LA ZONA NORTE SUDAMERICANA EN 1810-1811.

(Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela)

 

Las insurrecciones se iniciaron en Caracas en 8 de abril de 1810 y fue seguida de Bogotá el 20 de julio de 1810. En 1811 se sublevó Quito. Estallaron cuando Cádiz las consideró iguales en derechos y las llamaba a nombrar diputados a Cortes que debían acudir a España.

 

 

Descontento en 1810 en Santa Fe (Nueva Granada).

 

En enero de 1810, Santa Fe (de Bogotá) debía renovar el Cabildo como cada primero de enero, y el virrey Amar de Borbón quiso, en previsión de disturbios, que esta vez fueran elegidos españoles. Eso mismo provocó a los criollos, que consideraban que el Cabildo era su institución, frente a la Audiencia y el Virrey, que eran españoles. Hubo campaña de pasquines contra el Gobierno.

Los ánimos estaban calentados desde hacía tiempo, y sobre todo desde el año anterior, 1809, cuando Camilo Torres publicó un Memorial de Agravios (anónimo, pero unas cartas privadas de este personaje dicen lo mismo y nos sugieren que el Memorial fue de Camilo Torres). También en 1809 el canónigo Rosillo estaba amenazando a los bogotanos con una invasión napoleónica, “por culpa de los españoles”, y concretamente de Godoy. Su sobrino, José María Rosillo, junto a Carlos Salgar y un grupo de jóvenes bogotanos había atacado en los llanos de Casanare a unos soldados del marqués de San Jorge, que iban a Quito, para quitarles las armas. Los jóvenes fueron vencidos en 15 de enero y ejecutados el 22 de abril de 1810.

El 14 de febrero de 1810, la Regencia de España promulgó una “proclama a los americanos españoles” diciendo que eran hombres libres, liberados del yugo del despotismo, que podían elegir un diputado y, con ello, decidir sobre su propio destino. Este mensaje era equívoco y los americanos entendieron que eran libres para desobedecer a los virreyes. A Santa Fe llegó Antonio de Villavicencio y Berástegui, pidiendo la formación de Juntas en América, semejantes a las Juntas Provinciales españolas. Por cierto, Villavicencio informó a España de que la administración en América era mala, ineficaz, y de que había personas en América suficientemente preparadas para hacerse cargo del Gobierno de América.

 

 

Sucesos de abril de 1810 en Caracas.

 

En Venezuela, Miranda había preparado una logia masónica con sedes en Londres, París, Madrid y Cádiz, a la que acudirían Simón Bolívar y Pedro San Martín. Miranda llegó a Caracas en 10 de diciembre de 1810, e intentó hacerse con el Gobierno de la ciudad desde el puesto de Gran Maestre de la Sociedad Patriótica. Pero antes de que esto fuera posible, ya habían sucedido los hechos de abril de 1810. Lo importante que queremos resaltar es la existencia de esta logia a principios de 1810.

La ocasión de rebelión se produjo cuando, la Junta Suprema Central española sustituyó al capitán general de Venezuela, Juan de Las Casas Barrera, en 19 de mayo de 1809 y designó jefe militar al brigadier Vicente Emparan Orbe. Juan de Las Casas, Comandante del Batallón de Veteranos de Caracas, había asumido la Capitanía General en 6 de octubre de 1806, a la muerte de Manuel de Guevara Vasconcelos, y se había opuesto a los mantuanos en su deseo de hacer Junta como las españolas, lo que intentaron dos veces en 1809, una vez conocidas las noticias de España de que eso estaba sucediendo en la península. El intento más serio de formar Junta tuvo lugar en 14 de diciembre de 1809. La acción no puede ser calificada todavía de independentista, pues España estaba haciendo lo mismo en cada una de sus regiones y pedía a los americanos que hicieran lo mismo para defenderse de las ambiciones francesas y británicas.

El 19 de marzo de 1810 llegó Emparan, nuevo Capitán General de Caracas enviado por la Junta Suprema Central de Cádiz. Cuando entró en Caracas el mariscal Vicente Emparan Orbe, los caraqueños creían que era un afrancesado. No era cierto. Emparan se había puesto al servicio de la Junta de Sevilla primero, y más tarde al de la Junta Suprema Central, que era quien le había nombrado para sustituir al capitán general Las Casas. Saavedra, hombre importante en la Junta Suprema Central, le había recomendado para ese puesto. Emparan era marino, experto en física y botánica, y librecambista. Un tío suyo, obispo de Barcelona, había sido del Consejo de Castilla. No había duda de su fidelidad a Fernando VII.

En el mismo barco que Emparan, la persona que debía defender la sumisión a España, en marzo de 1810 llegaron a Caracas el coronel Fernando Rodríguez de Toro, su sobrino Simón Bolívar y el canónigo Cortés Madariaga. Éstos últimos se afiliaron al partido criollo autonomista e iban a ser sus enemigos. Las Casas continuaba como Comandante del Batallón de Veteranos de Caracas, y era el bastión de apoyo de Emparan.

En 2 de abril de 1810, apenas había llegado Emparan, hubo otro motín contra él.

El 17 de abril de 1810, Emparan estaba pidiendo calma a la población, pero algunos jóvenes independentistas se reunieron en casa de Manuel Díaz Casado para hablar de política, al tiempo que en el Ayuntamiento se instaba a los alcaldes José de Llamozas e Isidoro Quintero a convocar cabildo para el día siguiente, 18 de abril. Los independentistas de más edad se reunieron en casa del doctor José Ángel del Álamo liderados por los Montilla y los Ribas, y acordaron deponer al Capitán General y crear una Junta de Gobierno.

Emparan sabía de ambas reuniones, la de jóvenes y la de seniors, pero no quiso proceder contra ellos. De momento, prefería la cautela y las buenas formas. El Capitán General Vicente Emparan cedió ante los conspiradores, toda vez que las provincias venezolanas apoyaban a esos hombres. Nuevos rumores sobre Emparan decían que preparaba la llegada a Caracas de la familia real española, o tal vez la de la Junta Suprema Central, que emigrarían a América.

El 19 de abril de 1810, a las 8 horas, hubo Cabildo en Caracas, estando presentes los regidores Valentín Rivas y Rafael González y el Capitán General Emparan. El alcalde Llamozas justificó la reunión en la urgencia de las noticias recibidas de España y pidió Junta de Gobierno reconociendo a Fernando VII. Martín Tovar dijo que ya había una Regencia en Cádiz y que no debían acatarla, pues era del todo ilegal, al no haber sido nombrada por el Rey. Emparan dijo que la Regencia de Cádiz demostraba la voluntad de los españoles de resistir, y representaba la única legitimidad frente a Napoleón (de otro modo, había que aceptar las capitulaciones de Bayona y a José I).

En esos días estaban en Caracas tres hombres enviados por la Regencia de Cádiz, el capitán de fragata Antonio de Villavicencio conde del Real Agrado, el coronel Carlos Montúfar hijo del marqués de Selva Alegre, y el oficial de la Real Hacienda José Cos. Informaron el 19 de abril en el Cabildo de Caracas que, en España, sólo Cádiz resistía a los franceses y, por tanto, que España estaba a punto de caer en manos de Napoleón. Emparan protestó frente a estas informaciones alegando que había ejércitos en Galicia, Asturias, Extremadura, Valencia y Murcia, que resistían también. Pero los asistentes al Cabildo entendieron que Emparan les engañaba, que seguía dando noticias optimistas pero falsas, como había hecho otras veces.

Los dirigentes del Cabildo decidieron ir a los Oficios celebrados en la catedral, pues era Semana Santa, con lo que los moderadores de la reunión intentaban cortar una situación muy tensa, pero alguien agarró a Emparan por el brazo y le exigió volver al cabildo hasta terminar las cuestiones por las que se había reunido Cabildo. La multitud reunida en la Plaza Mayor impuso su voluntad. José Félix Sosa y Juan Germán Roscío pidieron de nuevo Junta de Gobierno y que la presidiese Emparan. Entró en el Cabildo el canónigo José Cortés Madariaga y dijo que Emparan había engañado a todos, y lo normal era consultar al pueblo. Emparan aceptó. Salieron al balcón y las gentes decidieron a voces, aceptándose que ganaba Madariaga porque gritaban más fuerte los suyos, aunque nadie podía oír lo que se decía, ni las gentes a los del balcón, ni viceversa. Emparan, el intendente Basadre y otras autoridades afines al capitán general fueron embarcados y expulsados del país. Y los rebeldes escribieron en el acta de la reunión que Emparan había dimitido.

El 20 de abril constituyeron una “Suprema Junta Gubernativa de esta Capital”, que el 24 de abril se llamó “Suprema Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII” y esta Junta depuso a todas las autoridades españolas. La Junta de Regencia de 24 de abril constaba de 23 vocales entre los que estaban el coronel Fernando Rodríguez del Toro[1], Simón Bolívar[2] (militar formado en España), y el canónigo José Cortés Madariaga[3]. Enviaron emisarios a Curaçao, Jamaica, Coro (José Antonio Anzola, que fue detenido nada más llegar), a Barinas (marqués de Mijares), a Cumaná (José Antonio Illas Ferrer, y Francisco Moreno), a Barcelona (Francisco Policarpo Ortiz y Pedro Hernández Garitiza), a Londres (Simón Bolívar, Luis López Méndez y Andrés Bello), y a Estados Unidos (un hermano de Simón Bolívar). Decretaron sueldo doble a los militares que se sumaran a su causa.

Los comisionados para Londres llegaron a esa ciudad el 24 de junio. Fueron recibidos el 19 de julio. Allí entró en contacto con esos delegados el general Francisco de Miranda, quien ya estaba difundiendo escritos sobre la emancipación de América como South American Emancipation, que era un proyecto de ley de prensa y un proyecto de abolición de la esclavitud.

El 27 de abril la Junta de Caracas hizo un manifiesto, y lo publicó en la Gazeta de Caracas, dirigiéndose a todos los cabildos de las ciudades de América. Hubo distinta receptividad: Valencia y Cumaná se resistían a aceptar a Caracas; Barcelona hizo una Junta independiente; Coro y Maracaibo no hicieron caso; Guayana decidió reconocer a la Regencia de Cádiz; y Barcelona, Cumaná y Margarita enviaron representantes a la Junta de Caracas. La mayor oposición se producía en Coro, la antigua capital de la región antes de arrebatarle ese privilegio Caracas, que detuvo a los comisionados y les envió presos a Maracaibo, al tiempo que declaraba ilegal la Junta de Caracas. Maracaibo envió los presos a Puerto Rico. La postura de Coro fue respaldada por el obispo de Mérida, Hernández Milanés, pero el enviado de Caracas, Luis María Rivas Dávila, fue capaz de levantar la gente de Mérida contra el obispo. Trujillo hizo Junta. Barcelona hizo Junta y reconoció a la Regencia de Cádiz, pero el 12 de octubre cambió de parecer y reconoció a la Junta de Caracas. Empezada la llamada “Patria Boba”.

Había un movimiento de resistencia a la Junta: los hermanos Linares trataron de derribarla, pero fracasaron. La Junta de Caracas acusó al alcalde Llamozas de infidente.

 

 

La primavera de 1810 en Colombia.

 

Los errores españoles contribuyeron mucho a la extensión de los levantamientos americanos:

El 26 de abril, el alférez real del virrey, exigió en el Cabildo conocer las instrucciones del diputado elegido para ir a España, y llegó a perder las formas atacando a puñetazos a sus oponentes criollos. En ese momento llegaron las noticias de las ejecuciones de unos jóvenes, hijos de la gente influyente con la que estaba disputando el alférez. El ambiente era de tensión total.

Pocos días después, el virrey Amar supo que la Junta Suprema Central de España ya no existía y que había sido sustituida por un Consejo de Regencia, y no se atrevió a comunicarlo por miedo a que estallasen tumultos. Interpretaba que la caída de la Junta Suprema Central era el paso previo a la derrota definitiva de los patriotas españoles.

En efecto, el Consejo de Regencia se había instituido en España en enero de 1810, y enseguida había enviado delegados a comunicarlo: Carlos Montúfar, hijo del marqués de Selva Alegre, a Quito; el capitán de fragata quiteño Antonio de Villavicencio, a Santa Fe (Colombia); José Cos Iribarri, a Perú, pero no llegó porque murió en Panamá. Estos hombres estaban el 19 de abril de 1810 en Caracas y habían participado en los sucesos de ese día. Llegaron a Cartagena el 8 de mayo de 1810.

Pero los americanos no llegaban a comprender cómo la soberanía pasaba del Rey a la Junta Suprema Central, y de ésta a la Regencia, sin participación del Rey y sin revertir primero en el pueblo y convocarse Cortes que lo decidieran. Todavía era menos comprensible que subsistieran las Juntas Provinciales españolas como Supremas.

Los delegados de España arribaron a Cartagena el 8 de mayo de 1810 y llevaron la noticia de que se recomendaba promover Juntas que resistieran por su cuenta a los posibles invasores de América. Cartagena propuso Junta provincial el 12 de mayo, pero fracasó el intento.

Amar recriminó a los delegados españoles el no haber ido lo primero a Santa Fe a presentar sus mensajes al virrey, pues ya habían estado en Caracas y Cartagena pidiendo Juntas. Pero se encontró con la sorpresa de que Villavicencio traía la orden de destituirle y sustituirle por el general Francisco Xavier Venegas.

El 22 de mayo se reunió el Cabildo de Cartagena y decidió reconocer al Consejo de Regencia de España, así como constituir una “Junta de Vigilancia, Observación y Defensa”. Era presidente de la misma el Gobernador Montes, y vocales el mariscal Antonio Narváez por los criollos y el comerciante Tomás Andrés Torres por los españoles. Días más tarde, el 14 de junio, el Cabildo destituiría a Montes y le enviaría a La Habana, sustituyéndole por Blas de Soria.

El 28 de mayo, el síndico Ignacio de Herrera solicitó cabildo extraordinario para tratar de establecer una Junta de Gobierno en Bogotá, alegando que así lo pedía la Regencia de España.

En julio de 1810, Cali se declaró independiente de España. Pamplona, Socorro y Santa Fe se plantearon hacer lo mismo.

El 18 de julio de 1810, el Cabildo de Santa Fe solicitó al virrey Cabildo Abierto para hablar del Gobierno de Bogotá. El 20 de julio, los criollos invitaron a un banquete al español José González Llorente, conocido camorrista anticriollo, junto a Antonio Morales, independentista radical criollo, y lograron su objetivo de iniciar una reyerta, que se trasladó a la calle, como tenían preparado, y se levantó un tumulto “popular” contra los “chapetones” (denominación de los españoles en esa zona). Gritaban pidiendo Cabildo Abierto. El virrey se negó, como ellos esperaban, y el Cabildo ordinario se reunió a las 18 horas en sesión extraordinaria. El virrey se negó a presidirlo y delegó la presidencia en el Oidor Juan Jurado. El Cabildo fue tumultuario, con la multitud presionando fuertemente. El ejército se dividió, pues José María Moledo y Antonio Baraya eran partidarios del Cabildo popular que estaba teniendo lugar, y Juan de Sámano era fiel al virrey. Sámano propuso utilizar la fuerza, pero Amar se negó a una medida drástica y, no sólo eso, sino que, como signo de conciliación, entregó la artillería al Cabildo popular. A las 24 horas del día 20 de julio el Cabildo se puso a elegir Junta, y la reunión acabó a las 3,30 del día siguiente.

La Junta de Bogotá de 20 julio de 1810, nombró presidente al virrey Amar, y Jefe de la Junta a José Miguel Pey Andrade, declarándose en principio obediente a la Junta de Cádiz, pero se declaró independiente a partir de 29 de julio, a los nueve días de fundada. Decía entonces que gobernaba en nombre del rey cautivo. El ejército español desertó y se pasó a las filas de los rebeldes. La Junta se declaró soberana hasta que Fernando VII fuera repuesto en el trono.

Una cosa importante sucedida en este tiempo en Santa Fe, fue que en julio de 1811 decidió crear un batallón de Voluntarios de la Guardia Nacional, poniendo al frente del mismo, con el grado de coronel a Antonio Baraya, cuerpo militar que tendría un protagonismo importante en los siguientes cinco años.

En todo momento se citaba lo que estaba sucediendo como una “revolución”. Se reconoció a las demás Juntas de otras provincias y se auguraba un Congreso de Juntas para que cada una de ellas mantuviera su independencia dentro de la colaboración, es decir, un sistema federal. La petición de que las demás enviaran delegados al Congreso Federal tuvo lugar el 29 de julio. Se pedía la convivencia entre españoles y criollos. Villavicencio se puso del lado de los independentistas criollos.

Santa Fe acusaba a España de no contar con los americanos en las Cortes de 1810, pues un vocal por cada reino les parecía desigual e injusto. El problema se originaba en que España no reconocía como ciudadanos más que a los blancos, españoles y criollos, y los americanos reclamaban el cómputo de la totalidad de la población, en cuyo caso les correspondían más diputados.

El 25 de julio hubo un rumor en la calle sobre que Amat preparaba un golpe contra la Junta y se decidió encarcelar al virrey. El 26, fue liberado por la Junta. El populismo había estallado en la calle, y era la calle la que dictaba las medidas de gobierno.

Bogotá eligió diputados para las Cortes de Cádiz: Nueva Granada tuvo derecho a tres diputados y se fijaron las elecciones para el 19 de septiembre. Las Cortes españolas se abrieron el 24 de septiembre y estos diputados no podían llegar al inicio de las mismas. Mientras tanto, en España fueron elegidos diputados suplentes, lo que también les pareció un menosprecio a los americanos. Los diputados de Nueva Granada fueron:

José Caicedo, que abandonó las Cortes en 1811 y volvió a Nueva Granada.

Juan José Mateu y Arias Dávila, Marqués de Puñonrostro, que dimitió posteriormente.

José Mejía Lequerica, que defendió los derechos de las castas en las Cortes de Cádiz.

Una vez destituidos los españoles, y formada Junta de Gobierno, ya no hubo consenso entre los criollos, sino desavenencias. En el Congreso de diciembre de 1810:

Cundinamarca defendió el centralismo y se constituyó en república con Jorge Tadeo Lozano como presidente. Hizo su propia constitución con libertad de industria y comercio, derecho de propiedad y supresión de algunos impuestos españoles impopulares, lo que llevó al Estado al déficit y ruina.

Los federalistas crearon las Provincias Unidas de la Confederación de Nueva Granada y se instalaron en Tunja.

La guerra estalló entre la República de Cundinamarca y las Provincias Unidas de Tunja. Triunfó la dispersión:

En mayo de 1810 se había sublevado Casamare.

El 3 de julio de 1810 se sublevó el cabildo de Cali contra el corregidor.

El 4 de julio de 1810 se sublevó Pamplona.

El 9 de julio se sublevó Socorro.

Popayán, Pasto y Santa Marta se declararon realistas españolistas.

Cartagena se declaró independiente.

 

 

Primavera de 1810 en Caracas.

 

La Junta de Caracas surgida en abril estaba gastando el dinero que encontró en caja, y con él pagaba armas y delegaciones, lo cual le permitía vivir momentáneamente una fantasía. Al decretar la libertad de comercio de algunas importaciones se puso a bien con muchos criollos, pero estaba haciendo disminuir los ingresos del Estado. Los británicos se vieron favorecidos y los estadounidenses, que no gozaban de todas las exenciones británicas, perjudicados. También abolieron derechos de exportación y se fijaron los precios de exportación a gusto de los criollos, pero eran irreales y no fueron aceptados por el mercado. Igualmente se redujeron impuestos a la población venezolana en general. Para ganarse a los mantuanos, o aristocracia caraqueña, la Junta decretó una nueva alcabala, permitió la trata de esclavos, declaró la libertad de comercio y convocó elecciones por sistema censitario. Las Ordenanzas de los Llanos entregaron la justicia en las haciendas a los hacendados, de modo que éstos podían ajusticiar a rebeldes y ladrones de ganado.

Todo ello era un absurdo administrativo, un populismo a favor de los mantuanos[4] insostenible. Populismo de clases altas, pero irracionalidad al fin y al cabo.

No obstante estas medidas para agradar a todos, y más bien como consecuencia lógica a la irracionalidad, una vez iniciado el camino independentista, no hubo unanimidad, ni social ni territorial. Era lo mismo que sucedía en Colombia:

En lo social, los conservadores venezolanos eran autonomistas, pero querían continuar bajo la corona española. Los radicales eran independentistas. Triunfaban los conservadores, y Francisco de Miranda fue declarado persona non grata por revolucionario, traidor, deísta y anticlerical.

En lo territorial, se pusieron de lado de la Junta de Caracas los diversos territorios venezolanos excepto Coro, Maracaibo y Guayana, que se declararon españolistas. El primer trabajo de la Junta fue conseguir armas para someter a los disconformes, y para ello se enviaron legaciones a Estados Unidos, Jamaica e Inglaterra.

 

 

Agosto de 1810 en Quito.

 

El 2 de agosto de 1810, la Junta de Bogotá envió un escrito al Cabildo de Quito para comunicarle la destitución del virrey Amar y la constitución de Junta en Bogotá, a la que Quito debía acatar como ente político superior. El escrito llegó a Quito en 21 de agosto. Quito aspiraba a ser independiente de Santa Fe, y ya lo había mostrado en 1809 diciendo que aspiraba a ser virreinato propio en el momento en que volviera Fernando VII. Entonces, en 1809, fueron sometidos por Abascal y pasaron a depender de Lima. Ahora, en 1810, Bogotá trataba de recuperar esos territorios quiteños.

Pero ese mismo 2 de agosto, habían sucedido cosas graves en Quito: gente de Quito había asaltado el cuartel del “Auxiliar de Lima” o “Real de Lima” y había liberado a los presos en una acción en la que hubo tiros, murieron algunos de los detenidos, y otros fueron asesinados en las celdas para que no escapasen (murieron algunos presos de la primera planta, y ninguno en los sótanos). También varios de los asaltantes fueron muertos en la calle en medio del tumulto. El total de víctimas rondaba los 300 muertos. Las víctimas eran quiteñas, tanto de familias conocidas[5] como de clases populares. Las tropas que comandaba Manuel Arredondo ese 2 de agosto fueron acusadas de crueldad.

El 3 de agosto se había convocado Junta a la que asistieron el ayuntamiento, el obispo, los prelados religiosos de la zona, y otras personalidades. Presidía esa Junta Ruiz de Castilla. La Junta acordó cortar de raíz el movimiento del 2 de agosto, que volvieran a la ciudad los encausados, que las tropas peruanas salieran de Quito y la guarnición del Auxiliar de Lima fuera gestionada por un batallón de peruanos, y que se recibiera con decoro a Carlos Montúfar (hijo del independentista Juan Pío Montúfar sublevado en agosto de 1809), comisionado regio que, procedente de España, había anunciado su próxima visita a la ciudad. Y las tropas forasteras fueron expulsadas de Quito.

Cuando el 21 de agosto se conoció el escrito de la Junta de Bogotá pidiendo acatamiento de la autoridad de Bogotá sobre Quito, los quiteños decidieron esperar al criterio de Montúfar. De momento, no prestaron acatamiento. Montúfar llegó el 9 de septiembre y defendió que ya no existía la autoridad que había nombrado y sostenía al virrey, por lo que Quito era libre para aceptar a Santa Fe o declararse independiente. Con este dictamen, los quiteños decidieron hacer una Junta de Quito que fuera “suprema”, es decir, soberana. Y el 20 de septiembre reunieron Cabildo Abierto para instaurar esa Junta. La dirigía un triunvirato compuesto por Ruiz de Castilla, el obispo Cuero y Caicedo, y Carlos Montúfar. Decidieron que la Junta de Quito tendría jurisdicción sobre Popayán, territorio que también reivindicaba Santa Fe, y Guayaquil, territorio que reivindicaba Lima, además de sobre Cuenca. Amnistiaron a los implicados en los sucesos de 1809.

El error de que Santa Fe permitiera Junta en Quito provocó en Bogotá indignación y también pidieron Junta en Bogotá y decidieron no intervenir contra Quito. Amar envió tropas a Quito por su cuenta. Se debe advertir que Santa Fe era la ciudad y Bogotá la región del entorno de Santa Fe.

Abascal, virrey de Perú residente en Lima, derrotó a la Junta de Quito en 22 de septiembre de 1810 encontrando algún apoyo popular contra la Junta. Tras esto, las tropas realistas se retiraron, se decretó un perdón general a los rebeldes y se puso como nuevo Gobernador de Quito a Molina. El comportamiento del pueblo, colaborador realista, no fue el mismo que el que mostraba Abascal, sino que asesinó a algunas autoridades españolas rebeldes.

El virrey de Perú, Abascal, y el virrey de Nueva Granada, Antonio Amar de Borbón, residente en Panamá, decidieron no abandonar el territorio de Quito: Abascal ordenó que el Real de Lima, que se retiraba de Quito en noviembre, no se embarcara de regreso a Lima, sino que permaneciera en Guayaquil observando los sucesos de Quito. Las fuerzas de Panamá, a las que se había ordenado retirada, también recibieron orden de Amar de detenerse en Huaranda y esperar acontecimientos. La solución iba a ser militar.

El 9 de septiembre de 1810 llegó Carlos Montúfar a Quito, procedente de España, diciéndose “comisionado regio” español. Era hijo de Juan Pío Montúfar II marqués de Selva Alegre, uno de los hacendados más ricos de la zona, y líder de los independentistas quiteños. La situación se prestaba a confusión, pues el padre era independentista y el hijo venía a restablecer el orden como enviado de España.

Carlos Montúfar traía instrucciones para que los americanos formasen Juntas y se autodefendieran de los franceses, e incluso de los ingleses. Convocó Junta de Gobierno presidida por un Triunvirato integrado por Ruiz de Castilla, el obispo de Quito Cuero y Caicedo y el propio Carlos Montúfar. Entre el 22 y el 25 de septiembre de 1810 hizo que se eligieran los miembros de la Junta: un diputado por cada Cabildo de las ciudades de la Audiencia de Quito, dos diputados por el clero, dos diputados por la nobleza y un diputado por cada barrio de Quito. Con toda esa gente, estableció unos poderes colegiados con cinco personas en el Ejecutivo (una de las cuales era su padre), seis en el Legislativo y tres en el Judicial.

Carlos Montúfar amnistió a los encausados por delitos de revueltas de 1809, y creó un ejército quiteño.

El virrey Abascal no estuvo de acuerdo con estas decisiones de Carlos Montúfar, y ordenó a sus soldados, que estaban en Guayaquil regresando a Lima, que esperaran en esa ciudad. Los soldados del virrey Amar también se detuvieron en Guaranda esperando acontecimientos, pues no estaban dispuestos a que Quito pasase a depender de Lima.

Carlos Montúfar intentó entrar en Guayaquil alegando que era “delegado regio” de la Regencia de España, pero Guayaquil no quiso recibirle. Cuenca imitó la actitud de Guayaquil. Todos sabían que Carlos Montúfar quería su sumisión a la Junta de Quito, y se negaban a tomar postura. Abascal le comunicó a Montúfar que no había recibido ninguna comunicación de que existiese ningún “delegado regio”. Montúfar pidió a Guayaquil que enviara delegados a la Junta de Gobierno de Quito, y Guayaquil se declaró obediente al virrey Abascal, y no a la Junta de Quito. Cuenca imitó de nuevo a Guayaquil. El Gobierno de Quito de Carlos Montúfar sólo fue aceptado por Quito, Ibarra, Esmeraldas, Riobamba, Lacatunga, Otavalo, Ambato y Guaranda.

 

 

Agosto de 1810 en Santa Fe, de Bogotá.

 

El 14 de agosto de 1810, se organizó la Junta Suprema de Gobierno de Santa Fe, integrada por los miembros del Cabildo, seis diputados y delegados de los pueblos sufragáneos de la ciudad. La Junta contaba con seis secciones de Gobierno que eran Asuntos Diplomáticos Interiores y Exteriores; Gracia y Justicia; Negocios Eclesiásticos; Gobierno y Policía; Hacienda y Comercio; Guerra.

El 15 de agosto, el virrey Amar fue enviado a Cartagena, a donde llegó el 1 de septiembre, y en donde se embarcó para España el 12 de octubre.

En 19 de septiembre, la convocatoria de Santa Fe a un Congreso Federal, fue rechazada por Cartagena con un manifiesto en el que pedía una reunión en Medellín, una ciudad neutral que evitara el centralismo de Santa Fe.

El resto del año 1810 fue de inseguridad: el Gobernador de Popayán, Miguel Tacón, atacó el valle de Cauca, Cali se sublevó contra Popayán, y ésta pidió ayuda a Santa Fe, cuyos soldados llegaron a Cali el 26 de diciembre. Entonces Tacón se declaró fiel a España, y liberó a los esclavos que se enrolaran en el ejército para así tener fuerzas copiosas, pero eso puso a los hacendados en su contra.

El 22 de diciembre de 1810 se celebró el Primer Congreso de Santa Fe con el fin de instituir una Junta Suprema para toda Nueva Granada, pero sólo asistieron 6 provincias de las 15 posibles. Permanecían fieles a Santa Fe: Santa Marta, Veraguas, Panamá, Popayán y Pasto. No aceptaban a Santa Fe: Antioquia, Chocó, Casamare y Tunja. Pamplona, Cali y Socorro decidieron hacer sus propias Juntas.

La situación de la Junta de Santa Fe en la propia ciudad de Santa Fe no era nada agradable, pues tenía que enfrentarse a los piquetes populares que dominaban las calles, aunque decían apoyar a la Junta. Así que decidió crear su propia fuerza militar. Designó para ello al coronel Antonio Baraya. Este hombre creó un batallón de Voluntarios de la Guardia Nacional de infantería, apoyado por cuatro escuadrones de caballería y dos compañías de artillería.

La situación económica era muy crítica, pues hacía tres años que no se exportaba quina, cacao y algodón, porque los barcos que salían eran apresados casi siempre por los británicos. Que cada ciudad actuase por su cuenta, no era lo más práctico en esos momentos.

 

 

 

Noviembre de 1810 en Cartagena.

 

En noviembre, llegaba a Cartagena el brigadier Dávila, nuevo gobernador nombrado por la Regencia de España. La Junta se negó a recibirle, le encarceló en Bocachica y le envió a Cuba, junto a Soria. La ruptura con España estaba al descubierto.

Por tanto, para fines de 1810, debemos considerar al menos cinco focos de independencia importantes a nuestro juicio: Caracas, Santa Fe, Tunja, Quito y Cartagena. Las otras ciudades independentistas, al no tener pretensiones extraterritoriales, no las consideramos tan relevantes.

 

 

Fines de 1810 en Venezuela.

 

Francisco José Rodríguez del Toro, marqués Del Toro, al frente de los independentistas caraqueños, atacó Coro el 28 de noviembre pero fracasó, iniciándose una guerra civil entre Coro y Caracas.

El 5 de diciembre 1810, Bolívar estaba de regreso de Londres y desembarcó en La Guaira. Se hizo cargo de la fuerza militar, desplazando al marqués Del Toro. A las pocas semanas se haría cargo de la jefatura militar Miranda.

En diciembre de 1810, a iniciativa de Simón Bolívar, se dio permiso a Miranda para volver a Venezuela. Lo hizo en 10 de diciembre. Bolívar ganaba así a un líder independentista radical, miembro y jefe de la Sociedad Patriótica que ambos habían fundado en agosto de 1810 y que Fernando Rodríguez del Toro, hermano del marqués, dirigía en Caracas. La Sociedad Patriótica era, en teoría, para el desarrollo de la agricultura y la ganadería, pero en la práctica era una sociedad masónica para tratar temas de independencia de Venezuela. Casi todos los miembros de la Sociedad eran criollos ricos, miembros del Congreso, pero también había algunos pardos independentistas. Bolívar defendía que la Sociedad Patriótica representaba al pueblo venezolano y tenía más autoridad que el Congreso.

Llegados de Londres, Bolívar primero y Miranda poco después, convocaron elecciones para un Congreso. La presencia de Miranda provocó la aparición de una fuerza en el grupo independentista que poco antes ni se sospechaba que pudiera producirse. Miranda, Gran Maestre de la Logia Americana, cambiaría a fines de año la orientación de la Junta, y la hizo republicana.

Antonio de Cortabarría, delegado de la Regencia española en el Caribe, intentó dialogar con Caracas, sin resultado positivo para España, y acabó calificando los hechos venezolanos como traición a España. El 21 de enero de 1811 pasó a las medidas represivas, bloqueando los puertos que eran dominados por la Junta de Caracas. España utilizaba como bases Puerto Rico, Coro y Maracaibo. Intentó conversaciones a través de distintos intermediarios, pero ya no hubo quien quisiera dialogar en la otra parte. El bloqueo de España era más bien simbólico pues utilizaba 5 barcos para toda la costa venezolana. Fue un momento de buen negocio para corsarios que se dedicaban al contrabando.

 

 

Perú en 1810.

 

Perú fue el centro fuerte pro españolista desde las rebeliones de 1810 hasta la época de las independencias en los años veinte.

Los blancos vivían de la exportación de oro y plata, pues la agricultura era atrasada y la artesanía de mala calidad. Su pensamiento político se resume en las instrucciones de 1810 a su diputado en Cádiz: En 1810, los cabildos de El Perú, escogieron a José Silva Olave, rector de la universidad de San Marcos, para diputado en España. Le dieron por instrucciones que debía protestar por los abusos de los intendentes, por la presión que a veces ejercían los cabildos, y debía pedir la restauración de los corregidores y de los repartimientos para poder obligar a trabajar a los indios. También debía pedir la abolición de los monopolios y la subida del precio de exportación del mercurio y del tabaco. Debía pedir bajada de la alcabala, libertad de comercio y cargos de gobierno americano para los criollos.

Los peruanos blancos estaban disgustados porque en 1776, con la creación del virreinato de La Plata, habían perdido el Alto Perú y con ello algunas minas de plata que garantizaban ingresos importantes para sus cabildos. En 1778 habían perdido el monopolio comercial sobre estos artículos. Pero la producción de plata creció durante todo el XVIII.

En 1810, los Cabildos podían elegir diputados para las Cortes españolas y se les dijo que el pueblo era soberano. Se les asignaron 7 diputados, pues se consideraba que sólo podían tener representación los blancos.

En mayo de 1810, Buenos Aires envió un ejército sobre Charcas (Alto Perú), y Abascal salió contra ellos y les derrotó en Huaqui, expulsándoles de territorio peruano y sumando Charcas al dominio de Lima.

En el Alto Perú en 1810, la sublevación contra España la capitaneó Pedro Domingo Murillo que fue fusilado en 1810.

 

 

1810 en Chile.

 

En septiembre de 1810 se instauró una Junta en Chile, que era hostil al virrey Abascal de Perú. En 18 de septiembre de 1810 constituyó la Patria Vieja como movimiento autonomista, pero Abascal envió contra ellos a Mariano Osorio y les combatió hasta acabar con los movimientos independentistas en octubre de 1814. Los independentistas huyeron a Argentina, entre ellos O`Higgins, o fueron confinados en las Islas de Juan Fernández. Ya tocaremos este tema más adelante.

 

 

Venezuela en 1811.

 

Un Congreso General se reunió en Caracas el 2 de marzo de 1811 y declararon la independencia de las Provincias Unidas de Venezuela el 5 de julio de 1811. En el Congreso había 44 escaños de diputados. El 2 de marzo había presentes 31 diputados que representaban a 7 provincias (la Historia General dice que había 42 diputados). Todos los diputados eran terratenientes conservadores. Se reunieron en principio en una casa particular, la del conde de San Javier, hasta que encontraron acomodo en el Convento de San Francisco. Establecieron un Ejecutivo de tres miembros rotatorios, un Consejo consultivo y un Tribunal Supremo.

El Congreso General disolvió a la Junta de Caracas y, en 28 de marzo, designó un mando ejecutivo colegiado[6], un triunvirato con presidencia semanal rotatoria de José Cristóbal de Mendoza, Juan Escalona y Baltasar Padrón y también designó un Gobierno con Secretarios de Estado, que eran Miguel José de Sanz para Estado, Guerra y Marina (más tarde sustituido por Negrete); José Domingo Duarte para Gracia y Justicia y Hacienda (más tarde sustituido por Juan Germán Roscio); Carlos Machado para la Cancillería (Asuntos Exteriores); y José Tomás Santana para Decretos. También organizó una Alta Corte de Justicia, y una Junta de Arbitrios que tenía la misión de estudiar las posibles recaudaciones para Hacienda. A estas instituciones añadió, en 13 de abril un Tribunal de Municipalidades, elegido por los representantes de las parroquias, que tenía funciones de policía.

Una vez instalado el Congreso y un Gobierno, empezaron las dificultades: una de ellas, no pequeña, fue la Gazeta de Caracas, publicada por el irlandés William Burke, persona que defendía la libertad de cultos y el rechazo a Fernando VII, y que incomodó mucho al clero y a los creyentes; otra dificultad era la ascendencia de la “Sociedad Patriótica”, grupo masónico creado en 1810, que imponía su opinión a todas las instituciones.

En abril de 1811, se supo que España no se rendía a Napoleón, lo que cambiaba los planteamientos americanos, pero los sucesos caraqueños ya no tenían vuelta atrás y el Congreso trataba de imponerse por la fuerza a los que se resistían a acatarle. Por otro lado, los que acataban al Congreso lo hacían testimonialmente, pues luego hacían lo que les venía en gana, convirtiendo Venezuela en un caos.

Eran independentistas: Caracas, Barinas, Cumaná, Barcelona, Mérida, Trujillo e Isla Margarita.

Eran realistas: Coro, Maracaibo y Guayana.

El 25 de abril de 1811 declararon dictador Plenipotenciario a Francisco Miranda. Estaría en esa función hasta 26 de junio de 1812.

El 22 de junio de 1811 crearon un Tribunal de Seguridad Pública, presidido por Isidoro López Méndez, que era un tribunal político para poner orden y someter a los oponentes. Hubo rebeliones, como las de Moncloa, Negrete y González Linares, pero fracasaron, y los rebeldes eran encarcelados o desterrados. Se rebelaron contra el Congreso los españolistas caraqueños y fueron fusilados sin piedad hasta 16 jefes. Uno de los puntos más duros de la represión contra los no nacionalistas se produjo en 21 y 22 de octubre de 1811, cuando José Félix Ribas decidió expulsar de Caracas a todos los españoles, desterrándoles a Curaçao, y ello a pesar de que muchos españoles eran de las mismas ideas de la Junta, pero así eliminaban una fuente de violencia, la de la gente que atacaba a los españoles porque sí.

El 1 de julio de 1811, el Congreso decretó la soberanía del pueblo, la libertad como derecho, el derecho a la propiedad, la igualdad ante la ley, la religión católica como única oficial, el voto restringido de los propietarios…

En 4 de julio, Miguel Peña propuso declarar la independencia. El 5 de julio de 1811 proclaman su independencia.

A partir de julio, los descontentos iban a más: las provincias protestaban porque el Congreso solamente tenía en cuenta las opiniones de los ciudadanos caraqueños, y propusieron que se reuniera en otra ciudad distinta a Caracas. Corría el rumor de que una flotilla realista con 1.000 soldados, mandados por Fernández de Hoz, estaba cerca de Caracas.

En julio 1811, el pueblo venezolano ya no estaba tan de acuerdo con la independencia: Coro, Angostura y Maracaibo se declaraban fieles a España y se planteaba una guerra civil en la que Miranda dirigía los ejércitos de la Junta de Caracas y el ejército español defendía a los campesinos. La sublevación de Valencia de 11 de julio mostró algo inesperado para los neovenezolanos: los españoles de esa ciudad defendía la independencia y los venezolanos eran realistas fieles a España. Se envió contra ellos al marqués de Toro, que fracasó, y a Miranda, que inició una guerra más dura y cruel. Defendían la posición de España los pardos[7], y Valencia resistió a Miranda hasta el 12 de agosto, causándole cientos de bajas. Lo esencial del descontento de los pardos y castas era que tenían menos derechos que los españoles y debían probar limpieza de sangre para salir de su discriminación, cosa que se podía comprar. Miranda tomó Valencia en 13 de agosto de 1811. A continuación, sometió a Caracas. Utilizó medidas represivas sanguinarias y fue criticado, pero los historiadores nacionalistas posteriores le absolverán de ello. Barcelona y Mérida eran lugares de concentración de esclavos y éstos amenazaban con la rebelión. Coro y Guayana hicieron una ofensiva el 5 de septiembre de 1811 y vencieron en Cumaná.

En agosto de 1811, Bolívar hizo su primera intervención militar en acción de guerra, cuando Miranda le nombró teniente coronel y le envió a Puerto Cabello. La acción de Bolívar fue un desastre, pues unos 40 prisioneros se le sublevaron, tomaron el Castillo de San Felipe y desde allí bombardearon Puerto Cabello. Además, se supo que se acercaba el español Monteverde, y Bolívar abandonó la plaza.

En diciembre de 1811 llegó Miranda a Caracas en un barco inglés. La Junta de Caracas trató de impedir la entrada de Miranda, encargándole una misión lejos de Venezuela, pero Miranda no aceptó y desembarcó. Los venezolanos de más edad le temían, pues conocían sus acciones pasadas, pero los jóvenes le tomaron como líder puesto que Bolívar le había recomendado. La Junta cedió, y le nombró Teniente General, es decir, le confirió el mando del ejército venezolano.

Ante la violencia y los modos de Miranda, la mayoría de los españoles que se habían mostrado independentistas hasta 1811, cambiaron de opinión y se hicieron “fidelistas” (fieles a España). Otra causa que se unía al temor a Miranda era que los esclavos se estaban levantando, y si la libertad significaba liberación de los esclavos, los hacendados se quedaban sin mano de obra.

Otro foco de apoyo a los españoles, el más importante, fueron los llaneros. Los independentistas de 1811 hicieron una “Ordenanza de los Llanos” protegiendo la propiedad privada e impidiendo el paso libre por ella a los ganaderos. Los llaneros se enfadaron mucho. Además los llaneros fueron obligados a registrarse, a llevar tarjeta de identidad, a estar trabajando en un rancho concreto, lo cual les convertía en peones y pedían su independencia personal y su modo de vida libre criando ganado. A los cuatreros se les condenaba a muerte, y ello era muy grave porque era una actividad frecuente entre los llaneros el robar ganado. Allí se empezó a formar un movimiento de resistencia a los independentistas venezolanos y de apoyo a los españoles, enemigos de los independentistas. Boves casi siempre respetó la propiedad de los realistas y asaltaba la de los separatistas, hasta su muerte en diciembre de 1814.

El Congreso de Caracas publicó en 21 de diciembre de 1811 una Constitución Federal que era copia de la de Estados Unidos y con la que no estaban de acuerdo ni Bolívar ni Miranda que lideraban un partido unitario o centralista. Era obra de Cristóbal Mendoza y Juan Germán Roscio. La aceptaron Margarita, Mérida, Cumaná, Barinas, Barcelona, Trujillo y Caracas.

Declaraba la independencia de España y la constitución de una República Federal. Se declaraba a Venezuela como Estado confesional católico. El poder ejecutivo era muy débil, la sociedad se jerarquizaba en ciudadanos con derecho a sufragio, ciudadanos sin derecho a sufragio, transeúntes y no propietarios, y esclavos. Se establecía la igualdad, pero se entendía que la igualdad eran unas pocas cosas concretas: la abolición de los fueros, de las expresiones raciales (que consideraban malsonantes) y de la trata de esclavos. El federalismo consistía en que cada región tenía capacidad para administrarse y regirse de forma autónoma, siempre que no contradijese los principios generales de la constitución común, e incluso podía tener cada región su propia constitución.

Era una constitución para los criollos, pero no para los negros ni para los pardos. Sólo podían votar los propietarios, a razón de un representante cada 20.000 electores, y más tarde se reunían los electores para designar diputados y senadores, y también al triunvirato ejecutivo. Miranda había impedido copiar la constitución de Cádiz y se encontraba con cosas que no le satisfacían en la de Estados Unidos, que estaban adoptando y adaptando.

 

 

1811 en Cundinamarca y en Tunja.

 

En marzo de 1811 la Junta de José Miguel Pey Andrade de 20 de julio de 1810, hizo asamblea constituyente o “Colegio Electoral Constituyente del Estado de Cundinamarca”, o Congreso de Santa Fe, y allí se volvieron a reproducir las muchas discusiones entre centralistas y federalistas propias de la “Patria Boba”. Los principales modelos independentistas fueron los de Santa Fe, Cartagena, Tunja, Antioquia, Mariquita y Neiva.

El 1 de abril de 1811 cesó José Miguel Pey Andrade, presidente de la Junta Suprema de Santa Fe, y dio paso a Jorge Tadeo Lozano, Presidente de Cundinamarca.

Y el 4 de abril de 1811 se aprobó la Constitución del Estado de Cundinamarca, que es la constitución de los criollos bogotanos. Esta constitución:

Declaró a Cundinamarca (nombre de la meseta bogotana) república centralista, con el nombre de Junta Provincial de Cundinamarca, acabó con la Junta de Gobierno anterior y con el Congreso, y exigió la obediencia de todas las ciudades de Nueva Granada.

Nombró presidente en marzo de 1811 a Jorge Tadeo Lozano por tres años (en 19 de septiembre de 1811, Tadeo Lozano fue sustituido por Antonio Nariño).

Reconoció la soberanía de Fernando VII, como una monarquía constitucional “por voluntad del pueblo”, moderada por una “Representación Nacional Permanente” (que era un Congreso de Diputados, o Cámara de Representantes, en lenguaje más corriente), libre y legítimamente constituida.

El legislativo lo ejercían 19 miembros renovables por mitades cada año.

El Ejecutivo le correspondía al Rey y, en su ausencia, al Presidente de la Representación Nacional Permanente.

Habría Tribunales Superiores en cada provincia, y jueces de primera instancia en cada municipio.

Los poderes eran independientes.

La religión era católica, apostólica y romana sin permitir ninguna otra.

Las elecciones serían por método indirecto, presidiéndolas cada 3 de noviembre el alcalde de cada parroquia a fin de elegir electores por la parroquia.

El servicio militar era obligatorio durante toda la vida en las ocasiones en que se necesitase al ciudadano.

Habría escuelas de primeras letras con separación de sexos, abiertas por cualquier ciudadano e inspeccionadas por el Estado.

Las Provincias Unidas de Nueva Granada desconocerían a la Regencia de España.

El Congreso de la Unión estaría integrado por uno o dos miembros de cada provincia.

Los indígenas tendrían derecho de propiedad.

 

España defendió el territorio colombiano:

El Gobernador español de Popayán, Miguel Tacón Rosique[8], evacuó la ciudad de Popayán (en la región de Cauca), cuando fue atacado por los juntistas de Cauca, y se dirigió a Pasto. Antonio Baraya venció a Miguel Tacón en 28 de marzo de 1811 y entró en Santa Fe, salvando el proyecto político independentista.

El 11 de abril de 1811 la Regencia de España depuso al virrey Antonio Amar de Borbón y nombró a Benito Pérez. Éste venía de La Habana y, en aquellas circunstancias, no quería ir a Santa Fe. Se quedó en Panamá. El virrey permanecería en Panamá hasta 1813. El virrey se llevó consigo a Panamá a la Real Audiencia.

Quito preguntó al comandante de Bogotá en Cauca (la región de la ciudad de Popayán), Antonio Baraya, qué pretendía hacer en una situación tan confusa. Era el 20 de abril de 1811. Quito envió a Pedro Montúfar a Tulcán, a ocupar Pasto y, si podía, también Barbacoas, es decir todo el sur de la Colombia actual, un poco más al sur que Nariño, región en donde están las ciudades de Pasto y Barbacoas. Ocuparían Pasto el 22 de septiembre de 1811.

El 19 de septiembre de 1811, Antonio Nariño[9] fue designado presidente de Cundinamarca, en sustitución de Jorge Tadeo Lozano.

El 22 de septiembre de 1811, los quiteños entraron en Pasto y el comandante realista Tacón se retiró a Barbacoas, pero allí fue atacado desde el norte por Santa Fe, y desde el sur por Quito.

El 11 de octubre de 1811, Ruiz Castilla renunció, y el cabildo de Quito designó presidente de la Audiencia al obispo Cuero y Caycedo. Se convocó Congreso para enero de 1812 y se declaró que sería constituyente. Se hicieron las elecciones. Salió mayoría de Carlos Montúfar, el hijo del marqués de Selva Alegre. Entonces se declararon independientes de la Regencia y de las Cortes de España y propusieron una Confederación de Provincias en las que todos tuvieran los mismos derechos, reconociendo como autoridad a Fernando VII. Con esta decisión, pretendían una alianza con Nueva Granada.

Carlos Montúfar, de Quito, sostenía tres frentes de guerra, el del norte en Popayán (provincia de Cauca), y en Pasto (provincia de Nariño) con Nueva Granada; el del sur en Cuenca (región al sur de Guayaquil) que no aceptaba la supremacía de Quito y se apoyaba en Lima; el del mar, pues Abascal virrey del Perú, la potencia del sur, atacaba con su flota Guayaquil. Quito acabó por entrar en crisis, pues no podía hacer frente a tantos conflictos simultáneamente, ni quería someterse a Santa Fe ni a Lima.

 

El resto de las provincias de Nueva Granada (Antioquia, Cartagena, Neiva, Pamplona y Tunja) se negó a obedecer a Cundinamarca y en 27 de noviembre de 1811 organizaron la Federación de Provincias Unidas de Nueva Granada, con capital en Tunja. El segundo domingo de octubre de 1811 se celebraron elecciones en Tunja con un representante de cada municipio y uno más por cada 2.000 habitantes. Votaban los mayores de 15 años con un oficio y los mayores de 20 años. Se trataba de organizar un Estado confederal. La Federación se constituyó uniéndose Tunja, Pamplona, Antioquia, Cartagena, y Neiva.

Cartagena se declaró independiente de ambos Gobiernos, el de Cundinamarca y el de la Federación de Tunja.

En 10 de diciembre de 1811, las Provincias Unidas de Nueva Granada se dieron a sí mismas la Constitución de Tunja, cuyo nombre oficial era “Acta de la Federación de las Provincias Unidas de Nueva Granada. Se cree que los autores de la misma fueron Camilo Torres Tenorio y Miguel de Pombo[10]:

Un modelo federal absoluto o asociación de Estados conservando cada uno su absoluta soberanía. Todos eran iguales y todos independientes, es decir, autónomos en administración y Hacienda general.

Los estados federados tenían en común el ejército y las relaciones internacionales, lo cual implicaba también algunos impuestos para sostener esos gastos, es decir, que algo de Hacienda era también común.

Independencia de España.

Soberanía popular en cada una de las provincias federadas.

Gobierno representativo.

Derechos y deberes de los ciudadanos.

Un Presidente-Gobernador como jefe del Estado.

Senado, Cámara de Representantes, Tribunal de Apelación y tribunal de jurado.

El 23 de diciembre nombraron Presidente-Gobernador a Pedro Groot, pero el 24 de diciembre decidieron elegir a Antonio Nariño, que era presidente de Cundinamarca desde 19 de septiembre pasado. El intento de unión no fructificaría, y se rompió definitivamente en 4 de octubre de 1812. Antonio Nariño se declaró centralista y le siguieron Bogotá y chocó, regiones que crearon la república de Cundinamarca. Panamá y Veraguas decidieron quedarse en el bando españolista.

Las indecisiones fueron otra de las características de la “Patria Boba”. Se inició un enfrentamiento entre Santa Fe y Tunja, que acabó en guerra civil en 1812, y se desgastaron ambos poderes.

Nariño encomendó el sometimiento de los federalistas de Tunja a Antonio Baraya, pero llegado éste a Tunja cambió de bando y se sumó a las ideas de Francisco de Paula Santander y Camilo Torres Tenorio más tarde, el federalismo. En el año 1812 hubo una posibilidad de acuerdo entre unitarios de Santa Fe y federalistas de Tunja, pero se frustró a fines de verano, y Camilo Torres tomó el liderazgo de los federalistas, utilizando a Baraya como su hombre de confianza.

 

 

Quito en 1811.

 

El 9 de octubre de 1811, Carlos Montúfar, que se había asentado en Quito en septiembre de 1810 y constituido en Junta de Gobierno, declaró que no obedecía al virrey de Nueva Granada. El 11 de diciembre, declaró que no obedecía a España. Con ello, el autoproclamado en 1810 “Delegado Regio de la Regencia de España”, aparecía como independentista y se rompía la aparente contradicción de que Carlos Montúfar hubiera llegado para someter a su padre, Juan Pío de Montúfar II marqués de Selva Alegre. Carlos Montúfar se declaraba independiente, y estaba en el bando de su padre.

Consecuentemente, Carlos Montúfar destituyó al Presidente de la Audiencia de Quito, Ruiz de Castilla, y nombró en su lugar al obispo Cuero y Caicedo.

Inmediatamente, el virrey de Perú, Abascal, envió a Toribio Montes contra los Montúfar, padre e hijo.

El 11 de diciembre de 1811 se reunió Congreso Constituyente en Quito en el edificio del Palacio Real. Los diputados constituyentes eran:

Por el Ejecutivo: el obispo José Cuero y Caicedo, presidente del Ejecutivo; Juan Pío Montúfar, II marqués de Selva Alegre, vicepresidente del Ejecutivo; Luis Quijano, secretario de Estado de Guerra; Salvador Murgüeito, secretario de Gracia y Justicia y de Hacienda.

Por el clero: Francisco Rodríguez Soto por el Cabildo de la catedral; fray Álvaro Guerrero por el clero regular; Pudencio Váscones por el clero secular.

Por la nobleza: Jacinto Sánchez de Orellana II marqués de Villa Orellana por la alta nobleza; Manuel Larrea marqués de San José por la baja nobleza.

Por los ciudadanos: un representante del Ayuntamiento, uno por cada parroquia de Quito, y uno por cada ciudad: Ibarra, Otavalo, Riobamba, Latacunga, Ambato, Alausí y Guaranda.

 

 

 

Perú en 1811.

 

En 1811 Pumacahua, cacique de Chincheros, fue llamado por Abascal para saquear La Paz en el Alto Perú, debido a que esta ciudad se había sublevado. Pumacahua saqueó los pueblos indios de Sicasica, Cochabamba y Oruro, y fue nombrado brigadier del ejército español y presidente de la Audiencia.

En España, las Cortes de 1811 suprimieron la mita y el servicio personal de los indios, así como los tributos indios, lo cual pareció mal en Perú. Los españoles, incluidos los obispos, no aceptaron estas medidas legales y continuaron utilizando el trabajo indio para sus explotaciones.

El 20 de junio de 1811, la Junta de Buenos Aires, que había decidido tomar el Alto Perú, fue vencida en Desaguadero[11]. Los argentinos Juan José Castelli y Antonio González Balcarce, fueron vencidos por el español José Manuel Goyeneche sin apenas bajas para los españoles y sí muchos caídos argentinos.

 

 

[1] Fernando era hermano del marqués del Toro y ambos eran muy conocidos en Caracas. Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, IV marqués del Toro, había heredado el título de su prima María Teresa Rodríguez del Toro, esposa de Simón Bolívar muerta en 1803, quien lo había heredado de su tío en España. Simón Bolívar era pues persona cercana al marqués del Toro. El marqués tuvo poca intervención en la rebelión de 1810, salvo por que fue nombrado jefe del Ejército de Occidente y tuvo la misión de atacar Coro. En 1812 huyó a Trinidad y no regresó a Venezuela hasta 1821.

[2] Bolívar era una persona culta, militar y conocedor de la realidad americana. Era un criollo de muy buena posición social en una Caracas que tenía unos 40.000 habitantes y una Universidad que le permitía leer a Voltaire y Rousseau. Estudió la carrera militar en España, en las academias militares. En 1811 tuvo un cargo inferior al de Miranda, pero se unió a él para tomar el Gobierno de Caracas y hacer una Constitución basada en la de Estados Unidos de 1788. En 1812, Caracas sufrirá un terremoto y el desorden será aprovechado por los contrarios a Miranda-Bolívar para sublevarse, y en el conflicto, Miranda fue encarcelado por Bolívar y murió allí. Cuando Bolívar se entrevistó con Sanmartín para dividirse las áreas de influencia en la emancipación americana, sus ideas chocaron. Sanmartín era monárquico, partidario de un rey americano, de toda Sudamérica. Bolívar pensaba en una Confederación Americana desde Canadá hasta la Patagonia e incluso acudió a una asamblea que se celebró en Canadá con ese fin y en la que no se llegó a ningún acuerdo. Más adelante, Bolívar fue cortando aspiraciones: desistió de su idea de invadir Cuba y Puerto Rico, las únicas tierras que les quedaban a los españoles.

[3] José Cortés Madariaga, 1766-1826, era un chileno que llegó, por casualidad, a Caracas en 1802, tras un viaje desde España a Chile que acabó en La Guaira por culpa de malos vientos. De allí pasó a Caracas, donde en 1803 fue canónigo de la catedral. En abril de 1810 se declaró a sí mismo representante del clero ante Emparan. En 1811 fue a Bogotá a extender la revolución y recoger dinero para Caracas. En Septiembre de 1812 fue preso y enviado a España. Huyó a Gibraltar en 1814, pero los ingleses le devolvieron a España y a su prisión de Ceuta. Liberado en 1815, fue a Jamaica, y en 1817 estaba en Margarita. En 1818 concibió la idea de unir el norte de Sudamérica con Buenos Aires y Chile.

[4] Los mantuanos eran la aristocracia caraqueña. Hay diversos tipos de populismo, o formas de hacerse simpático a la población para ganar apoyo político, a costa de la racionalidad económica, social y moral: se puede apoyar a las clases altas, a las clases medias o a las clases bajas, lo que más rentabilidad en votos, o en apoyo violento, proporcione al político de turno.

[5] El término “de familia conocida” significa en el español de aquellos siglos, persona con título de nobleza o con fortuna conocida de todos.

[6] Caracciolo Parra-Pérez. Historia de la Primera República de Venezuela. Biblioteca Ayacucho, 1992.

[7] Pardos en Venezuela viene a significar lo mismo que castas en México, y comprende a diversos individuos fruto de combinaciones y cruces étnicos muy diversos, aunque los pardos descienden más bien de los negros, pasando por mulatos, tercerones, cuarterones, quinterones… con mezclas nuevas de blancos o de negros, de forma que es imposible clasificarlos como se hacía en el siglo XVI.

[8] Miguel Tacón Rosique, 1775-1855, I marqués de la Unión de Cuba y I duque de la Unión de Cuba fue en 1810 Gobernador de Popayán hasta que en 1811 tuvo que refugiarse en Lima para huir de los rebeldes colombianos. En 1819 regresó a España y fue Gobernador de Málaga y de Sevilla, más tarde. En 1834 fue Gobernador de Cuba.

[9] Antonio Amador José Nariño y Bernardo Álvarez Casal, 1765-1823, era un periodista bogotano de familia acaudalada que tuvo muy fácil su entrada en la política, pues era un gran exportador de quina, café y té. El hecho decisivo de su vida fue la publicación de la Declaración de Derechos del Hombre, por la que fue encarcelado en 1795. Huyó de Cádiz y regresó a Colombia en 1797, donde de nuevo fue encarcelado hasta 1803. En 1809, volvió a la cárcel en Cartagena, y en esta ocasión fue liberado en junio de 1810 por la Junta de Cartagena que se rebelaba contra España. En diciembre de 1810 volvió a Santa Fe y se enfrentó al presidente Jorge Tadeo Lozano, que dimitió, siendo nombrado presidente de Cundinamarca Antonio Nariño. El 10 de marzo de 1814 sería derrotado por los realistas y llevado de nuevo a Cádiz. Fue liberado en 23 de marzo de 1820. Regresó a Angostura en febrero de 1821 y se prestó a colaborar con Bolívar, pero ya era impopular y se le acusaba de haberse entregado voluntariamente al enemigo en 1814 y de no haber tratado de volver a América en los siete años siguientes, por lo que su regreso no tuvo significación alguna para Colombia. Más tarde fue nombrado Vicepresidente de Colombia y dirigió el Congreso de Cúcuta.

 

[10] Miguel de Pombo, 1779-1816, era un abogado colombiano admirador de la Constitución, el Acta de Independencia y el sistema federal de los Estados Unidos. Murió fusilado en 1816.

[11] Desaguadero es un denominativo un tanto complicado: es un lugar cercano a la ciudad de Huaqui , en la quebrada de Yuraicoragua, por donde pasa el río Desaguadero, lo que da lugar a que los acontecimientos se citen por cualquiera de los nombres citados. Además, en el lugar se produjo una derrota argentina en 20 de junio de 1811, y una derrota del peruano Andrés de Santa Cruz en 26 de febrero de 1823 a manos de los españoles.

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.

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