NUEVA PLANTA EN CASTILLA. TERCERA FASE:

 

30 de noviembre de 1714:

 

 

 

 

LAS SECRETARÍAS DE ESTADO Y DESPACHO.

 

Desde noviembre de 1714, hubo una tercera fase de la Nueva Planta en Castilla.

El Consejo de Castilla había asumido muchas funciones en la reforma de noviembre de 1713. Se había declarado “en huelga”, en 1714, y ello llevó a la necesidad de reestructurarlo, creando Orry para ello unas Secretarías dependientes del Consejo de Castilla, pero que pudieran actuar sobre los asuntos de Gobierno con inmediatez, sin esperar la lentitud de la burocracia de los Consejos. En 30 de noviembre de 1714, aparecieron cuatro “Secretarías de Estado de Despacho” regidas por “Ministros”. El Consejo de Gobierno, o Despacho, se dividió por negocios: Estado, Iglesia y Justicia, Marina e Indias, y Guerra. Orry y Bergeick tenían capacidad para intervenir en los cuatro negociados.

Los ministros eran todavía cargos inferiores, una especie de Directores Generales actuales, con menos poder que los Presidentes o Gobernadores de los Consejos. El ministro que hoy conocemos no aparecerá hasta el siglo XIX.

 

Secretaría de Negocios de Estado (hoy Asuntos Exteriores); Esta Secretaría tenía competencias en relaciones exteriores incluido el comercio (por lo que sus funcionarios debían dominar lenguas extranjeras). También se ocupaba de Asuntos Eclesiásticos, de asuntos de Justicia y de Jurisdicción de los Consejos, lo cual invadía competencias de otras Secretarías. Su titular era José de Grimaldo y Gutiérrez Solórzano, marqués de Grimaldo, que permaneció hasta 14 de enero de 1724.

La Secretaría de Estado equivalía a nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores, pero el Secretario de Estado se consideraba Jefe de los demás Secretarios del Gobierno. La creación de las secretarías respondía al deseo de abandonar el estilo grandilocuente, formalista y rigurosamente jurídico hasta lo aburrido de los Consejos, que había imperado en España en siglos anteriores, y cambiarlo a un talante más eficiente y ágil, más práctico de cara a los intereses comerciales y estratégicos, aunque se perdiera algo en la defensa del prestigio y del catolicismo. Hasta 1816, la diplomacia la hizo Luis XIV, pero enseguida España tomó las riendas de su política exterior y tomó como objetivo el recuperar un sitio entre las grandes potencias, y obtener un prestigio que la hiciera respetable en América.

Secretaría de Justicia y Asuntos Eclesiásticos (posteriormente se denominaría de Gracia y Justicia):. Gestionaba los asuntos judiciales y los eclesiásticos (patronato real, jurisdicciones eclesiásticas y tribunales de justicia). Y se ocupaba de las jurisdicciones de los Consejos, y jurisdicciones de los tribunales. Secretario de Estado y Despacho de Asuntos Eclesiásticos y de Justicia era Manuel Vadillo Velasco. En 18 de febrero de 1715, fue sustituido por Francesco de Giudice.

Secretaría de Guerra; se ocupaba de asuntos militares. Fue Secretario de Estado y Despacho de Guerra, Miguel Fernández Durán, marqués de Tolosa, hasta 1721. Se le atribuían las competencias en asuntos militares.

Secretaría de Marina e Indias; La “Secretaría de Estado y de Despacho Universal de Marina e Indias” gestionaba las cuentas de fuera de la península, los asuntos navales, la administración de Indias en materia de virreyes, gobernadores de América, organización eclesiástica de América, y encomiendas y nombramiento de oficios en América. Secretario de Despacho de Marina e Indias fue Bernardino Tinajero de la Escalera. Esta Secretaría fue suprimida en 28 de abril de 1715, pasando sus funciones a Manuel Vadillo, Secretario de Asuntos Eclesiásticos y Justicia.

 

Los nombres de las Secretarías evolucionaron mucho, siendo primeramente Secretarías de Estado de un asunto determinado, evolucionando hasta Secretarías de Estado y de Despacho del tema correspondiente. Para entendernos mejor, utilizaremos habitual, aunque incorrectamente, la denominación de Secretarías de Despacho. Las Secretarías de Despacho no tenían claras sus funciones y de momento se limitaban a aprobar las decisiones que ya venían tomadas por “el Despacho” en sus reuniones temáticas citadas.     El Gobierno de España en estos momentos, era todavía el Consejo de Castilla. Y al lado estaría el Consejo de Estado que coordinaría las cuatro Secretarías. La diferencia de las nuevas Secretarías, con las antiguos Consejos es que tenían iniciativa para determinados asuntos. El Gobierno de España evolucionaba hacia los actuales Ministerios.

 

 

Otros órganos de Gobierno de España.

 

El rey era el único legislador, y tanto el Consejo de Castilla como las Secretarías de Despacho podían proponer leyes, pero era el rey quien las sancionaba, o no, con su firma. Ni siquiera las Cortes tenían función legislativa.

Las Cortes, únicas en toda España una vez abolidas las de la Corona de Aragón, eran la reunión con el rey de dos diputados por cada ciudad con derecho a representación en Cortes, que eran 36 ciudades. El diputado, elegido por los ayuntamientos con ese derecho, tenía pocos derechos y obligaciones y se limitaba a presentar las peticiones de su ciudad, que muchas veces no eran atendidas. Las Cortes se hacían sin actas. Y hubo pocas ocasiones de reunión: en 12 de septiembre de 1724 se convocaron para jurar como heredero a Fernando VI, y se reunieron el 25 de noviembre en San Jerónimo de Madrid, siendo disueltas en 18 de enero de 1725; en 1760 se convocaron para jurar príncipe de Asturias a Carlos Antonio de Borbón Farneses (Carlos III), y estuvieron reunidas cinco días; en 1789 se convocaron para jurar como heredero a Carlos (Carlos IV).

 

Hacienda, funcionaba al margen de este sistema de Secretarías, con dos autoridades simultáneamente.

El Veedor General y Superintendente de Hacienda era Jean Orry y era la máxima autoridad del Consejo de Hacienda, ayudado por 5 Presidentes. Jean Orry era asistido por el Consejo de Gabinete de Hacienda. La Veeduría General se suprimió en 28 de abril de 1715, pasando sus funciones al Intendente Universal. El Veedor General se ocupaba de las Rentas Generales, es decir, impuestos de aduanas. Orry, en 1714, concentró los arrendamientos de Rentas Provinciales y los de Rentas Generales bajo el control de Hacienda, terminando con los múltiples organismos de arrendamiento y gestión de estas rentas. Se puede decir que empieza a funcionar regularmente el ministerio de Hacienda, aunque todavía no se considerase ministerio, y ni siquiera Secretaría de Despacho.

El Intendente Universal de Hacienda era Lorenzo Amengual[1]del Pino y de la Mota, obispo de Gironda, que también era Presidente del Consejo de Hacienda. No habrá Secretaría de Despacho de Hacienda hasta 1 de diciembre de 1720, aunque en 1715 hubo efímeramente una Secretaría de Despacho de Hacienda. El Presidente del Consejo de Hacienda se ocupaba de la Casa de la Moneda. Más adelante esta misma persona presidía a veces también la Junta de Comercio, la Junta de Juros y la Junta de Tabaco, lo que hacía del Presidente del Consejo de Hacienda un personaje importante.

 

El decreto de noviembre de 1714 anunciaba también un Consejo de Despacho, que nunca se conformó. Alberoni hizo que nunca funcionara, y no sabemos en qué consistía.

 

En 1714 la Tesorería Mayor de Guerra se incorporó a Tesorería General y este organismo se fue regularizando para acabar en Secretaría de Despacho de Hacienda en 1720, como era lógico. Al incorporar las cuentas del ejército a las del resto del Estado, Hacienda se parecería mucho más a lo que es hoy.

 

 

Valoración histórica de las Secretarías de Despacho.

 

Se cree que la idea de las Secretarías provenía de Luis XIV de Francia, quien siempre había querido manipular el Gobierno español a través del “partido francés”, y no veía la manera de dominarlo en el Consejo de Gabinete, por lo que dividió el Gobierno en parcelas para influir al menos en algunas de ellas.

No debemos equivocar la perspectiva histórica pensando que con la aparición de las Secretarías de Despacho se había generado un nuevo Gobierno de España. Además de las Secretarías de Despacho, Veedor e Intendente de Hacienda, funcionaban el Consejo Real o Despacho de Gabinete, y todos los Consejos: Consejo de Hacienda, Consejo de Indias, Consejo de Castilla.

El Consejo de Castilla era además el Tribunal Supremo de Justicia y también llevaba el fomento económico a través de la Junta de Comercio y los Intendentes.

Las funciones de la Secretaría de Justicia habían sido ejercidas, sin cargo político específico, en el periodo 1705-1714, por el marqués de Mejorada. Pero los poderes confiados a este cargo eran muchos y convenía darle un rango superior: llevaba las relaciones entre Iglesia y Estado, se cuidaba del regio patronato, nombramiento de dignidades eclesiásticas y supervisaba la política religiosa, vigilaba las Universidades, otorgaba títulos de nobleza, supervisaba los pósitos y controlaba los nombramientos de jueces de las Audiencias, de corregidores de letras (letrados en lugar de militares, lo cual era excepcional), y de alcaldes mayores. Los aspirantes a cargos civiles y religiosos era propuestos por el Consejo de Castilla en terna, y la Secretaría de Justicia nombraba al candidato.

La finalidad de las nuevas Secretarías era restar funciones a los Consejos de Castilla, Órdenes, Indias y Hacienda. Solamente queremos poner de manifiesto que se estaba iniciando el proceso de sustitución de los Consejos por las Secretarías, pero este proceso ya llevaba en marcha algún tiempo: La primera Secretaría se había creado en septiembre de 1703, Secretaría de Guerra y Hacienda, y había sido desempeñada por el marqués de Canales hasta agosto de 1704, como un recurso excepcional de guerra. Pero Antonio de Ubilla la eliminó en 1704 para seguir siendo Secretario de Despacho Universal como venía siendo desde 1688. En julio de 1705 se había ensayado de nuevo la Secretaría de Guerra y Hacienda, esta vez en manos de Grimaldo, quien no perdería la titularidad en el Gobierno hasta 1732 (con excepción del reinado de Luis I en 1724, que fue Orendain). En 1714 se daba un nuevo paso en la evolución hacia las Secretarías, creando la Secretaría de Estado (Asuntos Exteriores), y concediéndosela también a Grimaldo. Grimaldo se convirtió en la persona fuerte, pero tenía por encima de él a otra autoridad sin cargo alguno, el abate Alberoni, protegido de la reina.

A lo largo del XVIII, los Consejos fueron perdiendo competencias y las Secretarías de Despacho las ganaron en el transcurso del siglo. Se puede afirmar que los Consejos desaparecieron, aunque se mantuvo el Consejo de Castilla. El Consejo de Castilla proporcionaba informes y dictámenes (que se convertían en leyes por sanción real) sobre cualquier asunto de gobierno de España. También era Alto Tribunal de Justicia. Estaba integrado por unos fiscales y un Presidente, designados por el rey entre personas de prestigio en la administración y en la abogacía. Tras pasar por el Consejo de Castilla, muchos de ellos pasaban a ser ministros.

Las Cortes perdieron sus funciones, excepto la de jurar al rey, cuando iniciaba su reinado.

La Historia General de España y América dice que sólo en 1726 hay un verdadero Gobierno con capacidad de decisión y único, sin instituciones paralelas. Pero ya en 1714 se delimitaban las competencias de cada Secretario de Estado, y ello comenzaba a erosionar el poder de los Consejos. Y cada Secretario de Estado despachaba con el rey, con lo cual se cambiaba el modelo de gobernar antiguo, donde los Consejeros no tenían contacto con el rey. En los siguientes 10 años, la Secretarias de Estado y Despacho fueron ganando competencias a costa de los Consejos, y en 1726, con Patiño, eran organismos con decisión propia, lo que permite afirmar que el proceso de creación de los consejos estaba maduro.

Lo que sí quedaba invalidado con la reforma de noviembre de 1713 era el Consejo de Estado, cuyo Secretario del Consejo de Estado quedaba reducido a un papel meramente burocrático.

Por otra parte se buscaba un cierto equilibrio de poder entre españoles y extranjeros: El presidente del Consejo de Castilla y el duque de Veragua eran españoles, el conde de Bergeick era flamenco, Orry y Robinet eran franceses, el cardenal Giudice y el príncipe de Cellamare eran italianos.

 

 

[1] Lorenzo Amengual y de la Mota, 1663-1730, nacido en Málaga, sacerdote y doctor en cánones por Zaragoza, obispo honorífico de la Gironda, Presidente del consejo de Hacienda en 1705-1709 y en 1711-1715, obispo de Cádiz, Vicario General de la Real Armada del Océano y marqués de Campo Alegre en 1717.

Acerca de Emilio Encinas

Emilio Encinas se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca en 1972. Impartió clases en el IT Santo Domingo de El Ejido de Dalías el curso 1972-1973. Obtuvo la categoría de Profesor Agregado de Enseñanza Media en 1976. fue destinado al Instituto Marqués de Santillana de Torrelavega en 1976-1979, y pasó al Instituto Santa Clara de Santander 1979-1992. Accedió a la condición de Catedrático de Geografía e Historia en 1992 y ejerció como tal en el Instituto Santa Clara hasta 2009. Fue Jefe de Departamento del Seminario de Geografía, Historia y Arte en 1998-2009.

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