta de Chile, se proclamó Comandante en Jefe del ejército chileno, se mantendría en el cargo hasta 23 de noviembre de 1813.

En Chile, en marzo de 1813, se dieron un Reglamento de Libre Comercio que impuso el 30% de tarifa a las mercancías de libre comercio, con excepción de las de Río de la Plata y Perú, que sólo pagarían el 13%. Se eximían del impuesto algunos artículos científicos, militares e industriales.

En 1813, los rebeldes chilenos fusionan la Universidad de San Felipe, el Convictorio Carolino, la Academia de San Luis y el Seminario Conciliar, para abrir un gran centro de enseñanza denominado Instituto Nacional. También crearon una Biblioteca Nacional.

En 1813, el virrey de Perú, Abascal, envió al brigadier Antonio Pareja a someter a los chilenos. Pareja tomó Concepción en marzo de 1813 y avanzó hacia Santiago, donde Carrera se mostró incompetente y no supo qué hacer ante un ejército de verdad, y no hizo nada. Antonio Pareja murió en mayo y fue sustituido por Juan Francisco Sánchez. La labor de este nuevo jefe españolista fue buena y en 27 de julio derrotó a los independentistas chilenos en Chillán, y el 16 de octubre les derrotó de nuevo. José Miguel Carrera se vio desprestigiado. Carrera fue depuesto en 2 de noviembre de 1813, y en su lugar los independentistas colocaron a O`Higgins como Jefe del ejército, lo cual no era muy lógico dado que Bernardo O`Higgins era el colaborador de Carrera.

Reaccionó O`Higgins el 9 de diciembre de 1813 saliendo al frente de un ejército nacionalista. Pero las cosas se iban complicando para chile, porque Abascal envió a Gabino Gaínza sobre Arauco (muy cerca de Concepción) en enero de 1814.

De modo que en ese momento había en Chile tres grupos diferentes: los españoles de Pareja y de Gaínza, los militares de Carrera y los revolucionarios de O`Higgins.

Santiago de Chile nombró Director Supremo de Chile al coronel Francisco de la Lastra, y comandante del ejército a Bernardo O`Higgins, para que hicieran frente a los ejércitos españoles. No hubo decisión militar, sino que Chile, en el Tratado de Lircay, reconoció a Fernando VII, se dispuso a elegir diputados para las Cortes de España y abandonó la bandera independentista. El Tratado de Lircay no gustó a los militares chilenos, y José Miguel Carrera derrocó a Lastra e hizo nueva Junta de Gobierno.

O`Higgins, tras las muchas derrotas sufridas, decidió abandonar Chile en octubre de 1814 y se fue a Mendoza. José Miguel Carrera le siguió pocos días más tarde.

 

 

Enero de 1814.

        El Directorio de Posadas en Buenos Aires.

 

El 31 de enero de 1814, tras las derrotas de Belgrano en noviembre de 1813 (Ayohuma) y la ruptura con Artigas y la Banda Oriental, se abolió el Segundo Triunvirato y se concedió el poder a Gervasio Antonio de Posadas con el título de Director Supremo de las Provincias Unidas de Río de la Plata. Este Director, de hecho sólo gobernaba en Buenos Aires. La logia Lautaro renunciaba a trabajar en la constitución, que no se hizo de momento, y prefería una dictadura provisional, con un director al que atribuía todo el poder y ninguna cortapisa constitucional, a fin de hacer las reformas y actuaciones políticas que convenían a los masones.

Posadas intentó atacar a Montevideo en enero de 1814, pero el intento simultáneo de dominar la Banda Oriental no gustó a Artigas. Además, el rechazo que hizo Buenos Aires de las tesis políticas de abril de 1813, le ponían en situación de someterse a Buenos Aires, lo cual era similar al sometimiento a España que tenía hasta entonces. Así que Artigas se retiró del cerco, negando su colaboración a Posadas y al hombre de éste en el sitio de Montevideo, Rondeau.

Posadas necesitaba una escuadra. Reunió unos barcos y los puso al servicio del irlandés Guillermo Browm quien, en marzo de 1814, atacó a algunos barcos españoles en la isla de Martín García, e impidió la salida de los barcos de Montevideo que periódicamente salían a por comida. Por fin, Brown derrotó a una flotilla en El Buceo, dejando bloqueada a Montevideo por mar. La victoria sobre Montevideo se veía próxima, y una vez prevista esta situación, en mayo de 1814, Rondeau, fue sustituido por Carlos María de Alvear como Comandante en Jefe del ejército, con la intención obvia de apuntarse la gloria y popularidad de la victoria.

Las cosas estaban cambiando muy seriamente en Europa y ello comprometía a los americanos en general y a los bonaerenses en particular: el 11 de abril de 1814 abdicaba Napoleón y el 4 de mayo de 1814 Fernando VII volvía a ser Rey de España. Con Fernando VII volvía el absolutismo.

Las independencias proclamadas en nombre de Fernando VII, en la convicción de que Fernando VII no volvería nunca, se tenían que definir. Sus propias palabras traicionaban a los líderes independentistas americanos, pues si seguían reconociendo a Fernando VII debían entregarse a los realistas, sus enemigos. La situación les obligaba al independentismo puro.

Los bonaerenses no sabían qué hacer, si declararse fieles a Fernando VII o buscar una salida en el viejo proyecto de Aranda y Godoy de tener príncipes autónomos, en este caso Francisco de Paula de Borbón, hermano de Fernando VII. En 1814 enviaron a Rivadavia y a Belgrano a España a tantear el terreno y negociar. Sus instrucciones decían que, si no tenían éxito, debían ofrecer la corona a un príncipe británico. Posadas y Alvear querían un entendimiento con España y un reino bajo la corona de un príncipe español. Artigas, San Martín y Álvarez Thomas querían la independencia completa de España.

 

En el norte de Argentina, Salta y San Miguel de Tucumán, estaban ocupados por Pezuela. Pero se había sublevado Cuzco, en el interior del sur de Perú, y Pezuela había retirado sus tropas hacia Perú. Allí los soldados procedentes de Salta se sublevaron en 3 de agosto de 1814. El levantamiento se extendió a Arequipa (costa del sur de Perú) y Puno (lago Titicaca) y Pezuela se vio en la necesidad de organizar una operación de cierta importancia para someter la zona. Envió 1.200 hombres a esa misión. En febrero de 1815, Ramírez fue sobre Cuzco y la venció en 25 de marzo, regresando a unirse con Pezuela. Con ello, Perú seguía amenazando el norte de Argentina en 1815.

 

En la Banda Oriental, el capitán general español de Río de la Plata con sede en Montevideo, Gaspar de Vigodet (1747-1834), sucesor en el mando de la ciudad desde fines de 1811 del virrey Elío, propuso capitulación, pues una vez cercados por mar era inaguantable permanecer sitiados. El 20 de junio de 1814, Montevideo se vio obligada a pedir la paz, y Alvear, que sitiaba la ciudad por tierra, aceptó la capitulación en la que se pactaba un respeto total a la vida y hacienda de los montevideanos y se reconocía a Fernando VII como rey.

Alvear aprovechó la caída de las defensas de Montevideo, a la vista de la capitulación, para entrar en la ciudad el 23 de julio, antes de lo acordado. Alvear no respetó nada de lo acordado en la capitulación, y el 23 de julio saqueó la ciudad, apresó a todos los que pudo, dejó que los soldados les quitaran el dinero a los montevideanos, tomó los barcos que tenían y sometió a la plaza a la autoridad de Buenos Aires. Nombró intendente y cabildo nuevo y ocupó militarmente la ciudad. Los bonaerenses se mantuvieron en Montevideo ocho meses, y la saquearon de nuevo en el momento de irse.

Esta actitud bonaerense originó un malestar grande de los montevideanos contra los bonaerenses saqueadores y un sentimiento de rechazo social que acabaría por obligarles a abandonar la ciudad el 25 de febrero de 1815, pero que se mantendría en el tiempo.

La victoria en Montevideo, no significó la paz en la Banda Oriental, sino que inició una fase de nuevas discordias en la zona: Alvear tomó como nuevo objetivo la destrucción del ejército de Artigas, el antiguo colaborador de Rondeau y líder de la Banda Oriental.

A partir de la toma de Montevideo, Artigas no se sometió a Buenos Aires, su antiguo aliado en el sitio de la ciudad, sino que se dedicó a hostilizar a los bonaerenses en los pueblos del Paraná (Entre Ríos y Corrientes).

Mientras tanto, Rondeau fue destinado al Ejército del Norte, en el Alto Perú. Rondeau se llevó a sus soldados del sitio de Montevideo y trató de organizar militarmente la zona del norte, hasta que, también en el norte, fue sustituido por Alvear. El Ejército del Norte se sublevó contra Alvear, y éste tuvo que regresar a Buenos Aires sin haberse incorporado a su destino.

Posadas pidió dinero a San Martín para salir adelante, pero San Martín decidió no enviárselo. La costumbre era que el Alto Perú abasteciese de dinero a los Gobiernos de Buenos Aires, pero San Martín dijo que era más importante pagar a sus soldados que enviar dinero a los políticos. San Martín no obedeció la orden de atacar Charcas y alegó que estaba enfermo. San Martín estaba haciendo otro tipo de política: estaba en conversaciones con el general Castro, hombre del peruano español Pezuela, e intentaba que se pasara al bando independentista, y juntos apresaran a Pezuela. Pezuela descubrió la trama y fusiló a Castro. San Martín había fracasado y pidió a Posadas permiso para retirarse a cuidar su salud. San Martín fue sustituido por Alvear, que no aceptó reprimir a su jefe de logia, San Martín, y al fin fue enviado José Rondeau, un militar poco competente. San Martín fue nombrado intendente de Cuyo, región cuya capital es Mendoza, un lugar en retaguardia, lejos de Buenos Aires y sin ejército.

Posadas dimitió en enero de 1815.

 

 

Montevideo en 1814.

 

En enero de 1814, Artigas abandonó definitivamente el sitio de Montevideo. El 31 de enero de 1814 fue designado Director Supremo de las Provincias Unidas de Río de la Plata Gervasio Antonio Posadas. Una de las primeras decisiones de Posadas, el 11 de febrero de 1814, fue declarar a Artigas “traidor a la patria” y poner precio a su cabeza, vivo o muerto. Era la ruptura definitiva aunque Sarratea ya había considerado traidor a Artigas en febrero de 1813. Pero los soldados enviados desde Buenos aires para capturar a Artigas fueron derrotados en 22 de febrero.

El 20 de abril de 1814 llegó a Montevideo la flota de Guillermo Brown. Se trataba de un corsario contratado por Buenos Aires para dominar el estuario y lograr un acoso efectivo sobre Montevideo, al ganar el mar. El 15-17 de mayo de 1814, Brown derrotó al realista Miguel de la Sierra en Buceo y cerró el sitio de Montevideo por mar. Rondeau tenía 4.000 hombres sitiando por tierra y completaba la maniobra. Posadas, viendo el final inminente de Montevideo, envió a su sobrino Carlos María de Alvear, con 1.500 hombres de refuerzo, a buscar la gloria final de la toma de Montevideo. El 17 de mayo, Alvear tomó el mando y sustituyó a Rondeau.

La táctica de Alvear fue la del engaño: pactó con los españoles su traslado a España y respeto por todos ellos, y aprovechando la retirada de las precauciones de los defensores de Montevideo, tomó la ciudad en 23 de junio de 1814 y los apresó a todos. Tomó 7.000 prisioneros, 500 cañones, 9.000 fusiles y 99 barcos. Después de un periodo que le pareció suficiente, Alvear liberó a Gaspar de Vigodet y a los oficiales españoles, pero no perdonó a los americanos, y mucho menos a los afroamericanos que habían luchado en la defensa de Montevideo.

Y una vez tomado Montevideo, Alvear pudo iniciar una lucha contra el resto de los caudillos de la Banda Oriental.

En mayo de 1814, Fernando VII regreso al trono de España e impuso el absolutismo. A esas alturas de los acontecimientos, muy pocos americanos estaban dispuestos a aceptar el absolutismo. Los realistas perdían posiciones en

América.

 

 

La Unión de los Pueblos Libres.

 

A partir del momento de ruptura con Buenos Aires, José Artigas organizó una Unión de los Pueblos Libres, que pretendía unir a los contrarios al autoritarismo de Buenos Aires.

En 10 de enero de 1815, Fernando Otorgués[3], un hombre de Artigas expulsó a los bonaerenses de Montevideo, y se constituyó en Gobernador de la Ciudad. Como Gobernador se mostró prepotente respecto a los montevideanos y permisivo para con sus soldados, a los que permitió todo tipo de atropellos de robo y agresión sexual, excusándose en que estaba tomando represalias contra los españolistas. El 29 de julio, Otorgués fue sustituido por Miguel Barreiro.

 

Artigas luchó decididamente contra Buenos Aires en Corrientes, Entre Ríos y la Banda Oriental.

En enero de 1815, Fructuoso Rivera venció a Carlos María de Alvear en Guayabos. Alvear ofreció entonces a Artigas la independencia de la Banda Oriental, pero Artigas rechazó la propuesta.

En abril de 1815 cayó Alvear y fue sustituido por Ignacio Álvarez Thomas, Director que no hizo la guerra a Artigas.

El 29 de junio de 1815, Artigas celebró el Congreso de los Pueblos Libres en Concepción de Uruguay. Artigas trataba de organizar el comercio, el interior y las relaciones comerciales entre ellos, las relaciones con los aborígenes, la política agraria (y en 10 de septiembre de 1815 hizo un “Reglamento para el Fomento de la Campaña” por el que expropiaba tierras para entregarlas a los trabajadores de las mismas), y las relaciones con el Virreinato de La Plata.

Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Misiones, Santa Fe y la Banda Oriental se declararon independientes. También se acordó enviar emisarios a Buenos Aires a invitar a este Gobierno a sumarse a los Pueblos Libres, emisarios que fueron encarcelados nada más llegar a la ciudad porteña.

 

 

Chile en 1814.

 

Chile en 1814 se había convertido en un caos político, pues los hacendados levantaron guerrillas y cada uno actuaba por su cuenta.

En enero de 1814, las cosas evolucionaban en Argentina favorablemente a los chilenos nacionalistas: San Martín fue nombrado comandante del ejército del norte con destino en Tucumán y pronto comprendió que no tenía nada que hacer en una posición defensiva, ni ofensiva, frente a Perú, pero que el ataque al Perú sería decisivo de cara a la expulsión de América de los españoles. Decidió abandonar las posiciones del Ejército del Norte argentino, y pidió permiso para ser relevado y retirarse a Córdoba. En agosto, pidió a Posadas gobernar Cuyo y establecerse en Mendoza, preparando un ejército de liberación de Chile y ataque a Perú desde el mar. Cuyo era un país de 43.000 habitantes que producía vino y fruta y en donde San Martín estableció una fábrica de armas y puso impuestos, aduanas, impuestos de mercados, pagos municipales, aceptación de donaciones, ventas de terrenos públicos y confiscaciones de tierras de realistas a fin de levantar un ejército. Hizo propaganda entre los nacionalistas chilenos para que se enrolasen, dio promesa de libertad a 1.500 negros esclavos en caso de victoria y pidió tropas a Buenos Aires. Y, para preparar el terreno, hizo un servicio de información propia y desinformación del enemigo. El punto flojo del plan era no tener una base fuerte detrás, en Buenos Aires, para mantener una lucha continuada.

El 3 de mayo de 1814, el comandante de la fuerza españolista en Concepción, Gabino Gaínza, decidió firmar una paz con los nacionalistas chilenos (Francisco de la Lastra, Bernardo O`Higgins, Juan Mackenna), el Tratado de Lircay, dejando la ciudad de Talca como tierra de nadie, de modo que los nacionalistas se retiraran al norte, al río Lontué, y los españolistas al sur, al río Maule. Aquello no tenía sentido, y ni los nacionalistas ni los españolistas se retiraron de Talca. El Virrey José Fernando Abascal se indignó ante un tratado tan vergonzoso, que sólo buscaba evitar líos a los soldados de Concepción, y envió a Mariano Osorio.

En 26 de agosto de 1814, el revolucionario chileno O`Higgins atacó al moderado José Miguel Carrera y le derrotó en Maipo. Pero enseguida tuvieron noticias del desembarco de Mariano Osorio, otro hombre de Abascal que el 13 de agosto de 1814 había llegado como Gobernador de Chile, y decidieron hacer las paces. En el enfrentamiento entre ellos, podían estar perdiendo los dos, frente a los españoles que venían a por ellos. Osorio traía 5.000 hombres, un ejército muy considerable en aquellos parajes. Mariano Osorio, viniendo de Perú, desembarcó en Talcauano, puerto de Concepción el 13 de agosto de 1814, al sur de la zona habitada, venció en Roncaua el 2 de octubre de 1814 a O`Higgins y entró en Santiago. Santiago de Chile quedó sometido a Lima. Mariano Osorio era gobernador de Chile al servicio del virrey de Lima, José Fernando Abascal Sousa. Mariano Osorio hizo algunas deportaciones, exilios, incautaciones de bienes, empréstitos forzosos… de personas conocidas y se hizo impopular. La estabilidad no llegó tampoco con el dominio de Lima. Osorio atacó el 1 de octubre de 1814, venció a los independentistas chilenos en Rancaua, y Carrera y O`Higgins tuvieron que huir, al galope, hacia Mendoza (Argentina), primero O`Higgins y días después Carrera.

Pero Osorio y los españoles actuaron torpemente e iniciaron una represión que llevó a los criollos a ponerse en su contra.   En diciembre de 1815 fue nombrado Gobernador de Santiago de Chile, Francisco Casimiro Marcó del Pont (que sustituía a Osorio) y se unió a la política del terror que había iniciado Osorio. Exigió a todos los chilenos fidelidad a España, encarceló a los líderes nacionalistas que atrapó y estableció contribuciones especiales, empréstitos forzosos y confiscó sus bienes. Los enviaba a islas Juan Fernández. El resultado es que apareció la guerrilla en Chile y que apareció un ejército en Argentina dispuesto a intervenir en Chile. A fines de 1815 en que fue Osorio fue sustituido por Casimiro Marcó del Pont.

Muchos de los perseguidos huyeron a Mendoza (Argentina), donde estaba José San Martín. Habían oído que San Martín estaba organizando la sublevación de toda América del Sur, y ello les atraía. Pero en 1816, San Martín se limitó a entrenar a estos hombres, unos 2.000 chilenos, que sumó a los argentinos que ya venía entrenando. Su campaña no se iniciaría hasta 1817.

 

 

 

1815 en Buenos Aires.

             El Directorio de Alvear.

 

En 10 de enero de 1815 fue nuevo Director Supremo de Buenos Aires Carlos María de Alvear, un dictador mucho más duro que Posadas. Un detalle significativo del carácter del nuevo Gobierno es que se aceptó la colaboración de Bernardo de Monteagudo, el revolucionario “jacobino”, enemigo de los españoles y panamericanista.

Buenos Aires quería el poder de los virreyes españoles, y las ciudades sudamericanas se daban cuenta de ello y querían independencia respecto a Buenos Aires. Santa Fe (al oeste del Paraná), Entre Ríos y Corrientes (al este el Paraná), Cuyo (región de Córdoba), La Rioja (Andes al oeste de Cuyo), Catamarca (Andes al norte de La Rioja), Jujuy (Andes fronterizos con Bolivia), querían cierta autonomía o federalismo. A su vez, las ciudades de tercera fila querían independencia de sus cabezas comarcales, de modo que Cuyo acabó dividido en tres provincias que fueron Tucumán, Santiago del Estero y Córdoba. Por su parte, la Banda Oriental del Uruguay, estuvo siempre entre el federalismo con Buenos Aires y el ser por sí misma un centro de poder en la zona norte del estuario de El Plata.

El más importante de los opositores al centralismo porteño era Artigas, quien actuaba como independiente en Uruguay, y el mismo día 10 de febrero de 1815 derrotaba a los porteños en Guadayabo, intentando expulsarles del Paraná y del Paraguay. El 25 de febrero entró en Montevideo y puso su cuartel general en Arerunguá. El 26 de febrero declaró que la Banda Oriental se constituía en “Provincia Oriental Autónoma”, y se dispuso a atacar Buenos Aires: el 28 de febrero estaba en el Paso de San José; el 17 de marzo llegó al Paraná, donde recibió embajadas de apoyo de Santa Fe y de Córdoba; el 14 de abril pasó el Paraná y llegó a Santa Fe.

Como Buenos Aires no podía mantener una guerra larga, abandonó Montevideo en febrero de 1815.

Los rebeldes de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Córdoba reconocieron a Artigas como su líder en la lucha contra el imperialismo de Buenos Aires. Pero la Banda Oriental estaba arrasada por las guerras, e incluso pasaba hambre, lo cual no le permitía emprender ninguna campaña seria y duradera contra los porteños. Artigas tenía que conseguir recursos y, para ello, en 1815 hizo un acuerdo con el comodoro inglés William Bowles, concediendo librecomercio a los británicos, lo cual fue aceptado por Gran Bretaña en 2 de agosto de 1817.

También San Martín desde Córdoba, cerca de los Andes, rechazaba públicamente al Gobierno dictatorial de Alvear y actuaba un poco por libre, sin romper oficialmente. San Martín tenía mucho prestigio en Córdoba como organizador de la ciudad: reguló el horario de las pulperías (tabernas), ordenó vacunarse, urbanizó paseos, creó escuelas, abrió talleres y acequias y reclutaba soldados. Observó que muchos soldados chilenos huían de Chile y pasaban a Mendoza, seguidos de población civil, y ordenó a O`Higgins organizar con los chilenos una fuerza militar preparada. Aprovechó que los hermanos Carrera estaban contratando soldados para un ejército en el exilio y, a últimos de octubre, San Martín pidió obediencia a Carrera y le envió a Buenos Aires, dejando en la ciudad a O`Higgins y los suyos.

Entonces Alvear meditó si debía unirse a España, a Portugal o a Gran Bretaña, en el papel de protectorado. Mandó tropas contra Artigas (en Uruguay) y las tropas se amotinaron. Alvear envió a Manuel José García a Río de Janeiro, donde encontró a Belgrano y Rivadavia, que todavía no habían salido para Londres, con la orden de anular su misión de entregar el país a un príncipe español o británico.

San Martín conocía la difícil situación de Alvear y pidió licencia para abandonar Córdoba e ir a Rosario, más cerca de Buenos Aires, lo que se le concedió el 8 de febrero de 1815. Surgió un motín en Mendoza, zona al Oeste de Córdoba, al saber que el “organizador” se marchaba. El Cabildo le rogó que se quedara. La región de Cuyo entera se mostró devota de San Martín. Córdoba cayó en manos de José Javier Díaz, que envalentonado por las campañas de Artigas contra Buenos aires, proclamó la independencia de Córdoba.

Alvear sufrió un nuevo desengaño cuando envió contra la Banda Oriental a Ignacio Álvarez Thomas y éste se negó a obedecer y el 3 de abril de 1815 su ejército se sublevó en Fontezuelas. Alvear dimitió el 12 de abril de 1815 y huyó a Río de Janeiro.

 

El 18 de abril de 1815 hubo en Buenos Aires un Tercer Triunvirato efímero, que duró dos días, integrado por José San Martín, Manuel Sarratea y Matías Irigoyen, hasta que el 20 de abril el Cabildo nombró Director Supremo a Rondeau y, como no estaba, ni estuvo nunca presente, ejerció el Directorio Ignacio Álvarez Thomas.

 

 

 

El directorio interino de Álvarez Thomas

(teóricamente Directorio de Rondeau) 1815

 

En Buenos Aires se eligió una Junta de Observación, que ejercía como soberana y como poder legislativo. Estaba integrada por Pedro Medrano, Esteban Agustín Gascón, José Mariano Serrano, Antonio Sáenz, y Tomás Manuel de Anchorena. Esta Junta de Observación redactó el Estatuto Provisional de 5 de mayo de 1815, que era la norma a la que estaba obligado el Director Supremo y los Gobiernos provinciales, pero que fue letra muerta, papel mojado, pues los directores actuaron dictatorialmente.

La Junta y el Cabildo designaron el 20 de abril de 1815 Director Supremo al general José Rondeau y, hasta que éste pudiera llegar a Buenos Aires pues estaba en el mando del Ejército del Norte, decidieron el 21 de abril que ejercería interinamente Ignacio Álvarez Thomas.

Álvarez Thomas se reconcilió con Artigas y logró detener el avance de éste sobre Buenos Aires. Envió una delegación a Artigas (integrada por el coronel Blas José Pico y el doctor Francisco Bruno de Rivarola), para proponerle la separación de Santa Fe y de Córdoba de la Liga Federal y la libertad de Entre Ríos y Corrientes para elegir pertenecer a la Banda Oriental. La propuesta de Buenos Aires fue rechazada.

En mayo de 1815, Rondeau, jefe del Ejército del Norte y teórico Director Supremo, iniciaba una campaña sobre Alto Perú. En mayo entró en Potosí, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.

El 26 de junio de 1815, Artigas dio una organización a su nueva Provincia Oriental Autónoma: decidió que el Cabildo de Montevideo gobernara militar y políticamente la provincia; nombró como delegado suyo en Montevideo a Miguel Barreiro; propuso elecciones democráticas para el Cabildo; dividió el territorio en Departamentos; reorganizó la instrucción pública, creó escuelas y abrió una Biblioteca Nacional; renovó el Consulado de Comercio creado pro Vigodet en 1812; difundió la vacuna antivariólica. La reforma más profunda de Artigas la decidió en septiembre de 1815 en Purificación y fue llamada el “Arreglo de los Campos”, que consistía en la redistribución de la tierra, repartiendo las tierras de los ganaderos españoles emigrados en favor de los negros libres, gauchos, indios y criollos pobres, que tanto habían colaborado con Artigas en las campañas militares.

El 29 de junio de 1815 se iniciaron las sesiones de un Congreso de las provincias de la Liga de los Pueblos Libres, denominado Congreso de Oriente, o Congreso de Concepción del Uruguay, o Congreso de Arroyo de la China (tres nombres utilizados para la misma realidad), y decidieron enviar diputados a Buenos Aires. La Liga estaba representada por el doctor Cabrera por Córdoba, Pascual Andino por Santa Fe, García de Cossío por Entre Ríos, y Miguel Barreiro por la Provincia Oriental. El 14 de julio de 1815 llegaron los citados diputados a Buenos Aires y fueron mal acogidos por los centralistas porteños, fueron alojados en la fragata Neptuno y nunca fueron recibidos por Álvarez Thomas, sino por un delegado suyo llamado Antonio Sáenz, el cual les pedía indemnizaciones de guerra en vez de atender sus demandas. Sáenz les propuso como límite del territorio de la Liga el Paraná, lo que significaba que Córdoba y Santa Fe pasaban al dominio de Buenos Aires y se rompía la Liga. En pleno despropósito, Cabrera, delegado de Córdoba, aceptó la proposición de Buenos Aires, y Córdoba se separó de la Liga de Artigas y convocó su propio Congreso de Tucumán. Pero Cabrera se quedó en Buenos Aires para siempre y no volvió a Córdoba.

Ignacio Álvarez Thomas decidió convocar un Congreso paralelo, que se celebraría en Tucumán, lejos de Buenos Aires para que pudiera ser aceptado por Artigas, y lejos de la Banda Oriental para que tampoco Artigas fuera dominante. Las elecciones se celebraron a fines de 1815 y primeros días de 1816 a razón de un diputado cada 15.000 habitantes.

En septiembre de 1815, el ejército de Buenos Aires mandado por Viamonte entró en Santa Fe, destituyó a Candiotti e impuso como Gobernador a Tarragona. Santa Fe se rebeló contra Viamonte, le apresó en 31 de marzo de 1816, y firmó con Buenos Aires el Pacto de Santo Tomé de 9 de abril de 1816. A Artigas no le gustó que Santa Fe firmara un acuerdo por separado, sin contar con el resto de la Liga.

En octubre de 1815, en Alto Perú, contraatacó Joaquín de la Pezuela y derrotó al ejército de Buenos Aires, mandado por José Rondeau, en Venta y Media, para volverle a derrotar definitivamente en Sipe-Sipe el 29 de noviembre de 1815, lo que significó la pérdida definitiva de Alto Perú para Buenos Aires. José Rondeau, como soldado, demostró corto entendimiento y, nada más llegar a Alto Perú, permitió que sus tropas saquearan la zona y se emborracharan a placer. Pezuela no tuvo ningún problema para aniquilar a ese ejército en Sipe Sipe. Rondeau se retiró a Salta y llevó una guerra contra los federalistas de la ciudad, cambiando completamente de objetivo.

 

[1] Matías Zapiola, 1780-1874 era hijo de un militar español que le envió a la Escuela Naval de España en 1796, y así fue marino militar. En 1805 fue destinado a Montevideo, y en 1807 luchó contra los ingleses en Buenos Aires, por lo que conocía la zona de El Plata. En 14 de septiembre de 1811, acompañó a José San Martín y Carlos Alvear en su viaje a Londres, y regresó con ellos a Buenos Aires en 12 de enero de 1812, llegando a esta ciudad el 9 de marzo de 1812. Se convirtió en el principal colaborador de San Martín, tanto en la implantación de la logia Lautaro, como en la organización del Regimiento de Granaderos a caballo. En 1822 compró fincas, que el Estado arrendaba a muy largo plazo y muy baratas, “estancias”, y se hizo rico.

[2] José Matías Zapiola, 1780-1874, fue un militar marino español con destino en Montevideo, que se pasó a Buenos Aires con motivo de la Revolución de mayo de 1810, motivo por el que fue enviado a Cádiz. Cuando se presentó en la ciudad San Martín, se fue con él y le acompañó a Londres, y regresó con él a Buenos Aires. Inmediatamente se convirtió en secretario de la logia Lautaro y en Jefe del Primer Regimiento del Batallón de Granaderos a Caballo.

[3] Fernando Otorgués, 1774-1831, estuvo al servicio de Artigas, y en 1816 luchó contra los invasores brasileños, hasta que en 1819 fue capturado por ellos y enviado a Río de Janeiro, pero en 1821, tras ser derrotado Artigas en Tacuarembó en enero de 1820, Otorgués se pasó a la causa brasileña y fue devuelto a Montevideo para ponerse a las órdenes de Fructuoso Rivera.

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor
Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.


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