LA ZONA NORTE SUDAMERICANA EN 1814-1816.

 

Los diputados americanos en España, reaccionaron de muy diversas maneras tras el regreso de Fernando VII en 1814 al trono de España. Ejemplos:

José Domingo Caycedo, elegido diputado suplente por San Fe porque estaba en Cádiz en 1810, huyó a Estados Unidos en 1811 para llegar a Bogotá y hacerse independentista. Ya en su país, fue diputado al Congreso General de las Provincias Unidas, Jefe Civil y Militar de Gobernación de Neiva, Presidente del Senado en 1823, Jefe Provisional de la República nombrado por Bolívar, Vicepresidente del “Congreso Admirable”.

Antonio Joaquín Pérez Martínez, natural de México, fue uno de los firmantes del Manifiesto de los Persas de 12 de abril de 1814, y volvió a Puebla como Obispo y fue vocal de la Junta Interina de Gobierno y de la Regencia mexicana, y luego actuó como capellán de Iturbide.

Blas Ostolaza, sacerdote peruano, miembro de la camarilla de Fernando VII, se quedó en España, se hizo carlista, y fue fusilado en Valencia.

José Miguel Gordoa regresó a México en 1814 y fue canónigo en Guadalajara y obispo de la ciudad más tarde.

José Joaquín Olmedo, volvió a Perú y fue Presidente de la Junta de Gobierno de Guayaquil en 1820, y seguidor de Bolívar en 1823. En 1830 llegó a vicepresidente de la República de Ecuador.

 

Fernando VII interpretó mal las rebeliones americanas, pues creía que se debían al descontento por la desestabilización liberal y por la constitución, y que era una mera cuestión de orden público. En realidad, eran todo lo contrario, y pedían liberalismo y constituciones. En 1814 Fernando VII emitió un manifiesto que les decía a los americanos que la independencia era una quimera.

Siguiendo esta interpretación, Fernando VII intentó en 1814 y 1815 que las potencias de Viena resolvieran el conflicto, pues decían luchar contra los liberales y los desórdenes independentistas, pero Viena no solucionó el problema de España, y América fue declarada excepción en las conclusiones del Congreso.

Como las palabras no produjeron ningún efecto en los rebeldes americanos, y Viena no iba a resolver el conflicto de España, se envió un ejército de unos 10.000 hombres, al mando de Pablo Morillo. Estos hombres eran pocos, pero iban artillados y habían luchado al lado de Wellington, adquiriendo experiencia militar suficiente. Luego, fueron prácticamente abandonados a su suerte en América. Sólo en 1819 decidió Fernando VII enviar un nuevo ejército que es el que debía salir de Cádiz y se sublevó el 1 de enero de 1820.

 

 

1814 en Venezuela. La Segunda República.

 

Con la proclamación de Bolívar como El Libertador en Caracas, el 2 de enero de 1814, empezó la Segunda República, que duraría hasta julio de 1814.

Tras la expulsión de Monteverde de Puerto Cabello, la fase de conquista había terminado. Empezaba una fase más difícil, ordenar la administración y la economía y contentar a toda la sociedad. En esos campos, Bolívar lo hizo muy mal: Los venezolanos veían ya el triunfo venezolano y la expulsión de los españoles y empezaron a disputarse el poder. Los esclavos se sublevaban contra los españoles y contra los criollos, poniéndose de parte de quien gobernaba en cada momento para atacar y asesinar a los amos del otro bando impunemente, lo cual creían que les hacía ganar méritos. Los hacendados pedían una Guardia Nacional. La Iglesia católica protestaba porque sus bienes le eran arrebatados, aunque no le debiera sorprender sufrir lo que le estaba sucediendo a los demás propietarios. Los hacendados de Los Llanos organizaron sus propias fuerzas para perseguir a las bandas que les habían arrebatado el ganado, puesto que el Estado no era capaz de imponer la justicia. Bolívar no supo tomar las medidas oportunas y le ocurrió algo normal en estos casos, la asunción del poder en la calle por caudillos populares:

Los llaneros se organizaron en regimientos que hacían frente a las fuerzas de los hacendados, surgiendo así el ejército más temible de la zona, el ejército de José Tomás Boves. Boves era un marinero asturiano que se había dedicado al contrabando, y cuando fue pillado por la justicia, huyó a los llanos venezolanos, a Calabozo, en donde se hizo traficante de caballos. Enseguida se hizo líder de los llaneros, de los pardos, jinetes que eran mezcla de indios, negros y blancos. Boves ofrecía a los suyos matar y robar impunemente, pues el botín se repartía entre todos los hombres. Tenía mucho éxito y reclutaba más y más gente cada día.

Bobes planteó en 1814 una auténtica guerra civil a Bolívar y su Segunda República. Empezó obligando a Piar, un hombre de Bolívar, a levantar el sitio de Puerto Cabello para ir a Oriente a luchar contra los llaneros, pues Boves estaba sitiando Valencia. Boves fue vencido, pero se retiró a Los Llanos a reclutar más gente y volver. Bolívar y Mariño se entrevistaron el 5 de mayo de 1814, en La Victoria para coordinarse contra Bobes, pero no les sirvió de nada. Piar estaba atacando Isla Margarita por su cuenta, sin colaborar con Bolívar y Mariño. Éstos volvieron a Cartagena porque se sentían desprotegidos.

Boves, el 15 de junio, derrotó a Bolívar y a Mariño en La Puerta, matando a todos los enemigos que pudo. El 10 de julio entró en Valencia. El 16 de julio en Caracas. De allí marchó a Cumaná y en todas partes impuso el terror mediante numerosos crímenes.

Bolívar, vencido el 7 de julio de 1814, huyó hacia Oriente, donde nadie le ayudó. El 17 de agosto de 1814, Boves derrotó a Bolívar en Aragua de Barcelona, y Bolívar huyó a Cumaná a buscar la protección de Santiago Mariño[1]. De allí, huyó por mar hacia Nueva Granada, llegando en septiembre a Cartagena. El 7 de septiembre, Bolívar dio por finalizada su segunda aventura venezolana, fracasada como la primera. Empezó una nueva aventura luchando al servicio de los federalistas novogranadinos y acabó sitiando Cartagena. Cuando Morillo se acercó a Cartagena, en mayo de 1815, Bolívar huyó a Jamaica

 

El 5 de diciembre de 1814 murió Boves en la batalla de Urica, en la que sus tropas vencieron a las de Piar. El resumen del papel de Bobes en la historia es pobre: Su sistema no era sostenible y necesitaba la guerra para subsistir, y la crueldad para mantenerse como jefe. Había matado a todos los blancos que había podido, españoles y criollos. Ofrecía el perdón antes de entrar en cada ciudad, pero inmediatamente la entregaba a sus hombres, en cuanto entraba, y ello suponía saqueos y muertes. Prometía tierras a los agricultores y libertad a los esclavos, pero no tenía nada que darles. Boves era el caos.

La muerte de Boves no mejoró las cosas, sino que el negro Piar y el mantuano Rivas se dieron cuenta de las posibilidades del sistema de Boves y levantaron nuevas bandas de saqueadores. Su escusa era que Bolívar y Mariño les habían traicionado huyendo a Cartagena, y les acusaban de desertores. También, entre las fuerzas del difunto Boves, Morales se hizo jefe de las bandas para continuar la tragedia venezolana. Rivas sería ejecutado poco después cuando fue apresado. Pero cada vez había más jefes de bandoleros. Cuando se supo que Fernando VII había vuelto a España, fue como un rayo de esperanza, la esperanza de que volviera el orden público que se había perdido.

 

 

 

1814 en Nueva Granada.

 

En 9 de abril de 1814, Camilo Torres pidió ayuda a Gran Bretaña, cambiando así el rumbo de la lucha, pues se sometía al imperialismo económico inglés.

Con la desaparición de Nariño en mayo de 1814, se produjo un vacío de poder que fue aprovechado por Bolívar:

Simón Bolívar llegó en septiembre de 1814 a Nueva Granada, tras ser derrotado en Venezuela. Bolívar fue mal recibido en Cartagena y huyó a Tunja en noviembre de 1814, donde le recibió Camilo Torres.

El 4 de octubre de 1814 dimitió Camilo Torres como Presidente de las Provincias Unidas de Nueva Granada. Fue sustituido por un triunvirato integrado por José María del Castillo y Rada, José Fernández Madrid, y José Joaquín Camacho, que gobernó hasta enero de 1815. Los triunviros nombraron a Bolívar Capitán General de la Federación del Estado de Nueva Granada.

 

Entonces se confrontaron dos proyectos diferentes, el de Bolívar y el de los federalistas colombianos: Bolívar, que había fracasado en Venezuela, quería que Nueva Granada conquistase Venezuela y reiniciar su proyecto imperialista. A los federalistas, no les pareció mal la idea de dominar Venezuela y ser con ello más fuertes, pero primero tenían que conquistar Cundinamarca, lo que les haría dominantes en Nueva Granada y tal vez luego en Venezuela.

Como, en principio, ambos proyectos coincidían, el triunvirato concedió a Bolívar mando militar para acabar con Cundinamarca. Una vez capturado Antonio Nariño por los españoles en mayo de 1814, parecía la ocasión óptima para someter a los centralistas de Cundinamarca, y los federalistas de Tunja les declararon la guerra en 29 de noviembre de 1814. Bolívar fue sobre Santa Fe, Ocaña y Mompós del 9 al 12 de diciembre de 1814. Trataban de someter a todos a la autoridad del Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada y la pieza fundamental era Santa Fe. En Bogotá se había impuesto Manuel Bernardo Álvarez del Casal, tío de Antonio Nariño, quien le había encomendado el Gobierno interinamente en 13 de agosto de 1813. El 11 de diciembre de 1814, Bernardo Álvarez del Casal se sentía derrotado y envió delegados a pedir conversaciones de paz (Jorge Tadeo Lozano y José Ramón de Leyva). Los federalistas no aceptaron negociar. Bolívar entró en Santa Fe en 12 de diciembre de 1814 y el Congreso federalista pudo volver a su sede natural de Bogotá.

El 28 de noviembre de 1814, presidió el Triunvirato de Provincias Unidas Custodio García Rovira

El 28 de marzo de 1815 fue nombrado Presidente del Triunvirato de Provincias Unidas de Nueva Granada José Miguel Pey de Andrade[2], ya en Santa Fe.

 

Bolívar, desde Santa Fe, se dirigió al norte de Colombia, hacia las posiciones españolas de Santa Marta, población que el virrey Montalvo estaba defendiendo de los ataques de Cartagena desde 1812 y 1813.

En el ataque a Santa Marta, Cartagena salió contra Bolívar, y éste cambió el objetivo de su expedición en marzo de 1815 para ir sobre Cartagena, a la que puso sitio durante mes y medio. Cartagena no aceptaba la autoridad de Bolívar como no había aceptado la de España, ni la Cundinamarca. Cartagena quería su propio territorio, y no un “libertador” extranjero.

Y entonces saltó la contradicción entre el proyecto de Bolívar y el de los federalistas: el Congreso de Las Provincias Unidas de Nueva Granada se oponía al nuevo objetivo militar, Cartagena, pero Bolívar no les hizo caso. Bolívar tenía la idea de tener su propio imperio.

 

 

Huida de Bolívar en mayo de 1815.

 

El 22 de abril de 1815 Bolívar supo que Morillo había desembarcado en Venezuela y que se dirigía a Cartagena. En efecto, un ejército español muy bien armado había llegado el 7 de abril de 1815 al este de Venezuela, y su jefe, Pablo Morillo, había conectado con el realista Francisco Tomás Morales, constituyendo la fuerza más poderosa de América del Sur en aquel momento, unos 12.000 hombres bien armados y pertrechados. Y el 7 de abril, Pablo Morillo había ido sobre Margarita con un tercio de sus fuerzas, entre 3.000 y 5.000 hombres. El defensor de Margarita, Bermúdez, huyó a Cartagena en el mismo momento en que supo que Morillo se acercaba. El Gobernador de Margarita, Juan Bautista Arismendi, recibió a Morillo con todos los honores y le invitó a cenar, con ánimo de ganarse su confianza. Cuando Morillo se ausentó para ir a Cartagena, aprovechó para acuchillar a la guarnición española que Morillo había dejado. La vuelta de los españoles a Margarita, significó un estallido de ira y de represiones, no sólo de hombres, sino de secuestro de bienes. Los secuestros de bienes fueron organizados por unas Juntas de Secuestro que se quedaron con todos los bienes de los insurrectos y los dedicaron a financiar la guerra.

Bolívar sabía que no podía enfrentarse a un verdadero ejército bien entrenado como el español, y se apresuró a firmar la paz con Castillo Roda el 8 de mayo y huir hacia Jamaica el 9 de mayo de 1815, pues no se atrevía a luchar contra un ejército español. Abandonaba tanto el compromiso de unir Nueva Granada para Camilo Torres, como el proyecto de reconstituir su imperio del norte sudamericano. Incluso abandonó a sus hombres que estaban sitiando Cartagena. Cartagena dejó de estar sitiada por Bolívar para ser sitiada por Morillo.

 

Por su parte, entre los federalistas, el otro socio que intentaba el imperio del norte de Sudamérica, en 28 de marzo de 1815 fue designado un nuevo Triunvirato para dirigir las Provincias Unidas de Nueva Granada: Manuel Rodríguez Torices, Custodio García Rovira y José Manuel Restrepo. En ausencia de García Rovira ejerció Antonio de Villavicencio. En ausencia de Restrepo ejerció José Miguel Pey Andrade. En 28 de marzo de 1815 presidió José Miguel Pey. En 28 de julio presidió Manuel Rodríguez Torices. En 17 de agosto de 1815 presidió Antonio de Villavicencio. El 15 de noviembre de 1815, presidió Camilo Torres Tenorio.

En 1816, los colombianos estaban en un caos de Gobiernos:

José Fernández Madrid gobernaba Popayán en 14 de marzo de 1816, y fue sustituido por Liborio Mejía en 30 de junio de 1816.

Custodio García Rovira gobernaba Socorro desde 22 de junio de 1816.

Fernando Serrano Uribe gobernaba Casanare desde 16 de julio de 1816.

El 5 de julio de 1815, Pablo Morillo, llegado desde España, y que ya había estado en Venezuela anteriormente y conocía un poco la región, se presentó en Cartagena y abrió un frente de guerra españolista que, en pocos meses, le hizo señor del norte de América del Sur.

 

 

Perú en 1814.

 

1814, rebelión en Cuzco:

La Audiencia, conservadora, se enfrentó al Cabildo, liberal, y éste presionó para imponer el programa español doceañista (constitución de 1812 y reformas de las Cortes de 1810). Los Oidores de la Audiencia apresaron a los líderes criollos, éstos se fugaron el 2 de agosto de 1814 y cercaron la ciudad de Cuzco. Se entrevistaron con el cacique Mateo Pumacahua y le proclamaron Presidente de la Audiencia de Cuzco, pero cuando éste vio las posiciones criollas dimitió. Entonces los criollos pidieron hablar con Abascal, y éste se negó a recibirles. Los criollos rebeldes se dividieron en las tendencias conservadora y radical. Los conservadores se conformaban con algunas reformas, y no entendían por qué el absolutismo español las impedía. Los radicales querían el poder y la independencia. Los radicales de José Angulo se aliaron a los indios de Pumacahua y se lanzaron a una lucha abierta:

Pumacahua atacó el sur (tomó Puno y atacó La Paz), el norte (Huamanga y Huancavelica) y el sureste (Arequipa). En La Paz hizo una masacre de españoles y saqueó la ciudad hasta que el ejército español de Juan Ramírez la liberó. En Arequipa logró tomar la ciudad el 10 de noviembre de 1814 pero se retiró a la llegada de Juan Ramírez, tras haber matado a los españoles. En marzo de 1815, Pumacahua fue derrotado. Fue capturado y ejecutado en Sicuán en mayo de 1815.

La crisis de Cuzco, y otras muchas de América, se podían haber evitado quizás, si Fernando VII hubiera adoptado las reformas necesarias, la constitución prometida y algunas reformas que se venían discutiendo desde cincuenta años antes y que tanto Carlos IV como Fernando VII habían demorado.

La masacre de españoles hecha por Pumacahua llevó a la mayoría de los criollos a reafirmarse en el absolutismo, pues la cooperación con las otras razas había dado esos tristes resultados. Además, el absolutismo había sido restaurado en España en 1814 y era la ocasión de apuntarse a carro ganador.

 

 

Morillo en 1815 y 1816.

 

En mayo de 1814 volvió el absolutismo al trono de España y el planteamiento de las independencias cambió en América.  España envió a Pablo Morillo con 10.000 hombres, en 42 transportes y cinco barcos de guerra. Llevaba el nombramiento de Gobernador. Pero los soldados iban a disgusto, forzados, después de seis años de guerra en España, y no eran todo lo eficaces que hubiera sido deseable. Además, acabaron en un clima tropical que desconocían y no era el óptimo para sus acciones. En principio fueron destinados a Río de la Plata, pero a última hora se cambió este destino y salieron para Venezuela, donde había más revueltas en ese momento. La flota salió de Cádiz el 15 de febrero de 1815.

Morillo llegó al este de Venezuela el 3 de abril de 1815. Allí Francisco Tomás Morales se creía jefe español del lugar y creía que la flota se pondría a su servicio, pero Morillo se impuso y ordenó que Morales obedeciera al mariscal Cagigal, un subordinado de Morillo. De todos modos se unieron las tropas de Morales y de Morillo, alcanzando más de 12.000 hombres.

Morillo fue sobre isla Margarita, donde el refugio de los rebeldes se rindió con solo ver la flota. Perdonó a casi todos. El líder independentista de la zona, Bermúdez, huyó a Cartagena. Los mayores asesinos conocidos en el lugar, los que no habían dudado en matar a mansalva pocos días antes, en la campaña Guerra a Muerte, ahora se ponían de rodillas y besaban literalmente las botas de Morillo jurando ser de los suyos.

Morillo puso su base en Isla Margarita en abril de 1815 y desde allí atacó Caracas en mayo de 1815 y Nueva Granada a partir de julio 1815. Nueva Granada fue reconquistado en 1816.

Morillo ofreció el perdón general, pero la reconciliación era difícil porque los pardos habían asesinado a muchos blancos y los blancos a muchos pardos en 1814, los bolivarianos a muchos españoles y canarios, y los españolistas a muchos bolivarianos. Además Morillo tenía que financiar de alguna manera la guerra, pues España estaba acostumbrada a sacar dinero de América y no a invertir en ella, y tuvo que confiscar tierras de los rebeldes y ponerlas en venta, lo cual hacía más difícil la reconciliación. Unos 145 propietarios fueron expropiados y se les quitaron unas 200 haciendas que la Junta de Secuestros vendió en un millón de pesos. Los perjudicados fueron principalmente Tovar, Blanco, Toro, Machado, Palacios y, principalmente, Bolívar, al que se le expropiaron 6 fincas por un valor de 80.000 pesos. Bolívar siguió conservando más fincas, valoradas todavía en 120.000 pesos y no quedaba arruinado por la expropiación.

 

Morillo dividió sus fuerzas, de unos 12.254 hombres, en tres contingentes que se dirigieron a Venezuela (4.000 hombres capitaneados por Moxó), a Nueva Granada y Perú (capitaneadas por Morillo) y a Puerto Rico (batallón del General).

Morillo llegó a La Guaira, el puerto de Caracas, el 11 de mayo. Allí reorganizó los servicios, incorporó soldados indígenas y les instruyó militarmente, pidió fondos a los caraqueños y acuarteló sus tropas en Puerto Cabello.

El caudillo español licenció a los soldados más viejos de las guarniciones americanas, pero esto se demostró como un error, porque estos soldados se incorporaron por dinero a las partidas guerrilleras de los independentistas.

El 1 de junio de 1815, Morillo salió de Caracas, dejando a Salvador Moxó al mando de una guarnición y encargado de hacer las reformas oportunas: suspendió la Audiencia y creó un Consejo de Guerra Permanente (para imponer disciplina en el ejército y hacer depuraciones de malas prácticas anteriores), un Juzgado de Policía (para cuidar el orden público, pasaportes, confiscaciones de armas, trabajo, enseñanza…) y una Junta de Secuestros y Destierros (para organizar confiscaciones de bienes con los que pagar la guerra, confiscaciones con las que muchas veces se castigaba más a los antiguos colaboradores del enemigo, pero de todas formas, menos arbitraria de la que habían puesto los independentistas).

Morillo fue a Puerto Cabello (Oeste de Caracas), embarcando a 8.000 hombres, pues había sumado los 3.000 hombres de Morales. Hizo un plan de ataque sobre Cartagena, el puerto cercano a Panamá más importante del sur del Caribe:

Sebastián de la Calzada bajaría al sur hacia San José de Cúcuta (1.000 km. a vuelo de pájaro), pasaría la cordillera y se dirigiría a Cartagena bajando el Magdalena (otros 1.000 km. a vuelo de pájaro). Como era de esperar, Calzada no llegó a Cartagena a tiempo. Los cálculos de distancias y caminos en ese clima no eran el fuerte de los españoles.

Morillo iría sobre Santa Marta (150 km. al este de Cartagena) por mar, aprovechando que esa ciudad siempre había sido realista.

Ruiz de Porras subiría desde Santa Marta por el Magdalena para cercar así Cartagena. Llevaba 1.000 hombres y debía acopiar víveres y caballos para la empresa de tomar Cartagena.

 

En julio de 1815, Morillo, el general español, desembarcó en Santa Marta, ciudad aliada. Allí fue recibido por el general Francisco Montalvo, que le abasteció de provisiones. Organizó el sitio de Cartagena, en 19 de agosto de 1815 (la ciudad resistiría hasta diciembre), dejó en esa operación al general Montalvo, y penetró por el valle del Cauca y del Magdalena, mientras Juan Sámano avanzaba desde el sur (Perú) para cerrar el paso a Quito.

Cartagena pidió ayuda a Santa Fe de Bogotá (en el alto Magdalena), pero la Confederación de Bogotá era un organismo inoperante. Cartagena fue sitiada y el hambre acabó con ella. La táctica sorprendente de Morillo fue dejar escapar de Cartagena a todos los que lo intentaban. Los cartageneros ricos contrataban pasajes en barcos de corsarios para que los llevaran a Ahití. El resto de la población no obtuvo clemencia. Cartagena cayó en manos españolas en 6 de diciembre de 1815, dejándola arrasada. Francisco Montalvo y Miguel de la Torre Pando organizaron una represión sistemática. Con ello, Morillo dominaba la llamada Tierra Firme, la única zona continental a la que había llegado Colón en uno de sus viajes, la zona entre Caracas y Cartagena.

Desde Cartagena, Morillo atacó Antioquia, Ocaña, Socorro (en el Magdalena medio) y Popayán (alto Magdalena) en marzo de 1816, y Bogotá en mayo, quedando todo el territorio sometido a España. Derrotó a las Provincias Unidas el 22 de febrero de 1816, se venció a las Provincias Unidas de Bogotá, y su presidente, Camilo Torres, dimitió el 14 de marzo, sucediéndole José Fernández La Madrid, quien se retiró a Popayán (500 km. más al sur). Camilo Torres fue Presidente de Provincias Unidas de Nueva Granada desde 15 de noviembre de 1815 a 22 de junio de 1816, y ya lo había sido en 1812-1814). Intentaron mantener la Confederación de las Provincias Unidas sucesivamente José Fernández Madrid, Custodio García Rovira y Liborio Mejía, pero todo fue inútil y la Confederación desapareció en junio de 1816. Sámano pasó a ser el gobernante de Nueva Granada gobernando desde Santa Fe.

Una de las víctimas de Morillo fue Antonio Baraya, capturado en 1815 y fusilado en Santa Fe en 20 de junio de 1816.

Pero las dificultades eran muchas. Eran rebeldes: Rafael Urdaneta en el oeste; Jesús Barreto y Andrés Rojas en Maturín; José Tadeo Monagos y José Vicente Parjo en Barcelona; Pedro Zaraza en la región interior de Caracas; Manuel Cedeño en el Orinoco; y Páez en Casanave. Estas guerrillas se alimentaban de esclavos que huían de sus haciendas para cobrar dinero luchando, y la agricultura y ganadería estaban en decadencia, sin mano de obra.

 

 

Bolívar en Jamaica.

 

El 9 de mayo de 1815, Bolívar se trasladó a Jamaica. No fue recibido como él esperaba y no obtuvo las ayudas que deseaba. Incluso recelaban de él.

El 16 de julio de 1815 supo Bolívar que Brión había llegado a Ahití con fusiles y decidió que debía hacerse con ellos, pero tardaría unos meses en tener la ocasión de hacerlo.

El 6 de septiembre de 1815, Bolívar publicó lo que se conocería más tarde como Carta de Jamaica, escrito en el que analizaba lo sucedido hasta entonces y concluía que el sistema federal era una equivocación pues destruía los países y entorpecía los proyectos. Quería un Estado unitario, una confederación americana que se llamaría Colombia y que debía ser gobernada unitariamente y organizada de forma centralista. Con ello, se daba cuenta de los errores cometidos al luchar hasta entonces al servicio de los federalistas.

Bolívar, en la Carta de Jamaica, hacía campañas de prensa acusando a los españoles de haber militarizado a los esclavos negros y pidiendo la unión de todos los americanos en una causa común, sin distinciones raciales. Era propaganda para ser consumida en Londres.

Bolívar era un mantuano[3]. Se había hecho caudillo popular prometiendo la liberación de los esclavos, y reducción de los impuestos españoles, lo cual le servía para atraer a su ejército a negros y castas. Su éxito inicial se basó en la diversificación de frentes, coordinando acciones en diversas zonas de Venezuela, de modo que era imposible atender a todas en un territorio tan amplio. Nunca le importó la ruina en que dejaba a los territorios que “liberaba” ni la enorme deuda que contraían los Estados por donde pasaba. Su única idea era liberar América de españoles. América entera en principio. Más tarde, concibió partir el territorio con Buenos Aires, a la que cedía todo el sur.

El 19 de diciembre de 1815, Bolívar, ante la posibilidad de ser asesinado, huyó de Jamaica a Ahití. Desembarcó en los Cayos de Ahití el 24 de diciembre de 1815. En Ahití le recibió Alexandre Petion.

 

 

 

Agotamiento de Morillo en 1816.

 

El 27 de abril de 1816, Morillo estaba en Bogotá, en la sierra del alto Magdalena. Los independentistas huyeron: Serviez y Santander se pasaron a los Llanos de Casanare (al este de la cordillera oriental o de Bogotá), a donde fueron perseguidos por el general La Torre, y Páez se mantuvo más al este, en los llanos de Apure. En abril de 1816, Morillo restableció el Virreinato de Nueva Granada disolviendo el Congreso. Cartagena de Indias, en Nueva Granada, era el puerto principal de la zona, por lo que Morillo ganó el título de conde de Cartagena. Desde allí se fue a territorios interiores de Colombia, donde impuso Tribunales de Guerra para asuntos de sangre y Tribunales de Purificación, para asuntos políticos, y se incautó de los bienes de los rebeldes ricos para así pagar la guerra.

El 6 de mayo de 1816, La Torre y Calzada entraron en Santa Fe de Bogotá. Allí supo Morillo que los de Ahití preparaban un desembarco en Santa Marta. La única resistencia posible para los venezolanos independentistas eran las guerrillas, pues Morillo era muy superior a ellos en cuanto a ejército convencional. Popayán también cayó el 1 de julio. Morillo podía considerar dominada Nueva Granada.

El 31 de agosto de 1816, Morillo se lamentaba a España de la inmensidad del territorio a dominar, pues para llegar a Santa Fe de Bogotá desde la costa de Santa Marta, remontando el Magdalena, el ejército necesitaría varias semanas, porque tenía que transportar víveres y agua (no solía ser potable el agua corriente) y soportar lluvias tropicales, torrentes, escarpes tremendos. Y Santa Marta estaba a más de mil kilómetros al oeste de la base de Isla Margarita. Para dominar el Magdalena, envió una columna sobre Medellín, en la cordillera del oeste del Magdalena, otra sobre Ocaña, en el paso de Cúcuta por la cordillera del este hacia los llanos venezolanos, y una tercera a Bogotá, en la cordillera sobre el alto Magdalena. Cada columna quedaba a 500 kilómetros de la más cercana. Complementariamente, Sámano atacaría desde Pasto (tierra cercana a Ecuador, 400 kilómetros al sur de Bogotá), y Calzada aseguraría la operación contra los ataques desde Venezuela.

 

Era la hora de volver sobre Venezuela, donde el hombre de confianza de Morillo era Tomás Morales. Morales había estado en la guerra de España, pero conocía Venezuela, la forma de reclutar gente y conseguir caballos. Morales era un absolutista cerrado, muy en contra de los afrancesados y rebeldes americanos, lo que perjudicaba un poco a Morillo. Morales no estaba de acuerdo con la actitud conciliadora que, a veces, mostraba Morillo, y más bien estaba en la línea de los Consejos de Guerra, Juntas de Secuestros, Juzgados de Policía y Tribunal de Apelación (que sustituía a la Audiencia), que se había dejado en Caracas en junio de 1815. Estos organismos no eran tan extraordinarios en su tiempo, pues existían en España, excepto el Tribunal de Apelaciones. Pero con el Tribunal de Apelaciones se pretendía evitar la intervención de los Oidores, jueces que solían oponerse a casi todas las decisiones políticas y solían dilatarlas en el tiempo. No era pues un organismo represivo, sino de contención de los jueces.

Además, se puso un empréstito forzoso de 84.000 pesos a Cartagena como castigo por haberse sublevado, además de la obligación de sostener a su costa la guarnición que allí se dejaba. Se ejecutó a los jefes militares que habían sublevado Cartagena contra los españoles.

Las medidas de Morales pusieron en contra de España a los venezolanos y colombianos. Una partida de venezolanos asaltó Margarita y degolló a toda la guarnición que había dejado Morillo allí. En adelante, la guerra sería muy dura, pues ambos bandos ejecutarían a sus prisioneros sistemáticamente.

En 1816, Morillo comenzó a debilitarse ante las reacciones rebeldes y ante las enfermedades tropicales que afectaban masivamente a los soldados. Hasta Río de la Plata atacó en 1816 el Perú en una expedición, mandada por el comodoro Brown, con una flotilla que salió de Buenos Aires, pasó por Chile, donde incorporó un barco y unos voluntarios chilenos, y atacó las Islas Juan Fernández y a algunos barcos peruanos, que incorporaron a su flota. Decían que su objetivo era coronar al Inca como Soberano de las Provincias Unidas de Sudamérica, aliarse con los indios de Perú, e iniciar la gran sublevación contra los españoles. Brown atacó Callao incendiando algunas de las naves capturadas y lanzándolas contra las allí ancladas, y tuvo la suerte de capturar una fragata española, pero el Inca murió en el combate. Brown fue sobre Guayaquil (Ecuador) y la ciudad se defendió, cosa que le contrarió mucho, y continuó hacia el norte para atacar Buenaventura (en mitad de Colombia, cerca de Cali), que fue el final de la aventura de Brown, retirándose después a Galápagos antes de regresar a Buenos Aires. El proyecto de sublevación general de América del Sur había fracasado.

 

 

Bolívar en Ahití en 1816.

 

El 6 de enero de 1816, llegaron a los Cayos cuatro naves de fugitivos de Cartagena y de gente que antes había huido a todas las Antillas, entre ellos Piar, el líder militar de Oriente de Venezuela, y Montilla.

El 23 de marzo de 1816, Bolívar se hizo cargo de este millar de hombres y marchó a Isla Margarita a empezar otra vez su rebelión venezolana. Su objetivo era la derrota total de los españoles, previo a cualquier otro proyecto político. El 16 de julio desembarcó en Ocumare. En el enfrentamiento con los españoles, huyó, y Nariño y Piar dejaron de confiar en él para siempre.

 

 

 

 

 

[1] Santiago Mariño Fitzgerald, 1788-1854, estaba en Trinidad en enero de 1813 y concibió la idea de liberar Venezuela, por lo que se reunió con Francisco Azcúe, José Francisco Bermúdez, Manuel Piar y Manuel Valdés, y fueron sobre Barcelona y Cumaná. El 5 de abril de 1815 se entrevistó con Bolívar y ambos trataron de coordinarse, pero fueron derrotados. Huyeron a Cartagena, Jamaica y Ahití. En mayo de 1821 era Jefe de Estado Mayor y el 24 de junio triunfó contra los españoles en Carabobo.

[2] José Miguel Pey de Andrade, 1763-1838, era abogado bogotano y había servido al virrey Antonio Amar como alcalde de Santa Fe en 1810. Tras los sucesos de julio de 1810, detuvo al virrey, pero tuvo buen cuidado de conducirle a Cartagena y La Habana, salvándole de la violencia de las masas. Luego se sumó a la declaración de independencia de Cundinamarca de agosto de 1813. En diciembre de 1814 fue Gobernador de Cundinamarca, ahora para los federalistas. En marzo de 1815 llegó a la culminación de su carrera política con motivo de la presidencia de las Provincias Unidas de Nueva Granada, para la que fue nombrado un triunvirato integrado por Manuel Rodríguez Torices, Custodio García Rovira y José Manuel Restrepo. García Rovira estaba ausente y hacía sus veces interinamente Antonio de Villavicencio. También estaba ausente José Manuel Restrepo e hizo sus veces José Miguel Pey, que presidió el triunvirato en turno rotatorio y llegó así a la cumbre del poder colombiano.

[3] Mantuano era el aristócrata de raza blanca que se decía descendiente de los conquistadores españoles y eran llamados así desde el siglo XVII porque sus mujeres usaban mantilla para ir a misa y ellos usaban capa española cuando vestían de gala.

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.

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